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lunes, 21 de noviembre de 2011

Sobre los estudiantes y la necesaria crítica propositiva

Nicmer N. Evans Aporrea

Ser estudiante universitario en Venezuela tiene una connotación política relevante. Históricamente este ha sido un sector neurálgico de movilización y definición política del rumbo del país, que con clara inclinación hacia la izquierda revolucionaria fue objeto de ataque, represión, persecución y muerte, junto a los estudiantes de Educación Media, que en la década de los noventa en la calle, logrrarón la presión necesaria para que Carlos Andrés Pérez fuese destituido del cargo de Presidente de la República y se radicalizara la lucha que en Venezuela se había iniciado en el Caracazo de 1989 y en los intentos de golpe de Estado de 1992. Me confieso orgulloso de haber sido parte activa de esa época, a pesar de los riesgos que corrimos.

A finales de los 80 y en los años 90 diversas organizaciones dieron vida a un movimiento que daría al traste con la tesis de la “Generación Boba” del exRector Chirinos. El Movimiento 80, la UJR, el Movimiento Ezequiel Zamora, La Coordinadora Regional de Educación Media (CREM), el Frente Independiente de Educación Media (FIEM); posteriormente: Factor 0, El Movimiento Autónomo de Bases, Pr@xis, entre aquellas muchas otras formas de organización que asaltan mi memoria, dan fe de dónde han emergido el día de hoy diversos personeros del equipo de gobierno del Presidente Chávez, y aunque no todos los que formaron parte de estos movimientos están apoyando el proceso revolucionario, sin embargo no ha dejado de ser una rica cantera de cuadros políticos para el progreso actual del proyecto socialista.

Muchos de los que ayer tiraban piedras, se encapuchaban o daban la cara “con rabia y sin capucha” (como tituló un día El Diario de Caracas a una protesta efectuada en el Liceo Andrés Bello), eran perseguidos, detenidos, acosados, etc., hoy son gobierno, y a veces deben confrontar la crítica de jóvenes que no están de acuerdo con sus acciones de gobierno.

¿Qué diferencia a la juventud revolucionaria de los 80 y 90 con la juventud revolucionaria del siglo XXI, en pleno gobierno bolivariano y con intención de desarrollar un proyecto socialista?

En los 80 y 90 quienes luchábamos por nuestras convicciones estábamos desguarnecidos, sólo nos guiaba el principio de que un cambio político, social y económico era necesario y el socialismo y el pensamiento bolivariano era imprescindible para lograrlo, y nos acompañaban nuestros muertos, que como Jimmy Hernández, pensaron que poniendo su vida de por medio lograrían detener el terrorismo capitalista; con alta concepción ideológica de la lucha, pero mucha ingenuidad en la acción (doloroso para mi es recordar que Jimmy murió en mis brazos, después de haber sido atropellado por el conductor de un autobús lleno de ira, que fue inducido por los dueños de las líneas de transporte a tal acto, ya que ellos eran amenazados con sanciones si permitían que los autobuses fuesen utilizados como medios de protesta).

Hoy en día, la lucha de los estudiantes revolucionarios sigue siendo una lucha por la verdad y aún a pesar de que la derecha venezolana ha encontrado una cantera de militancia en la universidades privadas, pintando sus manos de blanco en espera de que alguien se las tiña de rojo sangre; la verdad sea dicha, esto no ha pasado porque éste gobierno ha tratado de ser coherente con su origen.

Sin embargo, es una deuda histórica de nuestro gobierno y un compromiso histórico de nuestra juventud, y en especial de nuestros estudiantes, no dejar de ser críticos y propositivos. Teniendo la extraordinaria oportunidad de tener un gobierno aliado de las luchas históricas de aquellos que fueron “víctimas de la democracia representativa”, la captación “gobiernera” de cuadros estudiantiles y políticos que a veces se movilizan por prebendas personales, han hecho y hacen daño a la conciencia de quienes son el futuro de la revolución.

Ser crítico, irreverente y revolucionario es una condición natural de ser joven y estudiante, y eso jamás debe cambiar si realmente apostamos por un proyecto a mediano y largo plazo. Permitir que la crítica sea el arma de la juventud de derecha es perder la bandera de lucha que por décadas se libró, y ha permitido que hoy tengamos al Presidente Chávez liderando este proyecto, y esto sería un error fatal.

La crítica propositiva, en manos de jóvenes y estudiantes comprometidos podría ser la clave definitiva, para superar los niveles de ineficiencia e ineficacia que algunas veces se presentan erróneamente en la aplicación de políticas públicas del gobierno bolivariano y socialista.

nicmerevans@gmail.com

@NicmerEvans

evansnicmer.blogspot.com

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