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martes, 22 de marzo de 2011

México: La nueva iniciativa de Calderón es un golpe a la educación pública

Andrés Avila Armella Rebelión

No cabe duda de que una de las conquistas más significativas que obtuvo el pueblo mexicano tras la lucha armada iniciada en 1910, fue la aprobación del artículo tercero de la Constitución, la cual establece, por primera vez en nuestro país, y para ese entonces una de las primeras veces en la historia de las constituciones, el carácter público, laico y gratuito de la educación pública. El Artículo tercero, junto con el 27 y el 123 hicieron de la constitución mexicana una de las más avanzadas de su época, sobre todo tomando en cuenta que su aprobación se dio antes de la Revolución Socialista de Octubre, que por lo demás habría de cambiar a nivel mundial el curso de la lucha de clases.

La promoción de la educación pública había sido hasta entonces una demanda netamente popular, siendo Francisco Villa uno de sus principales defensores cuando durante el tiempo que pudo gobernar el estado de Chihuahua se encargó, en los hechos, de aplicar las medidas que más tarde pasarían al texto constitucional, aún cuando él y su grupo no participaron del constituyente del 17.

Si bien el artículo tercero no rompe con la legalidad y la estructura estatal burguesa, también es cierto que históricamente los grupos más conservadores de la burguesía, dentro de los cuales destaca la jerarquía católica, han luchado en contra del mismo y han tratado, por muchas vías de revertir sus alcances. Veamos a continuación algunas de las razones por las que esto ocurre.

- El artículo tercero no solamente establece el carácter gratuito, laico y público de la educación sino que además precisa algunos criterios como los que cito a continuación:

La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

I. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;

II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

Además:

a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;

b) Será nacional, en cuanto —sin hostilidades ni exclusivismos— atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y

c) Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos;

- Algunos de estos principios no pueden sino causar resquemor en las élites conservadoras del poder burgués quienes se sienten agredidas con las ideas de patriotismo, laicidad, defensa de nuestra independencia, etc. pues desde su perspectiva, estos principios despiertan la beligerancia popular en contra de los jerarcas de la iglesia o los empresarios extranjeros.

- La educación pública si bien se encuentra administrada por el Estado, y por tanto conducida ideológicamente por la burguesía, cubre un papel fundamental en el proceso de identidad popular y de clase de los estudiantes que a ella acuden; incluso, a menudo la escuela pública ha sido un lugar indicado para la organización de colonos, campesinos y trabajadores, mismos que encuentran en la escuela de sus hijos un espacio de convivencia y de interés común.

- Por tanto, a pesar de sus limitaciones, la escuela pública juega un papel importante en la formación de la identidad y reconocimiento del pueblo trabajador.

Por estas razones, la burguesía ha promovido desde siempre, la educación privada para que en ella sus hijos encuentren su propia identidad burguesa, inculcándoles, desde sus primeros años que ellos no son iguales al populacho que acude a la escuela pública. En las escuelas privadas, la burguesía evita que sus hijos desarrollen sentimientos de afectividad, identidad o incluso reconocimiento al pueblo trabajador, teniendo además la facilidad de influir de forma más directa en el modo en que son educados sus hijos, evitando lidiar con profesores y padres de familia ajenos a sus ideas.

Por otra parte, la pequeña burguesía, sobre todo la que tiene un elevado poder adquisitivo, y aquella de ideología más conservadora, ha encontrado en la educación privada, un instrumento de integración de sus hijos a los círculos de administración de la producción capitalista y de gestión estatal, pues el tipo de educación que en ella se desarrolla está pensada para quienes habrán de formar parte de la administración del capital.

La burguesía no se opone a la existencia de la educación pública pues es una necesidad para la reproducción capitalista el que los futuros trabajadores obtengan en ella los conocimientos elementales que le permitan desarrollar efectivamente su papel en la producción, sin embargo sí se oponen a que sus hijos, los futuros burgueses se formen de la misma manera que los futuros trabajadores; pero además se oponen a que los criterios que imperan para la educación pública imperen también en la educación privada, por lo que no deja de causarles resquemor el apartado del artículo tercero que dice en su fracción sexta:

VI. Los particulares podrán impartir educación en todos sus tipos y modalidades. En los términos que establezca la ley, el Estado otorgará y retirará el reconocimiento de validez oficial a los estudios que se realicen en planteles particulares. En el caso de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal, los particulares deberán:

a) Impartir la educación con apego a los mismos fines y criterios que establecen el segundo párrafo y la fracción II, así como cumplir los planes y programas a que se refiere la fracción III, y

b) Obtener previamente, en cada caso, la autorización expresa del poder público, en los términos que establezca la ley;

La burguesía más conservadora, a pesar de lo anterior, siempre ha encontrado la forma de eludir estos principios y se las ha arreglado para que en sus escuelas se impartan materias relacionadas con sus ideas y sus intereses, ya sea de carácter religioso o plenamente de la cultura empresarial.

Por ello el decreto aprobado en los días pasados por Felipe Calderón ataca a la educación pública por dos vías:

1.- Al subsidiar la educación privada, aunque él diga lo contrario, se están utilizando recursos que bien podrían ser utilizados en la educación pública, para promover económicamente a las escuelas privadas quienes esperan un repunte en sus finanzas a partir de la entrada en vigor del decreto, tan es así que Guillermo Bustamante, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia, una de las agrupaciones burguesas más conservadoras, dijo que “confió en que con esta medida los tutores se sientan incentivados para sacar a sus hijos de escuelas públicas y enviarlos a las particulares”.

De esta forma podemos ver claramente una farsa más del gobierno calderonista, quien permanentemente se ha venido quejando de que la recaudación de impuestos es insuficiente para desarrollar el gasto público y, por tanto es necesario incrementar la recaudación fiscal, principalmente al consumo, por lo que han promovido el aumento del Impuesto al Valor Agregado (iva), así como su extensión a medicinas y alimentos, mientras que simultáneamente promueve exenciones fiscales para las empresas que operan en México, muchas de las cuales ni siquiera pagan impuestos por sus transacciones millonarias. En este caso, parecen abandonar sus quejas por la falta de recaudación y deciden otorgar nuevas exenciones, una vez más, a favor de las familias con mayores ingresos. De esta forma, lo primero que podemos esperar es que el gobierno en turno, aumente la presión fiscal sobre las familias trabajadoras.

2.- Por otra parte la medida promueve el abandono de la educación pública no sólo en sus finanzas, sino también en el carácter que señala el artículo tercero; por ello no es raro que la misma UNPF haya declarado que la medida promueve la libertad de los padres de familia para elegir el tipo de educación que recibirán sus hijos, permitiendo así que organizaciones de lo más reaccionarias como los tristemente célebres Legionarios de Cristo, el Opus Dei o, los Maristas, pertenecientes a la iglesia católica, además de otras de origen norteamericano y con ideología marcadamente empresarial, quienes han formado verdaderos monopolios de la educación privada, aumenten además de sus arcas, su posibilidad de influir ideológicamente en un mayor número de personas.

El acceso a la educación privada produce la ilusión, sobre todo entre las familias pequeñoburguesas, pero incluso también en algunas proletarias, de que podrán escalar socialmente, acceder a la propia burguesía, sin embargo esto no ocurre así, en realidad un burgués no conquista su condición por el tipo de escuela a la que halla ido sino por la herencia de medios de producción, pero sí le permite a la burguesía contar con un cuerpo administrativo de su riqueza que comparta su ideología y que le resulte más confiable; es decir, la burguesía requiere de formar un cúmulo importante de personas que, aunque no sean burgueses, piensen y dirijan algunas áreas productivas como si lo fueran, encontrando en dichas capas un importante respaldo político.

Algo que tampoco debemos perder de vista es que los mencionados sectores conservadores de la burguesía no se encuentran satisfechos aún, y seguirán empujando por minar el carácter público, gratuito y laico de la educación; así pues, la Asociación Interamericana de Organizaciones de Padres de Familia afirmó en días recientes que no se conformarán con dicho decreto y que ahora tratarán de asegurar la gratuidad de la educación privada, y no solamente a nivel básico, sino incluso a nivel superior. Por demás está recordar que estos mismos personajes han sido los más férreos opositores a las luchas que el pueblo ha llevado a cabo en defensa de la educación pública, entre otros, fueron de quienes en 1999 promovieron de todas las formas posibles, el alza de cuotas en la UNAM y atacaron sistemáticamente al movimiento estudiantil que defendía el carácter público y gratuito de la educación, calificando a los estudiantes de nuestra máxima casa de estudios como ladrones y haraganes por recibir educación superior de forma gratuita.

Por último me parece importante subrayar que es nuestro deber defender la educación pública y frenar a estos sectores recalcitrantes de la burguesía en sus pretensiones de privatizarla, es necesario detener los embates reaccionarios en contra del Artículo tercero constitucional, pero a diferencia de las posiciones oportunistas, debemos reconocer en él, un artículo que no se opone esencialmente a la estructura jurídica burguesa. Así pues debemos evitar la eliminación reaccionaria del artículo tercero, mientras impulsamos un programa revolucionario para la educación pública, el cual debe superar necesariamente al artículo tercero.

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Reseña de Pedagogía del Oprimido: "toda acción revolucionaria necesita una teoría revolucionaria"

Urko Del Campo Arnaudas | Kaos en la Red

Como el mismo Paulo Freire afirma en su obra, mencionando al Che Guevara: "toda acción revolucionaria necesita una teoría revolucionaria". Este, bajo mi punto de vista, es el principal logro del libro Pedagogía del Oprimido, pues contiene elementos que bien pueden ayudar a desarrollar procesos educativos y pedagógicos más exitosos. De esta forma, los logros potencialmente alcanzables pueden ser tomados no sólo como un avance en la consecución del respeto por los Derechos Humanos, sino como elementos que refuercen las relaciones humanas y el desarrollo personal de los individuos.

A pesar de ser un libro cuya primera edición fue realizada en 1970, la visión pedagógica de Freire ha llegado hasta nuestros días con posteriores ediciones, lo cual denota que su contenido no se ha quedado obsoleto, por el momento. Incluso, creo que la visión revolucionaria de Freire podría ayudar a la consecución (aunque para 2015 parece ya imposible) de varios de los Objetivos del Milenio (ODM)[1]. Sin embargo, tampoco debemos caer en la ilusión de un éxito seguro ya que, como señala el propio Freire, las prácticas pedagógicas propuestas no han sido ampliamente ejecutadas en ningún lado, por lo que no existe una referencia que aporte datos de su eficiencia.

