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sábado, 26 de noviembre de 2011

La última estocada del PSOE fue contra la juventud trabajadora

CJC Canarias
Los CJC, ante la entrada en vigencia el pasado día 19 de noviembre de una nueva modalidad de contrato, encubierta bajo el rótulo de “prácticas no laborales en empresas”, queremos manifestar lo siguiente:

Denunciar el secretismo y oscurantismo de la nueva medida que viene a restar más derechos a la clase trabajadora en general y a la juventud obrera en particular. Un día antes de las elecciones generales del 20 de noviembre, entra en vigencia una medida que no se anuncia ni se explica en ningún medio de comunicación de masas, evidenciando cómo éstos son fieles servidores de la patronal. El dictado de ésta y la obediencia de aquellos son ilustrativos de cómo el régimen de democracia burguesa actual no tiene pudor ninguno para ocultar deliberadamente la nueva modalidad contractual aprobada el pasado 31 de octubre, con anterioridad a toda la campaña electoral.

Que la “forma” de aprobación de una nueva modalidad contractual mediante Real Decreto evidencia hasta qué punto la legislación se realiza a medida de la burguesía, que ya ni siquiera tiene que respetar los principios jurídicos más básicos. En la práctica, el nuevo Real Decreto supone una nueva contrarreforma laboral sin necesidad de modificar la legislación laboral existente. Allí donde existía una relación laboral denominada clásicamente como “contrato”, la burguesía ahora dice que eso es un “acuerdo”; allí donde existía un obrero trabajando, ahora está realizando “prácticas no laborales en empresas”; donde existía un “jefe”, ahora existe un “tutor”; y donde existía un “trabajador”, ahora existe una “persona joven”. La aprobación de esta nueva modalidad contractual sin necesidad de reformar la legislación laboral muestra el grado de autoritarismo de un sistema que tiende cada vez más a la reacción pasando por encima de su propio parlamento burgués.



Que el “contenido” de esta nueva modalidad contractual encubierta deteriora todavía más los derechos de la clase trabajadora, particularmente de la juventud obrera (ya que se realiza a jóvenes entre 18 y 25 años):
Al no existir relación laboral no existe tampoco derecho a vacaciones, paro, regulación de la jornada laboral, festivos, excedencias…
Este nuevo contrato extiende una mayor explotación a nuevos sectores de clase obrera: si mediante el “nuevo contrato de formación” éste no podía ser aplicado a aquellas personas en posesión de algún título superior, FP de grado medio o superior o certificados de profesionalidad equivalentes, ahora aquellos que posean de estas titulaciones sí podrán tener una modalidad de contrato más precario.
El salario que se cobrará será de miseria, ya que las empresas sólo tendrán la obligación de dar una “beca de apoyo” (ahora al “salario” se le llama así) cuya cuantía tendrá como mínimo el 80% del IPREM, es decir, 426€ en la actualidad.
Además, las empresas de menos de 250 trabajadores no pagarán cotizaciones a la Seguridad Social, y las de más de 250 trabajadores solamente tendrán que abonar el 25% con unos requisitos idénticos a los que se recogen en el “nuevo contrato de formación”
Se posibilita el encadenamiento por parte de la empresa de tantos “acuerdos” como quiera, bien con el mismo trabajador si tiene menos de 25 años o con otros nuevos que pida al SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal).

Queremos resaltar cómo este nuevo contrato supone un atraso para toda la clase obrera en general y no sólo para la juventud, ya que los empresarios preferirán estos nuevos “acuerdos” a los contratos sujetos a legislación laboral. No es casualidad que este tipo de contrato surja en un contexto de más de cinco millones de parados, con una elevada tasa de paro juvenil. La burguesía sabe que a más paro puede presionar mejor para conseguir peores condiciones laborales y salarios para los trabajadores, ya que existen más obreros parados dispuestos a trabajar por menos debido a su desesperada situación económica (lo que Marx denominó “ejército industrial de reserva”).

Ante la crisis capitalista, la oligarquía busca tres salidas para recomponer su tasa de ganancia: una mayor explotación de la clase trabajadora, la privatización de los servicios públicos como nuevas fuentes de acumulación capitalista (en esa línea va el copago y otras medidas contra la Sanidad Pública, así como la Estrategia Universidad 2015 como continuación del Plan Bolonia en la Educación Pública) y la guerra imperialista, como hemos visto en Libia, Irak o Afganistán y, parece ser, que pronto en Irán y Siria.

Esta nueva medida profundiza esa primera salida a la crisis que ve el capital: una mayor explotación de la clase trabajadora, en este caso, la juventud trabajadora.”

Sólo mediante la organización de los trabajadores por la base (Comités para la Unidad Obrera) y el fortalecimiento del Partido Comunista como organización política de la clase obrera para luchar por el Socialismo, la clase obrera será capaz de hacer frente a estos nuevos atropellos que la burguesía impone mediante su dictadura de clase al conjunto de la clase trabajadora.

Ahora más que nunca, ¡socialismo o barbarie!

¡Comités para la Unidad Obrera frente a la dictadura del capital!

Joven, ¡organízate en los CJC frente a la esclavitud del capital!

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miércoles, 2 de noviembre de 2011

España: En defensa de la universidad pública ¡más unidad, más lucha!

CJC

Con la agudización de la crisis capitalista, vemos como el capital, mediante sus apéndice políticos, económicos y represores, busca adjudicar de nuevo las consecuencias de esta a las clases obreras y populares, arrancando todo aquello que con años de lucha, sudor y lágrimas consiguieron nuestros padres.

Ingentes servicios públicos son privatizados, recortados o simplemente suprimidos, ya sea en sanidad ,educación ,transporte etc. De este modo condenan día a día a la clase obrera a una situación de desesperación en auge.

Sin duda, uno de los espacios claves donde se observa esta progresiva privatización y precarización es entorno de las universidades públicas, que como decíamos, si un día fueron un punto neurálgico de las reivindicaciones y victorias de la capas populares, hoy se encuentran heridas de muerto y casi desprotegidas ante la barbarie del capital.

Cuando observamos como son todavía de candentes los estigmas del Plan Bolonia, los despidos del personal de administración y servicios, de los profesores asociados, de los investigadores así como el aumento de las tasas, la venta y/o sesión de los espacios de la universidad a empresas privadas y un largo etcétera, nos damos cuenta de como día a día el estudiante se encuentra incapaz de proseguir con sus estudios (no digamos ya de conciliar la vida laboral con la estudiantil, pues si por un lado el índice de paro juvenil avanza día a día, por el otro la implantación de la EEES impide tal posibilidad). Por si no había suficiente, la formulación de la Estrategia Universidad 2015 y los sucesivos recortes impulsados por los partidos del capital nos traen a un futuro muy negrp si no nos movilizamos.

Es por eso que desde CJC-JCPC creemos que hay que impulsar el trabajo unitario en este sentido, sin unidad y coordinación efectivamente asistiremos más temprano que tarde al entierro de lo poco que quedaba de público en las universidades catalanas, y una de las herramientas que sin duda nos pueden ofrecer esta posibilidad es la PUDUP, de la cual saludamos y apoyamos la iniciativa de convocatoria de la huelga del 17 de noviembre, así como de sindicatos como CAU o CGT, de los sindicatos estudiantiles y los diversos comités de empresa que día a día se van sumando.

Es esencial en este sentido el trabajo de las asambleas, de los sindicatos, del profesorado, de los trabajadores que dependen directa o indirectamente de la universidad, en definitiva, de todos aquellos quienes día a día sufrimos la prostitución de la universidad pública, maltratada de nuevo y utilizada vilmente para pagar una deuda del cual nosotros no somos responsables.

Queremos observar que con la proximidad de las elecciones es bien probable que desde diferentes organizaciones políticas se pretenda de una manera u otra instrumentalizar esta huelga. Desde la juventud comunista, combativa y revolucionaria, creemos pero que ante esta ofensiva capitalista, es vital configurar un lazo de unidad infranqueable, más allá de divergencias políticas y/o programáticas, en defensa del patrimonio de todos y todas, de los que una y otra vez no nos arrodillamos.

Sólo la lucha organizada de los estudiantes, conjuntamente con los trabajadores y los demás sectores en lucha, podrá tejer un muro de resistencia contra las medidas antipopulares y los recortes del Estado burgués. Sólo desde la perspectiva del crecimiento y la acumulación de fuerzas de un gran movimiento organizado de los estudiantes en alianza con los trabajadores, con una proyección hacia la construcción del socialismo, puede garantizar el triunfo en esta batalla. El capitalismo está agotado, y sin margen de maniobra para la opción reformista y socialdemócrata. No se parará en su ataque hacia los derechos de los estudiantes y la privatización de la enseñanza pública si no se construye una fuerte resistencia popular que pase a la ofensiva y que cuestione de raíz el sistema capitalista planteando de forma clara la alternativa social a este y constituyendo un pilar más de las fuerzas revolucionarías que barrerán este sistema que tan sólo trae a la destrucción y la barbarie.

CAMINEMOS HACIA LA HUELGA UNIVERSITARIA!

TRABAJADORES Y ESTUDIANTES UNIDOS Y ADELANTE!

CJC-Joves Comunistes del Poble Català

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domingo, 1 de agosto de 2010

Crónica de actividades de la II Brigada Antonio Gades


CJC

En el día de ayer, las actividades de la II Brigada Antonio Gades, organizada por los Colectivos de Jóvenes Comunistas en colaboración con la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba llegaron a su conclusión. Una vez en el Estado Español, ha llegado la hora de comunicar nuestras conclusiones finales en esta última crónica.

La II Brigada Antonio Gades se diseñó como una actividad que les daba la oportunidad a los brigadistas de los CJC de aprender y estudiar de primera mano la realidad cubana y estrechar lazos de amistad y colaboración con la UJC de Cuba. Las expectativas de la brigada no sólo se cumplieron, sino que se rebasaron, haciendo de esta actividad una experiencia que, de buen seguro, ha marcado a cada uno de sus participantes.

Debemos dar los más sinceros agradecimientos a la UJC y a las diversas organizaciones que nos acogieron y nos enseñaron, pues dedicaron mucho tiempo, esfuerzo y dedicación a su tarea y nos sentimos profundamente honrados por ello. El trato en todo momento ha sido de enorme amistad y camaradería y ello ha contribuido en buena medida al cariño que finalmente los brigadistas han adoptado por la isla y por su gente.

Dentro de las actividades que todavía no habíamos comentado de la Brigada, resaltamos la conclusión del ciclo de conferencias de la UJC en la Escuela Nacional “Julio Antonio Mella”, de una calidad excelente, que hemos seguido con mucho interés. La UJC organizó, al final del ciclo, un encuentro con el departamento de relaciones internacionales donde se recordó la figura de Antonio Gades, cuyo nombre dedicamos a nuestra brigada, y donde ambas partes expresábamos nuestro agradecimiento y solidaridad amistosa, así como el propósito de seguir colaborando en futuras brigadas y celebrándolo cantando La Internacional.

La UJC, además, nos invitó a asistir en el Día del Niño al teatro Karl Marx para asistir al evento que cada año tiene lugar en la capital en honor de los niños que, por supuesto, fueron los protagonistas. Un evento que demuestra el interés de Cuba por fomentar la cultura y la educación de sus ciudadanos más jóvenes.

