Contacto: juventudsurversiva@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Liberen a Mumia Abu Jamal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Liberen a Mumia Abu Jamal. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de enero de 2012

Nación carcelaria

Mumia Abu Jamal La Haine

Cada prisión es igual, y cada prisión es diferente. Cada prisión tiene su propio mitología (piensen en Alcatráz, Sing Sing, Ática), su propio ritmo –– duro, suave, firme, relajado, severo o super max. Y cada prisión se administra por un sistema de clase, es decir, por la manera en que las cortes o administradores han clasificado un delito, según los intereses amenazados por él.

Por ejemplo, en el área de aislamiento (el hueco) de cada prisión del estado, encuentras el corredor de la muerte, donde los hombres y mujeres con las peores sentencias viven las vidas menos contenciosas. Si tienen el dinero (o en realidad, si sus familias lo tienen), tal vez pueden tener un televisor, un radio, u otras cosas ––pero sólo si pueden pagar. Algunos presos trabajan en la prisión por el magnífico sueldo de $35 o $50 dólares al mes. Sí. Al mes. En estos lugares es difícil pensar en cualquier cosa que no sea la máxima condena ––la muerte–– y en vista de esta inmensidad, cualquier comodidad parece insignificante.

Sin embargo, el corredor de la muerte es una clase en un sistema de clasificación, y más allá de ésta existe un abismo de categorías que son tan enloquecedoras como rutinarias. Se conocen, por sus siglas en inglés, como AC (Detención Administrativa), DC (Custodia Disciplinaria), o PC (Prisión Preventiva), entre otras. Todas se refieren a un estado de encerramiento especial, todas tienen distintas reglas con respecto a lo que se permite o no se permite, y todas tienen varios niveles de represión.

Los libros más reconocidos sobre la historia de Estados Unidos hablan de un país sin clases. Dicen que las rígidas distinciones de clase son más bien una cosa inglesa o europea. ¿Entonces cómo es posible que una nación que presume de ser una sociedad sin clases haya fundado instituciones tan plagadas con diferenciaciones de clase?

A decir verdad, Estados Unidos nunca ha sido una sociedad sin clases. Y además de tener clases muy rígidas desde el principio, tuvo (y tiene) un sistema de casta más rígida que la piedra. Millones de negros viven en una casta, como Michelle Alexander ha señalado en su excelente obra, El Nuevo Jim Crow.

La adinerada clase dominante construyó prisiones y cortes para protegerse y proteger su riqueza ante los reclamos de las masas. También construyó la ilusión ideológica de un país sin clases, la cual se difunde hasta la fecha en sus medios de comunicación. Rebuznaron sobre la libertad, mientras construyeron un complejo carcelario industrial ––el complejo carcelario más masivo jamás visto en el planeta.

Construyeron una nación carcelaria.

(c) '11 maj
17 diciembre 2011
Audio grabado en voz de Marc Lamont Hill por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México

-------------------

Desde el 12 de diciembre, Mumia Abu-Jamal ha estado en Detención Administrativa en la prisión Mahanoy en Frackville PA. Las restricciones son severas. No ha podido comunicarse con nadie por teléfono y por eso Prison Radio no puede grabar sus ensayos en su propia voz. Aunque técnicamente no está en el corredor de la muerte, Mumia sigue en aislamiento. Durante sus primeros días en Frackville, le permitieron tener ocho hojas de papel y una pluma de goma. Ahora tiene acceso a cuatro libros y más hojas. Sus visitas (pocas y cortas) todavía se realizan a través de un plexiglás, sin contacto físico. Está encadenado con grilletes en las manos y los pies durante las visitas.

Recordemos que en la prisión Greene, donde Mumia estuvo encerrado en el corredor de la muerte, los oficiales abandonaron la práctica de encadenar a los presos durante sus visitas después de que el ex arzobispo Desmond Tutu puso el grito en el cielo al encontrar a Mumia en grilletes durante su visita con él en octubre de 2007.

En otras palabras, en varios aspectos la vida diaria de Mumia ahora es igual o peor que antes. Se supone que estas condiciones deben cambiar cuando lo trasladen a Población General, pero no podemos contar con esto.

