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martes, 16 de febrero de 2010

El debate del movimiento estudiantil en colombia, una respuesta revolucionaria


Nuestro artículo trata los temas más candentes de la política del movimiento estudiantil colombiano, desde un punto de vista marxista y revolucionario.
Corriente Marxista Revolucionaria - Colombia / Kaos en la Red

De la política y de los partidos se puede decir –con las variantes correspondientes- lo mismo que de los individuos. Inteligente no es quien no comete errores. Hombres que no cometen errores no los hay ni puede haberlos. Inteligente es quien comete errores que no son muy graves y sabe corregirlos bien y pronto.

Lenin. La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo.

Con asombro, pero a la vez –seamos francos- con satisfacción, nos enteramos del debate a que ha dado origen una serie de artículos que hemos publicado en la CMI, independientemente de los términos en que surge y el uso innecesario de epítetos descalificativos. Y nos encanta la noticia, porque representa para nosotros la oportunidad de explayarnos en temas candentes de la actual coyuntura universitaria, y por esa vía también de problemas generales de táctica y estrategia políticas. Temas estos que hemos elaborado en los documentos aludidos pero a los cuales, una vez más, no les han dado la suficiente atención nuestros “críticos”.

No está de más recordarle a nuestros “críticos” la opinión que les enviamos a su página web sobre las divisiones en el seno del Movimiento Estudiantil, que las hay, para quien quiera y pueda ver sin las “gafas” de sus propios prejuicios. Opinión que ellos evitaron publicar, pero que contestaron en un comentario, con lo que plantearon un debate sin remitente, y por lo mismo la confusión general. Y luego nuestra respuesta a su “crítica”, que por cierto tampoco publicaron. Como no podría ser de otra manera, esos textos, reunidos los tres en un artículo por nosotros, serán citados aquí para una mayor comprensión de los términos del debate, además de adjuntarlos como archivo anexo, que de seguro enriquecerán enormemente la polémica que se ha abierto.



Quien nos “critica” se ha detenido en sólo uno de los puntos a consideración, el del famoso “tropel”, constituyendo este un tema secundario de la polémica por nosotros planteada, que gira alrededor de la necesidad de un PROGRAMA para el movimiento estudiantil, que le de un norte y, por lo mismo, una cohesión interna al movimiento, posibilitando igualmente la necesaria política de alianzas con los profesores de cátedra y los trabajadores no docentes, en un FRENTE UNIVERSITARIO, local y nacional, de lucha por la defensa de la educación pública. El tema no es una invención nuestra: no solo en la historia del marxismo todas las luchas han sido guiada por PROGRAMAS, sino que también en la historia del movimiento estudiantil colombiano conocemos una experiencia similar, el “programa mínimo de los estudiantes”, de abril de 1971. Pisaremos entonces sobre terreno firme si le damos a la discusión el norte indicado, y no el de los prejuicios de quien nos hace la “crítica”. Por tanto, vamos a iniciar con el problema de la táctica, argumentando descriptivamente cómo se manifiesta en algunos ejemplos, para pasar al del PROGRAMA, y concluir finalmente con la cuestión organizativa, el desarrollo de la conciencia, del “tropel y las formas de lucha”, donde examinaremos ya en un plano comprensivo la cuestión de la táctica. En el desarrollo de esta respuesta irá desgajándose la contestación a las “replicas” y prejuicios en que se basa la posición de nuestro “juez”.

Cuestiones de táctica.

“Desde mediados de septiembre del presente año hemos visto un resurgimiento del movimiento estudiantil colombiano en general, y en la ciudad de Medellín en particular. La amenaza seria de un colapso total del sistema de educación superior pública, del que da cuenta una deuda de medio billón de pesos de las universidades estatales, expresa diafanamente la situación dramática en que se hallan nuestras casas de estudio, y constituye la causa primordial y legítima del resurgir de la protesta estudiantil contra el modelo capitalista de producción, que recorta el gasto social y lo redirecciona hacia el presupuesto militar y los regalos del erario público a los grandes capitalistas (caso agro ingreso seguro, entre otros)”.

Así dimos inicio al último de los artículos escrito por nosotros sobre el movimiento estudiantil. De que ello fue así no cabe la menor duda, pero cómo se inicio el debate y cuál fue la forma en que lo orientaron algunas organizaciones estudiantiles, es lo que aquí nos interesa. En efecto, no fueron los estudiantes, sino las directivas de la universidad, los que llevaron la situación de desfinanciamiento de las universidades a los medios de comunicación, medios de propaganda burgueses que, por su propia posición de clase, se alinean siempre con las posiciones del gobierno y que, por lo tanto, en circunstancias normales, no estarían dispuestos a abrir sus espacios televisivos, radiales o de prensa a discusiones de este talante, que no hacen más que apuntar al problema del Estado como causante del desbarajuste presupuestario de las universidades públicas. La situación de las casas de estudio es tal que los mismos rectores se vieron en la necesidad de presionar por arriba, para evitar un choque estudiantil con el Estado por abajo. Pero con ello no hicieron más que abrir la caja de Pandora, y darle un impulso tremendo al movimiento estudiantil, impulso que pese a los errores leves cometidos por la dirección de los mismos, no se ha frenado, sino que por el contrario prosigue, y seguramente el próximo año llevará a una situación favorable al desarrollo de un movimiento potente y aguerrido, si se sabe encauzar.

¿Cuál fue la respuesta de la dirección del movimiento estudiantil a la situación creada? Varias de las modalidades emprendidas, tales como las asambleas, los mítines, marchas etc., fueron más que correctas, eran absolutamente necesarias, y esto es un hecho que nosotros seríamos los últimos en negar (el “tropel” es un asunto que trataremos luego). Pero, además de esto, por no reconocer adónde debía apuntarse la crítica, se cometió un primer error en la actuación estudiantil, error relativamente pequeño, pero que aún persiste, y con ello genera inevitables retrocesos en el movimiento. Con esto nos referimos a la posición de los dirigentes estudiantiles frente a los rectores de las casas de estudio, y específicamente al de la Universidad Nacional, Moises Wasserman. La actitud intransigente y la falta de un manejo dialéctico de la situación generaron una primera “victoria” del Estado, victoria leve, pero importante. Nos explicamos.

Es claro que la posición de los rectores se alinea íntegramente con la del Estado, que los ha elegido a través de los consejos superiores, y que su intención en el inicio de esta coyuntura no fue darle un impulso al movimiento estudiantil. Esta es su posición subjetiva, pero ¿fue el resultado objetivo? Desde luego que no, lo que hicieron fue un favor no deseado a los estudiantes, y un ama de primera mano en la lucha reivindicativa Y POLÍTICA contra el Estado. Frente a esta situación de hecho ¿cuál sería el camino a seguir? ¿Iniciar una lucha radical contra los rectores, o apoyarse en ellos para dirigir el ataque contra el Estado?

para seguir leyendo entra al siguiente link (o enlace):

http://www.elmilitantecolombia.org/colombia/movimiento-estudiantil/221-primera-respuesta-de-tres.html

o entra nuestra web http://www.elmilitantecolombia.org/ busca la sección sobre el movimiento estudiantil y encontraras el articulo completo

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