Otra de las actividades de importancia y que afectivamente valoramos mucho fue la ofrenda floral al camarada Moncho, hombre de gran valentía y espíritu revolucionario que dirigía el núcleo del PCPE en Cuba hasta su muerte, en el pasado mes de enero. El mayor homenaje, sin embargo, se va a realizar día a día, mediante el trabajo militante de las nuevas generaciones de jóvenes que, en concordancia con su mayor deseo, seguirán organizándose por el socialismo y el comunismo, y manteniendo los lazos en Cuba con su familia y su legado.

Han quedado muchas experiencias atrás, y todas han sido muy agradables. Valoramos esta II Brigada no sólo desde el punto de vista formativo y organizativo, sino también en lo personal. Los brigadistas han trabajado duro, han aprendido mucho y han disfrutado mucho. Nuestros anfitriones nos han demostrado por qué Cuba atrae tanto, y por qué los comunistas defendemos la Revolución hasta la muerte, y nos apena tanto habernos marchado tan pronto como no haber podido llevar a muchos, muchos más jóvenes para que vivieran la misma experiencia. No obstante, los CJC seguirán organizando futuras Brigadas a Cuba con la esperanza de afianzar nuestra amistad con la Revolución y de formar a más jóvenes comunistas.

¡Hasta la victoria siempre!

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miércoles, 14 de julio de 2010

CJC: frente a la huelga general del 29 de septiembre


CJC

Los y las comunistas de los CJC y el PCPE llevamos meses reclamando la Huelga General a través de mítines en la calle, actos públicos, en movilizaciones y a través de la propaganda y las mesas en las calles.

Durante todo este tiempo hemos tratado de organizar -en la medida de nuestras posibilidades- la respuesta de la juventud trabajadora ante la crisis capitalista. Dentro de dos meses y medio, la clase obrera tiene su primera convocatoria de Huelga General a escala de todo el Estado Español y todos y cada una de nuestros militantes harán el mayor de los esfuerzos para convertir esa jornada en un avance de la combatividad y la capacidad de organización de los y las trabajadoras.

Sin embargo, creemos que los sindicatos y organizaciones obreras han perdido un tiempo precioso, con discursos dubitativos y pactistas, en unos casos, y por la debilidad numérica de los más combativos. La primera huelga general estatal se va a dar en la fase de máxima agresión del capital contra la clase obrera.

De hecho, podemos distinguir dos fases en esta crisis. La primera significó el incremento masivo del gasto del Estado, en ayudas a los bancos y socialización de las pérdidas, coincidiendo con un proceso imparable de destrucción de fuerzas productivas y, por tanto, incremento del paro. En esta fase, la socialdemocracia en el poder combinó las ayudas a la oligarquía con un discurso de no tocar las medidas de “protección social” a la clase obrera.

Todo eso es historia, pues en la segunda fase de la crisis, se han tomado de forma enérgica y combinada, numerosas medidas anti-sociales contra la clase obrera. La subida de los impuestos indirectos restan capacidad adquisitiva de forma no progresiva y sirven para financiar las ayudas a la banca. Por otro lado, los recortes salariales a los funcionarios y el resto de medidas del paquete aprobado en mayo son una burla al programa electoral socialdemócrata votado por la mayor parte de la clase obrera hace apenas dos años y, especialmente, la reforma laboral supone una agresión directa para cargar los costes de la crisis sobre la clase obrera.

La juventud y la clase trabajadora hemos visto como el Gobierno del PSOE anunciaba una tras otra medidas antipopulares ante la impasibilidad de las direcciones de CC.OO. y UGT que sólo decidieron convocar una jornada sectorial contra los recortes del 5% al sector de los trabajadores de la administración pública y funcionarios. Han tenido que esperar al anuncio de una reforma laboral –cuyo contenido antiobrero era más que previsible- para contemplar la convocatoria de huelga a 3 meses vista, en un contexto en el que el capitalismo europeo plantea a los trabajadores de todos los países de la U.E. duros planes dirigidos a empeorar sus condiciones de vida, a liquidar el llamado Estado del bienestar y asegurar una salida de la crisis favorable a los más ricos.

La juventud sufrimos las medidas de la reforma laboral, pero además tenemos también una serie de realidades que agravan nuestras condiciones de vida. La crisis capitalista ha convertido a una juventud que ya padecía precariedad laboral y temporalidad generalizada en nuevos parados. En contra del discurso neoliberal, la flexibilidad laboral facilita el incremento explosivo de las cifras de paro, especialmente en un país en el que ha pinchado la burbuja inmobiliaria y en el que buena parte de la juventud trabaja en el sector servicios ligado al turismo estacional.

Pero el problema no es únicamente el modelo escogido, sino el sistema que origina todas estas catástrofes: el capitalismo.

El capitalismo sólo tiene dos formas de salir de la crisis: con mayores cotas de explotación a la clase trabajadora -camino que ya han tomado con las recientes medidas- y a través de nuevos mercados sin explotar: privatizaciones o una guerra imperialista.

El camino de la privatización lo conocemos bien desde la juventud, como demuestra el Plan Bolonia y otras medidas que afectan al sector de la enseñanza, donde el capital público aún juega un papel importante. No es de extrañar, pues, que en plena crisis capitalista se haya hablado de Pacto por la Educación y que la Ley de Economía Sostenible contemple medidas relativas a la Formación Profesional y a un cambio de “modelo”.

Los CJC somos conscientes de que quienes lanzan esa convocatoria de Huelga General para el 29-S son los mismos que históricamente han prorrogado una y otra vez el pacto social desde los Pactos de la Moncloa hasta hoy, aceptando las conversaciones Gobierno-Patronal, y una concesión tras otra y siendo, por tanto, responsables directos de la pérdida y retroceso de derechos de la clase trabajadora y así lo señalamos en cuanta oportunidad tenemos.

Igualmente somos conscientes de que la preparación y la movilización de las bases de estos sindicatos pueden verse frenado o torpedeado por esas mismas direcciones y que esa huelga puede estar motivado por la necesidad de mantener las esperanzas entre sus afiliados, con los ojos puestos en el “dialogo social”.

En estos días ya oíamos al secretario de CC.OO. reconocer como su objetivo central el alcanzar un «Gran acuerdo político y social que defienda la economía y el empleo», esto es, la palabrería habitual que envuelve una reedición del funesto «dialogo social» que se demuestra una herramienta al servicio de los intereses de la estrategia del capitalismo español y por tanto inviable para conquistar derechos de los y las trabajadores.

Las debilidades del conjunto de la izquierda revolucionaria del Estado español en el plano sindical y del movimiento obrero, así como la todavía insuficiente implantación de las opciones sindicales llamadas alternativas o de clase, con excepción del caso de Euskal Herria y otros muy concretos, nos impide pensar en otros escenarios más favorables que estuviesen a la altura para responder a la ofensiva de la patronal y el capital europeo.

Es por eso que, teniendo en cuenta las condiciones que la realidad nos impone, los CJC trabajaremos por el éxito de esa convocatoria del 29-S, con un planteamiento y una acción enfrentados a las direcciones sindicales reformistas, opuestos al pacto social, contra la reforma laboral y los recortes sociales y llamamos a todas las expresiones del movimiento juvenil combativo a activarse desde ahora en este sentido y a unir esfuerzos de cara a esa fecha y en adelante ya que el sentido estratégico para las oligarquías europeas de todas las medidas antisociales va a requerir de una lucha y una acumulación de fuerzas en sentido contrario por un periodo prolongado si queremos conseguir que la crisis no la paguemos la juventud y la clase trabajadora..


Consideramos que lo más importante de cara al trabajo en adelante es:


• La urgencia de estrechar relaciones, al calor de la lucha, entre la izquierda revolucionaria y las bases más conscientes y combativas, así como con comités de empresa y plantillas de empresas en conflicto, etc.

• Incorporar a experiencias de lucha combativa a toda una generación de jóvenes y de trabajadores.

• Extender la idea de la importancia de la movilización, el rechazo a la reforma laboral y todas las medidas antipopulares.

• Denunciar la estrategia de pacto social de los sindicatos amarillos y dar pasos para converger hacia una alternativa del sindicalismo de clase y combativo.

¡El 29-S a la Huelga General!
¡Ni recorte social ni Reforma Laboral!
¡La crisis capitalista que la paguen los ricos!

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lunes, 22 de febrero de 2010

ESPAÑA: Por el pleno ejercicio de los derechos democráticos. La lucha contra la represión.

CJC

España es el Estado europeo donde más población reclusa existe, donde más duro es el Código Penal y donde la aplicación de las normas sancionadoras se aplican con menores garantías respecto a otros Estados del continente.

Con más de un millar de presos políticos, con más de una veintena de organizaciones ilegalizadas o disueltas a base de persecuciones, con reiterados informes de los diferentes relatores de Naciones Unidas constatando la práctica reiterada de la tortura durante las custodias de detenidos o presos, así como las escasas o nulas consecuencias penales para sus autores, merece la pena analizar la represión con especial hincapié.

Los presos políticos

Tras las leyes de amnistía dictadas por las Cortes franquistas en 1976 y 1977, izquierdas y derechas parlamentarias han proclamado al mundo la plena consecución de las libertades públicas en España, así como la absoluta inexistencia de presos políticos en su territorio. Estas leyes, aplicadas de manera desigual en función de los casos, fueron de hecho un filtro legal para llevar a cabo un maquillaje internacional, así como una prueba de fidelidad de las organizaciones que se adherirían posteriormente al marco Constitucional postfranquista.


En la medida en que la estructura política, económica y militar del Estado español quedó apenas intacta tras la promulgación de la Constitución de 1978, era evidente que volvería a haber presos políticos, y la realidad que hoy vivimos deja muy clara esta afirmación.

En el año 2002, los dos grandes partidos de la burguesía, PSOE y PP, lanzaban la promulgación de la conocida como Ley de Partidos, instrumento legal que ha sido indispensable en la conculcación de los derechos civiles de miles de personas en todo el Estado. En virtud de este texto, más de una veintena de organizaciones políticas, sociales, de defensa de los derechos humanos o culturales han sido ilegalizadas, y decenas de dirigentes y militantes encarcelados, bajo la argumentación de ser un instrumento legal con fines terroristas. Este tipo de condenas se han dado en procesos legales con múltiples irregularidades, mediante tribunales de excepción y sin las debidas garantías procesales. En el caso de Euskal Herria estas violaciones se producen de manera sistemática.

Al hablar de presos políticos, la socialdemocracia ha hecho una cínica diferenciación de las personas reclusas por motivaciones ideológicas que en la práctica legitiman cualquier clase de represión: la cuestión de los delitos de sangre. “Es preso político todo aquel que haya sido encarcelado por sus ideas”. Esta argumentación, que sin embargo no sirve a la burguesía para hablar de las supuestas conculcaciones de libertades en Cuba o Venezuela, es una opinión que ha sido asumida por la mayoría de los sectores populares, que han asumido sin apenas resistencia esta tesis.

