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jueves, 11 de marzo de 2010

La Internacional se convierte en una perspectiva

Salvatore Cannavó http://www.anticapitalistas.org/

Para explicar el desarrollo del 16 Congreso de la Cuarta Internacional, podríamos empezar refiriéndonos a la reconstitución de la sección rusa de la Internacional. Es una vuelta a los orígenes: la Cuarta Internacional fue fundada en 1938 a iniciativa de Leon Trotsky al calor de la lucha y derrota de la Oposición de Izquierdas frente al estalinismo, siendo posteriormente destruida en Rusia durante las décadas de 1920 y 1930.

También debemos referirnos a la presencia de muchas organizaciones latinoamericanas, empezando por Marea Socialista, que forma parte del partido de Chávez en Venezuela (PSUV), que propuso el fortalecimiento político y la unidad internacional como forma de responder colectivamente a la propuesta lanzada por el presidente venezolano a favor de una creación de una Quinta Internacional. También debemos enfatizar la importancia del nacimiento del Nuevo Partido Anticapitalista en Francia, que con independencia de sus contradicciones y crecientes debates, constituye la principal novedad en la política europea junto con las dinámicas, en otras latitudes políticas, dentro de la izquierda alemana.

Sin embargo, para reflejar el éxito que ha representado el 16 Congreso de la Cuarta Internacional que terminó el 28 de febrero de 2010 en Ostende, Bélgica, preferimos limitarnos a tres elementos:

* En primer lugar, la participación. Delegados, observadores e invitados de 40 países permitieron desarrollar un debate enriquecido por la presencia de todos los continentes, desde Australia hasta Canada, Argentina a Rusia, de China a Gran Bretaña y del Congo a los EEUU. Conseguir reunir a tantas organizaciones durante cinco días, en una forma totalmente autofinanciada y sin apoyo institucional, no es tarea fácil.

* En segundo lugar, el hecho de que por primera vez el nuevo Comité Internacional que fue elegido en este Congreso cuenta con una presencia femenina del 40%. También hay un notable número de jóvenes compañeros. El Comité Internacional es un órgano “federal”, lo que significa que cada realidad nacional cuenta con sus propios representantes. No hay un mandato desde los órganos centrales; la historia enseñó a esta corriente internacional que no puede imponerse la línea política desde arriba, menos aún desde un partido “guía”. La composición del Comité Internacional refleja por tanto una renovación generacional, un cambio de mentalidad y una nueva realidad política y social.

* El tercer elemento a destacar fue que las principales discusiones políticas y organizativas se centraron en el futuro. El Congreso se orientó hacia el Este, principalmente a Asia, en donde juega un papel fundamental la organización filipina, la presencia ya mencionada de los rusos (Movimiento Socialista Vperiod), el Partido Polaco del Trabajo (PPP) como organización invitada, la orientación del grupo de Hong Kong en China y la construcción de una nueva organización en Japón. Pero por encima de todo, la importante y decisiva presencia del Partido Pakistaní del Trabajo (LPP), una organización significativa, cuyo congreso nacional en enero terminó con un mitin que contó con la presencia de más de diez mil trabajadores, campesinos, y especialmente, mujeres.

Reactivación

Para la Cuarta Internacional este Congreso ha supuesto una renovación; un síntoma de que las dificultades de la década de 1990 y principios del siglo XXI están siendo superadas. Después de una serie de escisiones y de la pérdida de una perspectiva, está tomando forma la discusión en torno la posibilidad o, por lo menos, la voluntad de considerar una “nueva internacional”. El proceso político iniciado por la opción tomada en Francia, la presencia de organizaciones como la paquistaní y el debate que están desarrollándose en América Latina, ha proporcionado un nuevo ímpetu y propiciado el debate interno.

El proceso político que debe seguirse con mayor detalle es el de la construcción de “nuevos partidos anticapitalistas”, amplios y con influencias de masas, capaces también de desarrollar una respuesta a la crisis del movimiento obrero y la necesidad de su reconstrucción. Una perspectiva que tiene un carácter internacional orgánico, sin que por ello se establezca una “línea” que automáticamente debería seguirse servilmente en todas partes.

