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miércoles, 9 de junio de 2010

Medios de comunicación alternativos y el fetichismo de la imparcialidad

Luis R Delgado J

Es un lugar común insistir hoy en la importancia estratégica que tienen los medios de comunicación. El desarrollo de estos últimos en la historia reciente demuestra su profunda incidencia en el desarrollo de las contradicciones sociales y políticas, no sólo culturales. El orden burgués hoy se sostiene en buena medida por el control que este ejerce sobre las industrias culturales, porque estas últimas juegan un papel fundamental en la producción y reproducción ideológica que sostiene la dominación del capital.

Los medios de comunicación son una herramienta de primer orden en el establecimiento de la hegemonía burguesa, la cual no se sostiene exclusivamente con los aparatos de Estado, sino también con el respaldo de un conjunto de instituciones de la “sociedad civil”. Precisamente esta es una de las bases del éxito de la dominación burguesa, la artificial separación entre la esfera privada y la esfera pública, entre el Estado y la Sociedad Civil.

Los aparatos ideológicos de Estado (AIE)

Frente a esta premisa fetichista (la separación Estado-Sociedad Civil), Luis Althusser en su ensayo dedicado al estudio de los aparatos ideológicos de Estado (AIE) , identifica que estos últimos no solamente comprenden las instituciones ideológicas estrictamente estatales, sino incluso aquellas que aparentemente forman parte de la sociedad separadas del Estado. Entre estas instituciones Althusser nombra: la familia, las iglesias, los medios de comunicación, las instituciones educativas privadas, las artes, entre otros.

Creemos que esto es una de las armas fundamentales que utiliza la burguesía para mimetizar su dominación como clase. Por ejemplo, la separación Estado-Iglesia unos de los principios esenciales de la laicidad, encubre el hecho que en última instancia tanto el Estado Burgués como las jerarquías religiosas defienden el orden del Capital. De igual manera sucede con la existencia de medios de comunicación privados, denominados “independientes”, a cuenta de que forman parte de la sociedad civil y no tienen intereses políticos (según ellos), construyen el mito de la objetividad informativa y de que ellos sólo reflejan lo que la sociedad piensa, jamás reconocerán el hecho de que son productores de matrices de opinión con un contenido de clase subyacente.

En contraposición las fuerzas revolucionarias han insistido en la construcción de sus propios aparatos ideológicos y específicamente sus propios medios de comunicación, para vencer en la Lucha de Clases cultural-ideológica, para construir una nueva hegemonía. Si son fuerzas en lucha por el nuevo Poder, han desarrollado la prensa obrera, radios clandestinas o legales, páginas web e incluso hoy existen algunas experiencias todavía muy marginales de canales de televisión. Por otro lado, sin son fuerzas revolucionarias que han conquistado el Poder o son Gobierno, estas inmediatamente empiezan a desarrollar un sistema estatal o público de medios de comunicación, tal es el caso venezolano.

Debilidades de los medios de comunicación revolucionarios frente a la hegemonía burguesa

Sin embargo, consideramos que las fuerzas revolucionarias no han estado plenamente a la altura de la burguesía en cuanto al uso y desarrollo de medios de comunicación, no sólo por no contar con los recursos económicos que ya es mucho decir, sino también porque no han sabido desenvolverse con una de las premisas fundamentales de la ideología liberal: la libertad de expresión.

Esta afirmación la hacemos, no porque desconozcamos el hecho de que en el seno de la sociedad burguesa la libertad de expresión para los sectores populares es limitada por no decir nula, sino por el hecho de que la libertad de expresión es un principio que goza de plena legitimidad social, es decir, es hegemónico en la mayoría de los pueblos sobre todo occidentales, y las fuerzas revolucionarias todavía no han aprendido a moverse con plena seguridad en este escenario.

Es sabido que la efectividad del capitalismo como modo de explotación y dominación, se debe a que estas se desarrollan de manera opaca, es decir, es imperceptible a simple vista, lo cual distingue al capitalismo de sociedades anteriores tanto esclavistas como feudales, donde los mecanismos extra-económicos caracterizaban la explotación. Por ello la construcción de la nueva hegemonía socialista no es tan simple.