Sin embargo, la izquierda revolucionaria ha hecho históricamente una lectura muy distinta de la situación de los militantes presos, y es el hecho de la existencia de un conflicto político y social que supone una escalada de violencia, y por tanto, la inexistencia de dicho conflicto motivaría la inexistencia de esa violencia. El ex Presidente sudafricano Nelson Mandela, apadrinado por diferentes sujetos del imperialismo como ejemplo a seguir, dijo en su primera intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en calidad de interlocutor para el proceso de paz en Sudáfrica: “Es inútil y vano para nosotros seguir con las conversaciones de paz y de no agresión contra un gobierno que solo responde salvajemente a personas desarmadas e indefensas”.

De una manera o de otra, los procesos penales que se han dado en los últimos 30 años contra la disidencia en todo el Estado, han sido denunciados por diferentes organismos internacionales por la total ausencia de garantías de los mismos: autoinculpaciones y confesiones obtenidas bajo tortura durante los días que la Ley Antiterrorista habilita para que el detenido no tenga medios de defensa, condenas formuladas en base a diligencias policiales y sin pruebas, o la existencia de tribunales de excepción como la Audiencia Nacional, son la base para una represión que afecta a militantes comunistas, anarquistas, independentistas y antimonárquicos que cumplen condenas en las prisiones de todo el Estado Español, de los cuales hay un amplio porcentaje de jóvenes.

Este marco represivo que, con unos medios de comunicación totalmente domesticados y el silencio general en la izquierda, abre el camino para que se reabran viejas fórmulas represivas y el terrorismo de Estado, fórmulas que de hecho nunca fueron cesadas.

Es igualmente ilustrativo el sistema carcelario español, que, reconocido por sus propios mentores como uno de los más crueles de Europa, se configura no solamente como aparato de represión, sino que supone el medio esencial para la anulación física de las personas reclusas, y donde además es el lugar donde la represión abarca todas sus formas. Torturas y aislamiento son los métodos habituales de trabajo del personal de prisiones.

A finales de los años 70 y toda la década de los 80, producto de la lucha política y social desarrollada por centenares de presos políticos y sociales en España, se va reforzando la conocida como COPEL(Coordinadora de Presos en Lucha), que evidenció a través de diferentes luchas carcelarias el empeoramiento del sistema carcelario y su reforzamiento como aparato de represión: nuevas infraestructuras penitenciarias, celdas aisladas y sin ventilación, utilización del shok eléctrico, etc. Fueron varias las huelgas de hambre en las que perecieron o quedaron con graves secuelas físicas y psicológicas decenas de personas. Reivindicaciones que se desarrollaron durante los diferentes Gobiernos de UCD y PSOE, y que tendrían como respuesta la imposición del régimen FIES(Fichero de Internos de Especial Seguimiento).

Andrés Márquez, que fue Director General de Prisiones con el PSOE, introducía el camino que se iba a seguir hasta el día de hoy: “La máxima seguridad se consigue con el máximo aislamiento.” (Ya, 16 de abril de 1986). En el día de hoy, el sistema FIES es un siniestro aparato de represión carcelaria aplicado a centenares de presos políticos y sociales que no solo implica la tortura psicológica, sino que incluye un fichero de información sobre actividades políticas y pensamiento de reclusos, familiares y personas cercanas a ellas. Aunque el Tribunal Supremo ha anulado en el año 2008 este ŕegimen, su sentencia todavía no ha conocido ningún efecto práctico.


Los procesos penales contra militantes, trabajadores y movimientos sociales


La criminalización de la protesta social mediante este tipo de procesos penales ha sido en los últimos años un instrumento del poder económico para aislar a las organizaciones revolucionarias del conjunto de la clase obrera y de la juventud.

Los últimos episodios represivos de este tipo, que en varios casos han supuesto el ingreso en prisión de los afectados, incluían denuncias de malos tratos y/o torturas en la detención o en los interrogatorios, como ocurrió con los detenidos el pasado 4 de febrero de 2006 en Barcelona, acusados falsamente de “intento de asesinato” a un miembro de la Guardia Urbana y que el Tribunal Supremo ha ordenado de nuevo su ingreso en prisión por haberles sido ampliada su condena, o el caso de los detenidos en la madrileña calle Montera de Madrid en diciembre de 2008 en una manifestación de solidaridad con la revuelta en Grecia, donde la Policía Municipal esgrimió defensas extensibles prohibidas.

Además, la crisis capitalista ha sido un duro revés contra el movimiento obrero organizado y contra las luchas desarrolladas en los últimos 5 años. Las políticas de ajuste económico que implicaron los cierres de los Astilleros Españoles(IZAR) y la consecuente resistencia de su plantilla, la respuesta de los trabajadores y trabajadoras del Aeropuerto de El Prat (Barcelona) ante los planes de AENA y sindicatos de recortar las prestaciones sociales o el breve periodo de prisión de los obreros de Astilleros Gijón Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala, implican una nueva fase en la represión contra un conjunto de sectores populares que no tenían como objetivo, al menos directamente, una lucha de transformación de carácter revolucionario, sino más bien han sido, junto a otros casos, reprimidos por llevar a cabo una lucha por la mejora de su calidad de vida.

Esta represión, que en algunos casos ha implicado penas económicas o de reclusión, nos introduce a la juventud comunista en una represión a la que no estábamos acostumbrados y que solamente conocíamos por la memoria de camaradas o de nuestra Historia como movimiento comunista. Este frente contra la represión va a ir formando parte de manera ascendente de nuestra lucha política, pues nuestra participación se tiene que dar no con un carácter asistencial, sino con un claro objetivo: elevar el nivel político de la clase y aumentar nuestra capacidad de influencia llevando la iniciativa de las campañas de solidaridad con los obreros represaliados en lucha.

Estas hechos tienen un doble objetivo: por un lado la evidente criminalización de los movimientos sociales, pero además pretenden inculcar el miedo dentro y fuera de los mismos.

Las detenciones administrativas contra inmigrantes

Anualmente, miles de inmigrantes pasan por los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) donde son recluidos por tener situación irregular. Esta detención administrativa y prolongada, donde es la propia Policía la que decide los tiempos de internamiento, así como la expulsión de los detenidos, es una manifestación más del carácter xenófobo del Estado Español y de la Unión Europea, que ha dado amparo a estas prácticas mediante la aprobación de la conocida “Directiva de Retorno”.

Mediante este procedimiento, España expulsa anualmente a miles de trabajadores y trabajadoras con métodos que incluyen la sedación, la tortura física o la entrega de los afectados a países distintos a los de origen, mientras que otros tantos pasan por estos CIE, denunciados por organizaciones de inmigrantes y pro derechos humanos por sus condiciones de reclusión y los abusos de la Policía.

Las multas

Es otro mecanismo de represión que el Estado burgués está empleando contra las expresiones organizadas de la juventud y del conjunto de la clase obrera: son las multas administrativas y las penas-multa.

Pegadas de carteles, manifestaciones, reparto de octavillas o infracciones penales han sido la base para el despliegue de una amplia amalgama de reglamentos y ordenanzas municipales donde se aplican penas y multas pecuniarias a los movimientos que están comenzando a tomar una dimensión organizada.

La juventud comunista debe estar organizada contra la represión de estado

La represión que la burguesía ejerce contra los movimientos populares tiene como fin último silenciar la evidente contradicción de la desigualdad que genera su modelo social; desigualdad manifestada en forma de desigualdad económica, desigualdad nacional, desigualdad política, desigualdad sexual o desigualdad racial. Su función no es solucionar su problema, sino postergarlo hasta la eternidad, mantener latente esas relaciones desiguales mediante la opresión y la violencia ejercida por sus instrumentos de clase.

El problema pasa a ser de primer orden en la medida en que la superación de su modelo de sociedad implica la necesidad de desplegar un potente movimiento de solidaridad y resistencia frente a la represión y a las políticas de corte fascista, que tendría como objetivo que esa violencia no sea un impedimento para el desarrollo de la lucha de clases.

En este momento, la juventud comunista carece de un mecanismo de solidaridad revolucionaria con sus detenidos, con sus represaliados o con sus afectados por la represión organizada. En la medida en que la represión estatal no ha tenido una especial repercusión sobre nuestra organización, hemos postergado un trabajo que a medida que avanzan los acontecimientos en el continente europeo y en el mundo, se hace más necesario que nunca: prepararnos para un período largo de represión en todas sus formas.

Es necesario que la juventud comunista tenga una presencia organizada en los frentes antirrepresivos derivados de la violencia estatal, así como tejer una amplia red de asistencia a los represaliados. Una presencia que debe implicar además algo que en la actualidad no existe: la perspectiva de crear un amplio y estable movimiento de solidaridad con un genuino carácter de clase.

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miércoles, 17 de febrero de 2010

Colectivos de Jóvenes Comunistas ante la presidencia europea de Zapatero

Juan Nogueira López / Secretario General de los CJC

El pasado 1 de enero, José Luis Rodríguez Zapatero asumió -junto a los representantes belga y húngaro- la Presidencia de la Unión Europea. En torno a la misma, existe desde hace meses en el PSOE una cierta ansiedad. Lo supimos por boca de Leyre Pajín, portavoz socialista, que la definió como una singular “conjunción planetaria”.

Lejos de cualquier grandilocuencia, es innegable que los dos principales bloques del mundo capitalista -Estados Unidos y la Unión Europea- están encabezados por presidentes con un perfil socialdemócrata muy similar.

¿Casualidad? Es poco probable. En el caso europeo, porque su Presidente no se elige en votación libre, sino que sigue el “democrático” sistema de la rotación. ¡Café para todos! En Estados Unidos, porque los círculos gobernantes necesitan un lavado de cara tras la nefasta proyección internacional que dejó la Administración Bush.

En América y en Europa, el contexto es muy similar: una crisis económica brutal que ha dejado sin empleo a millones de trabajadores. En ambos casos, los gobiernos han seguido las mismas recetas para “salir de la crisis”: ayudas multimillonarias al capital financiero, junto a la reestructuración del marco de relaciones labores. Con todo esto, se pretende “refundar” el capitalismo. A pesar de la retórica, estas palabras se traducen en más explotación para los y las trabajadoras (recordemos la delirante propuesta de extender la jornada laboral a 65 horas en toda la Unión Europea).

Ante una situación de crisis, el capitalismo necesita aplicar medidas dolorosas y en contra de los intereses de la mayoría trabajadora. Ante estas situaciones ¿quién es el candidato ideal para formar gobierno? ¿Conservadores o Socialdemócratas? ¿Populares o Socialistas? La elección no es baladí, pero debemos distinguir muy bien lo que se está eligiendo. En tiempos de crisis, el capitalismo no propone dos partidos con una intervención política diferente para reconstruir la economía. El capitalismo propone una única política, de obligado cumplimiento, y escoge al mejor gestor para llevarla a cabo de cara a la opinión pública.


En el caso norteamericano, como en el Estado Español, se ha optado por una solución que los argentinos llaman “el violín”: se agarra con la izquierda, pero se toca con la derecha.

En la Unión Europea, Zapatero se ha comprometido con tres ejes fundamentales de gobierno: el desarrollo del Tratado de Lisboa, la Nueva Estrategia para el Crecimiento y el Empleo (Europa 2020) y la política exterior, sobre todo, dirigida contra Latinoamérica.