Una perspectiva, debemos enfatizar, que coincide con el deseo y el proyecto de fortalecer esta corriente política que lleva existiendo durante más de setenta años, y que pese a ello, mantiene una considerable vitalidad, como demuestra la capacidad para dedicar una sesión para el debate que terminó con la aprobación de una resolución sobre cambio climático, una cuestión que resulta una de las principales novedades del nuevo siglo y una batalla decisivo dentro del conflicto “capital-trabajo”. Además, esta atención hacia nuevos temas y sujetos en conflicto ya se manifestó en el anterior congreso que aprobó una resolución sobre el movimiento antiglobalización y sobre la cuestión LGTB. No existen muchas organizaciones marxistas revolucionarias que puedan integrar, o siquiera aspirar a integrar, en su programa cuestiones tan controvertidas en la historia del movimiento obrero. Sin duda alguna, no hay otra.

Obviamente debemos mantener un sentido de la proporción: estamos hablando para la mayor parte del mundo de pequeñas organizaciones políticas, en ocasiones pequeños grupos, aunque generalmente sean colectivos de activistas insertos en su realidad política, social y nacional. Pero el hecho de pertenecer a un marco internacional ayuda a la preservación de una cierta vitalidad así como a la capacidad para mantener una discusión común. Así podemos responder a los retos actuales, tales como la posible convocatoria por parte del gobierno venezolano de un debate sobre la Quinta Internacional.

La naturaleza propagandística de esta propuesta unida a la complejidad de una invitación lanzada por un jefe de gobierno no escapa a nadie. Al mismo tiempo, y ello ha sido enfatizado reiteradamente, la hipótesis da una nueva credibilidad y visibilidad a la concepción de la Internacional, una dimensión que es crucial para confrontar la globalización capitalista y sus crisis. No es ninguna coincidencia que, además de la propuesta de Chávez, exista otra originada desde la página web americana Znet, que entre sus primeros firmantes incluya a gente como Noam Chomsky, Michael Albert, Vandana Shiva, Michael Löwy, John Pilger y muchos otros.

El Congreso decidió participar en este debate a la vez que mantiene intacta su concepción de una Internacional, es decir, una organización basada en un programa, una perspectiva común (la trascendencia del capitalismo), la democracia interna, la efectividad social y una absoluta independencia con respecto a los gobiernos. Al mismo tiempo, se valoró positivamente el llamamiento realizado por parte de Marea Socialista para desarrollar una reunión internacional en Caracas, a realizar posiblemente en junio. La cuestión de los movimientos sociales también estuvo en el centro de la discusión, al decidir apoyar la “Cumbre” en Cochabamba sobre cambio climático convocada por el presidente boliviano Evo Morales, así como a los diversos foros sociales – el de las Américas en Asunción, el Foro Social Europeo en Estambul y el próximo Foro Mundial en 2011 en Dakar, la cumbre euro-latinoamericana que tendrá lugar en mayo en Madrid y la jornadas contra la OTAN en noviembre de 2010 en Lisboa. Igualmente se dio un renovado ímpetu al Instituto Internacional para la Educación e Investigación (IIRE) en Ámsterdam que será apoyado por dos nuevos centros “regionales”, en Manila e Islamabad, y cuya importancia es obvia.

A nivel europeo, además del énfasis anteriormente mencionado sobre las cumbres de Madrid y Lisboa, es importante poner en marcha el proceso de convergencia entre la izquierda anticapitalista, superando la cuestión de fórmulas y formas, permita avanzar en una reflexión común, y sobre todo, iniciar campañas políticas comunes. En este sentido, el Congreso voto a favor de organizar conferencias temáticas para discutir diversos temas con vistas a desarrollar iniciativas comunes. La primera reunión estará dedicada a la crisis económica y particularmente a las formas de oponerse eficazmente en tres aspectos: despidos, recortes a las pensiones y ataques a los servicios públicos.

Salvatore Cannavò es miembro del Buró ejecutivo de la Cuarta Internacional y de la dirección de Sinistra Critica en Italia. En noviembre de 2009 Sinistra Critica decidió declararse en solidaridad política con la Cuarta Internacional, por tanto uniendo sus fuerzas y experiencia política para el fortalecimiento de la CI.

*Traducción de Miguel Artola

Fuente: http://www.anticapitalistas.org/node/4953


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