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miércoles, 17 de marzo de 2010

Mensaje a los Autopostulados jóvenes del PSUV

J-PSUV

En una Revolución Socialista si es verdadera, todos somos legisladores, aunque no todos cumplamos la función de legislar, todo hombre y mujer en cuanto participa activamente en política, contribuye a modificar el ambiente social en el que se desarrolla, tiende a establecer “normas”, reglas de vida y de conducta.

En esta medida los precandidatos jóvenes a la AN, deben ser la máxima expresión de la socialización del proceso legislativo, y convertir esta función jurídico-estatal en una función jurídico-popular; transformar las disposiciones normativas que le dan fuerza y legitimidad a los mecanismo de coerción del Estado, en disposiciones normativas que le den fuerza y legitimidad al proceso de socialización de la propiedad de los medios de producción, la no explotación del hombre y la mujer, y el trabajo asociado y liberador, es decir, que le den fuerza y legitimidad al Socialismo, ya no a través de mecanismos de coerción del Estado sino a través de normativas como mecanismos de liberación del Pueblo.

Para ello, la Juventud debe luchar con el histórico tapón generacional en el que muchas veces se convierte las estructuras formales de toma de decisiones y la mejor herramienta para desbordar este tapón generacional es la conexión directa de la Juventud con las bases, he allí su mejor aliado. Muchas veces hemos escuchado que la juventud es garantía de la revolución, pero si en los espacios de toma de decisiones no se encuentra un sano proceso de intercambio con la juventud revolucionaria (en todas sus formas, corrientes y tendencias; más no en grupos de interés ni de presión) es poca y muy débil la garantía del proceso revolucionario que la juventud podría hacer.

De esta manera la juventud que asumió el reto de participar en las elecciones internas del PSUV, no se puede limitar a gritar ¡Uh Ah… Chávez no se va!, debe comprender que existe algo peor que el chavismo sin Chávez y es el chavismo sin socialismo; y en esta medida la juventud acepta un imperativo revolucionario, legislar para la concreción del Socialismo, entendiendo que este no se decreta ni mucho menos se puede realizar desde un parlamento burgués, pero sin lugar a dudas puede aportar para su concreción; teniendo siempre presentes las palabras del camarada Lenín “la participación en los parlamentos burgueses no puede ya ofrecer resultados positivos importantes; en determinadas situaciones, puede incluso conducir a la desmoralización de los diputados obreros. Pero esto no es argumento para que los revolucionarios apoyen el antiparlamentarismo”

Esto pasa porque la Juventud demuestre que tiene la suficiente madurez política de asumir tan grande responsabilidad; la Juventud revolucionaria debe repudiar y acabar implacablemente con la intriga, la calumnia y los métodos desleales en la pugna entre los distintos grupos y fracciones del movimiento socialista. Estos métodos viles no tienen nada que ver con el “arsenal de la educación comunista”. La burocracia los introdujo en la juventud socialista y durante los últimos diez años envenenaron la atmósfera de la vanguardia juvenil revolucionaria, y muchas veces nos aislaron unos de otros, y sobre todo nos aislaron de las masas trabajadoras, de los excluidos y los explotados.

Pero también es verdad que la fórmula de la unidad orgánica -sin un programa, sin concreción- es vacía, por esto, la necesidad histórica de que la juventud se aglutine y se encuentre en un Frente común y se pueda escuchar, no a través de monólogos sino mediante diálogos, con la suficiente disciplina como para aceptarnos.

No abogo por una obediencia ciega, que sólo es una virtud útil en el joven de un partido burgués (ya sea conservador, socialdemócrata, demócrata-cristiano, social-crisitiano, etc.), pero jamás es útil al joven revolucionario. La disciplina revolucionaría tiene sus raíces en el pensamiento y en la voluntad. Un partidario socialista no cree en las palabras; juzga todo a la luz de la razón y de la experiencia. “La juventud no puede aceptar el marxismo por mandato; debe asimilarlo por sí misma, mediante un esfuerzo independiente del pensamiento. Precisamente por eso debe tener no sólo la oportunidad de educarse sino también la de equivocarse, para poderse elevar, a través de sus propios errores, a una concepción socialista” (Trotsky). La disciplina revolucionaria no excluye, exige, el derecho a la comprobación y a la crítica. sólo por esta vía se podrá crear un partido revolucionario indestructible, y esto es materia pendiente de la juventud.

Titánica labor la que asumen todos y todas las camaradas jóvenes que se autopostularon para ser candidatos del PSUV a la AN, comparable sólo con la heroica imagen prometeica de robarle el fuego a los dioses para entregárselos a los mortales…camaradas no pierdan tiempo en pelearse entre mortales, unidad para derrumbar los falsos ídolos pequeñoburgueses que tanto daño nos hacen y éxito.

herickgoico@gmail.com

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