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domingo, 11 de abril de 2010

Oscar Aroca, Secretario General JJCC: “Los jóvenes sentimos una responsabilidad histórica con nuestro pueblo”

JJCC

Conversamos con Oscar Aroca, secretario general de las Juventudes Comunistas de Chile, sobre el efecto solidario que el terremoto del 27 de febrero dejó en la juventud. Nos habla del rol del joven voluntario y que planea la Jota para adelante.

Las JJCC cargan con una larga trayectoria en el trabajo voluntario. ¿Cómo se gestó este voluntariado y porqué se eligió la ciudad de Lota?

Este voluntariado surgió como un fenómeno bastante similar en todo el mundo juvenil. Al día siguiente de ocurrido el terremoto muchos jóvenes comenzaron a ofrecerse como voluntarios y buscando alguna organización donde poder vincularse. Lo encontraron en un principio en la Fech, que fue el principal actor y gestor de voluntariado vinculado al mundo estudiantil. Pero ya el día lunes, nosotros como juventud comunista, comenzamos inmediatamente a hacer las gestiones para realizar trabajos voluntarios aglutinando a todo joven que no estaba vinculado directamente al mundo estudiantil, es decir, todo aquel joven que ya estaba egresado de la universidad, jóvenes profesionales, pobladores, trabajadores, tratar de vincularlo a través de una organización, y esta organización política que son las Juventudes Comunistas de Chile fue la que empezó a vincular a estos jóvenes.

Y lo hicimos a través de los medios que hoy ocupa la juventud para comunicarse e informarse, en una convocatoria abierta a todo aquel que se sintiera, por una parte, representado por nosotros como juventud política pero también aunque no lo fuera o no se sintiera del todo interpretado, pero que viera en nosotros un espacio para realizar esta ayuda, sobre todo a quienes estaban más afectados por esta catástrofe. Así se fue generando e inme diata script"> mente comenzamos a trabajar y a gestionar los recursos para poder movilizar un número importante de jóvenes, consultamos con instituciones de gobierno, principalmente con el Injuv. Ahí surgieron dos experiencias de trabajos voluntarios, una fue en Llolleo que se realizó con todas las juventudes políticas encabezadas por el Injuv y otra dirigida particularmente por los jóvenes comunistas, que decidimos realizarla en Lota. En primer lugar, porque era una localidad afectada en mayor grado por el terremoto y en segundo lugar por que ahí encontramos una municipalidad abierta generar condiciones para recibir un número importante de jóvenes dispuestos al trabajo.

Aquí es importante resaltar, que la juventud comunista ya desde las direcciones de las federaciones estudiantiles en que tenemos dirigentes, también llamó desde un primer momento a realizar trabajos voluntarios. Desde el día siguiente al terremoto, las federaciones estudiantiles, la Fech, la Fec, la Feusach, la Universidad de Valparaíso, todas encabezadas por militantes de las Juventudes Comunistas, comenzaron su proceso de solidaridad. Pero todavía el espacio no estaba totalmente copado, había otros jóvenes que buscaban, por una parte, a través de un Techo Para Chile, pero que no se sentían representados con un Techo Para Chile, con sólo levantar viviendas de emergencia, sino que buscaban darle una mayor profundidad a esta solidaridad y fueron encontrando en nosotros un espacio de desarrollo a la solidaridad de manera distinta, de manera más profunda, no solamente asistencialista.

Desde tu perspectiva ¿cual es rol social y político que juega el joven voluntario?

En primera instancia buscábamos jugar una contención, a propósito de los post traumas que pueden generar un terremoto o cualquier catástrofe. Nosotros, allí en terreno, palpamos las dificultades de las familias, las dificultades principalmente de los niños. Entonces, cuando enviamos nuestra avanzada, una avanzada que fue a inspeccionar el terreno, a ver como estaban las condiciones para recibir un número determinado de jóvenes, constatamos que era importante sacar a los niños de ese espacio, es decir, poder mantenerlos alejados mientras el grupo o el área de escombros se dedicaba a demoler casas que ya no podían ser habitadas. No era muy grato, según nuestro análisis, que los niños pudieran ver esa situación. Pero conjuntamente, nos reunimos con las organizaciones sociales, trabajamos siempre en conjunto con ellos, es decir, con las juntas de vecinos de las dos poblaciones en las que estuvimos trabajando, con la municipalidad. Con ellos hicimos un análisis profundo de la realidad lotina luego del terremoto, y de cómo enfrentar la situación, especialmente en el caso de las poblaciones donde se realizaron los trabajos.