En cualquier caso, sería un error oponerse a la Presidencia Española de la UE por las medidas concretas que se van a aplicar durante los próximos 6 meses. Eso supondría que la Unión Europea es un marco del que pueden salir medidas reaccionarias, pero también progresistas; la eterna ilusión del Partido de la Izquierda Europea (al que pertenece, entre otros, el PCE) de crear una “Europa social” reformando las actuales estructuras.

La Unión Europea no es un marco válido ni reformable porque es un producto del proyecto histórico de la oligarquía europea. En otras palabras, nació -y morirá- como un proyecto de monopolios y corporaciones capitalistas para defender sus intereses a escala europea. Para lograrlo, han creado unas instituciones y organismos que progresivamente toman forma y convierten a la UE en un bloque imperialista.

La Unión Europea no es “social”, “democrática” y “verde”. Ni en el Tratado de Lisboa ni en su predecesor -la Constitución Europea- se garantiza el carácter público y gratuito de servicios como la Sanidad, la Educación, las pensiones,… Tampoco se garantiza el acceso a la vivienda ni el ejercicio de otros muchos derechos básicos. Y no es que el Tratado de Lisboa tenga pequeñas lagunas, sino que desde su mismo nacimiento, la Unión Europea no ha consagrado más que los “derechos” (léase: privilegios) de las empresas: libre circulación de mercancías, propiedad privada, cuotas de producción en favor de los intereses franco-alemanes,… etc

La coyuntura de estos seis meses, nos van a hacer hablar de problemas concretos, pero las soluciones no pueden ser parciales. La única alternativa revolucionaria es la salida inmediata de las estructuras de la Unión Europea y un proyecto de socialismo y audoterminación nacional para los pueblos de Europa.

Este artículo no es -en ningún caso- el primero en plantear una postura de este tipo. Los comunistas del Estado Español (y otros territorios) llevamos tiempo proponiendo esta alternativa y, recientemente, el PCPE publicó una extensa resolución explicando nuestra posición. Sin embargo, los jóvenes comunistas, en nuestro rol de organización escuela, debemos lanzar nuestros propios análisis que ayuden a explicar la oposición a la Unión Europea y ofrezcan un puesto de lucha a la juventud contra sus estructuras.

La Unión Europea: polo imperialista

Los comunistas definimos la Unión Europea como un polo imperialista en construcción. ¡Sí, hablamos de la misma Unión Europea que trata de proyectarse como moderna, verde, de la sociedad civil, de los derechos, la democracia y un contrapeso lógico al poder imperialista de Washington!

Una reacción lógica podría ser: “¿pero si la Unión Europea no invade países, cómo va a ser imperialista?” “Todos los países que pertenecen a la UE lo han hecho por voluntad propia, ¿de qué clase de imperialismo hablamos?”

Ante esto, debemos plantear dos líneas diferentes de respuesta.

En primer lugar, los comunistas no definimos una sociedad en función de cómo ésta se vea a sí misma, sino de un análisis riguroso de su realidad. En este análisis, lo fundamental son, sobre todo, las causas últimas de todo lo que sucede en sociedad: los intereses económicos. Para saber si un país o un bloque de países son imperialistas no debemos estudiar únicamente las consecuencias -si ha invadido o no a otras naciones- sino las causas -las estructuras económicas imperialistas que hacen “necesario” a ese país someter a otros para ser viable, económicamente.

En segundo lugar, tras la verborrea de “derechos humanos”, “intervenciones humanitarias”, “ataque preventivo”, “fuerzas de paz”, “piratería”,… se oculta un papel militar creciente de la Unión Europea en la defensa por vía armada de los intereses económicos de sus corporaciones transnacionales.

Vamos con el primero de estos aspectos.

Como mencionaba antes, el capitalismo no interviene militarmente salvo por intereses económicos. Rara vez podemos encontrar guerras en las que uno de los contendientes no tuviese intereses imperialistas, a pesar de que siempre se utilicen slóganes de “defensa de la democracia”, “guerra contra el terror”,… etc

Estos intereses económicos por el control de los recursos extranjeros no nacen junto al capitalismo. Está claro que los capitalistas siempre han ambicionado controlar el mayor número de recursos posible, en su búsqueda del beneficio. Pero el momento en el que los Estados pasan a invadir y controlar grandes imperios son los años 70 del siglo XIX, de la mano de un cambio de las estructuras económicas internas de estos países.

La libre competencia había perdido importancia, al formarse en cada rama de la industria grandes empresas que dominan la mayor parte del mercado. Estas empresas no están aisladas entre sí, sino que pertenecen a corporaciones gigantescas, que a su vez se van fundiendo entre sí, hasta llegar a una situación en la que la Economía nacional está concentrada en muy pocos grupos gigantescos.

Lenin aborda este proceso en “El Imperialismo, fase superior del capitalismo” (p.178): “La concentración, al llegar a un grado determinado de su desarrollo, puede decirse que conduce por sí misma de lleno al monopolio, ya que a unas cuántas decenas de empresas gigantescas les resulta fácil ponerse de acuerdo entre sí y, por otra parte, la competencia, que se hace cada vez más difícil, y la tendencia al monopolio, nacen precisamente de las grandes proporciones de las empresas. Esta transformación de la competencia en monopolio constituye uno de los fenómenos más importantes – por no decir el más importante- de la economía del capitalismo en los últimos tiempos.”1

El elemento fundamental para formar estas corporaciones son los bancos, que adquieren un nuevo rol en la economía: ya no son simples intermediadores, sino que controlan el dinero de todos los capitalistas y lo invierten, sacando un rendimiento en forma de beneficio a este capital, antes inactivo.

Estos grupos tienen una fuerza efectiva enorme y determinan las políticas de los Estados. Una vez que estos grupos dominan la mayor parte de la Economía nacional, el siguiente paso es poner a su disposición los recursos que se encuentran en el extranjero necesarios para sus gigantescas corporaciones. Nace así el imperialismo, con la subordinación de la política interna y exterior de los Estados a los intereses de los monopolios. Sin embargo, lo fundamental para entender el imperialismo no son las invasiones -que llevan existiendo desde la Antigüedad- sino la hegemonía del capitalismo monopolista en la Economía de los países.

¿Es posible evitar el monopolismo o todo país capitalista -antes o después- desarrolla esta forma de Economía? Lenin nuevamente da una respuesta a esta pregunta:

“Los hechos demuestran que las diferencias entre los diversos países capitalistas, por ejemplo, en lo que se refiere al proteccionismo o al librecambio, traen aparejadas únicamente diferencias no esenciales en cuanto a la forma de los monopolios o al momento de su aparición, pero que la aparición del monopolio, debida a la concentración de la producción, es una ley general y fundamental de la presente fase de desarrollo del capitalismo.”2 (p.181)

¿Cuáles son las características que presenta un país imperialista?
Concentración de la producción en manos de grandes empresas. Tendencia a la creación de monopolios u oligopolios.

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Los bancos adquieren un papel nuevo: dejan de ser simples intermediadores para pasar a dominar gran parte de la Economía, controlando buena parte del capital del que disponen los industriales. Se forma el capital financiero, a disposición de los bancos, aunque utilizado por los industriales. En muchos casos, el capital bancario e industrial se fusiona en un mismo monopolio. El capital financiero domina la Economía y aparece la oligarquía financiera.

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Con el monopolismo, como hemos visto, hace aparición del imperialismo. El capital financiero, una vez controlada la Economía nacional, necesita dominar recursos que se encuentran fuera de su propio Estado. Para ello, subordina la política exterior del Estado y practica una política imperialista. La consecuencia del imperialismo es el desarrollo desigual: la aparición de países “desarrollados” dominantes -que son una minoría imperialista- y países sometidos “subdesarrollados”. Esta es una relación imperialista recíproca: la pobreza de la mayoría de países no se explica por “leyes naturales”, sino principalmente por el sometimiento histórico y el expolio de sus recursos. No se puede entender la riqueza de “Occidente” sin la pobreza del “Tercer Mundo” y viceversa.

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Los países del capitalismo central -los “desarrollados”- no sólo exportan mercancías al capitalismo periférico -es decir, a los países “subdesarrollados”- sino que exporta fundamentalmente capitales: empresas. Esto garantiza el sometimiento de los países periféricos y garantiza al capitalismo central bajos costes salariales y excedentes de plusvalía. Son lo que actualmente conocemos como “deslocalizaciones”.

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Las grandes potencias y organizaciones internacionales capitalistas se reparten el mundo. Este papel lo juegan instituciones como la OMC, el FMI, el BM o la OTAN.

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Se genera una estructura económica que fomenta el “rentismo”: el capitalismo es capaz de mantener grandes tasas de beneficios no ligados a la producción. A diferencia del periodo de libre competencia, las grandes corporaciones tienen una situación de mercado asegurada que no les fuerzan a realizar grandes inversiones en la producción. Viven de rentas pasadas. Los capitalistas prefieren invertir en el ámbito especulativo de la economía: la bolsa, el capital financiero,… un modelo parasitario y que, en última instancia, frena el desarrollo.

Con todo esto, ¿podemos afirmar que la Unión Europea tenga características típicas del imperialismo? Desde luego, no hay duda de que la Unión Europea tiene hoy unas estructuras típicas del monopolismo, en favor -sobre todo- de la oligarquía francesa y alemana.

Sin embargo, la Unión Europea es aún un polo imperialista en construcción: su autonomía militar es todavía limitada y su posición está subordinada, en muchos casos, al imperialismo norteamericano. Esto no es algo que niegue su carácter imperialista, ya que no podemos pretender que la realidad encaje en los modelos teorícos. La realidad es dialéctica y cambiante y lo que sí podemos afirmar es que la UE se funda en los años 50 como proyecto de la oligarquía financiera para defender sus intereses económicos. No debemos quedarnos con una “fotografía estática” de qué es hoy la UE, sino ver también hacia donde avanza. Con los ingredientes que están en el horno (monopolismo, Tratado de Lisboa, Euroejército,…), lo único que puede salir es un bloque imperialista.

Algunas realidades de la Unión Europea

a) Unión Europea y crisis económica

La Unión Europea tiene su origen, en 1951, en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Desde su inicio, la prioridad de la construcción europea fueron los intereses oligárquicos sobre materias primas, mercado laboral y mercancías y no los derechos y libertades, que sirven hoy como adorno y legitimación ideológica.

En marzo de 2008, un encuentro de Partidos Comunistas definió a la UE como “la opción de las principales potencias y del capital monopolista de Europa Occidental.”

A día de hoy, el Tratado de Lisboa es la institucionalización que consagra el neoliberalismo como política económica oficial de Europa y que define los servicios públicos -Educación, Salud, Pensiones,…- como “servicios económicos de interés general”. La inclusión del término “económicos” es fundamental, ya que abre las puertas a las privatizaciones que -de hecho- ya están sucediendo en toda Europa. Un ejemplo claro son los servicios de Salud en territorios como Gran Bretaña o la Comunidad de Madrid.

La crisis económica del capitalismo afecta a la Unión Europea en su conjunto y ésta, como no podía ser de otra forma, está dando una respuesta unitaria. No es de extrañar que los rescates de bancos y las ayudas multimillonarias de los Estados se introdujesen de forma coordinada en todos los países miembro.

En la agenda del PSOE durante la Presidencia Española está la “Nueva Estrategia para el Crecimiento y el Empleo” (Europa 2020), como una vuelta al Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que buscan aumentar el proceso de concentración y centralización del capital que describí anteriormente.

