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lunes, 20 de junio de 2011

El Buen Vivir, clave para una civilización intercultural


Isabel Rauber Rebelión

Fragmento del libro: Dos pasos adelante, uno atrás. Lógicas de ruptura y superación del dominio del capital. Vadell. Caracas, 2010.

Una concepción diferente acerca del desarrollo y progreso

El modelo de desarrollo basado en el molde consumista-destructivo del capital, resulta claramente incompatible con la sobrevivencia de la humanidad. El capitalismo globalizado, expresión máxima de esta civilización oxidental [Boff], hace aguas. No puede mantenerse; hacerlo equivaldría a extender y profundizar la producción destructiva de la sociedad y la naturaleza. Hoy, cuando la crisis de los capitales expone sus deficiencias a las conciencias de la humanidad, sería un contrasentido continuar sosteniendo que tal especulación, saqueo y guerrerismo ‑que abonan la escandalosa riqueza y abundancia de quienes constituyen el corazón del capital global y sus entornos cercanos‑, es condición o premisa para el cambio y el progreso sociales. Sin embargo, la constatación de esta realidad no implica su superación. El desafío consiste, en este sentido, en buscar nuevas alternativas de desarrollo basadas en una nueva concepción del mundo, es decir, de la relación humanidad-naturaleza. En base a ella será posible construir y apostar a una concepción de desarrollo ajena al esquema impuesto por el poder (que pretende, por ejemplo, que para “llegar al desarrollo” es inevitable “alcanzar” a los países desarrollados del Norte, por derecha o por izquierda).

El socialismo del siglo XX dio por sentado que el tránsito al socialismo implicaba recorrer el camino al desarrollo truncado o deformado por el capitalismo. Con el afianzamiento de la revolución socialista de octubre, las nuevas revoluciones se propusieron –contando con el apoyo de la URSS y demás países socialistas “desarrollados”‑, acortar el tiempo de construcción de las bases para dar el salto hacia el socialismo. Esto implicó ‑por izquierda‑, la asimilación y extensión del modelo eurocéntrico de desarrollo, al socialismo y la transición. Los resultados adversos están a la vista. Sin embargo, las concepciones culturales están, en gran medida, vigentes. A continuación algunos elementos.

En Indo-afro-latinoamérica, se pensó ‑y en cierta medida todavía se piensa, por derecha o por izquierda‑, que estábamos en una especie de estadío inferior al del desarrollo europeo y que –consiguientemente, en este aspecto‑, el desafío/meta consistía en alcanzar (buscar) el mismo grado de desarrollo y estatus de progreso social que los europeos. De ahí la auto-asimilación de la condición de países “atrasados”. Consiguientemente, el “desarrollo” se esperaba lograr, ya sea copiando los modelos del Norte (más exactamente, lo que desde allí decían que debía hacerse), o buscando vías para poner fin a la dependencia –con o sin la mediación del corte revolucionario‑, en aras de “completar” el desarrollo de nuestros países, incluso mediante la instauración del socialismo (revolución de liberación nacional y social). Suscribiendo estos puntos de vista, quienes sostuvieron las posiciones revolucionarias en el siglo XX, en su mayoría, priorizaron la cuestión económica por sobre las sociales, culturales, etc., y centraron en ella el programa de transformaciones, relegando a un segundo o tercer plano la cuestión medular de toda revolución: ser un camino de liberación construido por sus protagonistas y ‑a través de ellos‑, de la sociedad toda. Desde otro lugar, los defensores de la revolución por etapas (reformistas) también sostuvieron dicho esquema, aunque quizá de un modo más explícito: pretendían que era necesario primero “concluir el desarrollo” capitalista para luego pasar al socialismo.

Reformismo y revolución compartieron el mismo esquema del desarrollo y el tránsito revolucionario; ninguna de las propuestas socialistas de entonces rompió con el paradigma eurocéntrico. En el caso de Cuba, los caminos y las posiciones fueron sinuosos. Los debates iniciales del Che respecto a la economía soviética, la construcción de la nueva sociedad y de los nuevos hombres y nuevas mujeres, constituyen una clara muestra de ello. [Ver: Apuntes críticos a la economía política. Op. Cit]

Por diversos caminos, las reflexiones actuales más maduras en este tema convergen en un punto: El “desarrollo” capitalista alcanzado (en el Norte), resulta hoy inalcanzable e indeseable. Es inalcanzable porque las “periferias” han sido excluidas del diseño y los planes de hegemonía del capital global actual (salvo como territorios sirvientes) y no tienen cabida en ellos. Es indeseable porque el carácter destructivo y devastador que conlleva su implementación va dejando en claro que ese “modelo” va a continuar con la depredación de la naturaleza, con el saqueo, con las guerras, es decir, continuará sembrando la muerte. Precisamente por ello es incapaz de promover, defender y garantizar la supervivencia humana y natural del planeta; tampoco ofrece soluciones a la pobreza, miseria, enfermedades, analfabetismo, carencia de infraestructura y exclusión crecientes de amplias capas de la población.

Estas razones, entre otras, hacen del debate del desarrollo un debate político, social, cultural y ético, además de económico, que -en nuestras tierras- se articula directamente con el debate de la pobreza y la riqueza, de la propiedad de los recursos energéticos, del acceso a los servicios, del goce de los derechos, es decir, con la democracia. Porque atender a todos esos problemas, buscar soluciones durables para ellos, es apuntalar procesos de desarrollo que son ‑a la vez‑ de democratización, y viceversa. Desarrollo y democracia guardan –en esta concepción del mundo una relación directa biunívoca, incompatible con la esquizofrenia capitalista que contrapone economía y sociedad, sociedad y política, humanidad y naturaleza, lo público y lo privado, lo macro y lo micro.

Tales planteamientos no son precisamente una novedad, hay bastante escrito y reflexionado alrededor de tales vínculos y la necesidad de impulsarlos. Pero es en el actual proceso de Bolivia, con el impulso de la revolución democrático cultural, donde se han constituido en ejes concretos del accionar gubernamental.

Partiendo de las propuestas de los movimientos sociales e indígenas elaboradas en años de resistencia y luchas, el gobierno boliviano ha confeccionado un Plan Nacional de Desarrollo que condensa aspectos centrales de esta nueva cosmovisión. En esto consiste –sustantivamente‑ lo nuevo de sus propuestas: las ideas superan el ámbito teórico reflexivo para cobrar vida en la acción político-social transformadora.

Uno de los elementos que sobresale en dicho Plan es la vinculación de las actividades de lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión, con los planes de desarrollo, obviamente basados en paradigmas diferentes acerca de este, afincados en la inseparabilidad del vínculo humanidad-naturaleza y economía-sociedad, y de ambas dimensiones entre sí.

Es por ello que el desmontaje del colonialismo neoliberal –además del histórico‑, la descolonización raizal del Estado (y la sociedad) y la construcción de una nueva identidad boliviana plural e intercultural ‑basada en el reconocimiento de las múltiples nacionalidades que conforman el país, priorizando lo comunitario‑, resulta una trama central a la hora de pensar cómo poner fin a la pobreza extrema y la exclusión social, y cómo disminuir la desigualdad encaminándose hacia una sociedad equitativa y justa.

El objetivo central [del PND] está centrado, por lo tanto, en la supresión de las causas que originan la desigualdad y la exclusión social del país, lo que significa cambiar el patrón primario exportador y los fundamentos del colonialismo y el neoliberalismo que lo sustentan. Es decir, desmontar, no solo los dispositivos económicos, sino también los políticos y culturales, coloniales y neoliberales erigidos por la cultura dominante, que se encuentran diseminados en los intersticios más profundos de la organización del Estado y también en la mente de las personas a través de la práctica social individual en detrimento de la solidaridad y la complementariedad. [PND, 2006: 5]

El mencionado plan de desarrollo –integral y multidimensional‑, se ocupa de rescatar-impulsar formas socio-económicas solidarias de interrelacionamiento humano. Consciente de que la pobreza urbana se relaciona con la migración interna, apuesta a buscar vías para evitarla. “No se puede tratar a la pobreza y no ver a los pobres,” sostienen. El desarraigo de las personas respecto de sus comunidades y la consiguiente situación de pobreza urbana, acarrea –en todas las realidades y circunstancias‑ la ruptura de formas culturales de integración social y la proliferación de formas competitivas y no solidarias de conducta y relaciones humanas. Modificar esta situación es también parte de la lucha contra la pobreza, por el desarrollo y por una democratización raizal de la sociedad.

No hay salida dentro del capitalismo

Lo que ocurre en el mundo no es casualidad, ni consecuencia de “errores” o deficiencias en la aplicación del modelo neoliberal: es lo que se buscó y se sembró; es el sistema. No escapan a esto las propuestas que pretenden ser “mejores”, superar esas “limitaciones” apostando, por ejemplo, a un “desarrollo” capitalista nacional, no dependiente. No hay salidas capitalistas independientes (nacionales, endógenas) que puedan en este mundo globalizado superar los males estructurales del capitalismo. El capitalismo se basa en un modo de producción y reproducción que obedece a la lógica –global‑ del mercado. Esencialmente depredador de la naturaleza y los seres humanos es por tanto incapaz de resolver el problema, por el contrario, solo puede agravarlo.

La posibilidad de vida –inmediata y futura‑ radica en los pueblos que construyen alternativas en una perspectiva continental de integración productiva y reproductiva fundamentada en nuevas bases económicas, sociales, culturales y éticas. Estas se condensan y expresan hoy concretamente en una nueva concepción del desarrollo, del bienestar colectivo y la democracia, que los pueblos indígenas originarios identifican con el vivir bien o buen vivir.

Del “bienestar” individualista al “vivir bien” o “buen vivir”
Buen Vivir o Vivir Bien, Sumak Kawsay, Ñande Reko, son expresiones propias de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay... Significan, en primer término, “Vivir bien entre nosotros”. Propugnan una convivencia comunitaria con interculturalidad y sin asimetrías de poder. Como dijo Evo Morales: “No se puede Vivir Bien si los demás viven mal”. Y esta expresión condensa lo central del planteamiento solidario: Se trata de vivir como parte de la comunidad, con protección de ella, en armonía con la naturaleza, “vivir en equilibrio con lo que nos rodea”, y también “Bien contigo y conmigo”, que es diferente del ‘vivir mejor’ occidental, que es individualista, separado de los demás e inclusive a expensas de los demás y separado de la naturaleza.