Aún así, personalmente, confío en las ideas aportadas, por el teórico brasileño, al campo de la educación y la pedagogía a través de este libro. Su trabajo lo continúan desarrollando y enriqueciendo desde Instituciones como el Istituto Paulo Freire[2] y múltiples fundaciones que han tomado su nombre en lugares como Colombia o Ecuador[3].

Pedagogía del Oprimido es un libro dividido en cuatro capítulos. El primero de ellos presenta la situación dicotómica actual que presenta el mundo, en cuyas sociedades - a lo largo y ancho del Planeta - podemos encontrar opresores y oprimidos. Esta es una de las contradicciones que encuentra Freire en la sociedad, la cual impide en gran medida el desarrollo humano, ya que una gran mayoría (oprimidos) vive reprimida según los preceptos de una minoría (opresores) que ostenta el poder. Al hacer evidente esta situación, Freire muestra su compromiso con el desarrollo y cumplimiento de los Derechos Humanos desde el primer artículo[4].

De este modo, el teórico brasileño introduce la situación problemática ante la que se debe responder. En esta dicotomía entre opresores y oprimidos, Freire señala que los que sufren la opresión deben actuar como sus propios liberadores, por ser ellos los que conocen realmente qué supone estar oprimido. Este asunto tiene lógica, ya que aquellos actores que se sitúan en una posición de poder, favorable, lo último que desean es perder su posición dominante para que otros les ganen terreno. Un ejemplo ilustrativo sobre este asunto, lo podemos ver la evolución histórica de países como Chile, Argentina (Latinoamérica), El Congo, Egipto, Libia (África), Irak, Pakistán, Indonesia (Asia). Muchos de ellos estaban mejor hace cincuenta años que ahora, debido a privatizaciones masivas de sectores productivos estatales, imposición de medidas neoliberales, etc. Al fin y al cabo, estas políticas forman parte de las medidas llevadas a cabo por el sector de los opresores[5].

Sin embargo, estoy de acuerdo con el autor en que esa liberación, si bien debe partir de los oprimidos hacia una consecución de la liberación en comunión de todos los hombres, no debería realizarse de forma que los oprimidos se convirtiesen en los nuevos opresores, ya que estarían sustituyendo a estos últimos en su lugar y la cadena de errores se repetiría. Además, las limitaciones que esta situación supone para el desarrollo de los Derechos Humanos se repetirían. Tal y como he señalado unas líneas más arriba, la liberación de los hombres propuesta por Freire está basada en la fraternidad - recogida en la Declaración Universal de Derechos Humanos -, por lo que opresores y oprimidos deben colaborar en la búsqueda de una sociedad más justa y honesta para todos, haciendo ver a ambos (aunque, sobre todo, a los opresores) que deben pensarse a sí mismos no sólo como seres individuales, sino también como fragmento de un colectivo plural y diverso del cual forman parte.

En el segundo capítulo del libro, el autor se centra en el sistema educativo que predomina en el mundo, poniendo el acento en que las relaciones existentes entre educadores y educandos son de naturaleza: "fundamentalmente, narrativa, discursiva y disertadora". Asimismo, presenta una educación basada en el modelo bancario, donde los educadores actúan como altavoces discursivos de un contenido que los educandos tienen que almacenar en su memoria. Bajo mi punto de vista, la visión de Freire (1970) sigue vigente actualmente, facilitada por la concepción academicista de un profesor que lo sabe todo y unos alumnos que toman esos conocimientos y los ‘vomitan' durante una prueba escrita que, en la mayoría de los casos, sólo demuestra cuál es la capacidad de los ‘depósitos' de memoria en la que el individuo acumula esos conocimientos. Del mismo modo, la propia formalización de los procesos pedagógicos[6] denota este aspecto. Si no, preguntémonos por qué las aulas están dispuestas de tal manera que los educando no pueden verse entre sí, porque miran todos al profesor; o por qué, en la mayor parte de casos, existe una programación fija que parece inamovible (sobre todo en los niveles de educación básica).

Estos procesos no tienen sentido en un sistema como el propuesto por Freire, donde la dicotomía entre educadores y educandos[7] se supera, para llegar a ser ambos educadores y educandos. Ante esta propuesta se puede atacar al autor con el argumento de que los niños, por ejemplo, no están en la misma posición que el maestro (evidentemente) para que este tipo de sistema se pueda llevar a cabo. Sin embargo, pienso que la cuestión no está en el hecho de poseer las mismas condiciones porque, si no, no avanzaríamos, sino en el enriquecimiento mutuo. Esta premisa, que creo aplicable también a la educación infantil, parte de una educación sobre la experiencia vivida[8] y tenemos constancia de que, en colegios muy específicos (a menudo con problemas de inserción social o de otro tipo), se están implementando modelos alternativos (no exactamente como el que propone Freire porque muchos de los elementos formales se mantienen) que tratan de responder a una situación educativa difícil[9].

Por lo tanto, la ‘educación bancaria[10]' sólo interesa a los opresores, que ven en el pensamiento auténtico un peligro real para sus intereses. En contraposición a este sistema de educación, Freire propone la ‘educación problematizadora', a través de la cual los individuos, en comunión, acceden a un proceso que implica la reflexión permanente en busca de la verdad. Este aspecto tiene sentido, ya que los oprimidos no deben ocupar el puesto de los opresores (convirtiéndose en eso contra lo que luchan), porque como señala el autor: "La búsqueda del ser más a través del individualismo conduce al egoísta a tener más, una forma de ser menos". Esta propuesta educativa se caracteriza por[11]:

a) El desarrollo humano en comunión, mediatizado por la sociedad y el mundo en el que vive.

b) La exposición dialogada de los contenidos, de lo cual deriva el enfrentamiento conjunto al acto de conocer por parte de educadores y educandos.

c) La ruptura de la dicotomía diferenciadora entre educando y educadores, pues todos toman ambos roles.

d) La utilización del diálogo a través de la palabra, quedando la reflexión y la acción como elementos relacionales entre sí a pesar de no aparecer unidos.

e) El fomento, por parte del educador, de la creatividad y la conciencia crítica en el educando, lo que Freire denomina como ‘Síntesis cultural'.

De este modo, pienso que Freire avanza con buen paso hacia la conclusión efectiva del articulado de la Declaración Universal de Derechos Humanos, como por ejemplo los artículos 18, 19, 29 y, sobre todo, 26 y 27 (referentes a la educación y a la participación de los individuos en la vida cultural y social[12].

En el tercer capítulo, Freire reflexiona sobre la dialógica entre los seres humanos y cómo esta sirve a su liberación, prestando especial importancia a la relación entre el desarrollo del hombre y el amor:

"No hay diálogo si no hay un profundo amor al mundo y a los hombres. [...] Cada vez nos convencemos más de la necesidad de que los verdaderos revolucionarios reconozcan en la revolución un acto de amor, en tanto es un acto creador y humanizador. Para nosotros, la revolución que no se hace sin una teoría de la revolución y por lo tanto sin conciencia, no tiene en ésta algo irreconciliable con el amor. Por el contrario, la revolución que es hecha por los hombres es hecha en nombre de su humanización"[13].

La concepción de Freire ha sido tachada de demagógica por algunas personas, considerando que introduce las alusiones al amor con una clara tendencia a la atracción de la población cristiana. Mi pregunta es: ¿es que acaso la población cristiana, como oprimida, no tiene derecho también a la liberación?[14]". Trata de llegar al mayor número de personas posible.

Al fin y al cabo, por mucho que las instituciones vaticanistas pretendan hacernos creer lo contrario (esto es una percepción propia), la Biblia caracteriza a Jesús, en algunos pasajes, de una forma mucho más cercana a la que propone la Teoría de la liberación, que de lo que propone Roma. No obstante, la concepción propuesta por Freire sobre el amor es, bajo mi punto de vista, una cualidad de naturaleza humana y no únicamente religiosa, por lo que las críticas en este punto no me parecen oportunas[15].

Por otro lado, una vez más, Freire habla en este capítulo de la necesidad de participar y obtener información de la realidad vivida por los propios pueblos, para ser analizada posteriormente no sólo por especialistas, sino con el propio pueblo como parte de esa ‘educación problematizadora'. Una educación en la que el propio pueblo problematiza la realidad que él mismo vive y de la cual participa.

El último capítulo de Pedagogía del Oprimido recoge un resumen de lo expuesto, de manera teórica, en los tres capítulos anteriores. Asimismo, Freire reflexiona acerca de que su proyecto no debe quedarse simplemente en el papel, sino que debe implementarse para probar si funciona o no. A pesar de que el libro está fundamentado en experiencias reales del propio Freire, él mismo dice que resultan insuficientes, siendo necesario la realización de más pruebas.

Aún así, creo que este ensayo de Freire articula de manera magnífica una teoría pedagógica plausible y que, a priori, puede dar buenos resultados. A parte de las lagunas, como bien señala el autor al final en un gesto de humildad, que el libro pueda tener, el mayor error que veo en el libro es su excesiva retórica academicista. Es un libro arduo de leer e incluso, a veces, bastante pesado. Los conceptos y propuestas de Freire me parecen excepcionales, pero creo que deberían comunicarse de una forma más amena y factible para el público porque me parece algo complicado. Podría utilizar términos no tan técnicos, aunque entiendo que sean precisos en una obra teórica, y más accesibles para su comprensión. Apunto este asunto por una cuestión muy simple, ya que el hecho de proponer un modelo en del que todo el mundo debe participar debe ser accesible a todo el mundo, lo cual requiere de formas de expresión asequibles y entendibles por todos. Si no se produce este cambio, creo que la contradicción que se producirá será enorme, ya que sólo los individuos con un nivel cultural determinado podrán llegar a comprender estos modelos. Por lo tanto, la dicotomía diferencial entre grupos de opresores y oprimidos seguirá existiendo[16]. En lo concerniente a las lagunas de contenido, que ya he comentado, yo no soy pedagogo y dejaré ese tema para los especialistas en el tema.

En conclusión, una obra de lo más recomendable y de imprescindible lectura para todo aquél que quiera involucrarse en el mundo de la educación y de la pedagogía. Freire[17] propone en este libro, Pedagogía del Oprimido, sin duda algo diferente, una educación ‘por y con el pueblo', lejos de la concepción clásica: ‘para el pueblo'.

Urko Del Campo Arnaudas
4º Pe

[1] Portal de la labor del sistema de Naciones Unidas sobre los objetivos del desarrollo del Milenio, disponible en: http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/, consultado el 02/03/2011.

[2] Web del Instituto Paulo Freire, Brasil, disponible en: http://www.paulofreire.org/, consultado el 02/03/2011.