Por otro lado, a pesar de que la Suprema Corte de Estados Unidos ha declarado inconstitucional la pena de muerte en el caso de Mumia, podemos contar con la Orden Fraternal de Policía y la Fiscalía de Filadelfia para hacer todo lo posible para silenciarlo. Expresaron su odio para él públicamente en su mitin anti-Mumia el 8 de diciembre en el Keswick Theatre. Todavía lo quieren muerto. Si esta pandilla no ordena un atentado contra Mumia dentro de la prisión, lo menos que van a hacer (y seguramente lo están haciendo ahora mismo) es presionar a las autoridades carcelarias para hacer su vida un infierno e impedir que él siga luchando a través de sus escritos. Quieren su silencio.

Mientras seguimos exigiendo la libertad inmediata de Mumia, hay cosas que podemos hacer con respecto a su situación actual. Ramona África pide que le enviemos tarjetas a él y que llamemos al Director de la prisión John Kerestes o a la Sub-Directora Bernadette Masan (570 773-2158) para dejarles saber que estamos viendo por su seguridad y bienestar en prisión. Su nueva dirección es:

Mumia Abu-Jamal, #AM8335
SCI Mahanoy
301 Morea Road
Frackville, PA 17932

Con los mejores deseos para un año de rebelión revolucionaria en el mundo entero,
Amig@s de Mumia de México

Leer Más......

jueves, 8 de diciembre de 2011

Anuncian que el activista Mumia Abu-Jamal no será ejecutado

Gara

El periodista y militante de los Panteras Negras, que lleva preso desde 1981 y condenado a muerte desde 1982, no será finalmente ejecutado, según sus abogados.

El activista negro Mumia Abu-Jamal, periodista y ex miembro del grupo Panteras Negras, no será ejecutado después de que la Fiscalía de Filadelfia (estado de Pensilvania, EEUU) haya rechazado la condena tras treinta años de batallas legales, han informado sus abogados.

El preso político afroamericano, miembro de los Panteras Negras y del movimiento MOVE, y periodista de profesión, lleva tres décadas en el corredor de la muerte.

En 2008 el Tribunal de Apelaciones del Tercer Distrito ratificó la condena por homicidio, pero ordenó una nueva audiencia sobre la sentencia de muerte.

El pasado año, el Tribunal Supremo de EEUU también ratificó la condena pero instruyó al Tribunal de Apelaciones para que reconsiderara su decisión de rescindir la sentencia a muerte.

En abril de este año se emitió una nueva decisión, que reiteraba lo decidido en 2008: la condena por homicidio seguiría en vigor, pero se reclamaba una nueva sentencia acerca de la condena a muerte.

El preso político afroamericano, autor de varios libros, ha negado siempre haber disparado al agente federal Faulkner, quien sí disparó a Mumia Abu Jamal.

Abu Jamal llegó a ser presidente de la Asociación de Periodistas Negros de Filadelfia, y trabajaba como reportero para una radioemisora dedicada a la audiencia de personas negras y de minorías. Es por ello que llegó a ser conocido como "la voz de los sin voz".

Fuente: http://www.gara.net/azkenak/12/308338/es/Anuncian-que-activista-Mumia-Abu-Jamal-no-sera-ejecutado

Leer Más......

jueves, 19 de mayo de 2011

El encarcelamiento racial


Mumia Abu Jamal La Haine

Estimados amigos, activistas, académicos y colegas: ¡A movernos!

Gracias por invitarme a participar en este Congreso. Es un honor compartir estos breves momentos con ustedes. Saludos a los panelistas, a muchos de los cuales conozco y admiro.

El tema es un reto formidable, por no decir otra cosa: los meros números asombran, especialmente cuando consideramos su impacto familiar, social, comunitario y político.

Me atrevo a decir que los africano-americanos entre ustedes, sea cual sea su clase social o nivel de ingresos, no tendrán que pensar mucho para recordar un sobrino, o demasiadas veces una sobrina, por no mencionar un hijo o hija, que, de no estar encerrado en este momento, ha sido preso o presa en un sistema local, estatal o federal.

Esto habla de la ubicuidad del problema, de los vastos números de hombres, mujeres y jóvenes que residen en el complejo industrial carcelario en Estados Unidos. Como muchos de ustedes saben, Estados Unidos, con apenas 5% de la población del mundo, encarcela a 25% de todos los presos del mundo. Como ha notado Michelle Alexander (quien participará en este Congreso hoy en la noche), el número de presas y presos negros aquí, rivaliza y supera el número encarcelado en Sudáfrica durante el odioso sistema del apartheid, en su apogeo.


