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miércoles, 25 de enero de 2012

Crisis económica global: tres años de recorrido


Osvaldo Martinez La Haine

No se trata en esta ocasión de hacer un análisis de la génesis de la crisis, de las causas de la crisis. Eso ya lo debatimos anteriormente, y más bien lo que vamos a tratar es de sacar algunas conclusiones de lo que ha ocurrido en estos ya 38 meses de crisis que estamos cumpliendo, examinar el pronóstico hacia adelante y terminar con algunas reflexiones respecto a la peculiar situación que en ella está viviendo América Latina.

Pero quisiera comenzar antes de abordar la crisis con un comentario que puede resultar interesante porque da la idea de la temperatura político ideológica incluso académica, que en esta crisis se está alcanzando. Algunos de ustedes probablemente lo sepan, esto ha sido poco divulgado porque es una de esas noticias desagradables para el monopolio mediático, y es que el día 2 de noviembre un grupo de estudiantes se retiró en bloque de la Cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad de Harvard en protesta por el contenido y enfoque desde el cual se imparte esta materia. ¿Tenían noticias de esto? La mayoría no, alguno que otro sí. El destinatario directo de esta protesta fue el profesor Gregory Mankiw, ex asesor de Bush y autor de uno de los manuales de macroeconomía más usados, un libro sumamente popular en el universo neoclásico. Los alumnos entregaron una carta explicando las razones, las que se pueden sintetizar en:

Indignación por el vacío intelectual y la corrupción moral de gran parte del mundo académico, cómplices por acción y omisión, en la actual crisis económica; y voy a citar algunos párrafos entresacados de esa carta que los estudiantes le entregaron al profesor Gregory Mankiw como explicación de las razones por las cuales se retiraron en bloque de la clase, cito:

“Hoy estamos abandonando su clase con el fin de expresar nuestro descontento con el sesgo inherente a este curso. Un estudio académico legítimo de la economía debe incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y rara vez se cuenta con artículos en revistas académicas, tenemos muy poco acceso a aproximaciones económicas alternativas; no hay ninguna justificación para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más fundamental o básico que por ejemplo la teoría keynesiana. Nos estamos retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión de la teoría económica básica y para dar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica: Ocupar Wall Street. Profesor Mankiw le pedimos que se tome nuestras inquietudes y el retiro de su clase en serio”.

Esto ha ocurrido no en cualquier universidad, ha ocurrido en la Universidad de súper élite que forma a la élite empresarial y política norteamericana que es la Universidad de Harvard. Esto da idea de hasta qué punto, incluso entre estudiantes de élite -porque a Harvard no van estudiantes pobres, salvo excepciones- está calando este fenómeno de la crisis económica. Y por supuesto, el abismo entre lo que se enseña en esas universidades en los cursos de Economía predominantes y lo que en la realidad está ocurriendo.

Para iniciar estos tres años de recorrido de la crisis económica global quisiera comenzar con algunas informaciones de carácter histórico que están en torno al concepto mismo de crisis; algunas de ellas demuestran lo lejos del tema que está la teoría económica neoclásica imperante. En 1973 el premio Nóbel de Economía, muy famoso entre nosotros, Paul Samuelson, autor de un libro muy divulgado en el mundo entero escribía y cito:

“El National Bureau of Economic Research ha trabajado tan bien que de hecho ha eliminado una de sus tareas principales, las fluctuaciones cíclicas” y agregaba: “Gracias al empleo apropiado de políticas monetarias y fiscales nuestro sistema de economía mixta puede evitar los excesos de los booms y de las depresiones y desarrollar un crecimiento económico sano y sostenido”.

Es el momento en el cual las crisis se consideraban absolutamente domesticadas y no había que temerles.

En la historia de Occidente el término crisis se remonta a la Antigua Grecia, lo usó Tucidides en La Guerra del Peloponeso y lo utilizaba en el sentido de llamarle “crisis” al momento de decisión de una batalla militar. Posteriormente, este término crisis empezó a usarse en la Antigua Grecia, en la medicina. Hipócrates lo utilizó en la medicina y en el campo de la medicina permaneció durante siglos, hasta que a fines del siglo XVIII, en Europa, se empezó a aplicar a sucesos sociales. Ya en la economía clásica burguesa el concepto de crisis se empieza a debatir, no tanto en Adam Smith quien escribe a finales del siglo XVIII, en momentos de relativa inmadurez de la economía capitalista, y entre otras cosas su conocido “Dogma de Smith” le impidió, -unido a la inmadurez del propio capitalismo-, avanzar mucho en el estudio de las crisis. En David Ricardo ya el tema de las crisis está más elaborado, aunque en toda la economía no marxista del siglo XIX hay un peso muy fuerte de aquel dogma de Say, aquello de que “toda oferta crea su propia demanda”, a partir del cual era imposible la ocurrencia de una crisis económica. Marx, por supuesto, es el gran economista que, por primera vez, plantea una teoría más profunda y coherente sobre el tema de las crisis y es a partir de su detección de la primera crisis en la economía inglesa en 1825, que estadísticamente empiezan a registrarse éstas, y a partir de entonces podemos empezar a hablar de una historia de las crisis económicas capitalistas.