Un ejemplo es la lucha mediática en la cual las fuerzas de la revolución siempre se encuentran en mayor desventaja, por un problema de legitimidad. Para las masas es más confiable un medio de comunicación “independiente” que un medio de comunicación estatal o partidario, ya que se considera que el medio independiente es más “imparcial” u “objetivo”. He aquí una forma de fetichismo (el mito de los medios imparciales) que no es sencillo desmontar, para las masas en cambio lo que diga un medio estatal o partidario está claramente alineado a una óptica definida, es decir, carece de imparcialidad. Si un medio estatal resalta los aspectos positivos de una gestión gubernamental, la lógica alienada dice que esto se debe a que el medio es del propio gobierno y entonces no se trata de información sino de propaganda. Igualmente sucede con los medios partidarios, si los comunistas en su periódico dicen que el comunismo es bueno, es porque están interesados en ganar adeptos, no se trata para nada de un argumento objetivo, así respondería la lógica alienada sustentada en la “libertad de prensa”.

Lo más común que se ha hecho frente a esto es aplicar la censura informativa contra los medios burgueses, la cual a la larga han generado insatisfacción de parte de la sociedad, lo que ha obligado a las fuerzas revolucionarias a aceptar el reto de la batalla de las ideas. Si una revolución es incapaz de convencer, es una revolución fracasada.

Medios comunicación alternativos como aparatos ideológicos del Poder Popular

En este orden, ha sido sumamente importante la aparición de medios “independientes” o alternativos con orientación revolucionaria, esto ha permitido de alguna forma romper con el fenómeno que explicábamos anteriormente, donde medios estatales y partidarios se encuentran en desventaja. Gracias a este proceso se han venido socializando y construyendo nuevos sistemas de ideas antagónicas a la hegemonía del capital. Pero falta aun mucho por hacer.

Hoy la industria cultural burguesa es plenamente hegemónica en cine, televisión, radio, editoriales, prensa, internet, entre otros. Por esta razón, para las fuerzas de la revolución debe estar claro que la sola presencia de medios estatales o partidarios son insuficientes para llevar a cabo la lucha contra-hegemónica, es menester la emergencia de potentes medios alternativos “independientes” que atiendan todos los sectores de la sociedad, medios dedicados a la clase trabajadora, a la juventud, a la mujer, a los niñez, a los artistas, etc.

Así como Althusser distinguía unos aparatos ideológicos de Estado, que no formaban parte de la institucionalidad estatal en sentido estricto, también podemos hablar de la necesidad de construir unos aparatos ideológicos del Poder Popular , que no sean estrictamente partidarios o estatales, pero que si estén a tono con las aspiraciones de las clases explotadas en sus luchas por el socialismo y contra el imperialismo.

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martes, 23 de febrero de 2010

Niño soldado asiático en las FARC

Pascual Serrano Correo del Orinoco/Rebelión

El 9 de enero El Mundo publica una noticia con el siguiente título y antetítulo: “Las FARC reclutan a niños de 10 a 13 años”, “Para qué jugar con muñecas teniendo una AK 47”. Y para demostrar esas afirmaciones incluye una amplia fotografía de un niño con un fusil.


Eso sí, lo que el niño tiene entre las manos no es un fusil AK (soviético) es un M16 (estadounidense), y el niño es asiático. Omiten que se trata de una foto de Reuters de un niño probablemente camboyano según me informó la agencia, o sea, ni fusil ruso de guerrilla ni colombiano. Aunque si querían fotos de niños con armas de gran calibre no hacía falta ir muy lejos. Se pudieron ver en España en una jornada escolar en cuartel del Regimiento de Infantería 'Soria 9', en Puerto del Rosario (Fuerteventura) el 23 de mayo.



Además, en el texto de la noticia de El Mundo se dice que en Colombia “17.000 niños portan fusil”. Pero, en enero de 2008, el ministro de Defensa colombiano afirmaba que las FARC tenían entre 6.000 y 8.000 combatientes (El País 28-1-2008). ¿En qué bando están entonces los niños con fusiles?

Lo que sí hay en Colombia son dos millones de niños que se ven obligados a trabajar, según la directora del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT, Liliana Obregón. Y 4.457 niños viviendo en las calles de las 16 principales ciudades del país, según un estudio del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar con cooperación de la Unión Europea. Y ni los que trabajan lo hacen para empresas de la guerrilla, ni las grandes ciudades del país por donde deambulan los niños sin hogar están controladas por guerrilla. Pero de esos niños no habló el periódico español.