[3] Web de la Fundación Paulo Freire en Ecuador, disponible en: http://fpaulofreire.com/, consultado el 02/03/2011; Web de la Fundación Paulo Freire en Colombia, disponible en: http://fundacionpaulofreire.org/, consultado el 02/03/2011.

[4] Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art. 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. La negrita es mía.

[5] A este respecto ver Klein, Naomi, La Doctrina Shock: el auge del capitalismo del desastre, Paidos Iberica, Barcelona, 2007, documental (basado en el libro) disponible en: http://vimeo.com/18758226, consultado el 02/03/2011; Friedman, Milton, Capitalismo y libertad, Ediciones Rialp, 1966; Friedman, Milton y Friedman, Rose, Libertad de elegir: hacia un nuevo liberalismo económico, Grijalbo, 1992.

[6] Hablo aquí en función de mi experiencia en las tres etapas educativas: colegio, instituto y universidad. Del mismo modo, debo ser justo y quiero dejar claro que, si bien expongo de manera genérica mis percepciones, he de decir que también se han dado excepciones, las cuales agradezco enormemente.

[7] Existe una relación muy clara con la dicotomía entre opresores y oprimidos, por lo que invito al lector a reflexionar sobre ello.

[8] De hecho, ya lo vemos en el aprendizaje a través de juegos, intereses propios de los niños, experiencias. Por ejemplo, creo que se puede aprender mucho con la pregunta, que puede parecer simple, "¿qué tal el verano?"; con todo el contenido que ésta puede generar.

[9] Ver película La Clase, reseña de la Web Filmaffinity, disponible en: http://www.filmaffinity.com/es/film107060.html, consultado el 02/03/2011. Lo que deja claro esta película es que, si bien la adopción de políticas al respecto, ayuda, también depende mucho de la responsabilidad adquirida por todas las personas que participan de ese proceso educativo.

[10] Ver los diez puntos en Freire, Paulo, Pedagogía del oprimido, Madrid, Siglo XXI de España Editores S.A., 2003, p. 78.

[11] Ver resumen en Monografías.com, "La pedagogía del oprimido de Paulo Freire" (Yerko Reyes), disponible en: http://www.monografias.com/trabajos6/peop/peop.shtml, consultado el 02/03/2011.

[12] Web de Naciones Unidas, "Declaración Universal de los Derechos Humanos", disponible en http://www.un.org/es/documents/udhr/, consultado el 02/03/2011.

[13] Freire, Paulo, Op. Cit. pp. 103 - 106.

[14] La historia revolucionaria latinoamericana está llena de miembros del clero que llegaron a proponer una nueva concepción de la religión a través de la llamada Teoría de la liberación, de corte marxista.

[15] Ver reseña sobre Pedagogía del Oprimido (no aparece el nombre del autor), disponible en: http://es.scribd.com/doc/27995061/LA-PEDAGOGIA-DEL-OPRIMIDO, consultado el 02/03/2011.

[16] Sea en estos o en otros términos: por ejemplo: los que pueden acceder a la comprensión y los que no. La dicotomía sigue existiendo y, con ella, la desigualdad.

[17] Su filosofía educativa queda recogida la 20 máximas de Paulo Freire, en Wikipedia, disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Paulo_Freire, consultado el 02/03/2011.

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lunes, 21 de marzo de 2011

Ante las agresiones y detenciones sufridas por jóvenes estudiantes de la UCM

UJCE

La Unión de Juventudes Comunistas de España condena las agresiones sufridas por varios jóvenes en la facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid a manos de un grupo de ultra-derechistas. Los jóvenes agredidos, eran estudiantes de dicha universidad y entre ellos hay miembros de la UJCE, CJC e IA.

El grupo de ultra-derechistas, se ha identificado como “Acción Católica” a la asociación de alumnos/as UHP. Perfectamente organizados, han irrumpido en la facultad con la intención de destruir un cartel elaborado por varias asociaciones estudiantiles que aludía a los eventos religiosos en el Campus de Somosaguas. En el cartel se podía leer “Contra la represión católica apoyada por la ultraderecha, que trata de silenciar y criminalizar la lucha de las mujeres”. Los agresores han golpeado e injuriado a los alumnos, autoproclamándose fascistas y gritando con el cartel roto “Ahí tenéis vuestra puta democracia”.

El violento ataque por parte del grupo de católicos, ha convocado a multitud de alumnos y personal del PAS, incluida la Vice-decana Magdalena de Pazzi que ha sido empujada por un grupo de señoras que acompañaban a la comitiva católica violenta.

El alumnado de la universidad coreaba “fuera fascistas de la Universidad” ante tal comportamiento y a la llegada de los Cuerpos de Seguridad, han huido en furgonetas preparadas para tal fin.

Mientras tanto, cuatro compañeras, de ContraPoder y RQTR, eran detenidas por la ocupación pacifica y respetuosa realizada en la capilla del Campus de Somosaguas.

Ante estos graves hechos la UJCE quiere exponer:

1. Nuestro apoyo firme a los agredidos a manos de la ultraderecha y los fascistas que niegan las libertades y derechos por medio de la violencia. Que esta agresión no quede impune.
2. Que cesen los procesos judiciales para las compañeras detenidas por ejercer su libertad de expresión, criminalizadas y reprimidas por cuestiones religiosas
3.Rechazamos la presencia de centros de culto religioso en cualquier espacio universitario financiado con fondos públicos


Por una educación pública, laica y de calidad. Fuera la religión de las escuelas

¡Ninguna Agresión sin respuesta¡ ¡Fuera fascistas de la universidad!

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Declaración Federación Mundial de Juventudes Democraticas sobre la Situación en Libia

JJCC

La Federación Mundial de la Juventud Democrática ha visto los recientes acontecimientos en Libia y sus alrededores con profunda preocupación y alarma. Es terrible para la FMJD que la respuesta a las demandas del pueblo libio en sus manifestaciones en la calle hayan sido la represión y, en muchos casos, la muerte de los manifestantes.

Esto merece para nosotros una condena rotunda, ya que es inaceptable y representa una violación de los derechos básicos de expresión y libertad de asociación, inherente a todos los pueblos del mundo.

De la misma manera, es alarmante para la FMJD que, bajo estas circunstancias, las potencias imperialistas (EEUU y Europa) reunidas en la OTAN hayan lanzado, a través de los medios de comunicación del poder, una campaña para justificar una intervención extranjera en este país bajo el pretexto de “defender los derechos de los manifestantes”.

En este momento, es importante subrayar que nunca se preocupó la OTAN ni ninguno de sus miembros cuando en Yemen o Bahrein (aliados de las potencias imperialistas) se reprimía a los manifestantes brutalmente. Por otra parte, es de una hipocresía total que los mismos países (particularmente en Europa) con relaciones de alto nivel con el gobierno de Libia, pretendan ser ahora los enemigos históricos de Gadafi, presidente del país.

En esta situación, la FMJD hace un llamamiento por el entendimiento entre todas las partes en Libia y rechaza cualquier tipo de injerencias exteriores, particularmente cualquier tipo de intervención militar, ya que creemos que sólo el pueblo libio está capacitado para resolver sus propios problemas, y que la intervención de la OTAN o cualquier otro bloque militar podría sólo significar muerte y robo de recursos, como ya ocurrió en Irak y Afganistán.

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Solidaridad del Movimiento Continental Bolivariano con el pueblo Libio

¡ALTO A LOS BOMBARDEOS DE EEUU Y DE LA OTAN !

¡NO A LA RECOLONIZACIÓN DE LIBIA A TRAVÉS DE UNA GUERRA COMO LA DESATADA CONTRA IRAK Y AFGANISTAN!

Los criminales bombardeos desatados contra Libia aprobados por la ONU , son solo el prólogo sangriento del plan de ocupación militar y de imposición de un régimen subordinado a los imperialismos de EEUU y la Unión Europea en ese país, para controlar por esa vía sus riquezas petroleras y sus minerales estratégicos y tratar de compensar en términos geopolíticos las derrotas políticas sufridas por los gobiernos títeres de Túnez y Egipto y las perspectivas de otras similares.

Más allá de cualquier valoración sobre las características del régimen libio liderado por Ghadafi, esa alevosa determinación imperialista debe ser rechazada por los pueblos de nuestra América y el mundo, que deben movilizarse enérgicamente contra esa brutal agresión sin pérdida de tiempo. Los problemas internos de Libia deben ser dirimidos y superados con la exclusiva participación de su pueblo y sus actores políticos y sociales, en ejercicio pleno de su soberanía y auto-determinación. ¡Ninguna ingerencia merece respaldo, menos aun una guerra de agresión!

Es absolutamente inaceptable la decisión de EEUU, de la Unión Europea y del pusilánime Consejo de Seguridad de la ONU.

Nuestro MCB la rechaza categóricamente.

¡ALTO AL GENOCIDIO TRANSNACIONAL A NOMBRE DE LA LIBERTAD !

¡REPUDIO Y CONDENA MUNDIAL A OBAMA , COMO NUEVO INTÉRPRETE DE LOS HALCONES DE WASHINGTON Y SUS ALIADOS EUROPEOS! ¡TODOS/AS A MOVILIZARNOS CONTRA EL YANQUI INVASOR Y SUS SOCIOS! ¡En Bolívar y los grandes héroes y heroínas de la humanidad nos encontramos todos/as! ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE !

Movimiento Continental Bolivariano (MCB):

Narciso Isa Conde Coordinador de la Presidencia Colectiva

Carlos Casanueva Secretario General

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Miles de jóvenes marcharon por las energías limpias y contra Obama

Lucía Sepúlveda Ruiz Rebelión

Miles de jóvenes convocados por Greenpeace marcharon festivamente desde el metro los Héroes hasta plaza Brasil en la soleada tarde del domingo 20 de marzo en Santiago, mostrando su rechazo a la opción por energía nuclear que llega a Chile en brazos del presidente norteamericano Obama, en pocas horas más. Compactos grupos de manifestantes que incluían a parejas con niños pequeños, y también adultos -en minoría-, coreaban “Obama, Piñera, la misma billetera” y “No queremos y no nos da la gana, ser una colonia norteamericana”, camino a la plaza donde cantaron entre otros, Inti Illimani histórico y la cantautora Camila Moreno, presentados por el actor César Caillet.