El Vivir Bien es la expresión cultural que condensa la forma de entender la satisfacción compartida de las necesidades humanas, más allá del ámbito de lo material y económico. A diferencia del concepto occidental de ‘bienestar’, que está limitado al acceso y a la acumulación de bienes materiales, incluye la afectividad, el reconocimiento y el prestigio social. [PND, 2006:11]

En la propuesta y experiencia boliviana actual de apuesta al desarrollo, el Vivir Bien se corresponde con una concepción integral de la sociedad que articula desarrollo y democratización, en la que desarrollo y democracia tienen la misma importancia. Partiendo del reconocimiento de que Bolivia es un país multiétnico y pluricultural, se hace explícito el reconocimiento a los valores de la comunidad y de lo comunitario. Y lo colectivo comunitario se fundamenta como sujeto con capacidad de decisión y de acción, reconociendo en la horizontalidad una ventaja comparativa respecto a las directivas verticales.

La nueva política propone el desarrollo desde el encuentro y la contribución horizontal, y no desde la imposición y el autoritarismo. El encuentro significa la unión, la comunidad, al fiesta del compartir imaginarios urbanos y rurales, el sentido esencial de las relaciones humanas complementarias en un país diverso y comunitario. [PND, 2006:12]

La experiencia de la revolución democrático-cultural que se lleva adelante actualmente en Bolivia constituye parte de los puntales y avances de las nuevas propuestas civilizatorias, caudal cultural que alimenta la utopía y constituye, a la vez, un soporte ético e ideológico de los procesos de búsqueda y construcción de una civilización re-humanizada, basada en un sistema social raizalmente democrático, equitativo, humanista, liberador y superador de la destructiva hegemonía económica, social, cultural e ideológica del capital.

Los viejos paradigmas sobre civilización, desarrollo, bienestar y progreso social basados en el consumismo, el derroche y el uso abusivo de la naturaleza, se revelan hoy en su irracionalidad; resultan insostenibles, salvo como camino de suicidio colectivo de la humanidad. Esta verdad indiscutible es, sin embargo, sistemáticamente soslayada/ocultada por el poder y sus profusos tentáculos institucionales y no institucionales de dominación económica, política, cultural y comunicacional. Por eso resulta “saludable” no confiar en sus ofertas, ni adoptar sus pretendidas alternativas de “superación” de los anteriores patrones de “desarrollo”. En realidad, tales “alternativas” apenas modifican la exterioridad de la formulación de los viejos planteos neoliberales, en aras de mantener intactos los patrones de saqueo y explotación, de consumo y de conducta apropiativa-destructiva del mundo.

Frente a ello, resalta la propuesta programática actual de los pueblos de Bolivia acerca del desarrollo: se basa y proyecta una opción civilizatoria en la que late con fuerza la posibilidad de vida.

¿Quiere esto decir que en Bolivia todo está resuelto, que ya se han superado las contradicciones heredadas y las nuevas, que se ha derrotado y superado la hegemonía sembrada en siglos de saqueo capitalista colonial y colonialista, que se han superado las añejas culturas (y prácticas) de la izquierda y el corporativismo sindical de oposición al Estado y gobierno, y que ya se enseñorea en Bolivia la nueva sociedad constituida por nuevos hombres y nuevas mujeres?

Nada más lejano a la realidad (y de mi pensamiento)

Ciertamente no todo son rosas y palmas. Los procesos de transformación son procesos vivos, es decir, abiertos y delineados en medio de cambios constantes en la correlación de fuerzas político‑sociales en pugna que los van definiendo (y condicionando). En el caso del proceso boliviano actual, esto ‑obviamente‑ ocurre: la llegada al gobierno reposiciona y reorganiza a los actores sociopolíticos, surgen o se conforman nuevos actores, emergen viejos y nuevos reclamos, y también viejos y nuevos conflictos y contradicciones, incluso en el seno de los sectores afines al gobierno, como ocurrió, por ejemplo, en el reciente conflicto de Potosí. Es el tiempo de los sujetos para manifestar sus puntos de vista, luchar por sus derechos, fortalecerse como protagonistas y –ojala- fortalecer el proceso revolucionario. Y esto se produce en medio de sinuosidades complejas marcadas, por un lado, por el peso del corporativismo sectorial y sus viejas prácticas que incentivan ‑frecuentemente de inicio‑ reacciones antiestatales o antigubernamentales y, por otro, por errores, desviaciones u oportunismos que pueden estar presentes en la esfera gubernamental o estatal donde ‑por burocratización o distanciamiento de sus bases‑, no se atienden a tiempo los llamados de atención sectoriales ‑locales o regionales‑ a problemas concretos. Sacudirse las anteojeras culturales (vanguardistas) propias de otros tiempos y desarrollar las capacidades para hacer frente a estas nuevas situaciones y problemáticas, conjugándolas con el impulso (y reglamentación) de la participación ciudadana en la definición, implementación y seguimiento de las políticas públicas y el control popular del conjunto de la gestión estatal y gubernamental, resulta también parte del corazón de las transformaciones políticas de la revolución democrática intercultural en democracia. Esto es lo que se subraya cuando se afirma que la transformación no ocurre solo afuera de nosotros, sino que, en primer lugar, empieza o debe empezar en el interior de nosotros mismos.

Hasta ahora, en sentido general, puede decirse que en el proceso revolucionario boliviano las luchas sociales han venido consolidando los avances de la revolución democrática cultural e impulsando su profundización, su radicalización. Desde otro ángulo, hay que subrayar que, simultáneamente –junto al cúmulo de tareas administrativas que han recaído y recaen diariamente sobre los cuadros del MAS y de las organizaciones sociales revolucionarias‑, es clave atender a la construcción del actor colectivo, fuerza social y política plural e intercultural capaz de traccionar el complejo proceso revolucionario democrático hacia transformaciones mayores, estratégicamente socialistas, en el sentido del nuevo proyecto civilizatorio sociotransformador.

En un proceso revolucionario como el que tiene lugar actualmente en Bolivia, el problema central no se plantea –al decir de Laclau‑, con los valores de la democracia liberal: Libertad, igualdad fraternidad, sino con el sistema de poder que redefine y limita en cada momento la operación de esos valores. Por eso, en tiempo de disputa de poder como el la Bolivia de hoy, florecen las luchas de pueblos y comunidades indígenas, de campesinos/as y diversos sectores sociales por participar plenamente de la democracia, ampliándola, es decir, luchando por extender la igualdad y la libertad a sus relaciones sociales, económicas, culturales y políticas. Esto es parte de las luchas políticas y culturales por la transformación raizal de la democracia profundizando las herramientas que ella misma ofrece, es decir, poniendo fin a las relaciones de poder instauradas por la democracia excluyente y elitista del capital, para construir desde abajo otra democracia, otro poder, otra hegemonía: la de los pueblos. No ver esto coadyuva a caer en la trampa neoliberal y, pretendiendo ser “más papista que el papa”, subestimar el importante papel que tienen los actores sociales y sus luchas por conquistar/afianzar los derechos de los sectores populares. Esta “miopía” deja atrapados ‑a quienes así conciben el proceso‑, en el paradigma neoliberal que considera a la democracia como un terreno carente de conflictos, un ámbito neutral de competencia de intereses. Asombrosamente, al apostar o adoptar el camino de las revoluciones democráticas para transformar la sociedad, muchas organizaciones e intelectuales de izquierda visualizan de ese modo (liberal) a la democracia. Por ello “son incapaces de captar la estructura de las relaciones de poder y no pueden ni siquiera imaginar la posibilidad de establecer una nueva hegemonía.” [Laclau y Mouffe, 2004: 16] Lograr esto es, precisamente, el corazón de la transición revolucionaria democrática. Y es el desafío mayor, político, cultural, organizacional y de participación democrática de las fuerzas revolucionarias nacientes.

La construcción desde abajo de una nueva hegemonía, de un nuevo poder, requiere de un tipo de organización y conducción políticas raizalmente diferentes de las modalidades y los métodos de trabajo y organización propios del vanguardismo del siglo pasado. Además del “pecado” de la soberbia de creer que la verdad era patrimonio de unos pocos: los de la dirección del partido y, más concretamente, de su secretario general, el vanguardismo responde a la lógica del todo o nada, la de las contraposiciones blanquinegrinas, las que confunden la lucha de clases con el enfrentamiento frontal permanente de dos sectores sociales, caricaturescamente tergiversado como “motor” del cambio y desarrollo sociales. Por eso, en vez de preparar el tránsito –que supone el crecimiento de la conciencia colectiva y la formación de una correspondiente voluntad y deseo de querer vivir en una sociedad y un mundo diferente al del individualismo capitalista que ciega y mata‑, los propugnadores de la binarización social apuestan consiguiente y permanentemente a la polarización de la sociedad para así crear un clima propicio a las soluciones inmediatas y superficiales digitadas desde arriba. Sus puntos de vista se corresponden con los de la “revoluciones desde arriba” por más que en los discursos agiten lo contrario.

Sostener esto no niega la existencia de la polarización social: esta es propia del capitalismo y su lógica de mercado. Precisamente por ello, el tránsito y construcción de una nueva sociedad (por la vía democrática) supone eludir la trampa antagonizante del mercado, quebrar su lógica y empeñarse en construir otra racionalidad y otro sustrato ético para las relaciones sociales, no funcionales al mercado del capital. El antagonismo es parte de la realidad del capital, igualmente lo es la lógica polarizante que atomiza y fragmenta. Una lógica diferente que busca articular y construir protagonismo y conciencia colectivos como sustrato del poder popular se asa en otra lógica, en la solidaridad y el encuentro, en el reconocimiento y la aceptación de las diferencias sin pretender su eliminación, entendiéndolas como riquezas y no como “defecto”. Esta lógica no puede basarse en la antagonización ‑y exclusión‑ de lo diferente, sino en la búsqueda de espacios donde la diversidad sea cada vez más naturalmente incorporada, propiciando el trabajo interaticulado de lo diverso.

Se trata de no sostener ni traer al terreno propio ‑de lo popular y la construcción de lo alternativo superador del capitalismo‑ la lógica polarizante que divide y destruye lo diverso y lo solidario. Esto es parte del sustrato ideológico-cultural de la posibilidad de construir otro poder y otra hegemonía (populares). Y no tiene nada que ver ‑vale aclararlo‑ con la “conciliación de clases”, con eludir las contradicciones y conflictos que se presentan y se presentarán ‑incluso agudamente, en determinados momentos‑ con los sostenedores históricos de los intereses y el poder del capital.