Pascual Serrano es autor de “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo” . Editorial Península. Junio 2009 .

Www.pascualserrano.net



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viernes, 12 de febrero de 2010

Crítica de la industria político mediática


Iñaki Gil de San Vicente Rebelión

El muy interesante texto de Dax Toscano que aquí prologo --“La industria mediática, la alienación y los procesos de transformación revolucionaria en América Latina”-- me ha facilitado y a la vez exigido volver a una problemática que nunca debemos despreciar y menos aún olvidar. Aunque el estudio del profesor Dax está centrado, lógicamente, en América Latina, su valía supera a este marco geográfico para ser perfectamente aplicable a los diversos procesos existentes ahora en el mundo. Además de otros méritos de este texto, también debemos resaltar el de su oportunidad. Vivimos en tiempos de crisis profunda del sistema capitalista a escala mundial. Las crisis sociales abren momentos de bifurcación, de optar por una salida u otra. En una sociedad supuestamente democrática que hipotéticamente se rigiera por ese utópico reformismo habermasiano de la “acción comunicativa” en el interior de la “sociedad civil”, en esta sociedad maravillosa la “libertad de palabra” y el “derecho de expresión”, así como la “educación gratuita”, etc., garantizarían que eso que llaman “ciudadanía” pudiera elegir pacífica y libremente la opción a tomar, decisión mayoritaria que sería aceptada por la minoría. Pero no existe semejante sociedad, como es bien sabido.

Malvivimos en una sociedad estructurada por la propiedad privada de las fuerzas productivas. Sobre esta base material y simbólica se sustenta la explotación de la fuerza de trabajo asalariada, la obtención de plusvalor y su transformación en plusvalía, una de cuya parte terminará, al final del todo el proceso capitalista, siendo beneficio o ganancia exclusiva en manos de la burguesía. Una característica de este proceso socioeconómico es que, tarde o temprano, entra en crisis y, cuando son muy graves y prolongadas, tensionan al máximo el choque entre las dos opciones de salida: la de los explotadores y la de los explotados. La primera tiene más recursos, medios y fuerzas para imponerse y salir victoriosa, sobre todo tiene más recursos militares y violentos, pero también económicos, legales y judiciales, y de propaganda, mediáticos, de manipulación, mentira y engaño, de alienación, en suma. La segunda solución, la de las masas explotadas, tiene muchos menos recursos, y por eso esta segunda opción ha de organizarse y formarse, unirse, aglutinar sectores sociales, pensar y debatir, e informarse por su cuenta, sin dejarse atrapar por las mentiras y medias verdades de la prensa burguesa.

En lo relacionado con la crisis, la prensa burguesa trabaja para ocultar sus verdaderas causas, culpando a razones ajenas al sistema, a la avaricia y al egoísmo “instintivo” de la especie humana, exculpando a la burguesía de sus efectos y responsabilizando a lo sumo a un sector muy reducido de ella: a los pocos especuladores desaprensivos, mientras que, conforme avanza la crisis, acusa directamente a la clase trabajadora que con sus demandas salariales “injustificadas” y sus métodos violentos amedrentan a empresarios y accionistas, a banqueros, de modo que se retiran de la vida económica. A simple vista y desde una perspectiva simplona, estas y otras mentiras tendrían que perder su efectividad conforme se agudizase la crisis y con ella sus efectos nefastos, pero no sucede exactamente esto. Siendo cierto que el empeoramiento de las condiciones de vida y de trabajo, el empobrecimiento, la precariedad, la creciente represión contra las luchas y protestas, etc., facilitan la radicalización y la toma de conciencia, sin embargo el problema de la toma de conciencia es más complejo.

Antes de que estalle la crisis, o cuando sólo late en el fondo de la economía, la prensa ya realiza una campaña permanente, sin fin, a favor de los intereses de la clase explotadora, fortaleciendo su ideología y su concepción del mundo. Durante la “normalidad”, la prensa es uno de los instrumentos de manipulación y alienación que, con la ayuda de los demás, de la escuela, de la Iglesia , de la familia autoritaria, etc., asegura y reproduce las condiciones de explotación, la pasividad de muchos y el colaboracionismo de otros. Pero en la medida en que se deteriora la situación socioeconómica, la burguesía multiplica sus esfuerzos ideológicos con todos los recursos a su alcance, de modo que para cuando la crisis ha alcanzado una gravedad inquietante tales mecanismos actúan al máximo de su efectividad. Tener en cuenta esta dinámica ascendente es vital para entender una de las razones de la efectividad de la prensa en el retraso de la concienciación obrera y popular durante las crisis estructurales.