No debemos tomar a la ligera esta analogía, porque el apartheid sudafricano fue el epítome del estado racista policial, solo superado por la Alemania nazi en su naturaleza repulsiva. Además, mucha de su energía fue dedicada a una guerra de facto (o por lo menos, para usar la jerga del espionaje militar, un conflicto de baja intensidad), contra la mayoría negra, que criminalizaba casi todas los aspectos de la vida independiente africana, al restringir los lugares para vivir, trabajar, estudiar e incluso hacer el amor.

Esto habla de que tan ciegos estamos en este país a la magnitud del problema (ni hablar de su resolución), y de cómo ha sido normalizado en la conciencia social y política, en parte porque los medios de comunicación corporativos hacen caso omiso de la historia, o la presentan sesgadamente. Si ellos pudieron fallar en los reportajes que nos conducían a una guerra horrible (me refiero a la guerra contra Irak) ellos seguramente pueden fallar en sus reportajes sobre los parámetros del conflicto de baja intensidad que aplasta la vida de los negros.

Quizás las palabras de alguien que no es de Estados Unidos (no quiero llamarlo “extranjero”), pero quien por mucho tiempo ha sido un observador de este país, nos puedan ayudar a comprender esto. A los 71 años, el gran regalo musical de Sudáfrica, Hugh Masekela, dio una entrevista en la que habló de la Sudáfrica post-apartheid: "La mayoría de la población solo logró el derecho a votar y menos hostigamiento de la policía. Pero cualquier otro cambio sería malo para los negocios. Lo mismo pasa aquí en Estados Unidos, donde los frutos del Movimiento de los Derechos Civiles son mínimos."

Cito a Masekela no solo porque es célebre (tampoco porque amo su música), sino porque él, como millones de africanos, vivió bajo la locura del apartheid, y por eso lo conoce íntimamente, aún cuando él se escapó posteriormente y vivió en el extranjero. Sabe reconocer los elementos del apartheid en la vida estadounidense.

Pero, ¿por qué el apartheid se ve como algo repulsivo mientras el complejo industrial carcelario de Estados Unidos se ve como algo benigno?

Creo que la respuesta tiene dos aspectos: 1) las élites políticas de los partidos demócrata y republicano llegaron a un consenso bipartidista en este asunto; y 2), la presencia de actores políticos negros en diferentes puestos de gobierno funciona como escudo que repele las críticas sobre la naturaleza racista del sistema.

Como en Sudáfrica, las élites políticas negras de Estados Unidos se han beneficiado de un sistema económico que es profundamente injusto para la gran mayoría de la gente africana, especialmente para los pobres y para la clase trabajadora. Así que la raza protege la división de clases, y a pesar de las apariencias, también protege la desigualdad social.

En esencia, el régimen post-apartheid consiguió un resultado que la era del apartheid había intentado construir sin éxito: crear una clase amortiguadora para proteger las tierras, la propiedad y la riqueza material de la clase de una minoría de colonos blancos.

Es una de las ironías de la historia que el gobierno del Congreso Nacional Africano haya conseguido ese resultado, aunque ocurrió a través de un acuerdo negociado.

Dejemos las interpretaciones teórica-políticas por un momento para ver un ejemplo real. Hace varios meses, un escuadrón de policía asaltó una casa de una familia de la clase trabajadora negra. Disparó a la casa desde afuera y mató a una niña. Eso, en sí, desgraciadamente, no es notable. Sin embargo, tiene resonancia cuando nos damos cuenta que tanto el alcalde de la ciudad, como su jefe de policía, eran negros. Creo que ustedes que recuerdan este incidente también reconocerán el nombre de la hermosa niña asesinada, Aiyannah Jones, y la ciudad, Detroit, Michigan. Sin duda, esto nos da otra perspectiva sobre la función política de los líderes negros, y sobre su impotencia en detener las acciones del estado que ponen en peligro la vida de los negros pobres.

Una de las participantes principales de este Congreso, la profesora de derecho Michelle Alexander, aborda algunos de estos puntos en su libro, El Nuevo Jim Crow. Pero en las reseñas que he leído no he visto mención de un punto que me parece muy importante (aunque probablemente no he visto muchas de las críticas porque por lo general, los presos no tenemos computadores). Me refiero a su observación que los negros de la clase pobre y trabajadora constituyen una casta en la sociedad estadounidense.

