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jueves, 17 de febrero de 2011

Foro Hacia la Transformación Universitaria: "No hay transformación universitaria posible si no hay movilización"


Alexander Marín Prensa CIM

El Centro Internacional Miranda inició una serie de foros sobre la transformación universitaria. Transcripción de su intervención La lucha por esa transformación democrática en la Universidad que hoy tanto necesitamos y que yo creo que más allá que simplemente generar elementos para una Ley Universitaria, se refiere a como nosotros construimos el marco general de lo que debe ser la transformación democrática de la universidad, entendiéndola como un modelo acabado.

Para arrancar la discusión de la transformación, debemos entenderla en el marco de la situación que estamos viviendo, entendiendo a la educación universitaria y, sobre todo a la que tenemos hoy en día, como esa educación acabada porque responde a un modelo económico, a un modelo político, el modelo de reproducción de la ideología del capitalismo, de la reproducción y la formación de individuos que respondan a la lógica del mercado capitalista, dentro del proceso de crisis internacional del capitalismo, obviamente que nuestro sistema de educación universitario también pasa por crisis, y eso pasa también por nuestra propia realidad. Por eso cuando nosotros hablamos del proceso de transformación universitaria, no podemos dejar de lado hablar de la transformación de nuestro proceso y la profundización de lo que nosotros estamos construyendo, porque van agarrados de la mano.

Nosotros, y así lo creo yo, dentro del proceso revolucionario, tenemos una deuda histórica con la transformación universitaria, creo que hemos sido débiles, creo que nos ha faltado organización, creo que nos ha faltado una política más clara hacia la transformación de esos espacios que se ha traducido en políticas que han sido simples, en políticas que no han profundizado, en políticas que no han permitido que espacios como las universidades autónomas sean tomados por la derecha, que es un resultado de nuestras propias políticas hacia la universidad y que también pasa por las universidades experimentales, que no la podemos ver como un espacio aislado, porque más allá de reconocer, que creo que es importante que a través de esas universidades se ha dado un mayor acceso a la matricula universitaria, no hemos transformado la lógica de fondo qué profesional nosotros formamos o no qué profesional , qué formamos en esas universidades y cómo responden a las necesidades de transformación de nuestra sociedad.

A raíz del veto de universidades a inicios del año, se han abierto grandes debates, grandes discusiones que de alguna manera han impulsado a los sujetos que venimos trabajando y que creemos en la necesidad de esta transformación a seguir impulsando la movilización de calle, lo que no explicó el veto de la Ley de Universidades es que no hay transformación posible desde el estamento burgués , desde simplemente creer que vamos a crear una Ley de Universidades, sino que no hay transformación posible si no hay lucha en la calle, si no hay movilización, si no instalamos en la realidad la necesidad de transformación de esas universidades. No es simplemente un problema legal, es un problema político, es un problema de organización, es un problema de cómo desde los estudiantes, desde los trabajadores, desde las comunidades nos sumamos a esa transformación y lo instalamos en la realidad porque si no lo que podemos construir una ley que sea letra muerta.

Dentro de los distintos debates y movilización, he logrado sistematizar algunos puntos que son los que generan más interrogante, más debate y más discusión, en cuatro ámbitos esenciales:
• Democracia Universitaria
• La relación del Estado con la Universidad
• La autonomía universitaria
• Praxis educativa, a la formación del individuo. El tema de la ciencia, cuáles son los modelos de enseñanza-aprendizaje, discusión profunda que ameritaría un foro aparte para discutirlo con profundidad.

Voy a comenzar con el hecho de la Democracia Universitaria, que creo que ha sido uno de los puntos fundamentales. La gran incógnita y es en la que se a abierto los distintos matices y las distintas políticas acerca de la Democracia Universitaria es quién gobierna y cómo se gobierna en la universidad, quiénes son los actores que constituyen las tomas de decisiones y cómo se toman las decisiones sobre la política académica, acerca de la política de formación en los espacios universitarios. Y allí es donde caemos en el juego, en quienes creen en la reforma, en quienes creen que hay posibilidades de construir una universidad a través del progreso, a través de superar algunas fallas; cuestión que yo no creo la transformación universitaria es profunda, es radical, es revolucionaria; caen en caracterizar los órganos de dirección de la universidad simplemente como entes académicos y por eso le sustentan y le dan argumentación a que hay que garantizar que los gremios dentro de las universidades tengan una representación equitativa dentro de lo que es el voto universitario. Primero, hay que romper con ese mito, con esa falsedad que las autoridades universitarias son cargos de gestión simplemente académicas porque las autoridades universitarias responden a una lógica de pensamiento de cómo debe ser la universidad y cómo la universidad se relaciona dentro de la sociedad, responden a un interés político, entendiendo que las universidades son parte de eso. Al nosotros concretar esa idea y entender que los espacios de gestión universitaria van más allá de entenderlo como un espacio simplemente académico, nos da la argumentación suficiente para entender que todos los actores de la universidad, somos actores políticos, que nos movemos por una esencia política y por lo tanto, tenemos que participar como iguales.