La agenda se centra en tres ámbitos: económico, social y medioambiental.

En el ámbito económico y social, nada nuevo: retomar la senda de la Directiva de Servicios (Bolkestein3) y la Directiva de Tiempo de Trabajo (el intento de introducir una semana laboral de 65 horas).

El gobierno socialdemócrata también tratará de avanzar en un nuevo pacto social, de la mano de la Confederación Europea de Sindicatos (CES, al que pertenecen CCOO y UGT). El objetivo es seguir desarrollando la “flexiseguridad”: más precariedad, especialmente para la juventud.

En el ámbito medioambiental, así como en la inmigración, también se contemplan actuaciones, aunque las trataré en apartados posteriores.

b) Política Migratoria y Directiva de Retorno

El pasado 20 de enero, el ex-Presidente español Felipe González señaló que “en 20 años serán necesarios 30 millones de activos en la población europea.” Al mismo tiempo, la Unión Europea aprobó en 2008 la Directiva de Retorno de Inmigrantes, denominada “Directiva de la Vergüenza” por numerosos países latinoamericanos.

La paradoja es que la Unión Europea basa buena parte de su crecimiento en la capacidad extensiva de un sector servicios sobredimensionado (el sector terciario ocupa alrededor del 70% de la Economía europea). Este sector necesita una mano de obra barata y -preferiblemente- poco cualificada. Otros sectores, como la construcción de vivienda e infraestructuras, tienen necesidades similares.

Por eso, la emigración es para el capitalismo europeo una necesidad estructural, cuyo principal motor -además- es el desarrollo desigual entre países del capitalismo central y periférico; que, como vimos antes, tiene mucho que ver con la subordinación imperialista en favor de la Unión Europea y otras potencias.

Pero el capitalismo ve algo especialmente atractivo en la mano de obra extranjera: la posibilidad de tasas de explotación muy elevadas, a través del miedo de repatriación, la falta de derechos, jornadas laborales y condiciones de vida espeluznantes -sin derecho a recurrir a la legislación vigente-,… etc

La Directiva de Retorno es un nuevo paso en esta línea. Prevé la “repatriación voluntaria” en un plazo de entre 7 y 30 días de los inmigrantes “ilegales”, con internamientos en los infames CIEs4 de hasta 18 meses, además de procesos judiciales y expulsiones, con la prohibición de reingresar en la Unión Europea. Esta normativa se aplica también a menores de edad.

La “Europa social” de los “derechos y libertades” tiene además otra “sorpresa” para los inmigrantes que, ante la desesperación, buscan empleo y vida digna dentro de las potencias que están saqueando sus países. Esa sorpresa no es más que un cuerpo especializado en inmigración, denominado Frontex.

¿Qué es el Frontex? ¿Una institución humanitaria? ¿Un equipo médico dispuesto a rescatar a trabajadores con hipotermia que vienen en patera? No, es un cuerpo militar, armado con 20 aviones, 30 helicópteros y más de un centenar de barcos de guerra, entre otros.

El Estado Español es uno de los mayores impulsores del Frontex. No es de extrañar, que la respuesta de Berlusconi a Maria Teresa Fernández de la Vega5, cuando ésta criticaba las leyes filofascistas italianas en materia de inmigración, fuese… ¡Qué Italia las había copiado de España!

c) Política Energética

Puede que no haya una conjunción de palabras más utilizada por Zapatero en los últimos meses que “economía sostenible”. Dentro del Estado Español, esto ha tomado forma en una Ley, que toca muchos ámbitos, desde el canon digital hasta la “energía verde”.

En Europa, la energía -especialmente, la “verde”- es una de las claves económicas sobre el que se estructura el nuevo ciclo del capitalismo. La Unión Europea comenzó la liberalización del sector energético en el primer lustro del siglo XXI y esto ha provocado la multiplicación de las capacidades productivas, debido a las inversiones masivas de nuevo capital privado.

¿Para qué multiplicar la capacidad productiva de energía? O mejor dicho, ¿Cómo justificar ante la población, que las centrales eléctricas instaladas, que antes tenían capacidad para iluminar nuestras casas, fábricas y ciudades, ahora necesitan nuevas centrales? La solución que encontró la Unión Europea fue “acusar” a las viejas centrales de ser “sucias” y llamar a las nuevas “verdes”.

Como señalábamos en una resolución de CJC: “La diferenciación entre “energía limpia” y “energía sucia” abre la posibilidad a muchas empresas de invertir en un mercado virgen. La “energía verde” en realidad esconde el negocio de multiplicar las capacidades productivas instaladas -de forma innecesaria-, no en función de las necesidades reales de consumo energético, sino en función de cómo se produce esa electricidad: si de forma “verde” o no.

En realidad, toda producción de energía tiene un impacto medioambiental, incluyendo la eólica (sobre la migración de las aves, sobre el paisaje), la solar (sobre todo, cuando se transforman terrenos de cultivo en grandes parques solares, con cables de alta tensión y transformadores) o la hidraúlica (construcción de grandes presas).”

La solución “verde” de la Unión Europea busca reducir la dependencia energética de la Unión Europea y dar nuevos espacios al sector privado. En el Estado Español, se está creando una nueva burbuja -similar a la de la construcción- en torno a la energía. En los últimos 8 años, la producción de la industria pesada apenas han crecido un 2′4%, los bienes de consumo un 0′9%, pero la energía ha crecido en un espectacular 18′4%.

Debemos entender, como revolucionarios, que la solución no pasa únicamente por encontrar formas más limpias de producir, sino en reducir el consumo y romper el mito de que el ser humano tiene necesidades crecientes de energía y bienes de consumo. Esta necesidad no es del ser humano, sino del capitalismo depredador, que necesita mercantilizar todo y que sale ganando cuando el consumo es más elevado.

Esto quedó bien patente durante la Cumbre de Copenhague, donde se asestó un golpe mortal al Protocolo de Kyoto y se reprodujeron los roles imperialistas de dominadores y sometidos: los países más poderosos se reunieron en privado y trataron de imponer un acuerdo a los “países emergentes”. Fuera de la Cumbre, el capitalismo mostraba de nuevo su peor cara: 1500 personas eran arrestadas por las fuerzas policiales danesas.

d) Europa contra la soberanía de los pueblos

La Unión Europea no es una institución democrática. En primer lugar, desde un ámbito no formal -de contenidos-, es un proyecto de la oligarquía europea y no de las grandes mayorías. Pero es que además, desde el punto de vista formal, la Unión Europea se aleja cada vez más de las garantías mínimas de la democracia liberal.

Un ejemplo reciente lo encontramos en la aprobación del Tratado de Lisboa. De los 28 países miembros, únicamente en Irlanda se sometió a referéndum el tratado. La desagradable sorpresa para los círculos de poder europeos fue que el pueblo irlandés optó por el “NO”. ¿Solución? Campaña masiva de propaganda y a votar hasta que salga un voto afirmativo, con todo tipo de artimañas.

Pero el hecho más grave fue que el Tratado de Lisboa recogía los mismos contenidos que la Constitución Europea, rechazada en los referédums de Francia y de Holanda. Tras estos fracasos, la burguesía recordó una máxima de la Guerra Fría: “mis intereses no se someten a votación” (como bien saben en Latinoamérica).

Estas graves carencias democráticas son habituales en la Unión Europea. Ésta cuenta con siete altas instituciones de poder, de las cuáles seis no se someten a votación directa por parte de los ciudadanos. Sólo el Parlamento Europeo es elegido por sufragio y sus competencias son muy limitadas, especialmente en Política Exterior, Seguridad y Judicial. Por tanto, las instituciones europeas están alejadas de los ciudadanos y tienen poco poder efectivo.

La soberanía de los pueblos no cuenta en la Unión Europea. La autodeterminación nacional aparece en boca de los líderes europeos cuando se trata de anexionarse Kosovo y desmembrar Yugoslavia, pero desaparece completamente cuando el pueblo vasco o catalán, por poner sólo dos ejemplos cercanos, solicitan su independencia. En ese caso, la UE, presionada por el gobierno español, aprueba una vergonzosa resolución que asegura la inviolabilidad de las fronteras actuales de los países miembro.

La soberanía no sólo es ajena a las naciones sin Estado. También el Estado Español está sometido a los intereses de la oligarquía franco-alemana. Debido a las condiciones de entrada a la Unión Europea, España tuvo que destruir o reducir la mayor parte de su tejido productivo: desde la siderurgia y los astilleros, a las cabezas de ganado y los olivos.

Una vez evitada la competencia de los productos españoles, la oligarquía franco-alemana especializó al Estado Español en el turismo y, para ello, subvencionó la construcción de infraestructuras y la modernización del sector servicios.

Incluso desde una perspectiva capitalista, la falta de un tejido productivo propio y la falta de soberanía monetaria -tras la introducción del euro- son causas del agravamiento de la crisis económica en el Estado Español.

Lenin señalaba a principios de siglo que “en las manos de los cartels y trusts se concentran a menudo las siete o las ocho décimas partes de toda la producción de una rama industrial determinada.”6 (p.183)

Hoy día, la Unión Europea actúa como un gigantesco trust de los monopolios europeos y -preferentemente- de los franco-alemanes. En su interés, se regulan cuotas, tipos de interés y políticas económicas y se concentra la parte mayoritaria de la producción.

e) Política exterior

En primer lugar, hay que reconocer un hecho evidente y es que la Unión Europea no tiene la capacidad militar para lanzar invasiones que sí poseen otros bloques imperialistas, como puedan ser los Estados Unidos.

Pero esto no debe ocultar un hecho evidente: la UE tiene una presencia militar cada vez mayor en numerosos lugares del planeta. La presencia europea en Afganistán, Haití, Líbano o la antigua Yugoslavia es una buena prueba de ello.

El principal instrumento militar de las fuerzas imperialistas, hoy, es la OTAN, bajo hegemonía del imperialismo norteamericano. Sin embargo, el Tratado de Lisboa pone las bases para avanzar en la creación de un Euro-ejército, dotado de fuerzas de reacción rápida ante cualquier necesidad que los monopolios europeos puedan tener en el mundo.

Este avance paulatino hacia la creación de un Euro-ejército garantiza una autonomía europea respecto al bloque norteamericano, bajo la forma de rivalidad interimperialista, nunca como contrapeso popular. Estas contradicciones -surgidas de la rivalidad entre intereses económicos y comerciales de las distintas burguesías- no nacen de la existencia de un ejército propio, sino que la necesidad de un ejército propio es la consecuencia lógica de que existan unos intereses que defender.

Algunas contradicciones claras entre la UE y Estados Unidos se dieron durante la invasión a Irak, cuando Francia y Alemania se opusieron a esta agresión. Ambos países, bien curtidos en cuanto a imperialismo se refiere, no se movían por motivos humanitarios, sino porque la invasión yankee desplazaba a los monopolios franceses del petróleo iraquí.

En la época del imperialismo, según apuntaba Lenin, los choques de intereses entre distintos bloques son una ley histórica. Éstos irán a más, en la medida en que la Unión Europea se consolide como polo imperialista.

Las armadas europeas han participado en la ocupación de las aguas somalíes, para garantizar el expolio de los rescursos marinos del “Cuerno de África”. Europa acusa a Somalia de piratería. Los somalíes responden “¿y qué hacen los pesqueros europeos en África?”