No se puede establecer de antemano y fuera de situación como será la tránsición. Esta transcurre en la concatenación contradictoria de procesos abiertos, definidos y protagonizados por actores vivos en disputa ‑política, económica y cultural‑ constante con los sectores del poder del capital globalmente hegemónicos, en tiempos y situaciones histórico-concretas. La apuesta popular necesita buscar y explorar en territorio desconocido e incierto nutriéndose e inspirándose con las experiencias de luchas y construcciones que ellos, los actores sociales populares y la población no organizada‑ van desarrollando en las lógicas de los conflictos sociales y en los modos de interrelacionamiento de los diversos actores entre sí y con el conjunto de los sectores populares y la sociedad, para ‑desde ahí, en cada momento‑, entre todos, buscar, crear, construir, sostener y modificar lo nuevo.

Esto no significa desconocer, negar o eludir la existencia de la lucha de clases en el proceso de transición-construcción democrática hacia la nueva sociedad. Al contrario, es la conciencia de que lo nuevo no puede construirse con las herramientas que pertenecen a lo viejo hegemónico que se quiere desterrar y superar.

La construcción de lo nuevo supone también explorar cauces novedosos, diferentes, con diversas y complejas modalidades de organización, expresión y acción sociales que no pueden reducirse a la confrontación directa y frontal de sectores. Además de esto, vale reiterar que en las complejas realidades de las sociedades indo-afro-latinoamericanas lo clasista no equivale a la totalidad de lo conflictivo sociopolítico, así como tampoco la clase obrera o trabajadora puede identificarse con la totalidad del sujeto revolucionario. La clase obrera es parte constitutiva del sujeto, junto con otros actores sociales y políticos, del mismo modo que la lucha de clases es parte de un sinnúmero de luchas y conflictos sociales no necesariamente de evidente carácter o contenido clasista. Por ejemplo: las luchas ecológicas, de género, de identidad sexual libre, la de los pueblos indígenas originarios, la de los campesinos, la de las poblaciones urbanas empobrecidas y marginadas, etc. Obviamente, la clase obrera y sus organizaciones “naturales” como son los sindicatos, pueden desempeñar un papel activo motorizador de la articulación de las luchas, problemáticas y actores e identidades sociales, pero ello no es algo que ocurrirá indefectiblemente. Si ocurre impulsa los procesos socio-transformadores, pero –como lo evidencia nuestra historia continental reciente‑ no es condición necesaria ni suficiente para ello.

En tiempos de –larga‑ transición democrático-revolucionaria, lo ideológico y lo cultural (y lo mediático), adquieren un predominio central: la disputa de las conciencias y la formación de nuevas subjetividades irán construyendo –o frenando la construcción‑ de la fuerza social de liberación, actor colectivo de la revolución, luchando por impulsarla hacia objetivos superiores en cada momento. La lógica del todo o nada (antagonizadora) no contribuye a la lucha político-ideológica de estos tiempos, es propia de otras situaciones, catástrofes o guerras estériles que no son de desear ni invocar alegremente. Responde al raciocinio del “manotazo” propio del mercado y de quienes sueñan con la “toma del poder” por cualquier medio (incluso por la “vía electoral”).

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Bielorrusia mantendrá su modelo socio-económico de desarrollo


Josafat S. Comín Rebelión

El pasado 17 de junio, el líder bielorruso ofrecía una esperada rueda de prensa para los medios bielorrusos, que terminó prolongándose cerca de cinco horas. El presidente, haciendo gala de su habitual tono cercano y sincero, confesó que le habían aconsejado no dar en estos momentos ninguna rueda de prensa, dado lo complicado y cambiante de la situación a la que se ha visto abocada Bielorrusia en las últimas semanas: pánico y agiotaje en el mercado interno, de divisas y de consumo, drástica devaluación de la moneda. Lukashenko no obstante insistió en la comparecencia pública a condición de que se diese un diálogo franco y abierto con los representantes de los medios. Para el presidente bielorruso, el papel de la prensa en estos últimos meses ha jugado un peso determinante en el curso de los acontecimientos: “En el mercado de divisas fue así que empezó el pánico. Si los acontecimientos se hubiesen desarrollado de un modo sereno, estaríamos ahora viviendo tranquilos. Pero con esta economía, -en este caso ingobernable- de mercado que tenemos, hemos llegado al punto que ahora tenemos. Y digo esto no porque quiera una vez más cargar las culpas contra los medios, sino para recordar a cada periodista, su responsabilidad cívica y su deber profesional. La tarea de la prensa actual es informar a la gente de un modo completo y honrado sobre los acontecimientos, formar una opinión constructiva, consolidar los esfuerzos para la resolución de los retos y problemas. Hoy intentan zarandear a Bielorrusia con métodos algo distintos, incluyendo el uso de ese basurero llamado Internet. Es una concepción nueva que ya ha sido probada en algunos países”.

Al comentar algunos artículos que han estado apareciendo en los medios sobre el supuesto fiasco del modelo bielorruso, el presidente subrayó: “Nuestro modelo ni se ha desmoronado, ni lo hará. El modelo de desarrollo socio-económico del estado bielorruso sigue vivo. No vamos a desviarnos un ápice, no vamos a dar ningún paso atrás. Sí, es cierto que debemos ahora enfrentar determinados problemas Y yo ya lo he avisado: no debe ningún funcionario aparecer y darle a la lengua para decir que vamos a tener que apretarnos el cinturón. No se me ocurre tontería más grande. No estamos en una situación en la que tengamos que apretarnos el cinturón. Igual que hemos ido por nuestro camino hasta ahora, así lo seguiremos haciendo. Debemos seguir trabajando para nuestro país, para nuestro pueblo. Si no lo hacemos y escogemos el camino de arrojar porquería sobre nosotros mismos, vamos a perder el país. Ya hoy están rodeándonos, afilando los dientes, para que caigamos cuanto antes. Pero eso no va a ocurrir”. “Hoy hay gente que sufre, por los precios altos, a otros les hace falta que importemos más. Pero al menos tenemos que comer. ¿Qué no hay dinero suficiente? Dentro de unos meses saldremos de esta situación. Lo importante es que podemos producir lo que necesitamos. Y si aún así se da una situación catastrófica, cerraremos las fronteras y solo compraremos lo que necesitemos”.

Lukashenko volvió a insistir en que Bielorrusia no necesita privatizar sus mejores empresas estatales a precio de saldo, al tiempo que subrayó que tampoco se va a oponer a las privatizaciones. Señaló que Bielorrusia está dispuesta incluso a vender una de sus más preciadas empresas como es “Belaruskalii” (producción de abonos), que arroja una rentabilidad de entre el 70% y el 100%. El que piense comprar deberá respetar las condiciones: seguir desarrollando la empresa, mantener y aumentar los salarios, asegurar la protección social de los trabajadores y modernizar el sistema de producción. El precio de la empresa ya está puesto: 30 mil millones de dólares.

Además del interés por “Belaruskalii”, ya se sabe quienes están afilando los dientes para hincárselos a empresas como “,MAZ”, “BMZ”, “BelAZ”, empresas que en su día fueron modernizadas por cuenta del estado, y que ahora están entre las mejores de Europa en construcción de maquinaria de obra y vehículos industriales. “Cuando hablan de reformas están pensando en arrebatárselo al estado y entregarlo al sector privado, o en caso de venderlo, por un dólar, por una minucia. No necesitamos privatizaciones de este tipo”, subrayó Lukashenko.

En cuanto a la política de precios, Bielorrusia no parece dispuesta a permitir que los precios alcancen los niveles de los países vecinos, entre otras cosas porque eso restaría competitividad a los productos de fabricación bielorrusa. El presidente aseguró que el estado seguirá apoyando a las capas más sensibles de la población, como pensionistas y estudiantes. De momento tampoco se han tocado los precios de los servicios comunales; gas, calefacción, agua caliente, electricidad y demás gastos relacionados con la vivienda. Estos representan hoy de media un 23% del presupuesto familiar, aunque el presidente no ocultó que sería deseable alcanzar al menos el 30%.

En general, Lukashenko se esforzó por mantener un tono optimista y de confianza en el futuro y se mostró seguro de que el pueblo bielorruso seguirá viviendo bien después de esta devaluación. No obstante parece claro que el control sobre el gasto estatal será mayor: “Sí, por desgracia hemos tenido que recurrir en do ocasiones a esta impopular medida. Pero seguimos vivos. Después de aquella primera (enero de 2009) vivimos con normalidad. Igual pasará ahora. Solo que ya no va a haber ese derroche, esa construcción de viviendas a gran escala, ni tampoco ese desarrollo en la agricultura. No nos hace falta, y aunque así fuese, no nos lo podemos permitir. Habrá que ser más cuidadosos. No podemos permitirnos ningún derroche, llevaremos una política más cuidadosa.

La devaluación de nuestra moneda nacional es una buena noticia para los sectores orientados a la exportación. Y hoy las empresas que dedican su producción a la exportación no tienen problemas de dinero. Cierto que hay empresas, que dependen por entero de las importaciones, pero las vamos a respaldar, les vamos a asignar divisas para que no se hundan”.

Alexander Lukashenko aclaró que cuando habla de la ausencia de crisis en Bielorrusia, lo hace refiriéndose a que en el país no se están cerrando fábricas, ni empresas, ni se está quedando la gente en la calle.

“Lo principal ahora es no desaprovechar el tiempo, extraer de esto una enseñanza: Vamos a tener que invertir en modernizar la producción y aumentar su calidad”.

Preguntado sobre la posibilidad de liberar a los presos implicados en los disturbios de la noche electoral del 19 de diciembre, como posible condición impuesta para la concesión de créditos, ya sea por parte del FMI o de Rusia, el presidente reconoció que no excluye esa posibilidad. En este sentido se está haciendo un esfuerzo por normalizar las relaciones con la vecina Polonia, país al que Lukashenko no tiene reparo en calificar como “baluarte y base de operaciones de los EE. UU.”.

“No fue por culpa nuestra que se estropearon las relaciones con Polonia. Estamos dispuestos a aceptar su ayuda, dispuestos a dialogar, pero para ello no debe haber ninguna condición humillante. Es cuestión de alcanzar acuerdos, y no de hacer declaraciones públicas del tipo: “Eh, vosotros, ¡Liberad a los prisioneros políticos!”.

El presidente recordó que no hay presos políticos en Bielorrusia, y que ni siquiera existe ese artículo en el código penal. Hace poco estuve hablando con un cargo influyente alemán y me dijo que allí consideran que tenemos 180 presos políticos. Solo Sánnikov, Uss y Statkievich han sido condenados. Pero nuestra quinta columna les da una información completamente distinta. Tenemos un Poder Judicial independiente, así que no veo por qué me empujan a que lo sustituya”.