El término crisis económica, o crisis, en general, ha sido tan prodigado que confunde, se ha convertido en una especie de comodín que sirve para cualquier cosa. En Economía suele llamarse crisis a la fase descendente del ciclo y hay por supuesto muchas variantes de crisis económicas: financieras, agrarias, comerciales, de sobreproducción, de subconsumo, etc., pero toda crisis no es solamente económica, sino, involucra también lo político, lo cultural, etc. Un elemento interesante sobre esto es que en 1870, Federico Engels dice que las crisis que hasta ese momento se venían observando en la economía inglesa, con períodos aproximados de diez años entre una y otra, ya serían cosa del pasado y Engels dice lo siguiente, y cito: “La supresión del monopolio inglés sobre el mercado mundial y los nuevos medios de comunicación -subrayo esto - y los nuevos medios de comunicación, (dicho por Engels en 1870)- han contribuido a liquidar los ciclos decenales de la crisis industrial” y pronosticaba un acortamiento del ciclo hasta llegar a una especie de “crisis crónica”, que él le llamó una “súper crisis”, probablemente acompañada por guerras, y esto, en cierto modo, es como una especie de anticipo del desastre de 1914 al 1918: guerra mundial, crisis económica acompañando a la guerra mundial. Esto lo dice en 1870, y llama la atención como, en referencia a las crisis, subraya los “nuevos medios de comunicación”, que los nuevos en aquella época eran el telégrafo y la navegación a vapor.

Entrando en la situación actual de la crisis, decía al comienzo que no voy a entrar en la etiología de ella y el desarrollo que ha tenido, empezando por la crisis inmobiliaria en Estados Unidos, etc.

Lo que les voy a presentar son algunas conclusiones que creo se pueden extraer de tres años de crisis.

Las voy a ir diciendo una a una, las voy a ir comentando, no hay necesariamente un encadenamiento lógico, o sea, una conclusión no es consecuencia de la anterior, sino las voy a ir dando en una forma aleatoria. Primero, una cosa obvia que siempre hay que repetirla: la crisis actual es la más grave, profunda y abarcadora, desde 1929 y es diferente a cualquier otra, aunque su ADN es el de una crisis capitalista, tipificada por la economía marxista. Esta no es una crisis norteamericana extendida al resto del mundo como en ocasiones se presenta, sino que es una crisis global con centro en Estados Unidos, que no es lo mismo. Ella ha provocado comentarios de muy connotadas personalidades del sistema. Haciendo una selección de algunas, Paul Volcker, desde muy temprano en el estallido de la crisis llamó la atención que esta era mucho más complicada que la de 1929. Brzezinsky llamó la atención desde muy temprano también, estando de acuerdo en que esta crisis es más complicada que la de 1929 y hablando del peligro de conflictos sociales que podían tornarse violentos. Hoy empieza a cumplirse en cierto grado esa expresión de Brzezinsky, después vamos a hablar un poco de la reacción social provocada por la crisis. Y dos conocidos economistas de los más publicitados, Stiglitz y Roubini han hecho en diferentes términos, con diferentes matices, exhumaciones de Carlos Marx, reconociendo que en el tema de la crisis, Carlos Marx había hecho un análisis atendible, no por supuesto adhiriéndose al marxismo, pero sí reconociendo que Marx tenía cosas importantes que decir sobre esto y a tono con el movimiento de cierto retorno a la lectura de Marx que había quedado empolvado en los anaqueles de las librerías.

Esta crisis está revelando además un elemento nuevo en el sistema que es lo que podemos llamar un fallo orgánico múltiple, o sea, falla la economía pero falla también la energía, falla el sector de la alimentación y falla por supuesto el medio ambiente, o no falla, sino, revela un daño profundo al medio ambiente. Todo unido por primera vez en una crisis, gran crisis económica, crisis energética, crisis alimentaria, crisis ecológica. ¿Será esto tal vez el cumplimiento de ciertas teorías sobre el llamado capitalismo senil que el economista argentino Jorge Beinstein viene sosteniendo? Y él habla de cuatro rasgos de senilidad del sistema, entendiendo por capitalismo senil no un capitalismo que se va a morir mañana, sino un capitalismo que en su senilidad puede durar un siglo más pero con las características de vida de un organismo senil. Entonces, él destaca cuatro rasgos que me parecen interesantes:

a) Un primer rasgo, una tendencia a largo plazo a la desaceleración del crecimiento económico mundial, comprobable estadísticamente.