Durante la presidencia española van a tener mucha importancia las relaciones con Latinoamérica. Allí tiene una presencia importante España. Sobre la mesa están acuerdos de libre comercio con México, Centroamérica y, especialmente, el gobierno derechista de Uribe en Colombia.

España también utilizará sus “especiales relaciones” con la monarquía marroquí, para desarrollar el estatuto avanzado con la Unión Europea, obviando los crímenes que se cometen en Sáhara Occidental. Otro tanto sucederá con Israel.

La agenda internacional nos deparará dos importantes jornadas de lucha en el Estado Español: 17 y 18 de mayo, la Cumbre UE – Latinoamérica y 24 y 25 de mayo, la Cumbre entre UE y Estados Unidos. Ambas citas son en Madrid y el movimiento popular deberá dar una respuesta contundente a los planes del imperialismo.

f) Política Educativa

Durante el pasado curso académico vimos grandes movilizaciones contra el Espacio Europeo de Educación Superior (popularmente conocido como “Plan Bolonia”), que reactivaron el movimiento estudiantil en prácticamente todo el Estado Español y Europa.

El eje fundamental del Plan Bolonia es la mercantilización de la Educación, uno de esos “servicios económicos de interés general” que define el Tratado de Lisboa. La Educación mueve en el mundo un monto económico mayor que otras ramas de la Economía como los automóviles, que ya están privatizados. El sector privado reclama ahora extender sus garras a uno de las pocas áreas con una gran presencia del sector estatal de la Economía capitalista.

El Espacio Europeo de Educación Superior se justifica como un avance para los estudiantes, que harán valer sus títulos universitarios en todo el territorio de la Unión Europea, a través de la homologación de los grados. Sin embargo, al mismo tiempo, se restringe el acceso a este nivel de la Educación mediante barreras económicas y se divide a los licenciados en dos grupos: aquellos con una formación básica para entrar al mercado laboral -a través del grado, con costes similares o ligeramente superiores a las actuales licenciaturas- y una élite ultracualificada -a través del postgrado, con precios inasumibles para la mayoría de las familias.

Bolonia también supone la creación de la ANECA, una agencia con participación empresarial, que no oculta que su objetivo es adecuar los planes de estudio a las necesidades “del mercado laboral” (léase, de las empresas). También supone la entrada del capital financiero como actor principal de la Educación, a través de becas-préstamo a los estudiantes, que a diferencia de las actuales becas, han de ser devueltas una vez los y las estudiantes comiencen a trabajar.

En el caso del Estado Español, todo el sistema educativo ha sufrido reformas para adecuarlo al “modelo europeo”, con un papel destacado de la LOE en secundaria.

Pero todo esto no ha de acernos perder de vista el aspecto fundamental: la Unión Europea plantea políticas coordinadas en torno a la Educación para llevar a cabo un proceso conjunto de mercantilización tendente a la privatización. Es un motivo de peso para que cualquier joven se dé cuenta de que la Unión Europea es contraria a sus intereses objetivos y que pertenecer a la UE es incompatible con la Educación pública, laica y de calidad que proponemos.

Entre el 12 y el 14 de abril, se celebrará en Madrid un encuentro informal de ministros de educación. Es un momento importante ante el que el movimiento juvenil y estudiantil tendrá algo que decir.

Frente a la Unión Europea, debemos oponer lucha

La Unión Europea es un polo imperialista en construcción y sus políticas se alejan cada vez más de los intereses de la juventud y la clase obrera. Por eso, durante los próximos meses, tendremos que dar una respuesta de lucha ante la Presidencia Española de esta institución.

Pero, ¿qué tipo de respuesta queremos dar los comunistas? Vamos a caracterizar alguna de nuestras propuestas.

a) ¿Lucha por el socialismo o lucha antiglobalización?

Históricamente, los comunistas hemos sido una parte importante de los movimientos sociales y, en muchas ocasiones, sus partes más activas y visibles. Con la contrarrevolución a finales de los años 80 en los países de Europa Oriental y la derrota histórica de las fuerzas comunistas, se abrió un nuevo periodo en el que aún se está definiendo el papel que jugamos en relación a los frentes de masa y a la lucha por otro modelo de sociedad.

Antes de los años 90, había un consenso generalizado entre los movimientos sociales y en las luchas de que tras cada pequeña batalla, había nuevos peldaños de lucha hasta llegar a la superación del capitalismo: el socialismo. En el Estado Español -a partir de la mal llamada “Transición”- esto nunca se tradujo en la existencia de un único partido de la Revolución que pudiera dirigir esa lucha por el socialismo.

A partir de los años 90, la lucha por el socialismo ha dado paso a la lucha “anticapitalista”, “antiglobalización”, “antisistema” o por otro mundo, que es posible. Estas luchas han conseguido sacar a cientos de miles de personas a las calles y supusieron el renacimiento del movimiento popular, tras el decretado “Fin de la Historia”7 del imperialismo.

Sin embargo, es necesario señalar que la lucha por el socialismo tiene plena vigencia, a pesar de que estas posiciones no sean hegemónicas hoy en determinados movimientos. Los comunistas consideramos que la mera oposición al capitalismo o a la globalización -a pesar de su carácter integrador- no es una lucha completa si al mismo tiempo no propone otro modelo de sociedad.es

¿Qué modelo de sociedad? Los comunistas recogemos un legado de más de 150 años de teoría y práctica revolucionaria. Autores como Marx, Engels o Lenin desarrollaron métodos de análisis científicos para intervenir y transformar la sociedad capitalista, caracterizando objetivamente aspectos de la nueva sociedad.

A partir de estos autores -y otros muchos- nace la teoría del socialismo científico, que como toda ciencia no puede ser algo acabado ni cerrado, pero que debe partir de postulados científicos y avanzar.

Desde luego, uno de los grandes déficits del marxismo-leninismo durante el siglo XX ha sido la poca capacidad para aumentar su acervo científico. Sin embargo, el movimiento antiglobalización y otros (como el de los foros sociales o el socialismo del siglo XXI), suponen en buena medida un retroceso en la formulación de alternativas basadas en análisis científicos.

En cualquier caso, a partir de los años 90 hemos visto cómo se revitalizan movimientos de tipo asambleario. Creo que los comunistas debemos ser autocríticos con la intervención de parte de los comunistas durante el siglo XX en los movimientos sociales.

En ese sentido, se debe desterrar la práctica de crear direcciones burocratizadas para los distintos frentes de lucha, que obedecen mecánicamente las órdenes del partido. Tampoco ayuda una concepción de los movimientos como “nidos” de nuevos militantes para el partido. La consecuencia lógica es la creación de plataformas y estructuras “chiringuito” dependientes de los partidos.

Las asambleas son herramientos mucho más apropiadas, en general, para los frentes, ya que su flexibilidad les da mayor capacidad de integración y participación. Además, una estructura independiente fomenta el respeto mutuo entre partido y frente de masas.

Los CJC, actualmente, apostamos por la asamblea como estructura para la mayoría de frentes de masas, aunque sin descartar el papel que pueden jugar otras estructuras. Un ejemplo es el movimiento estudiantil, donde apostamos por las asambleas antes que por las asociaciones.

Sin embargo, el movimiento asambleario suele plantear varios propuestas que considero erróneas. En concreto, la no intervención de organizaciones políticas, la absoluta horizontalidad y el rechazo al concepto de hegemonía.

Como señalé antes, la hegemonía entendida como imposición o subordinación, no tiene cabida en la praxis política de los comunistas. Pero el concepto de hegemonía de las posiciones del socialismo científico es muy necesario actualmente. Dos son los motivos fundamentales:

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Al estructurar el movimiento popular, que lucha por la superación del capitalismo, no juegan el mismo papel un sindicato (lucha fundamentalmente económica y defensiva), un frente (lucha parcial), que un partido (alternativa global, en todos los frentes y a todos los niveles para la sociedad capitalista). El papel del partido tiene que ser el de tener a los militantes más concienciados y con mayor trabajo, capaces de dirigir no sólo luchas parciales o económicas, sino una lucha global capaz de desplazar al actual bloque de poder oligárquico.

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Una asamblea se compone de personas con muy diferentes grados de conciencia política para hacer frente a un problema concreto (el patriarcado, la destrucción del medio ambiente, el Plan Bolonia,…). Un partido tiene a militantes con el máximo grado de conciencia política: los cuadros. La participación y la hegemonía de los revolucionarios del partido del socialismo científico es fundamental para hacer avanzar las posiciones de la asamblea y para integrar la lucha sectorial con la lucha global a todos los niveles contra el sistema de dominación capitalista.

Por lo tanto, creo que asamblea y hegemonía no son conceptos enfrentados, sino necesariamente complementarios. Son dos partes fundamentales para el futuro de la lucha revolucionaria.

b) El marco europeo de la lucha de clases

Los comunistas, desde la fundación de la III Internacional en marzo de 1919, hemos optado por organizarnos según el criterio de “Un Estado, Un partido” para los países del capitalismo central, con otras variantes específicas para las situaciones de opresión colonial (no confundir con la opresión nacional).

Esto se fundamenta en tres motivos básicos:

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La burguesía tiene como marco fundamental de ejercer su poder al Estado, por lo que la lucha más efectiva contra un poder burgués se da coordinando todos los esfuerzos y luchas del territorio donde esta burguesía está organizada.http://www.blogger.com/img/blank.gif
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El proyecto de cada partido comunista es la construcción del socialismo en su Estado, articulando la nueva sociedad sobre el criterio de la autodeterminación nacional, pero sin caer necesariamente en el Estado nacional. Los comunistas somos internacionalistas y este respeto por las singularidades nacionales permite la convivencia de varias naciones en un Estado.
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Una condición esencial para derrotar a la burguesía de un Estado es que la lucha de todo el territorio se coordine y dirija para golpear de forma unida. Para los comunistas, dirección única e intervención específica en cada territorio se conjugan a la perfección en el centralismo democrático. El centralismo democrático, llevado hasta sus últimas consecuencias, exige la existencia de un único partido para todo el Estado y, a ser posible, una Internacional por encima de todos estos partidos, evitando estrategias contrapuestas del proletariado de los diferentes países.

Desde 1943, los y las comunistas vivimos “huérfanos” de una Internacional, aunque esto se dejó notar especialmente a partir de 1991, con la caída de la Unión Soviética.

A medida que la Unión Europea avanza en su integración, se va conformando un marco europeo de lucha de clases que, si bien no supera aún en importancia a los marcos estatales, sí debe ser tenido en cuenta.

Por eso, la coordinación y unidad de los comunistas a escala europeo y mundial se hace cada vez más necesaria. En este sentido, en los últimos años se han multiplicado exponencialmente los seminarios y encuentros internacionales de partidos comunistas y obreros y en las últimas elecciones europeas se presentó por primera vez una candidatura conjunta de 21 partidos comunistas, con el PCPE representando al Estado Español en ella.