“No estamos ávidos de sangre. No tenemos ningún interés en que el estado tenga que mantener a nadie en la cárcel, no solo a los autodenominados presos políticos. Nadie los necesita en la cárcel. Solo traen problemas. Ya todos conocen sus caras. Así que no tiene sentido pensar que Lukashenko los mantiene por que representan competencia. Eso ya ha quedado atrás. Nadie pone hoy en duda las elecciones presidenciales ni sus resultados. Fueron candidatos, demostraron lo que eran. Violaron la ley y tuvieron que responder por ello. En su momento serán puestos en libertad, es caro y un gran honor para ellos estar en la cárcel”.

Fuente:http://www.belta.by/ru/all_news/president/Press-konferentsija-Aleksandra-Lukashenko-belorusskim-SMI_i_559434.html

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jueves, 16 de junio de 2011

Bilderberg y otras tramas ocultas: la teoría de la conspiración como apología del capitalismo


John Brown Iohanes Maurus

La gran diferencia entre un pensamiento idealista y uno materialista es que el primero, de una forma o de otra, procura reducir la realidad a la unidad de un sentido, mientras que el segundo acepta la radical diferencia entre lo real y el sentido. Para el idealismo lo real es un tipo de escritura más o menos embrollada, pero que siempre quiere decir algo y que, aunque parezca absurda en un primer momento, acabará en último término, aunque sea al final de los tiempos, revelándose como intrínsecamente portadora de sentido. Desde un punto de vista materialista, lo real no está escrito: ni el mundo físico, ni el mundo histórico son libros que esperen a ser leidos o interpretados. No contienen ninguna revelación, ningún mensaje oculto o misterioso de un Dios ni de otro gran sujeto. El conocimiento racional, para el materialismo, no es un acto de lectura ni de interpretación de lo ya escrito, de lo pre-escrito, sino un acto de producción por el cual generamos el concepto de una cosa, un concepto que no está en la cosa misma y que tampoco es efecto de ella. Como sostiene Spinoza, "una cosa es el círculo y otra la idea del circulo", lo que tiene como corolario fundamental que "la idea del círculo no es circular". Conocimiento racional o científico es así producción del concepto como algo distinto de la cosa y no interpretación de la cosa como portadora de los signos de una revelación.

Es frecuente, sin embargo, que la historia se haya entendido como despliegue de un sentido implícito en ella, como la revelación de un misterio. El cristianismo la entendió como economía del misterio, esto es como revelación progresiva de la verdad divina a través de la historia humana. Hegel, en el mismo sentido, la entendió como "teodicea", esto es como "justificación de Dios" en el tiempo humano. En cualquier caso, la historia anterior a Marx, a la formulación del materialismo histórico, es siempre interpretación de un sentido originariamente misterioso que se supone contenido en el devenir de las sociedades y culturas humanas. Poco importa que sea Dios, el hombre, o la historia misma que se hace sujeto en su propio devenir, quien imprima a los hechos humanos ese supuesto sentido, lo determinante es que se dé por supuesto que la historia tiene un sentido que le es otorgado por un sujeto. Lo que justifica en este contexto la labor del historiador es el carácter inicialmente misterioso de este sentido que, trabajosamente puede extraerse de los documentos históricos. Misterio e interpretación son así correlativos: toda interpretación siempre dejará cierto halo de misterio, pero todo misterio se prestará a alguna problemática revelación tras su "correcta" interpretación.

La teoría de la conspiración se sitúa en la continuidad de estas teorías históricas de la "economía del misterio", pues se despliega entre los dos términos extremos del misterio y de la revelación. Para la teoría de la conspiración la historia es el resultado de una conjura de los poderosos destinada a engañar a los ingenuos. Se basa, al igual que la teoría libertina de la religión defendida, por ejemplo por Voltaire, en una antropología dual según la cual la humanidad se divide entre una minoría de taimados sin escrúpulos y una mayoría de necios e ingenuos. Su lema es la definición de la religión de Voltaire: "mientras haya sinvergüenzas e imbéciles, habrá religiones" (" Tant qu’il y aura des fripons et des imbéciles, il y aura des religions" Voltaire, carta a Federico II, rey de Prusia, 5 de enero de 1767). Gracias a la eterna existencia de los necios, los taimados realizan sus planes engañando a la mayoría. Los astutos poderosos deben su poder al engaño. Según los teóricos de la conspiración, si este engaño llegara a descubrirse, los poderosos perderían el resorte fundamental de su poder. La historia tiene así un sentido, pues se pliega a la voluntad de los poderosos, que, valiéndose de su astucia explotan y oprimen a los demás. La historia responde al plan trazado por los poderosos para imponerse sobre la mayoría de los mortales. El plan divino de salvación y de revelación queda en estas teorías sustituido por la conjura de los malvados, pero la matriz epistemológica de la economía.sigue siendo perfectamente reconocible, por mucho que Dios haya quedado sustituido por la diabólica humanidad de los poderosos.

En ambos casos, aunque de forma contraria, se produce una justificación de la realidad existente: en el de la economía cristiana del misterio, por ser toda realidad, incluido el propio mal, un instrumento del plan divino; en la teoría de la conspiración, en la medida en que el único "mal" existente en la realidad social e histórica deriva no de la estructura de esta, sino del engaño de los poderosos. En sí el orden social es bueno y sólo ha sido perturbado por el engaño y la mentira. La revelación de la verdad y el fin del engaño restablecerían esta bondad esencial en su efectividad. Tal es la tarea que se asignan a sí mismos los teóricos de la conspiración, desde el abate Barruel hasta Julian Assange y el inefable Daniel Estulin.

El Grupo Bilderberg se reúne anualmente desde 1954. Está integrado por jefes de Estado y de gobierno, grandes patronos y capitalistas, académicos de orden y otras personalidades del capitalismo mundial. Como curiosidad hispánica, Sofía Glintzburg de Borbón, esposa del actual jefe de Estado español, asiste desde hace años a estos cónclaves. Los debates son confidenciales, en principio para que los participantes, al margen de sus responsabilidades políticas y económicas, tengan libertad de palabra. En resumen, se trata de una reunión de poderosos en la que estos debaten sobre la actualidad y tal vez coordinen alguna iniciativa que intenten sacar adelante en otros ámbitos nacionales o internacionales. La gente que participa en la reunión es, como diría Marx, un conjunto de "portadores" (Träger") de relaciones políticas y de producción. No son ellos quienes han establecido ni quienes reproducen estas relaciones: tan sólo las personifican, actúan conforme a ellas y dentro de ellas. Ciertamente, los efectos del capitalismo actual sobre las mayorías sociales y sobre el medio ambiente planetario son nefastos, pero según los teóricos de la conspiración, ello se debe a que personas taimadas y sin escrúpulos se reúnen para conspirar con fines diabólicos. Tal es, por ejemplo la posición del "experto" en los "misterios" del Club Bilderberg Daniel Estulin, quien en su página web hace el siguiente balance de la última reunión del Club:

"El Grupo de Bilderberg no es el fin sino el medio para un futuro Gobierno Mundial. Esta organización ha crecido más allá de sus inicios secretos para convertirse en un guiño clave en la toma de decisiones de la élite. El objetivo final de éste en el futuro es transformar la Tierra en un planeta prisión para lograr un mercado único globalizado, controlado por una Única Compañía Mundial, financieramente regulado por un Banco Mundial y habitado por una población enmudecida cuyas necesidades vitales serán reducidas al materialismo y a la supervivencia: trabajar, comprar, sexo y dormir. Todo conectado a un ordenador global que controla todos nuestros movimientos. Y cada vez está siendo más fácil gracias al desarrollo de las tecnologías de la telecomunicación, que, junto con los avances profundos en el conocimiento actual y los nuevos métodos de ingeniería del comportamiento para manipular la conducta individual, están convirtiendo lo que en otras épocas de la Historia eran sólo intenciones diabólicas en una preocupante nueva realidad. Cada nueva medida vista por sí misma podría parecer una aberración, pero un conjunto de transformaciones de todo orden, como parte de un desarrollo continuo, constituye un cambio hacia la esclavitud total."

"Intenciones diabólicas", objetivos totalitarios cósmicos; por mucho que Estulin pretenda desmarcarse de las teorías de la conspiración, no puede sino reincidir en su lenguaje y en su lógica. Incluso cuando se niega a identificarse como un teórico de la conspiración y critica a los demás como "delirantes", Estulin sigue desenvolviéndose en el mismo círculo, pues ningún teórico de la conspiración reconoce serlo: todo buen teórico de la conspiración se ve a sí mismo como alguien que se limita a observar e interpretar la realidad. Estulin insiste incluso en que Bilderberg no es una conspiración, pero no puede evitar caracterizar al Club como "una reunión secreta de los amos del mundo destinada a establecer un gobierno totalitario mundial".

Si fenómenos como Bilderberg y la malvada trama que rodea a este sulfuroso Club no se dieran y la cosa pública se gestionara de manera transparente por personas de intachable moralidad, según Estulin y otros autores afines el capitalismo no debería, en buena lógica, plantear ningún problema. Lo que oculta la conspiración sólo puede ser, efectivamente, un abuso, una injusticia o una ilegalidad, pues no puede ocultarse el conjunto de un sistema social y económico. Si el mal está en el abuso y el engaño, el sistema mismo es inocente. La teoría de la conspiración funciona, por consiguiente, como una apología del capitalismo. Su lógica es exactamente la contraria de la que Marx adopta en el Capital, donde afirma en el prólogo a la primera edición: "No pinto de color de rosa, por cierto, las figuras del capitalista y el terrateniente. Pero aquí sólo se trata de personas en la medida en que son la personificación de categorías económicas, portadores de determinadas relaciones e intereses de clase. Mi punto de vista, con arreglo al cual concibo como proceso de historia natural el desarrollo de la formación económico-social, menos que ningún otro podría responsabilizar al individuo por relaciones de las cuales él sigue siendo socialmente una criatura por más que subjetivamente pueda elevarse sobre las mismas." El historiador racional, materialista, trata la historia como una parte de la naturaleza sin ponerse al acecho de signos ni mensajes de ocultos sujetos conspiratorios, sin subjetivizarla ni moralizarla. El teórico de la conspiración, por su lado, pinta de negro a las personas blanqueando así las relaciones sociales y los intereses de clase que aprecen como algo "natural". La historia para él no necesita de ningún concepto para entenderse, basta suponer la intención más o menos oculta de un sujeto detrás de ella y buscar cuidadosamente todo signo, por mínimo que sea, de esta intención, de ahí la enorme dimensión de las tramas conspirativas que mediante el juego desatado de la metáfora y la metonimia cubren enormes extensiones espaciales y dilatados períodos históricos.