Por eso la consigna fundamental para la realidad, más allá de hablar de que si debe haber comparación en los gremios, nosotros tenemos creemos que no; que la toma de decisión en las universidades, en esa universidad que nosotros buscamos, que es la expresión de la realidad; es a través de reivindicarnos todos como sujetos políticos activos, por lo tanto todos tenemos el mismo voto y tenemos la misma capacidad de participar. Porque no es el tema de que si tú eres profesor, estudiante o trabajador, sino que todos nos movemos por una conducta política y la realidad así lo explica. Cuando se va a un proceso de elección dentro de las universidades, obviamente que hay un elemento de la discusión académica, pero lo que priva es la concepción que nosotros tenemos de la universidad y en esa situación no importa a qué gremio perteneces, no importa dentro de qué sector estás dentro de la universidad, simplemente están nutridas por una concepción de la universidad y hacia dónde la quieres conducir. Por eso creo que eso debe ser esencia de las líneas generales de lo que no es sólo ese marco general de la Ley de Universidades, sino entendiéndolo como la política que nosotros planteamos hacia lo que debe ser la Universidad Necesaria que es el tema de la democracia en el que todos participemos como actores iguales, donde rompamos con esa lógica de gremio , donde planteemos el voto igualitario entre todos los sujetos activos de la universidad e ir rompiendo con esa falacia, donde pretendemos poner la universidad como algo aparte de la sociedad en función de “la búsqueda del conocimiento real y objetivo y académico y el postgrado” …Hay que ir rompiendo con todas esas cuestiones.

En relación al Estado y la Universidad se plantea un debate bien interesante y que se abrió con el planteamiento del Estado- Docente. Nosotros no podemos hablar de la relación del Estado y la Universidad sin concretar en una caracterización de qué Estado tenemos, hay algunos compañeros y con los que hemos debatido permanentemente que creen que estamos en un Estado Revolucionario o en un Estado Socialista, yo creo que esas son otras de las cosas que hay que colocar sobre la realidad y no lo digo sólo desde la lógica desde nuestra experiencia universitaria, porque uno también se ha relacionado con la lucha de los trabajadores, con la lucha de los campesinos, en la luchas comunitarias, cómo el Estado todavía dentro de una estructura burguesa, que sigue permaneciendo y que debemos transformar, hay que saber colocarle limitantes en función de la gestión universitaria. Un ejemplo concreto, por ejemplo, distinto a la experiencia universitaria, es lo que está pasando en las Empresas Básicas de Guayana donde es el Estado el primer actor que combate la experiencia del Control Obrero, donde es el Estado el primero que se pone en contra de la organización de las bases a través de sus instituciones gremiales, a través de sus instituciones de clase. Eso lo digo porque creo que es una reflexión importante, en función de canalizar esa universidad que nosotros necesitamos. La relación del estado con la Universidad es un punto complejo porque hay quienes pretendemos darle todas las libertades al estado y que designe las líneas de investigación y cómo se manejan las universidades. La relación del estado con la Universidad no puede pasar por encima del hecho de que lo que nosotros estábamos buscando es que nosotros logremos aglutinar una universidad en función de las clases históricamente oprimidas, de los trabajadores, de los campesinos y del pueblo. Por eso es que nosotros tenemos que hablar, como es combinando y como estamos también en esa etapa en la que debemos impulsar la transición revolucionaria, de ir creando esas instituciones que permitan una conducción general de la universidad donde haya expresión de la institución del movimiento popular, del movimiento obrero, del movimiento campesino. No simplemente dar todas las libertades porque sería quedarnos enclavados en algo que no es real. Tenemos que ir a una etapa de transición porque todavía tenemos esos estamentos burgueses que nos generan limitantes, por eso tenemos que ir a la movilización, a la calle a generar esas definiciones que nos permitan entender como es la universidad que no siga respondiendo a la lógica de Mercado y a la lógica burguesa de formación de ciudadanos que responden en el marco del capitalismo.