Hay que prestar atención a este tipo de iniciativas, pues son el germen de la futura organización internacional de los y las comunistas. Estos avances se van concretando en numerosas inicativas, de las cuáles la última ha sido la revista teórica internacional: http://www.iccr.gr/site/es.html .

c) En conclusión

Algunas conclusiones básicas de este artículo son las siguientes:

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La Unión Europea es un proyecto imperialista de la oligarquía europea -especialmente, la francoalemana- y, por tanto, no es reformable en sentido progresista. Es necesario luchar por la salida del Estado Español de sus estructuras, dejando de lado propuestas socialdemócratas de una “Europa social”.
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Ante la presidencia española de la UE, debemos responder con lucha. Como jóvenes,
importante la lucha contra el modelo europeo de Educación (el Plan Bolonia), en el encuentro que se dará en Madrid en abril. En mayo, el movimiento antiimperialista tiene dos importantes citas.
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La oposición a la UE no puede darse únicamente ante la Presidencia Española, sino en todo momento. Es necesaria la coordinación para la lucha de todos los revolucionarios a escala europea.

Juan Nogueira López

Secretario General de los CJC

1El Imperialismo, fase superior del capitalismo. Obras escogidas, Editorial Progreso.

2El Imperialismo, fase superior del capitalismo. Obras escogidas, Editorial Progreso.

3La Directiva Bolkestein permite a las empresas de la Unión Europea aplicar las legislaciones laborales de sus países de origen, aunque operen en otro Estado. De esta forma, una empresa de otro Estado de la UE que opere en el Estado Español, aplica el Derecho a Huelga según las regulación de su país de origen, que pueden ser incluso más reaccionarias que las que se aplican aquí. Sucede lo mismo con las condiciones de contratación, despido, la Seguridad Social,… etc El salario mínimo queda excluido del “país de origen”, pero en la práctica se aplica en ocasiones, ya que muchos países de la UE no tienen regulado un salario mínimo.

4Centros de Internamiento de Extranjeros, donde las condiciones penitenciarias y de hacinamiento hace recordar a los antiguos campos de concentración.

5Vicepresidenta española.

6El Imperialismo, fase superior del capitalismo. Obras escogidas, Editorial Progreso.

7El autor Francis Fukuyama escribió un libro titulado “El Fin de la Historia” que teoriza que tras la derrota del comunismo, el sistema capitalista democrático es el acabado perfecto, el modelo de sociedad en el que finaliza la evolución humana y con el que se logrará la armonía, el fin de las guerras y toda una serie de logros que el tiempo se ha encargado de desmentir.

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lunes, 8 de febrero de 2010

El desempleo y la precariedad. La lucha por el derecho al trabajo.


CJC

Durante el período de Gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero, que entró en La Moncloa con el aval de la conciliación de clase y el total apoyo de las cúpulas sindicales, se plasmó entre muy amplios sectores de la clase obrera que este sería, con limitaciones, un Gobierno interesado en reducir las desigualdades sociales preexistentes, mejorar las prestaciones públicas y acabar, con mayor o menor éxito, con el gran fraude de las subcontrataciones y la diversidad de fórmulas contractuales en el mundo del trabajo.

Sin embargo, durante los últimos cinco años, el actual Gobierno ha seguido plenamente las formas de explotación laboral que su predecesor en el cargo, el Partido Popular(PP), había heredado y profundizado de la etapa de Felipe González (PSOE). Nuestro 6o Congreso puso énfasis, frente a las tesis de la socialdemocracia reformista(Izquierda Unida, ERC, etc.), en que el cambio de Gobierno lo único que pretendería era una reubicación de España en el capitalismo mundial, pero no un cambio en las relaciones sociales.


La Reforma Laboral del año 2006, aprobada con el apoyo tácito de la socialdemocracia reformista(abstención de IU y ERC) y de las cúpulas sindicales, organizaba el campo del trabajo de tal manera que se ponía en manos de la patronal la facultad de hacer que una crisis cíclica del capitalismo español sea pagada por la clase trabajadora.

Y así ha sido. No solo no se ha frenado la precariedad laboral, sino que se ha puesto a la clase trabajadora como escudo patronal ante la crisis capitalista. En el ámbito juvenil, la situación crítica es palpable: en el período de edad de los 16 a los 25 años, la situación de paro se ha duplicado del año 2008 al 2009; en 2008, el número de parados en este grupo de edad es de 684,900. Solamente en el primer trimestre de 2009, el mismo grupo de edad ya alcanzaba 808,000 personas desempleadas, es decir, que a principios de 2009, el paro juvenil suponía el 25% del total de parados.

Una estrategia premeditada para una fácil explotación

Estos datos estadísticos, que no reflejan en su totalidad el carácter eminentemente precario del empleo juvenil, son en sí mismos motivo de reflexión para los comunistas; entre otras cosas debemos pararnos a reflexionar las razones por las que unas cifras tan graves para nuestro futuro no llevan implícitas un elevado nivel de lucha por los derechos laborales de la juventud.

“Empleo de verano”, “temporalidad”, “media jornada”, “echar horas extra”…, todas estas expresiones han pasado a formar parte del lenguaje habitual de la juventud, de las empresas que se lucran con ese tipo de fórmulas, de los sindicatos que las avalan, y del Estado capitalista que las regulariza. Todos estos factores que tienen por resultado un único denominador común: la precarización de nuestra fuerza de trabajo para una explotación rápida y un descenso de la conflictividad social, producto ésta de la movilidad de los jóvenes de un puesto de trabajo a otro y de la asunción de estas condiciones como mal necesario e inevitable.

Pero es preciso señalar no solo a la propia patronal como responsable de estos ataques al conjunto de los trabajadores, y en especial a los jóvenes, sinó también a las centrales sindicales, que no solo han rubricado con su firma dichas condiciones, sino que han llegado a la infamia de hacer suya la reivindicación empresarial del compromiso de “moderación salarial”, compromiso firmado anualmente por CCOO y UGT desde 2003, y que ha tenido su expresa mención en el VI Convenio Estatal de Empresas de Trabajo Temporal firmado en febrero de 2008, el primero de la crisis capitalista.

La juventud comunista debe trabajar con especial dedicación en la lucha contra las diferentes formas de explotación que se han venido gestando a lo largo de estos años y que nos ponen a merced de una crisis capitalista que no hemos forjado. No por ser jóvenes tenemos que tener menos derechos laborales o tener que soportar condiciones de trabajo inaceptables.

Este estilo de trabajo cobra especial importancia en este momento histórico. La juventud, que ha sido carne de cañón de las subcontrataciones, de los bajos salarios, de los accidentes laborales y de las continuas humillaciones de la patronal, es sin embargo la primera en sufrir la crisis capitalista, con un aumento brutal de los despidos y de los derechos como clase social.

La lucha por el derecho al trabajo digno implica formar a la militancia comunista y a toda la juventud en la idea del fin social del trabajo, y no en el vehículo para que las clases capitalistas obtengan sus fines como explotadores. Las clases revolucionarias aspiran a trabajar para vivir, no viven para trabajar.

Debemos acabar por el fin de las horas extras, por el fin de la desigualdad salarial en función de la edad o dedicación laboral, y en definitiva, tenemos que trabajar por el fin de conceptos clasistas que han sido introducidos por el concepto mercantil de la burguesía: competencia, flexibilidad, ambición, etc.

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domingo, 31 de enero de 2010

¡Victoria de la KSM ante la Justicia Checa!


CJC

El Comité Ejecutivo de los CJC quiere felicitar a la KSM por su victoria en el juicio celebrado el 27 de enero de 2010 ante la Corte Municipal de Praga.

La Corte Municipal reabría, con este proceso, el expediente de ilegalización contra la Unión de la Juventud Comunista (KSM). La sentencia absuelve a nuestros camaradas checos, a los que se acusaba de tener un programa anticonstitucional, por defender la colectivización de los medios de producción. El programa de la KSM no ha cambiado en lo más mínimo durante este tiempo: sus documentos siguen confrontando con el modelo oligárquico de la burguesía checa y europea. Lo que sí ha cambiado ha sido la estrategia antidemocrática del Estado checo, derrotado por la movilización de la juventud y las clases populares de ese país.

También ha jugado un papel importante la solidaridad internacionalista de los comunistas de otros países, con concentraciones y manifestaciones ante los consulados checos y diversas campañas de apoyo.
Sin embargo, el proceso ilegalizador continúa, en esta ocasión contra el Partido Comunista de Bohemia y Moravia, tercera fuerza política del país. Como explicamos en anteriores ocasiones, este proceso se inició de forma ilegal, sin reunir el quorum suficiente, y persigue fines antidemocráticos: excluir a la clase obrera y los sectores más combativos de la concurrencia electoral y la lucha abierta contra el sistema de dominación capitalista.

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lunes, 25 de enero de 2010

Situación de la educación en España


CJC
El Sistema Educativo en el capitalismo

Advertimos en el conjunto del mundo capitalista la existencia de determinantes comunes que potencian políticas de tipo neoliberal en los servicios considerados de primer orden que persiguen su liberalización y subordinación al capital privado. Entre ellos se encuentra la educación.

Sería iluso y erróneo pensar que los cambios operados en las políticas educativas aprobadas por los gobiernos capitalistas responden a manías de un ministro, o que cada uno actúa con completa independencia en materia de educación. Por el contrario existen unas directrices marcadas desde los organismos internacionales antidemocráticos (OMC, OCDE…) quienes toma las decisiones sobre todas las medidas que afectan a nuestras posibilidades de estudio, a la calidad de nuestra educación y a su financiación sin obligación alguna de contar con la mayoría de la comunidad estudiantil.

Las corporaciones multinacionales actúan como grupos de presión a través de lobbys como la European Round Table (ERT) que influyen de forma decisiva con sus exigencias en la dirección y contenido de las reformas.

Así pueden los sectores económicos más poderosos determinan las leyes que regulan los planes de estudio y los contenidos que la juventud debe conocer y estudiar desde su infancia. Y con la complacencia y adhesión entusiasta de los gobiernos, sean de signo derechista o socialdemócrata, orientan el espíritu de las reformas educativas, que a pesar de materializarse en tiempos, lugares y formas diferentes, son en esencia el mismo proceso y afectan al futuro de millones de jóvenes.



El Sistema Educativo actúa cumpliendo funciones para el capitalismo, de transmisión de valores e ideología dominante en la etapa fundamental de aprendizaje , de reproducción de la mano de obra subordinada a las necesidades del mercado laboral y de mercantilización del conocimiento como fuente de beneficios privados.
La Educación como instrumento ideológico del sistema.

El sistema educativo continúa siendo uno de los más destacados aparatos ideológicos del Estado por su eficacia en la transmisión de unos valores por la que han de pasar de forma obligatoria todos los jóvenes al menos hasta los 16 años.

Sabemos que la educación oficial envuelve los conocimientos en una concepción de la realidad determinada, hace pasar por normas éticas, morales o civiles comunes a todas las personas lo que no es más que ideología de esta época y que busca uniformizar su entendimiento y construir consensos sociales que beneficien a los bloques de poder que gobiernan.

Hoy los jóvenes del bachillerato estudian una economía que encubre el carácter explotador del capitalismo y desfigura su funcionamiento y sus consecuencias sociales y medioambientales. Hoy en las aulas se estudia una historia superficial que, como no podía ser de otra forma, justifica la ilegitimidad de la monarquía heredera del Franquismo.


La Educación como herramienta reproductora de la mano de obra.