Las teorías de la conspiración legitiman el orden establecido al criticar sus perversiones explicables en términos de intenciones subjetivas, pero dejando libre de toda crítica sus estructuras. Hay, sin embargo, algo más grave: también transmiten una concepción del poder -que corresponde a las mistificaciones fundadoras del Estado soberano- que considera el poder como sustancia, como algo que se puede tener o se puede tomar. Los "amos del mundo" tienen todo el poder y frente a ellos somos, según estas "teorías", enteramente impotentes. Sin embargo, toda concepción materialista del poder parte del hecho de que el poder no es sustancia sino relación. El poder implica siempre un contrapoder sobre el que se ejerce, una correlación de fuerzas. La idea de una conspiración mundial todopoderosa o incluso la del totalitarismo son fantasmas del Estado soberano, del Leviatán de Hobbes para el cual, una vez constituido el Estado, su poder es el único poder, siendo las potencias singulares de los súbditos meras dependencias, meros modos subsumidos en ese poder único y sustancial. Sin embargo, para el materialismo la realidad es siempre multiplicidad y complejidad irreductible: el poder en ese contexto, como cualquier otra realidad sólo puede ser del orden de la relación. La idea de una gran conspiración omnipotente es, en conclusión, una representación generadora de tristeza y de impotencia, pues hace que nos contemplemos como una nada frente a un poder omnímodo; por el contrario, la consideración del poder como relación hace posible modificar la relación, actuar sobre ella mediante nuevas combinaciones de la potencia de los individuos, nuevas formas de hegemonía que liquidan la fama de omnipotencia de los supuestos "amos del mundo", sean estos los representantes políticos "legítimos" o las oscuras fuerzas de una conjura. Sólo una concepción relacional del poder como la de Maquiavelo,o Marx aleja y disipa los fantasmas tristes del poder absoluto capaz de dar sentido a toda la realidad social y a toda la historia humana. Sólo un poder entendido como relación da cabida a la política.

Fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.com/2011/06/bilderberg-y-otras-tramas-ocultas-la.html


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Cuba: La USAID propone millones para infiltrarse entre los menores de edad

La Radio del Sur

Después de diez semanas de negociaciones con el Senador John Kerry y su “staff” que le “congeló” su programa de subversión y desestabilización en Cuba, el organismo estatal norteamericano se siente suficientemente seguro de una pronta solución para anunciar nuevos subsidios a futuros proyectos de injerencia en materia de comunicaciones, en particular entre los menores de edad.

Lo revela el sitio web Cuba Money Project del periodista norteamericano Tracey Eaton, un ex corresponsal de un diario tejano en La Habana que investiga de manera detallada de que forma el gobierno estadounidense derrocha en Cuba en actividades a menudo ocultas e ilegales, decenas de millones de dólares del contribuyente.

Los nuevos proyectos para los cuales se solicita propuestas a contratistas son fundamentalmente destinados a una pretendida “expansión” del uso de los medios de comunicación social en Cuba, el aumento del acceso a la información que al Departamento de Estado le conviene difundir, más distribución de laptops e impulsar su concepto de “libertad de expresión” entre los jóvenes, en particular en el grupo de edad que va de 12 a 18 años.

Este presupuesto incluye $ 6 millones para programas destinados “a aumentar la libertad de expresión” entre los jóvenes de 12 a 18; $ 6 millones para “ampliar el uso de Internet” hacia usos ilicitos, y “aumentar el acceso a la información” (y a la desinformación). Radio y TV Marti así como su casa matriz, la Voz de América, permiten apreciar el tipo de material “informativo” que el Departamento de Estado valora.

Otro $ 9 millones está destinado a apoyar a los “grupos de vecinos, cooperativas, clubes deportivos, grupos religiosos y otras organizaciones de la sociedad civil” que consentirían en convertirse en socios de la Sección de Intereses Norteamericanos, la representación diplomática USA en Cuba: Con todos los riesgos que esto comporta, según lo precisan los propios funcionarios de la agencia yanqui.

El dinero se distribuirá en los próximos años como parte de un plan radical y ambicioso que hace hincapié en “las actividades en la isla,” precisa Eaton en la presentación del material.

Las solicitudes de subvenciones deben ser entregadas antes del 18 de julio, lo que deja poco tiempo y oportunidad a los principiantes.

Se busca huerfanos e hijos de familias rotas

Uno de los proyectos, con 6 millones de presupuesto, debe lograr que jóvenes en Cuba, menores de edad, “experimentan la libertad de expresión en los espacios sociales organizados fuera de la autoridad estatal”. Tan sencillo.
Las actividades del programa, precisa la propuesta, deben “fomentar la participación de las poblaciones marginadas y vulnerables, que son los negros y mulatos, y los jóvenes rurales del centro de la ciudad, los jóvenes con discapacidad, los huérfanos y jóvenes en situación de riesgo (de familias rotas y familias monoparentales)”.

El programa debe ser concebido “en particular, para las edades de la juventud cubana 12-18”, y debe “desarrollar las habilidades sociales y de liderazgo necesarias para convertirse en líderes efectivos en sus comunidades”.

Quién vio los programas de la televisión cubana “la Razones de Cuba” ya entiende el concepto que EEUU usa no solo en Cuba sino en varios países que se niegan a arrodillarse ante sus intereses.

La USAID precisa que “da la bienvenida a las propuestas que explican con claridad como se usaran “espacios físicos” llamados independientes es decir “que no están controlados por el gobierno”.

Operaciones políticas clandestinas

Por otro lado, el citado sitio web recuerda como El Miami Herald informó el 10 de junio que la organización ultraderechista Freedom House devolvió $ 1.7 millones en fondos de USAID para no tener que contestar a las preguntas de los funcionarios acerca del uso de este dinero.

Phil Peters, un experto en Cuba del Lexington Institute, un organismo de investigación radicado en Arlington, Virginia, admitió con Eaton que es inusual para las organizaciones devolver algun dinero al gobierno federal.

Por cierto, es asombroso que un contratista diga al gobierno que no está dispuesto a explicar exactamente cómo se utiliza un dinero, y deja claro que el modus operandi consiste en enviar a la gente clandestinamente en Cuba.

Peters dijo que es “ciertamente comprensible” que Freedom House sea “preocupada” por las personas que vincula a su programa Cuba.

“Pero si da un paso atrás” hasta devolver el dinero, dijo, esta decisión del grupo ”realmente refuerza” la convicción que lleva a cabo “operaciones políticas”.

Este lunes, Freedom House, no respondió a una solicitud de información complementaria de Eaton en relación con su decisión de devolver el dinero.

Según los observadores, los 20 millones de la USAID serán pronto descongelados después de un arreglo con Kerry que reducirá el montó a 15 millones. “De toda forma, se gastarán los otros cinco por otra vía”, comenta un conocedor del tema.

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La educación gratuita como un derecho es posible

Alejandro Lavquén Rebelión

Comenzaré diciendo algo de Perogrullo, pero que me parece que debemos repetir las veces que sea necesario: La actual situación que vive la educación en Chile se debe exclusivamente a que el sistema educacional imperante está estructurado para generar dinero a través de la educación, lo que permite el lucro en un área que debería ser un servicio público –gratuito e inalienable- que el Estado asegure a sus ciudadanos. El sistema actual se generó durante una dictadura militar sustentada por la derecha y los empresarios, los mismos sectores que hoy se benefician del sistema. Posteriormente, a partir de 1990, la Concertación avaló el sistema educacional impuesto a sangre y fuego, “legitimando” un cambio ilegítimo provocado por un cambio político también ilegítimo fechado en 1973. El sistema hoy colapsa debido a que los estudiantes, mayoritariamente, y la ciudadanía en general, se dan cuanta de que es un sistema injusto que debe ser cambiado a la brevedad, porque claramente atenta contra el espíritu fundamental de la educación y sus objetivos de beneficio colectivo.

Respecto del argumento que plantean algunos en cuanto a que no existen recursos para generar un sistema de educación gratuito, es absolutamente falso. En Chile existe dinero para eso y mucho más, el problema es que los recursos de todos los chilenos se los embolsan un 20 o 10 % de la población, es decir la derecha, los militares, los empresarios, los parlamentarios y algunos mercaderes pertenecientes a la Concertación. Tan simple como eso. Ahora, que mediante la propaganda mercurial y otros medios de comunicación digan lo contrario y ciertos cándidos lo crean, es un asunto que tiene relación con la manipulación de conciencias y no con la realidad.

Por lo tanto, para cambiar el sistema educacional actual y recuperar los derechos arrebatados por la dictadura es necesario comenzar por un cambio de Constitución. Esto ya lo han planteado algunos de los alumnos –con mayor conciencia social y política- de la enseñanza media, pero han sido descalificados por panelistas de programas de televisión y la prensa oficialista los caricaturiza, obedeciendo a un plan comunicacional tendiente a farandulizar el movimiento estudiantil tal como lo hicieron con el movimiento Pingüino en el año 2006. Lo lamentable es que existan sectores considerados de Izquierda o “progresistas” que adhieren a esta estrategia de la derecha de manera explícita o implícita. O bien guardando silencio o manifestándose con el pusilánime discurso basado “en la medida de lo posible”. La educación gratuita como un derecho es posible y hay que luchar por ella, así como también hay que luchar por cambiar el sistema neoliberal que la sustenta. Los no se puede son el argumento que la reacción pretende imponernos, lo mismo que el lenguaje que debemos usar, pero ya basta de eso. Basta de mentiras y complacencia.

http://alavquen.blogspot.com


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Cuba: Jóvenes por la diversidad


Dalia Acosta IPS

La idea nació sola y rápidamente creció como bola de nieve. En apenas unos meses, más de 100 personas pasaron a integrar en Cuba una red joven que apuesta por la diversidad propia y la de una sociedad en la que el machismo y la homofobia se naturalizan y afectan también a la población heterosexual.

"Soy de los que dicen: todos, todas y todes, para que no se me queje nadie ni nadie se sienta excluido", dijo a IPS el psicólogo cubano Yasmany Díaz, el especialista del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) que este año asumió la coordinación de la red social Jóvenes por la Diversidad.

Más que una coordinación, se trata de acompañar un proceso. "El acompañamiento no puede ser desde adelante, es desde al lado", asegura, es decir "nada de esquemas ni de patrones". "La juventud cubana de hoy está ávida de participar, pero de una forma real, sin líderes, de forma horizontal, enfocada en poder hacer y en el diálogo constante".