Otro elemento es el tema de la autonomía, que va de la mano con el tema de la relación del estado y las universidades. La autonomía también ha generado muchas polémicas. La derecha, como todos lo sabemos, plantea la autonomía como un Estado dentro de otro Estado donde las universidades deben ser plenamente independientes: la definición de sus líneas de investigación, de sus planes de formación, de sus pensums. Como hay otros que en función del planteamiento de que estamos ya en un Estado revolucionario y socialista, no hace falta la autonomía en las universidades. Esencialmente la autonomía entendida como la capacidad de gobierno, administración y definición de los planes de enseñanza, de los planes presupuestarios, por decirlo de alguna manera, tiene que ser entendida como una herramienta que vinculada con una amplia democracia dentro de las universidades, nos garantiza que las universidades puedan ponerse al frente de la construcción de ese conocimiento según las necesidades que nosotros tenemos y que las universidades se conviertan en un espacio donde nosotros construyamos a través del compartir de saberes, a través de la construcción colectiva del conocimiento esas herramientas que nosotros necesitamos para la transformación, porque nosotros no hacemos nada con imponer una línea de investigación dentro de las universidades, cuando no pasamos por un debate democrático , un debate donde incluyamos a la gente como expresión de la realidad porque estaríamos llevando una crisis dentro de la crisis que tenemos a nivel universitario. Por eso es importante la Autonomía, bien entendida, y esto no solo abarca el tema de las universidades tradicionales, sino que también nuestras propias universidades que han nacido al calor del proceso ¿Son realmente ese modelo de autonomía que nosotros necesitamos? ¿O debemos ir hacia profundizar la democracia dentro de esos espacios? .

La autonomía es esencialmente democracia dentro de los espacios para la toma de decisiones y con los actores. Eso debe prevalecer y que tiene que seguir permaneciendo dentro de la construcción general de esa transformación democrática de la universidad.

El otro punto que tiene que ver con la praxis y el modelo de enseñanza-aprendizaje, que también amerita una discusión bien amplia con buena sustentación, partimos desde la premisa de la necesidad de transformar esa lógica en la que se mueve que “alguien es dueño de la verdad y tiene que transferirla a unos alumnos que no sabemos absolutamente nada”, transformar esa lógica de parcializar el conocimiento y que simplemente nos forma para áreas definidas del conocimiento general o el conocimiento universal , donde un ingeniero, y cito ingeniería está enmarcado dentro de una realidad ajena a todo lo que está pasando, como si la ciencia estuviera desvinculada de la política, como si la ingeniería estuviera desvinculada a las realidades nacionales; si tuviéramos una ingeniería que estuviera vinculada a la realidad deberíamos ser punta de lanza en dar una respuesta política a lo que fue el problema de la vivienda y no sólo horita que fue la crisis, sino haberlo detectado desde hace años, donde estudiamos, y discúlpenme que sea tan particular, pero como uno habla desde la realidad, que es lo importante, porque la política es eso hablar de la realidad para transformarla, cito entonces algunos ejemplos concretos de tener tesis de investigación se desarrolla cual es la incidencia de los volcanes dentro de las edificaciones, cuando aquí no tenemos esa realidad, ¿Cuál es la contradicción que se presenta allí? Que tenemos una universidad que enmarcada dentro del tecnicismo, dentro del academicismo, dentro del conocimiento absoluto de la realidad, terminamos desvinculados… ¿cuál es el fondo de eso? Que simplemente el fondo de eso es que no quieren tener contacto con la realidad para seguir respondiendo a la lógica de Mercado y simplemente ser una mercancía, porque eso es lo que se traduce del modelo de universidad que tenemos: la educación y la formación como una mercancía que responda a la lógica del mercado capitalista y seguir fortaleciendo los modelos de explotación, los modelos de consumismo, los modelos de que quiero ir a la universidad “para tener un título y ser alguien más en la sociedad” porque “seré más grande, soy un profesional universitario” como si los conocimientos de la realidad, los conocimientos que se traducen en los saberes populares no tuvieran vigencia y a fin de cuentas uno se gradúa y uno no tiene ni idea de lo qué es ser un ingeniero, salimos alienados despegados de la realidad, donde no discutimos política y no sabemos de la sociedad, eso hay que transformarlo y entender que la esencia de la universidad no es formar profesionales, sino que es formar personas capaces de asumir la solución de las problemáticas de nuestra sociedad y por eso tenemos que tener conceptos generales, más allá de las cuestiones particulares de la política, de la sociedad y cómo se relaciona todo eso.