Estas poblaciones, que tiene un nivel de organización significativo, presentaron el escenario óptimo para desarrollar nuestro trabajo, manteniendo un discurso coherente con el contenido de la solidaridad y no de asistencialismo. Nuestro discurso consistía principalmente en decirle a la gente que nosotros estábamos allí para hacer un aporte, pero que el aporte más significativo lo hace la organización social, nosotros pusimos esto en el centro, aquí serán ustedes, los vecinos de Lota, los que son parte de la organización, los de la junta de vecinos, los principales actores en la reconstrucción. Nosotros fuimos actores de paso en la comuna de Lota por esos tres días, dejando evidentemente huellas que yo creo son imborrables en la población. Pero quien tiene que dedicarse a reconstruir Lota, de la mano con la organización y el tejido social, no son otros que los propios vecinos. Yo creo que el discurso fue claro, fue entendido.

¿Cómo fue el recibimiento de la gente?

Nosotros encontramos historia en esa comuna, y la necesidad de devolverle la mano a un pueblo que en otro periodo fue un actor significativo en el desarrollo del país. Fueron los mineros a través de su producción quienes dieron los primeros avances de desarrollo en nuestra patria, y de alguna forma nosotros nos sentimos comprometidos con ese pueblo, con ese trabajador, que aportó a la patria y poder devolverle la mano, sobre todo ahora que los niveles de cesantía en esa comuna son tremendos, hay más de 2000 trabajadores que están en los programas municipales de urgencia. Imaginemos lo que esto significa, es decir, que un trabajador por familia, donde no hay trabajo, está trabajando para la municipalidad, ellos eran mineros otro momento. Entonces, ante esa situación, la de la cesantía, y el terremoto que los golpeó violentamente, nosotros sentimos una responsabilidad histórica.

Y en Lota nos hallamos con cosas que son parte de la anécdota, pero que poseen un significado interesante. La recepción fue muy valiosa, por parte de la municipalidad y de la gente, que nos pedía quedarnos, que no volviéramos a Santiago. Y eso es un incentivo para que los jóvenes sigan aportando. Nos encontramos en las poblaciones con discursos de los dirigentes poblacionales en los actos de cierre, discursos de agradecimiento, como un aporte al inicio de lo que será la reconstrucción de Lota, ellos siempre lo asumieron de esa forma. Pero también en los espacios de mayor contacto con la gente, donde compartimos con las familias, donde en ocasiones nos regalaban un poco de comida, cigarrillos, entendiendo lo difícil que es para esa gente obtener esas cosas. Percibíamos entonces que el alma y el espíritu luchador del lotino están muy presentes, que sigue presente el espíritu solidario del minero. Una de las casas que tuvimos que demoler, una casa de dos pisos, donde el segundo piso cayó sobre el primero, una vivienda absolutamente destruida, logramos rescatar algo que para uno puede no significar mucho, logramos rescatar un álbum de fotografías, y cuando finalizábamos, la dueña de casa nos entrega un rostro de cerámica, que era parte de las artesanías que esa familia produce para vivir. Este acto de entrega, recíproca, generó un efecto y un vínculo significativo con la gente, con el pueblo lotino. Y de alguna manera, fue también un reconocimiento a nuestra juventud y la labor que estábamos realizando, en un actuar desinteresado, patriótico, revolucionario.

¿Cuales son las perspectivas de estos voluntarios?

Nos hemos dado cuenta que los trabajos voluntarios sensibilizan a los jóvenes, lo sabemos por nuestra experiencia, ya lo hemos realizado este año, durante el mes de febrero estuvimos en Bolivia en trabajos voluntarios internacionales, y hace dos años tuvimos un actuar rápido para enfrentar el incendio del Cerro La Cruz en Valparaíso, con un numero importante también de jóvenes independientes. Nos hemos encontrado que en este voluntariado más del cincuenta por ciento son jóvenes independientes, y lo que esto significa para nosotros como juventud política es muy importante, porque es un reconocimiento de la propia juventud, en general, con los jóvenes comunistas. Esto nos permite proyectar un trabajo al mediano y largo plazo. Desde acá hemos resuelto generar una red de voluntarios, y queremos que esta red sea un espacio amplio, pero va a marcar una diferencia con otros voluntariados como es un Techo Para Chile, que es un espacio tremendamente valido e importante, donde llegan muchos jóvenes, pero si hacemos un cuestionamiento a las soluciones de viviendas que le están dando a la gente, son sólo viviendas de urgencia. Los jóvenes que se acerquen a este espacio encontraran algo diferente, no sólo para construir casas, sino para construir espacios comunitarios, para construir espacios de unión, donde el poblador se encuentre con su par, espacios donde se pueden generar redes y espacios sociales. En este espacio caben todos los que quieran, sean o no sean de izquierda, sean o no comunistas, la red de voluntarios será un espacio abierto a la juventud chilena.

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