Muchos carteles y consignas rechazaban la visita de Obama y denunciaban el intervencionismo norteamericano en Libia y los planes del llamado “dúo-nuclear” Obama-Piñera ridiculizados por mimos, y actores acompañados de coloridos danzantes de diversos tinkus andinos con su banda que al llegar a la plaza Brasil interpretó la Plegaria al Labrador, de Víctor Jara. Demandas sociales y ambientales como el rechazo a las centrales Hidroaysén y a la termoeléctrica Castilla, la defensa del mar de Mehuín y del Valle del Huasco frente al proyecto Pascua Lama, y un cartel "No destruyan la Comunidad Ecológica de Peñalolén", así como el rechazo a los transgénicos, se cuentan entre las muchas causas allí desplegadas.

A los voluntarios de Greenpeace encabezados por su director, Matías Asún, se unieron activistas de diversas organizaciones ambientales, artistas, estudiantes y familias completas, junto a miembros de organizaciones sociales, pobladores y trabajadores, con fuerte resguardo de carabineros. Sólo lograron caminar un corto trecho por la Alameda enfilando obligadamente por Cienfuegos, por orden de la policía. Calaveras simbolizando la destrucción nuclear –una de ellas pegada en una sombrilla japonesa de papel -, esqueletos bailando y cantos como “Piñera, aprende, Chile no se vende” o irreverentes: “Piñera… aprende del Japón”,o sobre las termoeléctricas: "Piñera escucha un poco, metete las termos por el marepoto" daban cuenta de la valoración de las nuevas generaciones respecto de los últimos acontecimientos. La tv chilena habló de “decenas” de jóvenes en escasos segundos de los noticieros en los que mezclaron imágenes de dos manifestaciones distintas. Pero sin duda para la embajada norteamericana no pasó inadvertido el mensaje cargado de ira y pesar, pero escrito en clave de humor, que portaban hoy varios miles de manifestantes.

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Temores nucleares acechan al mundo

Yoichi Shimatsu Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Un segundo Hiroshima está teniendo lugar con las fusiones nucleares parciales en los reactores nucleares de Fukushima 1. Solo podemos esperar que el número de víctimas no se aproxime ni remotamente al de la primera catástrofe atómica del mundo.

La comunidad internacional se pregunta ahora: ¿Cuándo será el próximo Nagasaki?

¿En EE.UU. con sus 23 envejecidos reactores de diseño idéntico al de los reactores GE Mark 1 de Fukushima, junto a una docena más de diseño ligeramente modificado?

¿En Francia, el país más dependiente de la energía nuclear?

Probablemente no en Alemania o en Venezuela, que están reduciendo sus programas nucleares, ni en Gran Bretaña el líder mundial de la conversión energética eólica mar adentro. Ni incluso en China, un modelo de energía solar que ahora reduce sus planes de nuevas plantas nucleares.

Mucha gente también se pregunta: ¿Cómo es posible que la única nación que ha vivido bombardeos atómicos haya confiado tanto en la energía nuclear? La respuesta es al mismo tiempo simple y complicada. En la economía moderna, la energía para mover las máquinas está entrelazada con la seguridad nacional, la política exterior y la guerra.

Progreso basado en el uranio

La Segunda Guerra Mundial fue en esencia una competencia por combustibles fósiles. Japón, hambriento de energía, invadió a China por su carbón y a Indonesia por sus reservas de petróleo. Las guerras relámpago de la Alemania nazi apuntaban a los campos petroleros de Rumania, Libia y la región del Mar Caspio. EE.UU. y Gran Bretaña combatieron contra las Potencias del Eje para retener su control sobre el combustible fósil del mundo y siguen haciendo lo mismo en conflictos con naciones de la OPEP y para controlar Asia Central y la plataforma continental del Este de Asia.

Para impedir la recurrencia de otra Guerra del Pacífico, Washington trató de apartar al Japón de la posguerra de su dependencia del carbón y del petróleo. Cuando la industria japonesa resurgía en la época de los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, EE.UU. presionó a Japón para que adoptara la “segura y limpia” energía del futuro: la energía nuclear.

General Electric y Westinghouse se encargaron enseguida de instalar una red de plantas de energía nuclear en toda la nación isla, mientras se añadía Japón en la lista del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) lanzado por EE.UU., y en el Tratado de No Proliferación.

A diferencia de recursos de combustible más antiguos, la energía nuclear era el único derecho de propiedad de EE.UU., que no sólo dominaba la minería del uranio sino también la producción de boro, el mineral absorbente de neutrones necesario para reacciones nucleares controladas. Laboratorios estadounidenses, incluidos Los Alamos, Lawrence Livermore y Oakridge son las escuelas de posgrado de los físicos nucleares del mundo.

En el mismo período de embriagadora infatuación con la tecnología, la Feria del Mundo de Nueva York de 1964-65 fue un baile de graduación de un nuevo futuro “universal” más brillante basado en la división del átomo. El pabellón de General Electric se llamaba “País del Progreso” con un show multimedia que mostraba una “explosión de plasma” de fusión de plutonio para visitantes impresionados. Japón sirvió como modelo de ciudadanía y cooperación internacionales bajo el patrocinio del poder atómico estadounidense. La planta nuclear de Fukushima, diseñada por GE, fue conectada a la red en 1971.

El mito moderno de la energía nuclear segura fue alternativamente resistido y aceptado de malas ganas por el público japonés. En años más recientes, las antiguas percepciones negativas hacia el proveedor nuclear Tokyo Electric Power han cambiado. Un joven diseñador de gráfica computarizada en Tokio me dijo que su generación creció pensando: “TEPCO tiene un aura divina de infalibilidad y de poder mayor que el gobierno”. Mi experiencia como editor en la prensa japonesa revela que su imagen corporativa se promovió astutamente con comerciales “de lavado verde” que pretendían una falsa amistad hacia el medioambiente y con fuertes ingresos publicitarios para la televisión y los medios impresos.

Energía atómica en la Guerra Fría

La energía atómica no era nada nuevo para Japón. Durante la Segunda Guerra Mundial, los Aliados y el Eje compitieron por una nueva fuente exótica de energía, el uranio. Mientras el Proyecto Manhattan preparaba en secreto la bomba atómica en Nuevo México, Japón abrió minas de uranio en Konan, en el Norte de Corea, que es ahora la fuente del programa de energía nuclear de Pyongyang.

Después de la victoria aliada, la Unión Soviética apuntó a romper el monopolio nuclear estadounidense estableciendo un protectorado llamado República de Turkestán del Este en la provincia noroccidental de China de Xinjiang. Los ricos depósitos de uranio cerca de Burjin, en las laderas de las montañas Altai, suministraron el material fisible para el desarrollo de la capacidad nuclear soviética. Las minas apresuradamente excavadas por los soviéticos dejaron tras de sí la maldición de la enfermedad por radiación a los habitantes predominantemente uigures y kazajos étnicos así como a las comunidades río abajo en Kazajstán oriental. Científicos kazajos y chinos han realizado desde entonces proyectos de corrección, utilizando árboles recolectores de isótopos para limpiar la tierra irradiada.

Para impedir que los soviéticos acumularan un arsenal nuclear, el gobierno de Truman inició un programa de máximo secreto para controlar todo el suministro de uranio del mundo. La Operación Murray Hill se concentró en el sabotaje de las operaciones mineras en Altai. Douglas MacKiernan, que operaba bajo la cobertura de vicecónsul estadounidense en Urumchi, organizó un equipo clandestino de rusos anticomunistas y de guerrilleros kazajos para colocar bombas en las instalaciones mineras soviéticas. Obligado a huir hacia Lhasa, MacKiernan cayó muerto a tiros en un caso de identificación errónea por un guarda fronterizo tibetano y se le honra como el primer agente de la CIA muerto en acción.

Las operaciones globales encubiertas de la Operación Murray Hill son realizadas actualmente por el buró contra-proliferación de la CIA. Un vistazo a sus operaciones clandestinas aparece en Fair Game, el libro y película sobre Valerie Plame, la agente cuya identidad se reveló bajo el gobierno de Bush. Se han librado batallas abiertas y encubiertas contra enemigos nucleares en sitios tan alejados como Pakistán, Egipto, Libia, Argentina, Indonesia, Myanmar e Iraq así como los sospechosos habituales Irán y Corea del Norte.

Amenaza para el público estadounidense

Las fusiones nucleares parciales en Fukushima 1 colocan a Washington ante un dilema. Si las liberaciones elevadas de radiación hubieran ocurrido en Corea del Norte o Irán, Washington habría convocado sesiones del Consejo de Seguridad de la ONU, habría exigido inspecciones del OIEA y habría impuesto duras sanciones y posiblemente una intervención militar. Las fusiones nucleares, sin embargo, provienen de reactores diseñados en EE.UU. que operan según protocolos creados por EE.UU.

Por ello, el gobierno de Obama ha minimizado la gravedad del actual drama nuclear que afecta a su aliado japonés. En un tono defensivo poco convincente, el presidente estadounidense ha respaldado la energía nuclear como parte de “la mezcla energética” que apoya a la economía de EE.UU. Su posición pro nuclear es irracional e irresponsable, cuando países aliados más pequeños, entre ellos Gran Bretaña, Holanda y Alemania, hacen masivas inversiones en instalaciones eólicas mar adentro en el Mar del Norte para terminar con su dependencia de combustibles nucleares y fósiles.

La comunidad internacional es plenamente consciente de ese doble rasero político. EE.UU. aplaudió silenciosamente los ataques aéreos israelíes contra la planta Osirak de energía nuclear de Sadam Hussein en 1981, y desde entonces ha pedido sanciones cada vez más estrictas contra Teherán y Pyongyang. No obstante, Washington se niega a dar el ejemplo y resta importancia a los llamados de los ciudadanos de Hiroshima y Nagasaki por un desarme nuclear total. La campaña de EE.UU. por un monopolio atómico, o por lo menos la dominación nuclear, empuja a potencias más pequeñas hacia la obtención de una capacidad disuasiva. Esas naciones no constituyen un cierto “eje del mal”; sólo juegan al juego de la supervivencia según las reglas –no las palabras– fijadas por Washington.

En los futuros días y meses, los propios ciudadanos de EE.UU. se estremecerán de miedo ante la temida llegada de la contaminación radioactiva. Ahora se ha olvidado prácticamente el terrorismo cuando una amenaza mucho más amplia puede cubrir pronto los cielos estadounidenses de “mar a mar resplandeciente”. A menos que Washington se mueva rápido hacia el repudio de su propia adicción nuclear, el espectro de otro Nagasaki ensombrecerá el “país de los libres y hogar de los valientes”.

Yoichi Shimatsu es ex editor de The Japan Times Weekly

© Copyright Yoichi Shimatsu, Fourth Media (China), 2011

Fuente: www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=23788

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jueves, 17 de marzo de 2011

Discurso ante la tumba de Carlos Marx

Federico Engels Marxists.org

El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.

Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.

Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo.

Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.


Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia.

Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.

Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida.

La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos.

Primera Gaceta del Rin, 1842; Vorwärts* de París, 1844; Gaceta Alemana de Bruselas, 1847; Nueva Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Tribune, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa.

Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los repulicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a lanzar difamaciones contra él.


Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal. Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.

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La izquierda en el mundo árabe

Al-Âdâb La Haine

"Presenciamos el comienzo del ascenso de una fuerza alternativa a nivel de masas, que se manifiesta en el ascenso de la lucha de clases y de las luchas obreras en cierto número de países árabes, desde Marruecos hasta Jordania e Iraq; en Egipto principalmente, donde se desarrolla desde hace tres años la mayor ola de luchas obreras desde hace más de medio siglo. que es el el Sindicato de Empleados de los Impuestos Inmobiliarios, y hay intentos de repetir la experiencia en otros sectores. Por lo que se refiere a la corriente religiosa, está casi ausente en este ámbito, y los activistas sindicales son izquierdistas en el sentido amplio, desde naseristas radicales a marxistas."

Resumen de una entrevista a Gilbert Achkar, sobre la izquierda árabe en un número de la revista libanesa Al-Âdâb de comienzos del año 2010, un año antes de los levantamientos populares árabes contra las dictaduras a partir de Enero de 2011. Traducido del árabe por José Durán Velasco, doctor en Filología Árabe, y autor de la obra "El Conflicto Palestino-Israelí: Una visión no estatolátrica".

Gilbert Achkar es profesor en el Instituto de Estudios Orientales y Africanos en la universidad de Londres, es autor de numerosos libros, el último de ellos es: Los árabes y el holocausto nazi: la guerra árabe-israelí de los relatos (El Cairo y Beirut, 2010).

-El hablar de la crisis de la izquierda marxista árabe es muy anterior al hundimiento del bloque socialista.

-Hablar de la crisis de la izquierda árabe no es algo nuevo. Ya se hablaba de ello en la época de radicalización a partir de 1967. La izquierda árabe fue incapaz de imponerse como fuerza hegemónica salvo en casos excepcionales y temporales. Y esos raros casos dieron lugar a crisis porque la izquierda -por ejemplo en Iraq a finales de los años cincuenta- cuando fue capaz de convertirse en fuerza hegemónica, no llegó a hacerse con el poder, por causas diversas que remiten en primera instancia a la dependencia de la URSS, que apoyaba al régimen de ´Abd al-Karîm Qâsim y no deseaba el enfrentamiento con el bloque occidental en una región tan extremadamente sensible.

-Hablas del Partido Comunista Iraquí...

-Efectivamente. Y la aniquilación del Partido Comunista Sudanés en el año 1971 acabó con otra organización comunista que tenía capacidad de hegemonía en un país árabe. Después de eso, se produjo la ola de radicalización izquierdista que se extendió a partes del movimiento nacionalista árabe –en el Movimiento de los Nacionalistas Árabes, el Ba´t y otros- a raíz de la derrota de 1967. Pero el único que llegó a hacerse con el poder fue la rama suryemení del MNA. Esta experiencia única pasó por crisis sucesivas desde su nacimiento, y concluyó con su caída. En otros aspectos la izquierda conoció crisis, desgarramientos y disputas.

Pero hay que distinguir entre crisis en el tiempo actual y crisis durante la radicalización después de 1967, que fue la ocasión histórica más importante de la izquierda marxista árabe para extenderse por el mundo árabe. En aquel tiempo se trataba de una crisis de crecimiento, mientras que ahora hablamos de una crisis de ocaso.

La realidad es que la marea radical tuvo un corto alcance. El primer gran golpe que sufrió fue el aniquilamiento de la izquierda del movimiento comunista iraquí (Dirección Central), cuando los ba´tistas se apoderaron del poder el año 1968. El segundo gran golpe fue la aniquilación de la resistencia palestina en Jordania, que empezó el año 1970. Y aunque siguieron existiendo fuerzas de izquierda radicales en otros lugares, la situación general a finales de los años setenta era de crisis y retroceso. Esto sucedió en un contexto más amplio, de claro retroceso de la ola de radicalización de izquierdas desde finales de los años setenta y el surgimiento en los años ochenta de la ofensiva neoliberal. La desaparición de la URSS constituyó un golpe devastador contra el movimiento comunista árabe en su conjunto. La situación que vemos hoy de reconstrucción o revitalización en el Partido Comunista en el Líbano es casi excepcional a nivel árabe.

-¿El Partido Comunista Libanés?

-Sí. Ocurre desde hace poco. Es algo sin igual en ningún otro país árabe, salvo quizás Sudán (pero no tengo información suficiente sobre lo que sucede allí). El Partido Comunista Libanés es el único que ha intentado una reconstrucción seria tras el hundimiento de la URSS. Y eso a pesar de que es mucho más débil de lo que era en los años setenta. Pero esta excepción confirma la regla de que desde hace años la corriente comunista árabe agoniza desde la caída de la URSS. El Partido Comunista Libanés era el menos dependiente de la URSS después de que Georges Hawi se hiciera con su dirección y tiene una vitalidad incomparable.

-Dices que una de las causas más importantes de la crisis de la izquierda árabe fue su vinculación a la URSS, y has hablado de la experiencia de Yemen del Sur como ejemplo. Pero esa experiencia pasó por varias etapas, no completamente pro-soviéticas, hubo en ella tendencias diversas, y uno de los factores de su implosión fue la estructura social yemení, las luchas tribales que se trasladaron al Partido Socialista Yemení.

-La hegemonía soviética en el Yemen del Sur tuvo un papel fundamental en el choque que se produjo entre ´Abd al-Fattâh Ismâ´îl y Sâlim Rabî´ en concreto, y de una manera general en la burocratización de la experiencia y su deriva, de ser una experiencia revolucionaria luminosa para la zona, a ser un estado que intentó acomodarse en el medio reaccionario circundante, lo que concluyó con su aniquilamiento. Si comparamos el movimiento comunista europeo desde los años cincuenta y el movimiento comunista árabe, veremos la diferencia en el papel de la URSS: cuando desde los años setenta fue a menos la capacidad soviética de influir en la mayoría de los partidos comunistas europeos, la dependencia de los partidos comunistas árabes aumentó porque dependían del apoyo material soviético, después de que hubieran perdido su propia pujanza a causa de la represión. Esto se aplica al Yemen del Sur.

La comparación con Cuba es útil en este aspecto: Cuba había sido obligada por el bloqueo yanki asfixiante y continuo a depender de la URSS económicamente, a costa de su papel revolucionario, pero la pujanza de la revolución cubana y el aferramiento de su dirección a su independencia respecto a Moscú, hicieron que Cuba pudiera resistir a pesar de la desaparición de la URSS. Luego se produjo el fin de su aislamiento en América Latina por la nueva oleada izquierdista que reforzó su resistencia. En cambio en Yemen el intervencionismo soviético provocó la corrosión, a lo que se sumó el conflicto interno y el contexto general de declive de la oleada radicalización árabe de los años setenta, además de que en Yemen la pobreza y el atraso eran mucho mayores, todo ello fueron factores fundamentales con toda seguridad.

-La URSS tuvo una gran responsabilidad en la “castración” de los partidos comunistas. ¿Pero acaso la estructura económica y social árabe no ha tenido una responsabilidad mayor?

-Yo no cargo a la URSS “la responsabilidad”. Lo cierto es que su papel fue un factor fundamental entre varios factores que explican el fracaso. Sin embargo, la responsabilidad por el fracaso es endógena sin duda, recae en las direcciones de los partidos comunistas, en la experiencia yemení recae en el ala de ´Abd al-Fattâh Ismâ´îl que dominó la dirección. Pero la dependencia de la URSS no se impuso a nadie. Por lo que se refiere a la estructura económica y social árabe, me he referido a la función de la pobreza y el grandísimo atraso del Yemen, pero creo que una posible un camino distinto, si la dirección yemení hubiera sido más coherente, y si hubiera predominado el ala que abogaba por la soberanía nacional y rechazaba la dependencia de Moscú.

Por lo que se refiere a los otros partidos comunistas, como el iraquí, el sirio o el jordano, las condiciones sociales y económicas no explican su transformación en lo que han sido (¿acaso esas condiciones en China o Vietnam eran más avanzadas para producir dos partidos que se hicieran con la dirección de la nación?). La crisis del Partido Comunista Sirio viene de antiguo, el ala “oficial” o pro-soviética se convirtió en una momia de partido. El Partido Comunista Iraquí conservó algo de su pujanza después de los años setenta, pero su pujanza se extinguió en el exilio con el tiempo, tras la invasión de Iraq por EEUU se dejó arrastrar a políticas que no tienen nada que ver no sólo con el marxismo sino incluso con el patriotismo o el antiimperialismo, que constituyeron elementos comunes para la izquierda y los nacionalistas hasta finales de los años sesenta.

-Cuando has hablado de la crisis de la izquierda en etapas precedentes te has referido a las corrientes marxistas, “radicales” o tradicionales. ¿Hoy cómo debemos entender el concepto de “izquierda”? ¿Es una corriente que surge de un antecedente social o económico o una corriente que posee un programa económico y social revolucionario o reformista?

-¿Existe algo llamado izquierda árabe? Hay fuerzas que pueden clasificarse como izquierda en distintos grados de radicalidad, desde el océano al Golfo, pero en su mayor parte tiene un tamaño e influencia limitados. Esto tiene poco que ver con lo que llamábamos así entre los años cincuenta y setenta. Hay una izquierda nueva formada por restos y embriones. Y todo ello es muy limitado. Los restos en comparación con el pasado. Todo ello en relación con sus sociedades. En lo concerniente al pasado he partido de la distinción entre la crisis de crecimiento y la crisis de agonía. La cuestión es: ¿qué hacer? en un contexto de inexistencia de una izquierda digna de tal nombre. Pero tras nosotros tenemos una historia, no un vacío. Ante nosotros tenemos un proyecto de izquierda, mientras estamos en un presente que se caracteriza por una casi ausencia de la izquierda.

-¿Pero es correcto reducir siempre la izquierda a los marxistas? Además, muchos son los que se definen como “izquierdistas árabes”. ¿No significa la izquierda para ellos más que la secularización?