"No importa lo que seas", se ha convertido en el lema del grupo que no distingue a sus integrantes por orientación sexual o identidad de género. "Basta que seas joven, te sientas joven y tengas ganas de hacer para ser parte de nuestro grupo", añade el especialista de 26 años que incluye en su trabajo la metodología de la educación popular.

Jóvenes por la diversidad es solo una de las redes que en los últimos años se han ido tejiendo alrededor del Cenesex, una institución que mantiene un sistemático trabajo de sensibilización sobre los derechos sexuales como derechos humanos. El proceso suma tres grupos de mujeres, una red trans y Hombres por la diversidad.

Los antecedentes de nuevo grupo se remontan a 2009, cuando el Cenesex comenzó a trabajar en la Casa de la Federación Estudiantil Universitaria, una de las principales organizaciones juveniles de Cuba. A los primeros encuentros le siguieron conferencias, videos debates y talleres de formación de promotores en educación y derechos sexuales.

Fue en ese momento, fines de 2010 y comienzos de este año, que el trabajo con la juventud universitaria logró consolidarse y superar, incluso, las expectativas de los especialistas gracias a una mejor organización y al apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (Aecid) a un proyecto del Cenesex. En sólo unos meses, se han sumado estudiantes de periodismo, psicología, derecho, sociología, geografía, artes y letras, pedagogía, diseño industrial, medicina, de diversas carreras técnicas y de ciencias informáticas. A la experiencia se han acercado, incluso, jóvenes de las provincias de Pinar del Río y Matanzas, ambas en el occidente de Cuba.

"La homofobia afecta a todas las personas, incluso a las heterosexuales, porque les condiciona con quién puede o no andar. Esta es una lucha por cambios en la subjetividad humana, contra todas las experiencias machistas que dominan en la sociedad", aseguró a IPS Ana Lucía Gómez, estudiante de sociología, de 22 años. Como ella, Antonio Alejo, de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de La Habana, encontró en el Cenesex la oportunidad de "conocer más y trabajar por una apertura en la población" en un tema que siempre le había inquietado y que definió como "estar en contra de una cultura impuesta socialmente".

Algunos de los integrantes más activos de la red aparecieron durante mayo en las actividades por la Jornada Cubana contra la Homofobia, momento cumbre en un programa mucho más amplio a favor de la libre orientación sexual e identidad de género que se extiende todo el año, con actividades en diferentes provincias del país.

Entre las experiencias, estuvo la de Wilfredo Mederos, el joven profesor de la Universidad de Ciencias Pedagógicas (UCP) Enrique José Varona, quien por iniciativa propia trasladó una de sus clases para la sesión de debates sobre diversidad sexual que tuvo lugar en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

"La preparación al profesorado es todo un desafío. La escuela, de conjunto con la familia y la comunidad, son los eslabones fundamentales de socialización de la vida del niño. Es allí donde éste aprende a amar o a odiar, a aceptar o rechazar, a ser homofóbico o no", afirmó Mederos a IPS, miembro de Hombres por la Diversidad.

El también integrante de la Cátedra de Género, Sexología y Educación Sexual de la UCP abogó por la necesidad de sumar personas heterosexuales a la lucha contra la homofobia, teniendo en cuenta que este tipo de odio no es exclusivo de ningún grupo poblacional y se extiende, incluso, entre las generaciones más jóvenes.

En consonancia con Mederos y como resultado de la experiencia vivida en la conga (marcha) contra la homofobia que recorrió unos 400 metros de la céntrica calle habanera de 23, el pasado 14 de mayo, un grupo de jóvenes se unió espontáneamente para crear la comunidad Cubanos Heterosexuales contra la Homofobia en la red social Facebook.

Para Yasmany Díaz, las generaciones jóvenes que conviven en la Cuba de hoy pueden tener más potencial de cambio, pero no por ello están libres de la cultura machista dominante y, por ende, de los prejuicios existentes hacia las personas homosexuales, bisexuales o trans que llegan a naturalizar la homofobia.

"A pesar de que la juventud pueda estar un poco más abierta, aun se mantienen muchas resistencia. No podemos obviar que somos el producto de una cultura, ni los procesos de socialización. Incluso, uno puede cambiar, pero la familia tiene que cambiar con nosotros", dijo a IPS.

Así y todo, añadió, nuestro trabajo parte de mirar a la generación joven como fuerza de cambio social.

"Si vemos la historia de este país, la juventud ha sido en sus momentos la impulsora de los cambios sociales que han conllevado a cambios económicos y políticos y, de alguna manera, al cambio de la conciencia", recordó.

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98411


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martes, 14 de junio de 2011

Che, marxismo y revolución

Luis R Delgado J

Hoy cuando estamos en el mes aniversario del natalicio del Guerrillero Heroico, donde se cumplen 83 años de su nacimiento oportuno, es necesario dedicarle no uno sino miles de homenajes (aunque el mejor homenaje al Che es hacer la revolución) como se están celebrando en diversas partes de mundo, cientos de seguro le escribirán artículos, poemas y canciones. Nos sumamos a esta fiesta a través de las siguientes líneas que tratan de dar un bosquejo de algunos tópicos del pensamiento guevariano:

Che Guevara al igual que otros grandes comunistas tales como Gramsci o Mariategui, ha sido muchas veces por diversas razones tomado como un revolucionario separado de la tradición comunista del siglo XX, se pretende ver a este, como un personaje histórico único, descontextualizándolo de las diversas experiencias de construcción del Socialismo que se desarrollaron durante el siglo pasado.

En estas posiciones han sido influyentes, posiciones socialdemócratas o ultra-izquierdistas tendientes a manipular las posiciones críticas y creativas de estos revolucionarios para contraponerlos como antagónicos de las practicas de lucha de los Partidos Comunistas u otras experiencias revolucionarias. En este sentido una cosa son las luchas que entre los comunistas se dan en todo momento para la definición de la táctica y la estrategia revolucionaria, y otra son las actitudes anticomunistas, algo totalmente contrapuesto con las posiciones que asumieron durante su vida el Che, Gramsci o Mariátegui.

Estas tendencias o agrupamientos que han pretendido separar al Che de la tradición comunista, lo han hecho desde perspectivas ultra izquierdistas en su mayoría, que pecan muchas veces de unilateralidad, debido a que priorizan el aspecto militar guerrillero del revolucionario argentino-universal, mostrándonoslo como una suerte de héroe épico, un foquista, un idealista y solitario.

Estas posiciones muchas veces obvian diversos aspectos de la praxis revolucionaria del Che, que van desde sus facetas como organizador partidario, pasando por la de planificador y administrador anti-burocrático, teórico talentoso de las políticas económicas para la Transición al Socialismo (y el Comunismo), hasta llegar a sus facetas como pensador que dio aportes y reforzó posiciones significativas del Marxismo-Leninismo. Teoría y práctica permanente eran unidad dialéctica siempre presente en el accionar del Che, siguiendo en este sentido y de forma consecuente el legado de Marx, de Lenin, de Martí, entre otros.

La mayoría de estas tendencias reconocen el carácter marxista (aunque el reformismo trate de disimularlo) del pensamiento del Che, pero les cuesta reconocer que además de marxista el Che era leninista; leninista en la construcción de la organización política de vanguardia; leninista en su análisis del imperialismo; leninista en su reivindicación del derecho de auto-determinación de los pueblos; leninista en su concepción de la guerra; marxista-leninista en su agudo anti-dogmatismo, marxista leninista en su abnegado internacionalismo revolucionario que lo llevó a luchar en distintos lugares del planeta contra el Imperialismo y por el Socialismo.

Fue importante la labor que cumplió el Che Guevara en los primeros años de la Revolución Cubana en la construcción de la vanguardia organizada, por medio de la conformación del partido único de la revolución, el nuevo Partido Comunista de Cuba que fue constituido por la fusión de las principales organizaciones revolucionarias y progresistas que dieron al traste con la dictadura de Batista en enero del año 59. Para esto basta con leer algunos textos referentes a la organización leninista, en este sentido destacan las agudas observaciones del Che en su escrito El socialismo y el hombre en Cuba sobre la relación dialéctica entre la vanguardia organizada y sus principales dirigentes con las masas, así como del papel del individuo en la historia (y específicamente en la Revolución Cubana) y la formación del hombre nuevo. O por otro lado El Partido Marxista Leninista (1963) donde Che expresa que:

“El partido del futuro estará íntimamente unido a las masas y absorberá de ellas las grandes ideas que después se plasmarán en directivas concretas; un partido que aplicará rígidamente su disciplina de acuerdo con el centralismo democrático y, al mismo tiempo, donde existan, permanentes, la discusión, la crítica y la autocrítica abiertas, para mejorar el trabajo continuamente. Será en esta etapa un partido de cuadros, de los mejores, y éstos deberán cumplir su tarea dinámica de estar en contacto con el pueblo, transmitir las experiencias hacia las esferas superiores, transmitir a las masas las directivas concretas y ponerse en marcha al frente de éstas. Primeros en el estudio, primeros en el trabajo, primeros en el entusiasmo revolucionario, primeros en el sacrificio; en todo momento los más buenos, más puros, más humanos que todos los otros, deben ser los cuadros de nuestro partido”.

Más adelante al referirse de los cuadros marxistas dirá lo siguiente:

“El marxista debe ser el mejor, el más cabal, el más completo de los seres humanos pero, siempre, por sobre todas las cosas, un ser humano; un militante de un partido que vive y vibra en contacto con las masas; un orientador que plasma en directivas concretas los deseos a veces oscuros de la masa; un trabajador incansable que entrega todo a su pueblo; un trabajador sufrido que entrega sus horas de descanso, su tranquilidad personal, su familia o su vida a la Revolución, pero nunca es ajeno al calor del contacto humano”.

En su texto El socialismo y el hombre en Cuba, como en su Mensaje a la Tricontinental, el Che retoma y desarrolla la tesis leninista de la lucha por la independencia y la autodeterminación de los pueblos, como necesidad impostergable para derrocar al imperialismo y crear las condiciones necesarias para la construcción del socialismo.

“ La lucha de liberación contra un opresor externo, la miseria provocada por accidentes extraños, como la guerra, cuyas consecuencias hacen recaer las clases privilegiadas sobre los explotados, los movimientos de liberación destinados a derrocar regímenes neocoloniales, son los factores habituales de desencadenamiento. La acción consciente hace el resto…”

En este orden de ideas Che en El Partido Marxista Leninista, nos habla del papel del Partido Revolucionario en las luchas contemporáneas antiimperialistas y anticapitalistas:

“Si el partido marxista-leninista es capaz de prever las etapas históricas a sobrevenir y es capaz de convertirse en bandera y vanguardia de un pueblo aún antes de haber liquidado la etapa de liberación nacional -tratándose de nuestros países colonizados- entonces ese partido habrá cumplido una doble misión histórica y podrá afrontar las tareas de la construcción del socialismo con más fuerza, con más prestigio entre las masas”.