A fin de cuenta, enmarcado en esta necesidad del debate junto con la movilización, que debemos entenderlo como algo fundamental.

¡Basta! Y así lo digo, y a veces hasta con molestia, porque hemos vivido como nos quedamos discutiendo, discutiendo y discutiendo y nos quedamos encerrados en espacios “me quedo encerrado en el CIM, aprovechando este momento para tirármela de filósofo” y no salimos a la calle a combatir, a transformar la realidad que eso ha sido unas de las debilidades fundamentales que nosotros tenemos y que si no transformamos esa realidad va a ser imposible transformación democrática alguna, porque también surgen esas tesis que yo me atrevo a desafiar: Muchas veces dentro de la dinámica creemos que no hay la energía suficiente dentro de la universidad para la transformación, que yo creo que tiene elementos de la realidad y por eso la transformación tiene que ser del conjunto social vinculándonos con elementos fuera de la universidad, ahora eso no nos puede llegar a la conclusión de que el debate de la transformación universitaria pasa por ganarnos a los actores que estamos dentro de la universidad para dar el combate y eso no lo hacemos sino a través de la movilización y lucha a través de las banderas concretas , por lo menos para la Universidad central de Venezuela nosotros estamos planteando una transformación de la realidad, desde algunos lados nos han golpeado, nos han dicho están locos, eso no puede ser , que es reducir la política. No, yo creo que la política pasa por instalar elementos de la realidad que nos permitan transformarla. Estamos planteando que en las próximas elecciones de autoridades, nosotros peleemos y batallemos por garantizar que haya unas elecciones donde ya se reconozca el voto 1x1x1, donde participen los obreros, los estudiantes, los profesores como iguales, y no sólo eso, profundizamos más todavía, que quienes se postulen a esas autoridades también pueda ser trabajadores y autoridades y que no sean sólo los profesores. Es un espacio donde la realidad nos ha dicho que hay mucha gente que podemos ganar, de romper con el sectarismo que muchas veces nos caracteriza, donde colocamos categorías y no vamos al debate con la gente…Nos abrimos, ampliamos y damos el debate con la gente y allí hemos ganado experiencias y ¿por qué le damos importancia? Porque lograr concretar eso en la realidad, generamos un referente para darle más fuerza todavía a lo que son nuestras consignas políticas en esa transformación democrática universitaria, y así lo planteamos en espacios amplios y así lo estamos discutiendo con distintas organizaciones y con movimientos sociales y esa es una experiencia que queremos hacer y es la experiencia que vamos a llevar adelante en función de esa premisa fundamental de que la tarea que nosotros traemos, más allá de construir la Ley de Universidades, que es importante y fundamental, es comenzar a instalar en la realidad algo distinto, una universidad diferente, una universidad donde se debata política, una universidad donde nos reconozcamos todos como iguales, donde haya construcción colectiva del conocimiento , donde los estudiantes seamos parte activa de nuestra formación, no sujetos pasivos que sólo recibimos información sino que a través del debate, del conocimiento colectivo transformemos esa universidad y coloquemos una universidad donde a través de la democracia universitaria, de la autonomía, de la relación con la realidad nacional avancemos para saldar esa deuda histórica que tenemos, que creo que hoy más que nunca se hace necesario, por esa crisis que estamos pasando, que se hace importante para enrumbar nuestras universidades para retomar lo que son las universidades autónomas y asumir el reto de esa transformación democrática universitaria a través del debate y la movilización en la calle para construir y avanzar en ese punto esencial de la formación de nuevos hombres y mujeres que amerita nuestro proceso, que amerita nuestra sociedad y que amerita las clases históricamente oprimidas.

Intento agregar impresiones de lo que viene siendo el debate en el día a día, aprovechando cada uno de los espacios para difundir las ideas para transformarlas a través del debate y seguir luchando por esa necesidad histórica que tenemos por transformar nuestra universidad y ponerlas al servicio, a través del debate, de la discusión interna y de los distintos actores de la sociedad de este proceso de emancipación de la sociedad venezolana, donde no hablemos de progreso, sino que hablemos de transformación porque no hay progreso posible dentro de la estructura del capitalismo, eso hay que entenderlo, ¡No hay posibilidades de progresar dentro de las estructuras del capitalismo, dentro de las mismas relaciones de explotación, dentro de las mismas políticas burocráticas que tanto nos afectan no hay progreso posible!...Simplemente debemos transformar la realidad de manera revolucionaria e ir a ese proceso de transformación donde los actores de base seamos protagónicos y no nos roben nuestras luchas, nuestros triunfos y así poder ir avanzando

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