En una nación que promueve la democracia, uno pensaría que la acusación de que una marcada casta racial existe al centro de ella hubiera provocado controversia. Pero a juzgar por lo que he leído, este importante punto ni siquiera ha sido discutido.

Para concluir, naturalmente quiero recomendar este libro a todos para que lo estudien. Pero debo hacer algo más.

Sabemos llamar a un nuevo movimiento popular, agitar por ello, y si no nos queda otra, crear un movimiento que luche para destruir este sistema de castas de una buena vez. Está en nuestro interés colectivo hacerlo. Porque la mayoría de los estudiosos, intelectuales, académicos y élites políticas de los negros están sólo a una generación de distancia de los guetos de memoria lejana. Pero, con el derrumbe de la economía estadounidense y la reducción del sistema de bienestar y del propio Estado ¿en dónde creen que harán los cortes?

Finalmente, nosotros sabemos que las leyes que privan a los ex reclusos de su derecho al voto inexorablemente condujeron a la elección de George W. Bush, en 2000. Piensen en cómo el mundo podría ser ahora si ese evento político no hubiera sucedido. Está en el interés de todas y de todos.

Gracias. ¡A movernos!

Mumía Abu-Jamal, M.A., desde el corredor de la muerte, Pensilvania

Traducción: Amig@s de Mumia de México

Leer Más......

lunes, 15 de marzo de 2010

La supremacía corporativa se extiende

Mumia Abu Jamal La Haine

La reciente decisión de la Suprema Corte sobre la individualidad corporativa (corporate personhood) en el caso de Citizens United ha provocado varios comentarios y un poco de indignación: “¿Las corporaciones tienen el derecho a gastar cantidades ilimitadas de dinero para comprar políticos?” “¡Qué barbaridad!”

¿De veras? Aún cuando la gente tiene todo el derecho a indignarse, es importante informarnos bien porque, a decir verdad, los intereses corporativos han sido los dueños del proceso político ––y de los políticos–– durante todo un siglo.

En la historia clásica Los Barones Ladrones, escrito por Matthew Josephson (Harcourt: 1969), hay escenas de magnates industriales ¡comprando a los políticos con maletas de dinero en el recinto del Senado en varios estados!

Tal vez esto no se hace de manera tan descarada hoy en día, pero los políticos todavía se compran como hot dogs. ¿Qué es una moderna campaña electoral para el Congreso, la Presidencia o la Judicatura, si no es una carrera de dinero? Porque el hombre o mujer con dinero puede comprar espacio en los medios de comunicación, y los medios determinan quienes son los ganadores de las carreras.

En realidad, lo único que hizo la Suprema Corte fue abrir la llave para dejar fluir más plata desde los fondos corporativos. En esencia, la Corte dijo a las corporaciones: “Ustedes no tienen que contentarse con alquilar a los políticos. Ahora pueden ser sus dueños”.

Y serán sus dueños.

¿A dónde llegará el dinero, si no a los bolsillos de los medios de comunicación corporativos? ¿No estamos hablando de un paquete de estímulo para estos medios?

Sin embargo, lo notable de este caso no fue el dictamen, el cual era políticamente predecible, sino la confianza mostrada por la Corte en un precedente jurídico que no lo era. En el caso Santa Clara County vs. Southern Pacific Railroad Co. (1886), utilizado para fundamentar el principio de la individualidad corporativa, este principio no aparece en ninguna sección. Lo que pasó es que el secretario del juzgado lo mencionó en un resumen introductorio, el cual no forma parte legal del caso, y 124 años después, un error se volvió la ley, la cual sentó un precedente que sirve hoy en día como pauta para tomar decisiones que favorecen la riqueza y el poder de las corporaciones en contra de la democracia.

En los 1880's, durante la edad de los capitanes de industria conocidos como “los barones ladrones”, el multi-millonario Andrew Carnegie, al ser amenazado con una demanda legal para limitar sus excesos corporativos preguntó: “¿A mí que me importa la ley? ¿No es que tengo el poder?” (Josephson, 15) Ahora, gracias a la Suprema Corte, los magnates tienen más que nunca.

Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.

--(c) '10 maj
14 de febrero de 2010
Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México

Leer Más......

  ©Template by Dicas Blogger.