Por otro lado Che en su concepción de la guerra es íntegramente marxista-leninista, en sus escritos militares es perfectamente visible la influencia que ejercieron sobre su formación militar los textos de Mao Tse Tung y del General vietnamita Giap, además de su importante experiencia concreta como comandante en Cuba, el Congo y finalmente Bolivia. En este sentido el Che no entendía el foco guerrillero o la acción terrorista aislada como un fin en si mismo, sino como una etapa o táctica de la lucha revolucionaria cuyo objetivo estratégico era la transformación radical de la sociedad mediante la movilización combativa de la sociedad en general, y no mediante el accionar de un grupúsculo aislado vanguardista y puritano. Che en sus Notas para el estudio de la ideología de la Revolución cubana (1960) nos expresó lo siguiente:

“La Revolución Cubana toma a Marx donde éste dejara la ciencia para empuñar su fusil revolucionario; y lo toma allí, no por espíritu de revisión, de luchar contra lo que sigue a Marx, de revivir a Marx “puro”, sino, simplemente, porque hasta allí Marx, el científico colocado fuera de la historia, estudiaba y vaticinaba. Después Marx revolucionario, dentro de la historia, lucharía. Nosotros, revolucionarios prácticos, iniciando nuestra lucha simplemente cumplíamos leyes previstas por Marx el científico y por ese camino de rebeldía, al luchar contra la vieja estructura del poder, al apoyarnos en el pueblo para destruir esa estructura y, al tener como base de nuestra lucha la felicidad de ese pueblo, estamos simplemente ajustándonos a las predicciones del científico Marx. Es decir, y es bueno puntualizarlo una vez más, las leyes del marxismo están presentes en los acontecimientos de la Revolución cubana, independientemente de que sus líderes profesen o conozcan cabalmente, desde un punto de vista teórico, esas leyes”.

Otro elemento que me gustaría resaltar con fuerza son los aportes valiosos y poco conocidos del Che a la Teoría Económica Marxista o lo que él denominaba la Economía Política del periodo de Transición. Es curioso pero muy pocos revolucionarios conocen esta faceta del Che muy bien estudiada por Tablada y otros pensadores contemporáneos, la mayoría conocen al Che por sus facetas como comandante guerrillero, médico revolucionario, por sus ideas acerca del Hombre Nuevo, por su incansable estímulo al Trabajo Voluntario y la Moral Comunista entre otros elementos, pero desconocen y les cuesta ver en el Che a uno de los teóricos marxistas más originales de la historia. Veamos los siguientes planteamientos del Che (2007) en una carta de 1965 dirigida a Fidel donde se sintetizan muchas de las principales conclusiones a las cuales llegó luego de sus tareas en el Banco Central y el Ministerio de Industrias (un gran detalle: el Che Guevara fue el responsable de la primera etapa de la industrialización socialista en Cuba). Él parte de una caracterización crítica del proceso de transición soviético:

“… El hecho real es que todo el andamiaje jurídico económico de la sociedad soviética actual parte de la Nueva Política Económica; en esta se mantienen las viejas relaciones capitalistas, se mantienen las viejas categorías del capitalismo, es decir, existe la mercancía, existe, en cierta manera, la ganancia, el interés que cobran los bancos y naturalmente, existe el interés material directo de los trabajadores” (p. 11).

“… ¿cuál es el defecto fundamental de todo el sistema? Que limita la posibilidad de desarrollo mediante la competencia capitalista pero no liquida sus categorías ni implanta nuevas categorías de un carácter más elevado. El interés material individual era el arma capitalista por excelencia y hoy se pretende elevar a la categoría de palanca de desarrollo, pero está limitado por la existencia de una sociedad donde no se admite la explotación. En esas condiciones, el hombre no desarrolla todas sus fabulosas posibilidades productivas, ni se desarrolla él mismo como constructor consciente de la sociedad nueva” (p. 12).


Frente a esto que expresa alguna de las tendencias objetivas económicas que desencadenarían la restauración del Capitalismo en la URSS, el Che propone el Sistema Presupuestario de Financiamiento como alternativa del Cálculo Económico, como mecanismo original y más apegado a los principios marxistas:

“Nosotros pretendemos que nuestro sistema recoja las dos líneas fundamentales del pensamiento que deben seguirse para llegar al comunismo. El comunismo es un fenómeno de conciencia, no se llega a él mediante un salto en el vacío, un cambio de la calidad productiva, o el choque simple entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. El comunismo es un fenómeno de conciencia y hay que desarrollar esa conciencia en el hombre, de donde la educación individual y colectiva para el comunismo es una parte consustancial a él…” (p. 14-15).

“… conciencia más producción de bienes materiales es comunismo…” (p. 15).

“En resumen, eliminar las categorías capitalistas: mercancía entre empresas, interés bancario, interés material directo como palanca, etc., y tomar los últimos adelantes administrativos y tecnológicos del capitalismo, esa es nuestra aspiración” (p. 17).

“Recalcando, los dos problemas fundamentales que nos afligen, en nuestro Sistema Presupuestario, son la creación del hombre comunista y la creación del medio material comunista, dos pilares que están unidos por medio del edificio que deben sostener”(p 18).


Estas observaciones del Che son bastante sugerentes porque echan por tierra esas visiones que nos presentan a Guevara como un romántico o voluntarista empedernido, el hecho de que colocara en un lugar de primer orden el papel de la conciencia no implicaba renunciar a la búsqueda de la satisfacción de las necesidades materiales, es decir, él como ministro no fue tan irresponsable como para desarrollar un sistema improductivo porque sólo eran suficientes los valores morales.

Finalmente el Che fue un internacionalista en todo el sentido de la palabra, protagonista privilegiado de las luchas de liberación nacional llevadas a cabo durante los años 60, en la cual el Bloque Socialista jugó un papel determinante. El Che combatió y murió en Bolivia por la sencilla razón que estaba convencido en su más profundo ser de que al imperialismo hay que combatirlo donde quiera que esté, que era necesario iniciar “uno, dos, tres o más Vietnam”, Che estaba convencido de que el Socialismo para triunfar debía mundializarse, y frente a la internacionalización de la explotación imperialista debía internacionalizarse la lucha de los pueblos.

Y él como era el polo antagónico a cualquier forma de demagogia y charlatanería, él actuaba como pensaba, y hacía lo que decía, teoría y praxis eran en el Che unidad indisoluble. Pienso que este es el mejor legado que nos dejó, su ejemplo de lucha, constancia y valor.

No es casual que afirmase que “el Socialismo es la ciencia del ejemplo"

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jueves, 9 de junio de 2011

Los jóvenes en las calles y el secuestro de la democracia

Boaventura de Sousa Santos Carta Maior

Traducido para Rebelión por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas

En los próximos tiempos, las élites conservadoras europeas, tanto políticas como culturales, tendrán un choque: los europeos son gente común y, cuando están sujetos a las mismas provocaciones o frustraciones por las que han pasado pueblos de otras regiones del mundo, en lugar de reaccionar a la europea, reaccionan como ellos. Para estas élites, reaccionar a la europea es creer en las instituciones y actuar siempre dentro de los límites que imponen. Un buen ciudadano es un ciudadano de buen comportamiento y éste es el que vive cercado por las instituciones.

Dado el desarrollo desigual del mundo, no es de prever que en un futuro próximo los europeos padezcan las mismas provocaciones a las que han sido sometidos los africanos, los latinoamericanos o los asiáticos. Pero todo parece indicar que pueden ser víctimas de las mismas frustraciones. Formulado de maneras muy diferentes, el deseo de una sociedad más democrática y justa es hoy en día un bien común de la humanidad. El papel de las instituciones es el de regular las expectativas de los ciudadanos para evitar que el abismo que media entre ese deseo y su cumplimiento no sea tan grande como para que la frustración alcance niveles perturbadores.

Ahora se observa un poco por todas partes que las instituciones existentes están realizando peor su papel vez más difícil contener la frustración de los ciudadanos. Si las instituciones existentes no sirven, es necesario reformarlas o crear otras. Hasta que esto ocurra, es legítimo y democrático actuar al margen de ellas, pacíficamente, en las calles y plazas. Estamos entrando en un periodo postinstitucional.

Los jóvenes acampados en la plaza de Rossio Lisboa y las plazas de España son las primeras señales de la emergencia de un nuevo espacio público —la calle y la plaza— donde se discute el secuestro de las actuales democracias por los intereses de minorías poderosas y se apuntan los caminos de construcción de democracias más sólidas, más capaces de salvaguardar los intereses de las mayorías. La importancia de su lucha se mide por la ira con la que cargan contra ellos las fuerzas conservadoras. Los acampados no tienen que ser impecables en sus análisis, exhaustivos en sus denuncias o rigurosos en sus propuestas. Les basta con ser clarividentes en la urgencia de ampliar la agenda política y el horizonte de posibilidades democráticas, y genuinos en la aspiración de una vida digna social y ecológicamente más justa.

Para contextualizar la lucha de las acampadas y acampados, son oportunas dos observaciones. La primera es que, al contrario de los jóvenes (anarquistas y otros) de las calles de Londres, París y Moscú al inicio del siglo XX, los acampados no lanzan bombas ni atentan contra la vida de los dirigentes políticos. Se manifiestan pacíficamente y a favor de más democracia. Es un avance histórico notable que sólo la miopía de las ideologías y la estrechez de los intereses no permite ver. A pesar de todas las trampas del liberalismo, la democracia entró en el imaginario de las grandes mayorías como un ideal liberador, el ideal de la democracia verdadera o real. Es un ideal que, si se toma en serio, constituye una amenaza demoledora para aquellos cuyo dinero o posición social les ha permitido manipular impunemente el juego democrático.

La segunda observación es que los momentos más creativos de la democracia rara vez ocurrieron en las sedes de los parlamentos. Ocurrieron en las calles, donde los ciudadanos indignados forzaron los cambios de régimen o la ampliación de las agendas políticas. Entre muchas otras demandas, los acampados exigen la resistencia a las imposiciones de la troika para que la vida de los ciudadanos tenga prioridad sobre las ganancias de los banqueros y especuladores; el rechazo a la renegociación de la deuda; un modelo de desarrollo social y ecológicamente más justo; el fin de la discriminación sexual y racial y de la xenofobia contra los inmigrantes; la no privatización de bienes comunes de la humanidad, como el agua, o de bienes públicos, como el servicio de correos; la reforma del sistema político para hacerlo más participativo, más transparente e inmune a la corrupción.

