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domingo, 12 de abril de 2009

Educación pública, gratuita y de calidad para todos



Luis R Delgado J

Actualmente pese a los profundos cambios registrados durante el siglo XX, existen tragedias sociales tales como la existencia de 854 millones de analfabetas, de los cuales 554 millones son mujeres, además que el 60% de los menores no escolarizados son niñas, lo que demuestra que la realidad de las mujeres sigue siendo más desfavorecida que la de los hombres. Esta realidad es sumamente triste si consideramos que el comandante Fidel Castro ha expresado que con solo 10 mil millones de dólares sería suficiente para reducir a prácticamente 0 el analfabetismo a nivel mundial, considerando esta cifra comparémosla con el presupuesto militar anual de los EEUU que asciende a los 450 mil millones de dólares, toda una verdadera injusticia de proporciones gigantescas.

Frente a esta realidad que hace un siglo era más lamentable, una de las luchas democráticas fundamentales que ha impulsado la clase trabajadora en los últimos cien años, ha sido la lucha por la conquista de una educación pública, gratuita y de calidad. Gracias a esto con la conformación de los Estados de Bienestar en diversos países industrializados y dependientes se hizo realidad la existencia de sistemas universales de educación, en unos casos hasta la educación secundaria y en otros incluso hasta la educación superior.

Por otro lado las transformaciones promovidas por la Revolución Científico-Técnica o Tercera Revolución Industrial, introdujeron la necesidad de una mayor cualificación por parte de los trabajadores, hecho que también motivó la expansión de la educación técnica y superior.

Pero no debemos ser cautos, todas estas modificaciones y ampliaciones democráticas del sistema educativo se hicieron en el marco de las relaciones sociales capitalistas de explotación, dominación y subordinación. Lo que implica que se trata de una educación con una marcada orientación de clase burguesa, ya es sabido que las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes.

Esta educación se caracteriza por una orientación positivista, separadora de los saberes y los conocimientos, que tiende a la hiper-especialización, descontextualizando el saber del devenir histórico que se vive. La educación a su vez es de corte conductista, lo que implica que no es participativa ni democrática, sino que se trata de la transmisión de mensajes unidireccionales del profesor al alumno, donde este último no tiene nada que aportar sino memorizar. En este sentido, es una educación que reproduce las relaciones jerárquicas opresivas presentes en las sociedades capitalistas, es una educación que hace aptas a las personas para formar parte de los mercados de trabajo.

Vemos entonces que la educación, es uno de los escenarios fundamentales donde el capital imperialista desarrolla sus ofensivas ideológicas. Porque no hay que olvidar que la lucha de clases se desarrolla en tres planos sociales esenciales, el plano económico, político e ideológico-cultural. Ahora lo complejo del hecho educativo es que es un arma de doble filo, así como por un lado puede alienar para el mantenimiento del status quo, por el otro puede ir brindando los elementos de conciencia necesarios para la emancipación.

Lo anterior muestra que la juventud no sólo debe luchar por la existencia de un sistema educativo público y gratuito, sino que también debe exigir que la educación que se imparta sea de suma calidad (en lo académico, lo pedagógico, lo epistemológico, etc.) y sobre todo que la educación sea profundamente liberadora, para la construcción de una ciudadanía no alienada.

Sin embargo, en las últimas décadas se han registrado unos problemas que agravan la situación de la educación de los y las jóvenes en distintas partes del mundo. Se trata de manera especial de la implementación de las políticas neoliberales que están desmontando diversas experiencias de Estados de Bienestar, debido a que uno de los requisitos de las recetas neoliberales es la reducción del gasto social, para el cumplimiento del pago de la Deuda Externa a los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial. Por otro lado el capitalismo neoliberal que mercantiliza como nunca antes lo que toca, esta pretendiendo convertir a la educación en una mercancía más, que genere cuantiosas riquezas a sectores empresariales privados, cuyo fin fundamental no es la formación de seres humanos si no la atención predilecta a clientes que paguen puntualmente sus servicios.

Frente a esta lamentable situación se han levantado los pueblos y su juventud en diversas partes del mundo; las marchas y protestas a mediados de los 90 y comienzos de este siglo han estado vinculadas a la defensa de la educación pública gratuita; en diversas partes de Latinoamérica como recientemente Colombia y Chile, estas manifestaciones han movilizado enormes cantidades de estudiantes, profesores y representantes. Hoy en Europa la juventud se levanta con mucha fuerza contra las políticas de Bolonia, que buscan fundamentalmente la privatización de la educación superior.

Estos fenómenos implican, que el capitalismo trata de echar por tierra las conquistas de generaciones enteras de trabajadores que lucharon por derechos sociales tales como la educación pública y gratuita. Por esta razón la juventud a nivel global debe defender decididamente las conquistas sociales ya alcanzadas. La defensa y la conquista de un sistema educativo público, gratuito, de calidad y liberador son banderas irrenunciables de los y las jóvenes de todo el mundo, más aun cuando hoy el imperialismo ha lanzado una de las cruzadas ideológicas más importantes de los últimos tiempos para entronizar el Pensamiento Único (Ramonet 2004), como cosmovisión e ideología hegemónica a nivel internacional, todo un planteamiento etnocéntrico, que busca a través de la expansión de modelos exclusivos de consumo, americanizar todas las culturas del mundo.

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