-¿Qué se quiere decir con “izquierda”? Se quiere decir todos aquellos que tienen el programa de un cambio social en dirección a unos valores que se consideran de izquierdas. Entre ellos el secularismo, claro, pero no exclusiva y aisladamente, sino también y necesariamente los valores de la justicia social, la igualdad y la autoliberación de todas las formas de opresión: la nacional, racial, sexual, clasista, etc. Y entre las partes existentes hoy, sean restos o embriones, hay distintas concepciones de los valores de la izquierda. Los elementos comunes más importantes son el anticapitalismo y el antiimperialismo.

-Bien, si partimos del concepto de izquierda que has expresado, vamos al tema de la relación de “los restos y los embriones” con los regímenes existentes, principalmente los que se clasifican a sí mismos y los clasifica el imperialismo como enemigos de él. Esa relación se critica, tanto desde los que propugnan el acuerdo con el proyecto occidental como de voces que quizás sean izquierdistas pero que temen el sometimiento de los restos y embriones (o algunos de ellos) a la hegemonía de los sistemas de la oposición. Si pasamos revista a la mayoría de los restos existentes, con excepción del Partido Comunista Iraquí que has clasificado fuera del discurso patriótico y si hablamos de las fuerzas que quizás sean más independientes en sus relaciones, las encontramos en el campo de la oposición...

-Creo que la expresión “el campo de la oposición” es exagerado para describir lo que no pasa de ser un maridaje de intereses entre regímenes y fuerzas que no tienen nada que ver unas con otras. Entre el régimen del Ba´t de Siria y el régimen fundamentalista iraní hay un abismo en los fundamentos ideológicos a pesar del maridaje de intereses existente entre ambos. Lo mismo se puede decir de la relación entre Irán y Venezuela. Es una relación de interés entre dos regímenes extremadamente diferentes, pero entre los que hay dos cosas en común: que son dos estados petroleros y que son anti-EEUU. Pero esa relación es deleznable si la comparamos con las relaciones de Venezuela con sus hermanas izquierdistas de América Latina. Por ello, la expresión “campo” para tal alianza es un juego totalmente confundidor, pues nada tiene que ver con, por ejemplo, cuando se hablaba del “bloque socialista” frente al “bloque occidental” al hablar de alianzas sólidas entre regímenes de una naturaleza similar.

Por lo que se refiere a tu segunda pregunta, no sé de ninguna fuerza de izquierda árabe que tenga relaciones con el régimen iraní, pues este último, aunque tenga alianzas de interés con estados a los que ve de izquierdas, es difícil que apoye a fuerzas de izquierdas que no gobiernan en su lucha contra los regímenes de sus países, especialmente si están dentro de la “Dâr al-islâm”, donde existen fuerzas islámicas fundamentalistas que comparten los puntos de partida ideológicos islamistas. Todavía menos si se trata de fuerzas de izquierda marxistas... ¡O sea, “ateas”! Ese régimen ha aplastado a la izquierda en su país, incluyendo a las facciones que apoyaban al régimen jomeinista. Lo que no le impide tejer alianzas de interés con estados gobernados por partidos comunistas, como China.

El régimen iraní se basa en una ideología religiosa islámica fundamentalista chií, y esa ideología limita las fuerzas con las que puede relacionarse dentro de la “Dâr al-islâm”, donde hay fuerzas hermanas que comparten todos sus componentes ideológicos (como Hizbullah en el Líbano y al-Maÿlis al-Islâmî, y hasta cierto punto el partido de ad-Da´wa y la corriente de Muqtadà as-Sadr, en Iraq); fuera de este estricto ámbito de hermanos en el sentido sectario e ideológico, están los salafistas islámicos sunníes como el movimiento de los Hermanos Musulmanes en Egipto y Hamás en el ámbito palestino. Pero el régimen iraní no tiene interés en establecer relaciones con fuerzas comunistas en el mundo islámico.

-No me refiero a relaciones de cooperación organizativa sino si hay dentro de “la izquierda de restos y embriones” quienes propongan un frente amplio que se extienda de Corea del Norte a Venezuela.

-Es cierto que hay quienes son de esa opinión entre los restos de la corriente nacionalista panárabe o entre ex-izquierdistas que se han pseudoislamistizado al modo de Munîr Shafîq. Pero creo que una condición para la reconstrucción de la izquierda en nuestra zona es su completa independencia de los regímenes árabes existentes, no se trata sólo de condenar su naturaleza y sus prácticas represivas. No tiene credibilidad quien se dice de izquierdas pero establece relaciones con un régimen no democrático. Si quieres nos referimos a la izquierda palestina en esta cuestión.

-Volviendo un poco a la historia: los comunistas en Iraq eran masacrados, mientras había partidos comunistas hermanos en el Movimiento Nacional Libanés y en la OLP que establecieron relaciones a nivel de dirigencia con el Ba´t iraquí.

-Lo que dices es cierto. Y los partidos de izquierda que establecen una alianza hoy con los regímenes represivos hacen eso a costa de la sinceridad de sus posiciones y en contra de su identidad. Al final venden su alma. ¿Y para qué? Por casi nada, sólo por un puñado de dólares y abrir oficinas bajo estrictísima vigilancia mujabarática.

-Eso es lo que decían los que abogaban por la radicalización del movimiento comunista después de 1967 y criticaban la posición de los partidos comunistas respecto a la cuestión nacionalista panárabe. ¿Se impuso la causa nacionalista sobre las causas de la gente y la cuestión del cambio social, ya que se aliaron con los regímenes nacionalistas?

-La mayoría de los partidos de izquierda establecieron relaciones con esos regímenes. Toma como ejemplo el régimen ba´tista iraquí: era un régimen brutal, sanguinario y terrible, que llegó al poder a través del golpe de estado de 1968 (y en coordinación con la CIA) para salvar al estado burgués iraquí de ser barrido, aplastó el peligro comunista que amenazaba a ese estado y que estaba representado por el ala de “la Dirección Central” del Partido Comunista Iraquí y el foco de lucha armada dirigido por Jâlid Ahmad Zakî. Y no tardó en ser aplastada la otra ala del Partido Comunista Iraquí, la derechista pro-soviética, después de que esta tuviera una sucia etapa de colaboracionismo con el poder ba´tista. El régimen intentó imponerse en el ámbito árabe con un plus de patrioterismo verbal, pero eso no le impidió, por ejemplo, apoyar al régimen jordano en el aniquilamiento de la resistencia palestina en septiembre de 1970, al impedir que el régimen sirio del 23 de febrero ayudara a la resistencia palestina. Luego emprendió una guerra contra los kurdos que llevó a un ominoso acuerdo con el shah de Irán. Y no tardó en emprender otra guerra catastrófica fomentada por EEUU contra la República Islámica (tras la revolución iraní).

Observa que el hecho de que algunas facciones de la izquierda palestina establecieran relaciones con el régimen de Bagdad no indicó en realidad que la visión nacionalista panarabista predominase, sino que se trató de una negación completa de la dimensión nacionalista panárabe. Pues cada organización implicada no miraba en otra cosa que en su interés localista estrecho, ya que trataba de sacar provecho de su relación con un régimen represivo en otro país. Si esa organización hubiera tenido una visión efectivamente nacionalista panárabe, no habría establecido relaciones con un régimen como el de Bagdad. La explicación del fenómeno no se encuentra en que tuviera una visión nacionalista panarabista sino, por el contrario, en su visión regionalista. Tomo por ejemplo el FPLP en tanto que fue la facción principal de “la nueva izquierda” de finales de los años sesenta, el FPLP surgió de la radicalización y “marxistización” en un movimiento nacionalista pequeño-burgués, pero era una facción que consideró que su marxistización acababa con su identidad nacionalista panarabista originaria. Naturalmente, algunas facciones del MNA se convirtieron en organizaciones que llevaron el nombre de Partido Socialista Árabe del Trabajo en varios países árabes, pero fueron débiles.

Esta lógica la resumió George Habash en la consigna “el Movimiento al servicio del Frente, no el Frente al servicio del Movimiento”. Y esa lógica puramente regionalista llevaba a convertir el “Movimiento” en un apéndice del Frente, igual que en el movimiento comunista el internacionalismo en los partidos iguales en su labor revolucionaria, cada uno en su país, se convirtió en un movimiento de apéndices de la URSS. Pues la lógica regionalista es la que predomina cuando la izquierda palestina pone su interés estrecho es cooperar con regímenes por encima de su deber revolucionario de cooperar con las fuerzas nacionales democráticas radicales de otros países árabes.

-Pero hay una diferencia, pues una cosa es decir que los partidos comunistas con su paradigma soviético llamaron a la defensa incondicional de la URSS, y otra hablar de una facción concreta y combatiente que afecta al aparato militar y colonial israelí, pues quizás eso se entienda como materialización de hecho de la consigna “liberación de Palestina”.

-Esa no es una diferencia real. Pues también se veía a la URSS como facción combatiente por la eliminación del capitalismo mundial, pero eliminó el concepto de “revolución mundial” y lo sustituyó por la consigna de “el socialismo en un solo país”, y transformó el instrumento para la revolución mundial –o sea, la Internacional Comunista- en un movimiento de solidaridad incondicional con un estado, los partidos comunistas de los distintos países adaptaron sus políticas de acuerdo con los intereses del estado soviético con los gobiernos de sus países. Quiero decir que la facción palestina combatiente contra el sionismo puso su interés regionalista por encima del concepto de “revolución árabe”, disolvió la revolución árabe en la revolución palestina, igual que la revolución mundial se disolvió en apoyo al “socialismo” (o sea, al estalinismo) en la URSS. El resultado es que la lógica regionalista y el interés egoísta estrecho de la facción palestina sobre toda otra consideración para obtener apoyo material de algunos regímenes, sólo sirvió para que esos regímenes obtuvieran gracias a ello una legitimación patriótica y nacionalista panárabe. Si esas facciones hubiesen concebido su lucha dentro de una misión de construir un movimiento revolucionario en todo el mundo árabe, habrían creído que había una interrelación entre los intereses de la lucha revolucionaria de cada región árabe y las cosas habrían sido muy distintas.

-No entraremos ahora en el tema de la OLP, sus facciones y la cuestión de la identidad nacional palestina, o el tema del Frente Popular, que tuvo una posición y participación en Jordania el año 1970 y en la guerra del Líbano. Pero quiero tu opinión sobre por qué motivos la izquierda palestina erró poniendo el interés regionalista al nacionalista panárabe.

-La izquierda se basa en instrumentos que están al servicio de una estrategia. Y la pregunta entonces es: ¿Cual es la estrategia de izquierda en el ámbito árabe? Todos los regímenes árabes existentes en los años setenta (a excepción del Yemen del Sur) estaban en contra de que hubiera un movimiento revolucionario de masas.