El desarrollo de la enseñanza va siempre parejo a las necesidades del sistema. La división social del trabajo impuesta a nivel mundial resultante de las injustas relaciones de producción capitalistas que dividen al mundo entre un puñado de países imperialistas y una mayoría de países de economía dependiente de pasado colonial ha dado lugar a una gran diferenciación de las economías nacionales que se manifiesta claramente en la distribución por actividades económicas y sectores de población que las ocupan.

Los países que como el Estado español ocupan un puesto destacado en la cadena imperialista y son dueños y exportadores de tecnología han avanzado hacia la reestructuración de su economía que asume actividades con un mayor grado de complejidad en las técnicas a emplear y por tanto cada vez exige de un mayor nivel de cualificación de la fuerza de trabajo que es necesaria para el mantenimiento de la economía.

En este sentido los nuevos planes educativos impulsados por la U.E. buscan orientar la educación a los requerimientos de la economía internacional, esto es de los intereses de los monopolios y grandes empresas.

A pesar de que el Estado se pronuncie como garante del acceso de la juventud a la enseñanza, la realidad es que las oligarquías en el poder gestionan la educación para por un lado cubrir la formación de esos sectores profesionalizados y técnicos que necesitan, al tiempo que se mantiene a sectores importantes alejados de niveles avanzados de instrucción, bien sea a través de mecanismos que actúan como filtro o medidas que tienden a elitizar la educación a través del aumento de las barreras económicas de múltiples formas más o menos sutiles y encubiertas. Ambas medidas se complementan y van dirigidas a un mismo objetivo, asegurar el crecimiento de los beneficios de una minoría. No sería de interés para los sectores empresariales tener una sociedad con niveles amplísimos de formación ya que entonces no podrían justificar sus salarios de miseria para según que profesiones.

La Educación como negocio al servicio de los grandes grupos empresariales.

El proceso al que calificamos de mercantilización que se ha venido desarrollando a pasos agigantados a partir de los 70 en el Estado español con la incorporación al proceso de construcción del bloque imperialista europeo de la UE no es otra cosa que avanzar en la introducción en los centros educativos de criterios empresariales y todo tipo de reclamos destinados a beneficiar a la iniciativa privada.

Consideramos vigentes los análisis recogidos en el VI Congreso de los CJC sobre el desarrollo del sistema educativo en las últimas décadas, dónde se hace un repaso de la función social y modelo de la escuela desde su origen, pasando por el modelo de masificación de hasta los años 80. Así como el abandono progresivo del compromiso del estado con los servicios públicos a partir de la crisis de los años 70 y la adecuación de la enseñanza a las necesidades del mercado capitalista globalizado.
Leyes y educación en el Estado español

El sistema educativo actual en el Estado Español se caracteriza por tener un gasto público del 4,51% del P.I.B. , según datos de 2008, muy por debajo de la media de la OCDE.

El índice de escolarización entre la juventud (entre 15 y 29 años) es de un 49%, entre los 21 y 24 años cae hasta un 32,9%; y sólo un 7,5% continúa matriculado entre los 25 y 29 años.

El actual sistema educativo en base a la Constitución monárquica de 1978 a través de su artículo sexto posibilita la existencia de la enseñanza privada, dividiendo así los centros según su financiación entre los de titularidad pública y de titularidad privada. Una división engañosa que quiere hacer pasar por públicos los centros concertados.

En la actualidad según datos oficiales hay funcionando 25. 572 colegios e institutos en el Estado español: de ellos 18.061 son públicos (70, 6%) y 7.511 privados (29,4%) y 74 universidades , el 67,6% públicas.

En la Educación Infantil que comprende de 0-3 y de 3-6 años este porcentaje aumenta enormemente. De un total de 6.483 centros, los concertados y privados constituyen 2.957.

En número de alumnos, de un total de 7.419.989 que en el curso 2008-09 cursaron estudios de Ed. Infantil, Primaria, ESO, Bachillero y FP, el 67,4% lo hacen en centros públicos , el 26% en centros concertados y el 6,6% en centros privados.

Ed. Infantil Ed. Primaria ESO Bachillerato F.P Total
Número de alumnos (08-09) 1.765.719 2.662.532 1.822.885 617.828 520.000 7.419.989
Pública - - - - - 5.001.072
Concertada - - - - - 1.929.197
Privada - - - - - 489.719

El peso que la Iglesia mantiene en la actualidad en la sociedad, tiene su correspondiente expresión en la enseñanza, especialmente en los niveles de primaria y secundaria. Gracias al carácter “aconfesional” del estado y a la revisión de los acuerdos con la Santa Sede firmados en 1979 numerosas congregaciones religiosas gestionen la mayoría de centros privados y concertados, y además mantienen la asignatura de religión católica.

Además hay que tener en cuenta que se sostiene la actividad del profesorado religioso con fondos
públicos.

En el marco jurídico-político las normas que regulan el sistema educativo en el Estado Español son la LOE (Ley Orgánica de la Enseñanza) –aprobada por el PSOE–, la LOCFP (Ley Orgánica de las Cualificaciones y de la Formación Profesional) y la LOU (Ley Orgánica de Universidades). Son las que se conocen como leyes marco, adaptan el sistema educativo español a las políticas capitalistas expuestas anteriormente.

La LOE y las enseñanzas generales

La última reforma de las enseñanzas no universitarias, LOE, aprobada por el PSOE en 2006 se revalida la posición de privilegio de la Iglesia como lo han venido haciendo cada una de las reformas anteriores, de manera que se incluye la religión católica como materia de oferta obligatoria para los centros, incluidos los públicos.

No obliga a poner al servicio de las familias una oferta pública con plazas suficientes de la educación infantil en los ciclos de 0 a 3 y de 3 a 6 años, abriendo la puerta al negocio de centros privados u otras entidades.

En el curso 2005/06 de los centros que imparten exclusivamente Educación Infantil sólo el 50,6% eran públicos.

La LOE impulsa un modelo de funcionamiento interno subordinado a las Administraciones, que otorga más poder a la figura del Director de centro y que sigue manteniendo en el plano de lo testimonial la presencia del alumnado en el Consejo Escolar algo que por otra parte viene siendo una constante.

Se limita la participación de la comunidad educativa en la elección del Director que será avalada por una comisión dependiente de la Administración que asimismo establece los criterios y procedimientos de valoración. Además el Director tendrá la potestad de transmitir propuestas de nombramiento y cese del jefe de estudios y secretario a la Administración.

En definitiva se sigue impidiendo que la comunidad educativa de los colegios e institutos tengan la capacidad exclusiva de elegir a los órganos de dirección, que tal y como están definidos están incapacitados por su composición para promocionar la participación y capacidad de decisión del alumnado como protagonista de la vida educativa del centro lo cual no hace sino acrecentar la indiferencia del alumnado ante la rigidez y falta de democracia con que se rige el funcionamiento general de la vida del centro.

Aunque no incluida en la LOE, el gobierno del PSOE implantó el 2008 la asignatura de educación para la ciudadanía. Esta asignatura tiene como objetivo transmitir los valores del sistema capitalista actual, contando las bondades de la “democracia” y la monarquía parlamentaria a la vez que denigra cualquier alternativa. Transmite desde una visión totalmente clasista cuestiones sociales, políticas, históricas y morales. Con esta asignatura la escuela ha subido un gran escalón en lo que a la transmisión ideológica se refiere.


La LOU y la enseñanza superior universitaria


Las estrategias neoliberales se implementan principalmente en la enseñanza superior universitaria.

La LOU es la Ley Orgánica necesaria para llevar a cabo lo dictado en el Espacio Europeo de Educación Superior. Es su aplicación práctica en el estado español. Es un claro ejemplo de que la política educativa está en manos de los grandes centros de poder empresarial, siendo los estados meros gestores del capital. La LOU promoverá la inversión privada en la universidad y, por medio del Consejo Social, dejará elegir a las empresas qué fondos serán destinados para un departamento u otro. Además, se crea la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), que se encargará de que el EEES se aplique debidamente.

Con el Plan de Bolonia se hará un cambio radical de la estructura de las titulaciones. Se pasará del sistema de ciclos al de grado y postgrado. El grado aportará los conocimientos necesarios para integrarse en el mercado laboral europeo, es decir, que van a reducir el nivel de la educación hasta enseñarnos únicamente lo necesario para poder trabajar; pasamos así a convertirnos en mano de obra que, con la excusa de no tener suficiente cualificación, trabajará en condiciones más precarias y de mayor explotación. El postgrado, por otra parte, será de acceso mucho más restringido, tanto por las barreras económicas, como sociales, políticas, culturales, etc. ya que para acceder al postgrado habrá pruebas propias de cada universidad para filtrar a los sectores económicamente mas desfavorecidos, volviendo a ejercer la educación una función de legitimación social. Los que cursen un postgrado, un máster, etc. saldrán mejor preparados que el resto de estudiantes y estarán destinados a ocupar las posiciones de poder en la economía, el derecho o la política. Otra agresión que sufriremos es el cambio de créditos al sistema ECTS, en el que se computarán también las horas que debemos dedicar a nuestros estudios, hasta conseguir dedicar ocho al día.

Esto se traduce en una carga de trabajo excesiva para el estudiantado, que ve imposibilitado compatibilizar estudios y trabajo, o el ejercicio de cualquier otra actividad cultural, deportiva o de ocio.

La principal justificación que utilizan las instituciones al paso de la financiación pública hacia el cada vez mayor peso de la privada es que la Educación Superior toma características de bien privado y por tanto el pago de la misma por los contribuyentes es regresivo, pues los únicos beneficiados son los estudiantes universitarios. Pero este argumento choca justamente con el reconocimiento que hacen de la función de la educación al servicio de la sociedad. Ya se han hecho públicos estudios que señalan el gasto medio que el Estado asume por un estudiante universitario con clara intencionalidad.

De esta forma lo que se persigue es ir progresivamente reduciendo el gasto público para trasladar el costo de la Universidad al bolsillo de los estudiantes, mediante l introducción o incremento de las tasas de matrícula o de los préstamos faclitados por entidades privadas o por el Estado a los estudiantes, o convertirla en una gran empresa de servicios.

Se subraya el carácter más empresarial de las universidades así como la urgencia de recursos.

Las actividades empresariales de la universidad se vuelcan sobretodo en la investigación, convirtiéndose de este modo las universidades en departamentos de I+D de grandes empresas, que se benefician de esa vanguardia del conocimiento que resulta ser la universidad, y a precios mucho más baratos que el de los grandes laboratorios. Hacia esto es a lo que tienden la mayoría de los países, y las agencias de calidad y demás organismos de control, además de grandes empresarios en puestos clave de la universidad, que veremos más adelante, cumplirían la función de poner la investigación al servicio de la gran empresa. Esto se justifica por las urgencias presupuestarias.

En primer lugar, los beneficios de los conocimientos generados en la universidad no repercuten sobre toda la sociedad, sino sólo van a las manos de quien paga más, perdiendo por tanto toda función social y convirtiéndose en una empresa más.

En segundo lugar, quienes ponen el dinero para su investigación, tendrán todo el control, y en cuanto la universidad haga algo que pueda molestarles (investigar y publicar, por ejemplo, los daños de Repsol al medio ambiente) pues retiran los fondos y se dice adiós a uno de los pilares de dependencia de las corporaciones.

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