b) Un segundo rasgo es la hipertrofia financiera global que se ha hecho hegemónica a tal extremo que esa hipertrofia financiera domina a la totalidad del sistema mundial o, en otras palabras, la financierización manda hoy sobre la economía productiva.

c) Un tercer elemento que él señala es los rendimientos productivos decrecientes de la revolución tecnológica, la cual se va convirtiendo en factor destructor de fuerzas productivas más que creador o desarrollador de fuerzas productivas, y coloca un ejemplo muy claro: el dúo de la informática y la financierización, la informática al servicio de la financierizacion que se convierte en un factor destructor de empleos y destructor de fuerzas productivas, contribuyendo a alimentar burbujas financieras que explotan y causan destrucción de fuerzas productivas.

d) Y un cuarto factor es la decadencia del Estado burgués, lo cual, es algo que me parece también visible: deterioro institucional en Estados Unidos. En estos momentos, crisis de los Estados europeos.

Después de treinta y ocho meses de crisis, pasando a otra conclusión, no hay recuperación a la vista, las perspectivas para el 2012 son, me atrevería a decir, sombrías. Algunos economistas como Roubini, que se hizo famoso por pronosticar la ocurrencia de la crisis en el 2008, consideran que hay 50% de posibilidades para que en el 2012 ocurra otra zambullida de crisis similar, o más grave, que la del 2008. En estos momentos predominan los elementos de destrucción sobre los de creación.

Una conclusión más es que nunca antes en la historia del sistema se había producido una respuesta estatal tan rápida y cuantiosa en desembolsos con resultados nulos. Me refiero a los paquetes de rescate que se pusieron en práctica por el gobierno de Bush, por el de Obama, por Europa, por Japón. Estos rescates han tenido una característica dual: por una parte, ellos probablemente evitaron una caída aun más profunda, pero este elemento positivo para el sistema tiene otra cara muy fea porque mantuvieron una estructura especulativa parasitaria, lo que hicieron fue apuntalarla; dieron respiración artificial con vida limitada, o sea, cuando estos paquetes de rescate se acaban esa respiración artificial se acaba también; crearon una nueva burbuja financiera que es la burbuja del rescate y aumentaron el sobre endeudamiento público que hoy está pesando como un fardo sobre Estados Unidos y Europa; o sea, los paquetes de rescate han sido como una medicina que a corto plazo evitó un agravamiento aun peor del paciente, pero que ha tenido un efecto también muy negativo.

Otro elemento que quiero señalar: a veces escuchamos, leemos, que la solución de la crisis, que la solución para el capitalismo, está en abandonar el vicio de la hipertrofia financiera y volver al buen capitalismo, o sea el capitalismo productivo, el capitalismo empresarial, el capitalismo de la economía real, y esto constituye uno de los grandes temas socialdemócratas, el retorno a un capitalismo bueno que era el capitalismo productivo.

Reflexionando sobre esto tengo la opinión de que no es un problema de preferencias, es decir, no es volver a aquel, abandonando éste como si fueran modelos que se pudieran adoptar a conveniencia. Me parece que el sistema no puede volver al capitalismo productivo y la cultura productiva y esto se basa en que las estadísticas demuestran que al menos el 50 % de las ganancias que obtienen en Estados Unidos y en Europa las grandes empresas, las mega empresas, provienen de los negocios financieros. No se trata de dos mundos, un mundo financiero y el mundo de la economía real; se trata de un todo integrado, un sistema productivo financiero integrado al interior de las mismas mega empresas; no se trata, repito, de dos mundos, el mundo de la economía real y el mundo de la economía financiera; y ese sistema integrado está tan profundamente arraigado y en torno a intereses económicos tan fuertes, que pensar que eso se pueda separar uno de otro es simplemente una utopía.

Creo que el fracaso de Obama y de toda Europa y de Japón en avanzar en la desregulación financiera no es solo el resultado de la pusilanimidad de Obama, aunque eso está presente, sino de lo imposible que resulta el que la oligarquía financiera se ampute una de sus propias piernas. El que no se avance en la desregulación financiera no es un problema de liderazgo político, es un problema de que las mega empresas están tan integradas en lo productivo y en lo financiero que es imposible pensar que ellas se van a amputar una de sus piernas, teniendo en cuenta tal vez un interés, una visión superior de la supervivencia del sistema y de la salud del sistema; eso me parece que resulta imposible, y por eso me parecen utópicas estas afirmaciones de volver al buen capitalismo, al capitalismo no de George Soros sino de Henry Ford.

Cubadebate

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