La unidad árabe es una misión fundamental para la revolución árabe. La revolución en el más profundo sentido de la palabra, la que lleva a liberar a las fuerzas productivas contra de las estructuras sociopolíticas que impiden su desarrollo. Lo cierto es que el desarrollo de las fuerzas productivas árabes no sólo choca con la naturaleza de clase de cada estado árabe, sino con la hegemonía imperialista sobre el mercado mundial y el fraccionamiento árabe en estados separados, cada uno de los cuales está mucho más vinculado con la economía imperialista que con la de los demás países árabes. Estamos en la época de formación de grandes unidades económicas. Un taxista que iba de Beirut a Damasco se quejaba de las trabas burocráticas que imponen las fronteras entre los dos países, y de que los europeos, que hablan lenguas diferentes, se unen, mientras que nosotros, los árabes, que hablamos un solo idioma, seguimos con las barreras entre nuestros estados.

La oleada nacionalista de los años cincuenta y sesenta sigue latente y podría resurgir. Es sabido que el concepto de “internacionalismo” de Marx no es moral sino basado en un análisis de la naturaleza del sistema capitalista como modo de producción mundial, que crea la necesidad de la solidaridad de intereses proletarios y de un movimiento obrero mundial frente a las clases capitalistas del mundo. Los intereses en los que debe basarse la izquierda son los de los proletarios de todos los países árabes, y la revolución debe basarse en la relación interproletaria, no en facciones que se digan representantes de los intereses de los proletarios y se relacionan con un gobierno que controla la explotación y la represión de esos proletarios.

-Esas relaciones se justificaron con la consigna de “alianza frentista amplia” que incluía a los representantes de la clase obrera y de las fuerzas pequeño-burguesas “revolucionarias”. Pero esta consigna posiblemente asfixió al movimiento comunista y lo convirtió en dependiente y apéndice. ¿Amenaza hoy a los embriones y al proyecto, principalmente cuando se habla de “la contradicción principal” y “la contradicción secundaria” y la prioridad de la primera sobre la segunda? Por ejemplo: Hizbullah combate a Israel, pero está en contradicción con los otros objetivos de la izquierda. ¿Debemos hacer predominar “la contradicción principal” sobre “la contradicción secundaria” aquí también?

-Esa lógica es superficial y errónea. ¡No hay una contradicción “principal” y otra “secundaria”, de manera que la segunda se convierta en relación de amistad! La verdad es que todo eso lleva a que el adversario “secundario” acabe apuñalando por la espalda al aliado contra el enemigo “principal”; la trayectoria del Líbano en su etapa primera es el mejor testigo de lo que digo. Igual que la unidad de los intereses de los trabajadores a nivel árabe no es una cuestión de alianza fantástica, sino de una unidad orgánica y debe materializarse en vínculos orgánicos del movimiento revolucionario a nivel árabe, sobre bases igualitarias entra las partes. ¡No en vínculos de cada facción con los gobiernos de otros países árabes en conflicto con el gobierno de su país! Por lo que se refiere a que los regímenes nacionalistas representan a la pequeña burguesía, se trata de un error porque son gobiernos que no expresan sólo los intereses de la pequeña burguesía o las clases medias, sino que en ellos priman los intereses del aparato de seguridad sobre cualquier otro interés.

-¡Pero también hay movimientos populares como Hamás o Hizbullah que combaten a Israel!

-Sí, esos dos movimientos son verdaderamente de naturaleza pequeño-burguesa y difieren de la situación de los regímenes de los que he hablado. Son dos movimientos que encarnan la lucha contra el estado sionista, pero con un horizonte social e ideológico salafista que constituye en sí la expresión más elocuente del retroceso profundo que se ha producido en el ámbito árabe a lo largo de las últimas tres décadas. Naturalmente, ni Hamás ni Hizbullah se dicen de izquierda, ni nadie sensato los clasificaría como izquierda, son dos fuerzas con una ideología religiosa contraria a todo lo que representa la izquierda social y culturalmente, aunque también son dos fuerzas patrióticas en cuanto que antisionistas y opositoras al proyecto imperialista. Pero, por lo que se refiere a Hamás concretamente, esta última clasificación tiene límites obvios, porque también tiene una relación con el reino saudí, que es el protegido imperialista fundamental en el mundo árabe después del estado sionista, e incluso antes que él, de manera que se aplica a Hamás lo que se aplicó al Fath en el pasado y por el mismo motivo. Y a pesar de que la dependencia del Fath con el reino era mayor que la de Hamás, su ideología era mucho menos reaccionaria que la de este último.

-Pero mi pregunta es: ¿La izquierda árabe puede establecer vínculos con movimientos como Hizbullah y Hamás?

-Hay una diferencia fundamental entre la relación de la izquierda palestina con los regímenes represores, y la relación con las fuerzas combatientes. Por ejemplo veo correcto que una facción de izquierda del Líbano tenga relación con Hizbullah, pero no que una facción de izquierda del Líbano tenga relación con el régimen iraní. El régimen iraní es un régimen capitalista y una dictadura religiosa que actúa inspirada por sus intereses de clase y de grupos. En cambio Hizbullah, a pesar de su vinculación con el estado iraní, representa en primera instancia una fuerza popular del Líbano y la coraza de una comunidad confesional que es uno de los componentes fundamentales de la sociedad libanesa.

La cuestión no es si es lícita una relación en sí (la veo completamente lícita) sino que la cuestión son sus condiciones y cómo sea esa relación. De acuerdo en la relación en la lucha anticolonial. Pero la relación debe ser desde una posición de completa independencia, con una praxis de confrontación ideológica, aunque la otra parte sea un aliado en la lucha patriótica. Y naturalmente eso está vinculado a la necesidad de que la izquierda lleve a cabo su deber revolucionario sin cortapisas, para que aparezca a la vista de las masas como el movimiento más opuesto a la situación existente que es necesario cambiar.

Hablemos del paradigma de hecho: la izquierda palestina, por ejemplo, no llevó a cabo su deber de salir al paso ideológicamente contra la corriente de Hamás de manera clara y vigorosa. Y eso que en la primera Intifada, en el año 1988, la izquierda era más fuerte que Hamás, que sólo estaba en sus comienzos. Las facciones palestinas como el FPLP y otras, desempeñaban un papel fundamental en la organización de la Intifada. Pero dos cosas llevaron al debilitamiento de la izquierda en el ámbito palestino:

La primera: que no se enfrentaron contundentemente a la dirección derechista de la OLP, aceptaron que esa dirección se hiciera con la Intifada, a costa de privar de decisión a los dirigentes del interior y dejar que los manifiestos se emitieran desde Túnez; así la izquierda renunció a su posición de fuerza en lo territorios ocupados en 1967.

La segunda: cuando colisionó con la derecha palestina después de que esta apostara por Washington, la izquierda palestina se alió con Hamás bajo la égida siria, desistiendo de la militancia ideológica. Por ejemplo: se emitieron en Damasco manifiestos conjuntos de las diez facciones de la oposición palestina que empezaban con la basmala, a pesar de que incluían las firmas de organizaciones que se consideraban a sí mismas marxistas (sí, esto es puramente sintomático y simbólico, pero significativo del abandono de su deber de llevar a cabo una militancia ideológica).

Así dejó a la corriente religiosa la misión de criticar vigorosamente a la dirección palestina. De esa manera, Hamás se impuso como alternativa radical a la dirección arafatiana, mientras que la posición de la izquierda era titubeante y oscilaba entre expresar la profunda irritación contra la derecha arafatiana y convertirse en su anexo en nombre de “la unidad nacional”. Esto acabó con la pujanza que podía haber tenido la izquierda para convertirse en una dirección alternativa en la lucha palestina, y permitió al movimiento Hamás polarizar en torno a él el rechazo de las masas a la dirección de la OLP.

-Si pasamos a otro contexto: ¿Cual es la posición de la izquierda árabe actual respecto al tema de “la construcción del estado”? ¿No crees que esa no ha sido una prioridad para la izquierda? ¿Y no es así ahora?

-La misión de la izquierda no es participar en la construcción de los estados de la tiranía clasista y grupista existentes en el ámbito árabe; sino construir estados nuevos basados en la voluntad de los pueblos y las masas proletarias. Y el único caso de este último tipo era el estado de Yemen del Sur a principios de los años setenta.

-¿Debe destruirlo todo o reformarlo?

-Dime: ¿Es posible reformarlo? ¿Hay algún estado en nuestro mundo árabe al que reformar? Naturalmente yo hablo aquí del horizonte estratégico. Y la cuestión es más sencilla y más primaria que el tema de destruir el estado burgués según el conocido punto de vista marxista. Los estados de Europa son estados capitalistas, pero al menos son aptos para luchar por cambiarlos pacíficamente a través de instituciones democráticas. Mientras que en el mundo árabe, las dos únicas situaciones árabes en las que se encuentra hoy algún ámbito para la democracia electoral son dos estructuras sectarias: Líbano e Iraq. Esta es la situación. Naturalmente la izquierda debe obrar, en la medida que pueda para ampliar el ámbito en el que pueda desenvolverse el movimiento de masas, o sea, ampliar las libertades y la lucha por las demandas del momento, sean democráticas o sociales, dado el nivel de vida catastrófico de la generalidad del ámbito árabe; además de otros ámbitos fundamentales como el feminista (puesto que tenemos de entre todas las regiones del mundo el peor nivel de opresión sexual en general, y de las mujeres en particular). Todas estas luchas son luchas cotidianas, y cualquier facción de izquierda que lleve a cabo su deber de militancia entre cuestiones se enfrentará necesariamente con las otras formaciones políticas, religiosas y no religiosas.

-¿No se puede conseguir en el Líbano una ley electoral equilibrada y proporcional?

-Tú aludes a una situación excepcional en un país árabe en el que existe un ámbito para la militancia democrática. Pero ese ámbito es estrecho o inexistente en todos los otros países árabes, de manera que la demanda de la democracia en ellos adquiere un carácter revolucionario. Líbano es otra cosa, porque en él el estado es relativamente débil, en parte se ha convertido en una alianza de sectas, pero es posible luchar para cambiar la ley electoral. No obstante, me parece ilusorio imaginar que se pueda obtener el cambio electoral por reforma desde las mismas instituciones del sistema. ¿Por qué? Porque es un sistema cerrado. La estructura sectaria actual no se abolirá a sí misma. El cambio sólo podrá venir de un movimiento democrático no sectario de masas en la calle. Y lo que puede hacerlo es un movimiento fundamentado en los intereses de clase. Sólo tal movimiento podría cambiar la ley electoral y muchas otras cosas, el país entraría en una dinámica revolucionaria. Digo esto, no para negar la importancia de la lucha por el cambio de la ley electoral sino para advertir contra la ilusión de que pueda cambiarse desde la estructura vigente. Ese movimiento deberá representar los intereses de las masas proletarias, e inevitablemente también deberá ser laico, feminista y ecologista...