Pensando en las elecciones legislativas portuguesas por no hablar de ellas. ¿No es cierto?

Artículo original del 1 de junio de 2011.

Fuente:http://www.cartamaior.com.br/templates/materiaMostrar.cfm?materia_id=17862

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal).



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Eslovenia e Islandia: cuando lo pequeño es políticamente hermoso


Ciudadano Pérez Kaos en la Red

Eslovenia es un pequeño y hermoso país, dos características naturales que también definen a Islandia. Ambos países comparten asimismo una práctica poco común: "una política como si la gente importara". Primero fueron los islandeses, rebelándose contra los bancos. Ahora, los eslovenos acaban de rechazar en referéndum la reforma del sistema de pensiones propuesta por el Gobierno. Igualito que en Celtiberia Show.

Las respectivas ciudadanías eslovena e islandesa se han movilizado para exigir que su opinión sea tenida en cuenta por los gobiernos. Esta obviedad constituye la premisa elemental de la democracia, pero que no se practica en Estados como el español. Aquí, la soberanía popular ha sido secuestrada por los poderes económicos ante la impotencia de una clase de políticos profesionales cuya casi única preocupación consiste en organizar sus prebendas personales.

Hay que buscar con lupa una de esas noticias que no se destacan en titulares a cinco columnas en las portadas de papel o electrónicas de los grandes periódicos: en Eslovenia, un 72 por ciento de los electores acaba de rechazar en referéndum la reforma del sistema de jubilaciones propuesta por su Gobierno.

La reforma de la ley de pensiones rechazada por los eslovenos preveía una prolongación de la jubilación para varones y mujeres hasta a los 65 años, así como una reducción del pago de las jubilaciones por el cambio de contabilidad de los años de cotización. Al igual que en el caso español, esta reforma viene auspiciada por las directrices del Consejo Europeo, que invita a los Estados miembros a reformar el sistema público de pensiones conforme a la doctrina neoliberal de la rapiña.

En el referéndum, celebrado el pasado domingo, se proponía elevar la jubilación a los 65 años para varones y mujeres y reducir el pago de las cuotas. Algo concordante con la monserga oficial —inspirada por la opinión interesada de los servicios de estudios de bancos y aseguradoras— que nos intenta convencer de que es necesario para frenar el efecto del envejecimiento de la población en el horizonte de 2060.

La situación económica de Eslovenia es bastante buena. Según Eurostat, el índice de inflación en 2010 fue del 2,1 %; el desempleo, del 7,3 %; el crecimiento del PIB del 1,2 %; el déficit fiscal del 5,6 % del PIB; y la deuda pública representa un 38 % del PIB, todos ellos datos que serían la envidia para algunos miembros de la zona euro en serios aprietos.

Para 2011, los pronósticos son de una inflación del 2,6 %, con un índice de desempleo del 8,2 % y un el crecimiento notable del PIB del 1,9 %, mientras que la deuda pública subirá al 43 % del PIB.

Pues bien, en el referéndum del domingo se proponía elevar la jubilación a los 65 años para varones y mujeres y reducir el pago de las cuotas, algo necesario "para frenar el efecto del rápido envejecimiento de la población", con un coste para el presupuesto que pasaría del 11% actual del PIB al 20 % en 2060.

¡En 2060, nada menos! Estos expertos tan serios, incapaces de solucionar de manera competente la crisis económica actual, andan muy preocupados por la situación de las pensiones en el horizonte de 2060. Y sin embargo, olvidan garantizar una pensión digna a los millones de jubilados que, aquí y ahora, sobreviven con pensiones inferiores al umbral de pobreza. Una situación moral y políticamente indignante mientras haya políticos que cobran sueldos de oro.

En Eslovenia, el referendo sobre las reformas de las pensiones fue convocado por iniciativa de los sindicatos. Igualito que aquí, donde, ante las indicaciones de Bruselas, los sindicatos mayoritarios se apresuraron a firmar en exclusiva con el Gobierno de Rodríguez Zapatero el Pacto para la Precarización de las Pensiones Públicas. Al que ahora el Parlamento se encarga de proporcionar una vestidura legal.

A todo esto, llegan noticias de que en Islandia, ese otro pequeño país septentrional donde se inició la revuelta popular contra la delincuencia financiera, su policía ha detenido al que fue presidente de uno de los tres bancos que quebraron en 2008, arrastrando al país a una fuerte crisis económica. Hreidar Mar Sigurdsson, ex responsable del Kaupthing Bank, ha sido arrestado en la capital islandesa, Reykjavik, acusado de prácticas criminales.

La detención ha sido ordenada por el Fiscal Especial para la crisis bancaria, Olafur Thor Hauksson, quien investiga los orígenes delictivos de las quiebras de esos dos bancos en colaboración a la inspectora internacional Eva Joly.

Islandia no sólo enjaula a sus banqueros, algún político podría acabar también entre rejas. El ex primer ministro conservador islandés Geeir H. Haarde afronta ahora un juicio en el que está acusado de negligencia grave por su gestión de la crisis.

Hace ya tiempo que el economista alemán E. F. Schumacher publicó una colección de ensayos bajo el lema: Lo pequeño es hermoso: Economía como si la gente importara. Ahora, dos pequeños países están dando al resto de los europeos un ejemplo de cómo la economía puede ser sometida al interés general. Poniendo en práctica un sencillo, casi perogrullesco, principio: Actuar en política como si la gente importara.

http://carnetdeparo.blogspot.com/




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Un niño egipcio de 10 años expulsado por ‘incitar a la revolución’ en Kuwait


Ahram Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Cuando Bassem, un niño de diez años preguntó a su maestro en Kuwait: “¿Por qué no tuvieron una revolución en su país?” no esperaba que lo expulsaran de la escuela por incitar a la revolución.

Bassem, que vive con sus padres en Kuwait fue expulsado por hacer la pregunta según el periódico kuwaití Al-Ra’y (La Opinión).

En los hechos, esa simple pregunta llevó a que fuera colocado en la lista negra de todas las escuelas de Kuwait.


El padre del niño, profesor en la Universidad de Kuwait, se espantó al escuchar la noticia de la suspensión de su hijo y lo que la motivó. Después de recibir la noticia fue a la escuela para informarse personalmente. La administración respondió que estaba suspendido porque estaba “incitando a una revolución en Kuwait”.

El padre dijo al periódico kuwaití Al-Ra’y que había hecho todo lo posible por convencer a la escuela de que modificara la decisión y que su hijo ni siquiera entiende la palabra “revolución” y que solo la había tomado de los canales de los medios. Pero fue inútil.

Después del fracaso de su intento en la escuela, el padre de Bassem fue a la sede de educación a ver al director general, Roqaya Hussein, quien le informó que la decisión de suspensión no se puede revertir.

Luego fue al ministerio de educación a ver a la secretaria adjunta, Mona Al-Loghanu, quien repitió que Bassem estaba “incitando a una revolución” y que, por lo tanto, estaba suspendido.

El padre de Bassem dijo que su apelación con el argumento de que el maestro de su hijo interpretó erróneamente la declaración no fue aceptada, lo que significa que su hijo perderá todo un año académico ya que la decisión fue tomada al terminar el actual año escolar.

El padre dijo que también se quejó al ministro de educación Ahmed El-Melify, y que la embajada egipcia incluso intervino a su favor para cambiar la decisión de suspender a Bassem, pero sin efecto alguno.

Concluyó diciendo que puso sus esperanzas en la investigación actual por la administración legal.

Fuente: http://english.ahram.org.eg/News/13548.aspx

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miércoles, 8 de junio de 2011

Mensaje mafioso

Atilio A. Boron Rebelión

Según Kurt Burneo, economista del equipo técnico que asesora a Ollanta Humala, no existe ningún fundamento macroeconómico que explique la abrupta caída experimentada por la Bolsa de Lima el lunes pasado. En relación a este tema se manifestó también la calificadora de riesgo Moody’s, asegurando que no existen razones que autoricen a cambiar sus pronósticos sobre el desempeño futuro de la economía peruana o a disminuir el grado de inversión del Perú, lo que fue confirmado por otra calificadora, Fitch Rating y por los bancos internacionales de inversión que operan en ese país. Impávido ante estos argumentos, el sol continuó su moderada depreciación frente al dólar. Burneo destacó una vez más que la seguridad de los depósitos bancarios no será alterada y que los grandes lineamientos de la política económica seguirán en vigor. Dijo también que las empresas que cotizan en Bolsa muestran elevados grados de rentabilidad: “las utilidades de las empresas con respecto a sus ventas están por encima del 24 por ciento, y en el caso de las empresas mineras, ese ratio es de 60 por ciento.” ¡Nótese la fenomenal rentabilidad empresarial, que contrasta con la no menos fenomenal deuda social del tan exitoso “modelo” en el Perú! Si, según se dice, los fundamentos son sólidos y se descarta cualquier cambio, ¿cuál es la razón por la que cayó la Bolsa?

La respuesta es bien simple: porque ante el nuevo cuadro político abierto por la elección de Humala los especuladores que se dan cita en todas las bolsas del mundo (y la de Lima no es una excepción) decidieron enviarle un mensaje mafioso al presidente electo haciendo una pequeña demostración de su poderío y su musculatura financiera. En suma, una especie de “golpe de mercado” preventivo, una advertencia y un recordatorio de lo que podría llegar a pasarle en caso de que optara por abandonar el camino trazado por sus predecesores. El capital no descansa y vota todos los días, y sus estratagemas pueden maniatar a cualquier gobierno. Humala declaró que será respetuoso de la economía de mercado; al mismo tiempo dijo que quiere acabar con la pobreza y la exclusión social. Pero si mantiene la economía de mercado, tal cual hoy existe en el Perú, lo seguro será que la pobreza y la exclusión social crezcan al ritmo desmesurado en que lo hace la tasa de ganancia de las empresas. Tendrá que optar, y en la pulseada con los mercados su arma principal, tal vez la única, será su capacidad para promover la organización y concientización del campo popular. A escasas veinticuatro horas de las elecciones el mercado le arrojó el guante a Humala y se constituyó como su enemigo. Habrá que ver como éste reacciona ante la inveterada afición de aquél por las prácticas extorsivas a las que apela para defender los intereses del capital.

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