-¿Qué es lo que la izquierda árabe debe cambiar en las demandas que ha hecho hasta ahora?

-Creo que la relación de la izquierda árabe con las demandas mencionadas ha sido raquítica.

-Al menos estaban presentes en su literatura.

-En su literatura sí, pero en la militancia efectiva se fueron debilitando con el paso del tiempo, concretamente en los temas feminista y laicista, cuya naturaleza sensible llevó a una completa claudicación por parte de la mayor parte de la izquierda en ambas cuestiones.


-Con el argumento de no provocar a la sociedad...


-Sí. Pero si tratamos las dos cuestiones democrática y social exclusivamente, encontraremos organizaciones dentro de la nueva izquierda de los años setenta que las trataron seriamente. Y a nivel del Oriente Árabe se puede mencionar a la Organización de Acción Comunista en el Líbano, pero que rápidamente se hundió en el pantano del “Movimiento Nacional Libanés” bajo la dirección ÿunblatí y el mandato arafatiano. En cambio grandes facciones del movimiento comunista tradicional y la izquierda palestina procedente del nacionalismo tenían una relación generalmente endeble con los valores de la izquierda, en ellas predominó la condición de apéndice de los grupos burgueses a los que consideró “patriotas”. Basta observar los casos de la izquierda libanesa (representada por el Partido Comunista y la Organización de Acción Comunista) y la izquierda palestina; en ambos casos, se daba la condición de apéndice de las direcciones burguesas: una parte de la izquierda palestina como apéndice de la dirección arafatiana, otra incapaz de hacer frente radicalmente a esa dirección; la izquierda libanesa como apéndice de la dirección ÿunblatí (que era una dirección burguesa sectaria antes que otra cosa).

-La izquierda árabe está en el seno de una izquierda mundial. Si queremos hablar sobre una izquierda mundial hoy, el movimiento antiglobalización actual posiblemente se desarrolle a costa del movimiento obrero que ha retrocedido mucho; también vemos un movimiento en América del Sur y que se ha convertido en un movimiento que gobierna en algunos países. ¿Puede crecer una izquierda árabe sin estar en el seno de una izquierda mayor y más amplia?

-La izquierda árabe está en una profunda crisis, de manera que necesita efectivamente de un modelo exterior que le dé confianza en el proyecto socialista. Hoy en América Latina se desarrollan experiencias de izquierda de verdad y no engendros aberrantes como los que hemos visto en nuestro ámbito árabe. Son movimientos basados en una gran movilización popular, movimientos comprometidos con los marcos democráticos, que intentan empujar sus sociedades hacia delante a través de cambios sociales y otros; nos recuerdan hasta cierto punto la radicalización nacionalista panarabista que predominó en nuestro ámbito árabe en los años cincuenta y sesenta, pero de forma construida sobre una participación popular que inexistente entre nosotros en el tiempo del naserismo, donde lo que existía eran regímenes nacionalistas panarabistas mujabaráticos (mientras que ahora hay mujabaratismo a secas, sin elemento nacionalista o popular).

Pero América Latina está lejos de nosotros geográfica y culturalmente. La verdad es que estamos más influidos por lo que ocurre en Turquía e Irán, sin contar la influencia de lo que pasa en cada país árabe y que influye en los otros. Incluso estamos más influidos por Europa que por América Latina, debido a la cercanía geográfica y los múltiples vínculos que nos vienen de la herencia colonial. Pero no hemos presenciado, ni seguramente presenciaremos a corto plazo, revoluciones como la rusa y la china por lo que se refiere a importancia mundial, sino que presenciaremos el crecimiento de un nuevo movimiento mundial –que algunos han llamado “un internacionalismo nuevo”- en lugar de la vieja izquierda que agonizó al final del siglo pasado. A principios del siglo XXI surge el movimiento contra la globalización neoliberal, que tiene como eje los foros sociales mundiales periódicos. Y efectivamente ha habido vínculos árabes con ese movimiento. Al principio la presencia árabe en él era casi inexistente, más tarde limitada. La mayor parte de ese movimiento son organizaciones no gubernamentales que no están vinculadas con movimientos políticos militantes. Esto indica en mi opinión la continuidad de la mentalidad antigua en los restos de la izquierda, mientras que los embriones que hay son pequeños pero tratan de participar en la medida que pueden hacerlo.

Pero la cuestión principal ante la construcción futura de la izquierda árabe es, naturalmente, sus posiciones y sus prácticas en el ámbito su propia sociedad. Y el fenómeno fundamental que tiene ante sí la izquierda desde finales de los años setenta es que las corrientes salafistas religiosas han ocupado el espacio de la lucha patriótica y la oposición popular a los regímenes. Este es el principal problema al que se enfrenta la izquierda árabe. El proyecto izquierdista en el mundo árabe colisiona con ese muro en el terreno de la lucha popular, antes incluso de colisionar contra los regímenes.

Por eso digo que la izquierda debe, primero, si quiere reconstruirse, ser completamente izquierda. Cualquier izquierda que mengüe su identidad y oculte algunos de sus valores en aras de colaborar o aliarse con otras fuerzas, religiosas o no religiosas, se encontrará con que esas fuerzas la fagocitarán. La izquierda habrá de ser fiel a todos los valores de autoliberación de manera que la distingan de sus competidores en lograr la simpatía de las masas. Eso no significa no relacionarse con otras fuerzas, aunque sean religiosas, en la lucha contra el sionismo y el imperialismo, o para enfrentarse a la represión de los regímenes, pero ello con las condiciones que mencioné antes. En el Líbano, por ejemplo, la izquierda se encuentra del lado de Hizbullah contra la agresión israelí y la hegemonía imperialista, y eso es algo natural. Pero la izquierda libanesa no reconstruirá su fuerza compitiendo con Hizbullah por quien es más en el ámbito patriótico, ni de manera general en la lucha armada (sobre todo no teniendo ya los comunistas las ayudas o la financiación que tenían antes de la URSS). La hegemonía de Hizbullah en el terreno de la resistencia armada impide que la izquierda pueda eliminar la hegemonía de Hizbullah en este aspecto en un futuro visible.

Sin embargo, en otros numerosos ámbitos la izquierda puede distinguirse de todas las otras fuerzas, y el primero de esos ámbitos es el de la lucha de clases. Este campo fundamental es con el que puede romper el muro sectario confesionalista. Y naturalmente también la democracia en su sentido profundo, que abarca el laicismo (no sólo “la supresión del sectarismo político”), además de los terrenos de la auto-liberación social, muy especialmente en la cuestión del feminismo, como antes se ha mencionado. Todos ellos son cuestiones en las que la izquierda no tiene competidores, y es de sapiencia estratégica evidente por tanto que la izquierda se construya centrándose en ellos.

-¿Qué posibilidades de éxito tiene esa misión?

-La misión, efectivamente, es difícil. He sido muy pesimista en el último cuarto de siglo, tras percatarme del cierre del horizonte ante la izquierda árabe desde principios de los años ochenta. Me di cuenta de que el ascenso de la corriente salafista era consecuencia del fracaso histórico de la antigua izquierda y de la incapacidad de nueva izquierda para imponerse después del año 1967, sabiendo además que hay otros factores, como que los regímenes utilizaron a las corrientes religiosas para golpear a la nueva izquierda. El fracaso de la nueva izquierda dejó un espacio abierto para la corriente religiosa por se esta el único movimiento que no se había probado hasta entonces. Las fuerzas liberales habían mostrado su negligencia frente al imperialismo y el sionismo desde los años cuarenta; los nacionalistas fueron probados después y perdieron su credibilidad; la incapacidad histórica de la izquierda comunista seguidora de la Unión Soviética se confirmó; la nueva izquierda, que apareció después de la guerra de 1967, fracasó. Mi valoración desde principios de los años ochenta fue que la oleada salafista no sería momentánea ni duraría tres o cuatro años, sino que seguiría siendo hegemónica hasta que se produjera una de estas dos cosas: la aparición de una alternativa dotada de credibilidad o su fracaso por una crisis interna.

Y el caso es que ninguna de esas dos cosas se ha producido desde los años ochenta. Sin embargo, hoy veo síntomas de que se están realizando las dos condiciones simultáneamente:

Aparecen síntomas de crisis del movimiento religioso en la experiencia de Gaza y el emirato hamasiano y sus contradicciones internas. Y más importante aún, claro está: la crisis en Irán, que está en sus inicios, no sabemos como evolucionará, pero su profundización no es descartable. E igual que la revolución iraní el año 1979 dio una fuerza enorme de empuje a las distintas corrientes salafistas islámicas, la crisis de la experiencia iraní (si se confirma) contribuirá a provocar la crisis del proyecto salafista en su totalidad y a que pierda credibilidad.

Presenciamos el comienzo del ascenso de una fuerza alternativa a nivel de masas, que se manifiesta en el ascenso de la lucha de clases y de las luchas obreras en cierto número de países árabes, desde Marruecos hasta Jordania e Iraq; en Egipto principalmente, donde se desarrolla desde hace tres años la mayor ola de luchas obreras desde hace más de medio siglo. Este movimiento de clase en Egipto, por primera vez desde la época naserista, ha llevado a la creación de un sindicato independiente, que es el el Sindicato de Empleados de los Impuestos Inmobiliarios, y hay intentos de repetir la experiencia en otros sectores. Por lo que se refiere a la corriente religiosa, está casi ausente en este ámbito, y los activistas sindicales son izquierdistas en el sentido amplio, desde naseristas radicales a marxistas.

-¿Esto son señales para el optimismo?

-Son síntomas, no más, en el momento actual. Pero suficiente para hacerme sentir algo de optimismo por primera vez desde hace más de un cuarto de siglo, aunque sea de manera limitada y cautelosa. Siento que estamos en el umbral de un giro histórico, ante el comienzo del final de la época histórica que siguió al desvanecimiento del movimiento nacionalista panarabista, y quizás haya síntomas de una nueva ola. Si continúan y se profundizan los dos fenómenos de los que he hablado –la crisis de las corrientes religiosas y el ascenso de la ola de clase- entonces será posible que maduren circunstancias favorables para la construcción del movimiento izquierdista de nuevo. Se perdió la primera oportunidad después de la derrota de 1967, y la izquierda árabe no debería perder la ocasión venidera.

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