Pero todavía hay una razón más elemental que pasa desapercibida para el grueso de las izquierdas y que debemos exponer antes de seguir con el prólogo al brillante texto de Dax Toscano. La efectividad de la prensa burguesa sería nula o muy reducida si no se apoyase en dos de los sistemas alienadores más efectivos del capitalismo, dos sistemas que surgen de sus entrañas, de mismo proceso de explotación, y que a la vez lo invisibilizan y ocultan, alterando totalmente, invirtiendo y poniendo cabeza abajo la capacidad de conocimiento crítico de las personas. Nos referimos, por un lado, al fetichismo, a la cosificación y reificación, y por otro lado, a la coerción sorda, sibilina y subterránea consustancial a la dictadura del salario. Sobre el fetichismo hay que decir que es la capacidad del sistema para reducir las personas a cosas, a objetos pasivos e inconscientes, y no a sujetos activos y conscientes, mientras que, a la inversa, humaniza a las cosas, a las mercancías y a los objetos fabricados por el sistema, de modo que la gente explotada acepta la dictadura del capital porque lo ha divinizado, ha otorgado poderes sobrenaturales, mistéricos y religiosos al dinero, a los bancos, lo que hace que crea que el patrón es una especie de dios moderno, que le protege, le cuida y le da trabajo, cuando es justo lo opuesto, lo contrario. Simultáneamente, la efectividad de este mecanismo está reforzada por la coerción sorda, por la amenaza silenciosa, preventiva y siempre presente pero apenas nunca oficial y pública, de que si la clase explotada se resiste a su “dios-empresario” éste le condenará al paro, a la miseria, a deambular por el mundo oscuro y frío, desolado, de la pobreza y del hambre, expulsándole del paraíso de la producción, al igual que dios expulsó a Eva y a Adán del paraíso terrenal por negarse a obedecerle.

Es sobre esta base mayoritariamente irracional e inconsciente, cargada de miedos y de temores, sustentada en el idealismo y la credulidad, sobre la que se yergue la acción de la prensa burguesa, teniendo como objetivo estratégico reforzarla y fortalecerla. La prensa intensifica la producción de miedo físico y de dependencia psicológica al poder, al “dios-empresario”, al capital como fetiche mágico y caprichoso que dirige nuestras vidas pudiendo arruinarlas, a la misma o más velocidad con la que se ahonda y expande la crisis del capital, para impedir que las clases y los pueblos explotados se desalienen, tomen conciencia crítica, superen su credulidad fetichista y religiosa, aunque no practiquen los rituales mágicos de la liturgia, y pasen a la acción revolucionaria para imponer la segunda salida a la crisis, la opción socialista. Nos encontramos ya en el suelo real, la base psicofísica material e histórica, sobre la que se levanta la estructura de explotación, opresión y dominación a la que sirve la prensa burguesa. Por tanto, frente al ocultamiento de lo real, frente a la destrucción de la consciencia para ahogarla con la inconsciencia, frente al exterminio de la razón para imponer la sinrazón y la irracionalidad, frente a todo ello, la pedagogía concienciadora socialista ha de potenciar esa racionalidad lúcida y lógica, esa consciencia crítica y autocrítica.

Pero antes de desarrollar este crucial objetivo de todo movimiento revolucionario, que Dax Toscano expone con rigor y detalle, debemos mostrar cómo la prensa burguesa riza el rizo de su esencia de clase y, con absoluta coherencia empresarial, por qué y cómo se lanza a obtener el máximo beneficio económico y político de su negocio. Desde que la explotación social y el lenguaje escrito se fusionaron, ambos han ido a la par, creando una unidad de intereses en la que el segundo, el lenguaje escrito, ha aceptado castrar y dominar su poder concienciador en beneficio del primero. Los escribas y los sacerdotes monopolizaron el lenguaje escrito, haciendo de él un sistema de legitimación del poder establecido, y reprimiendo con mayor o menor efectividad su potencial concienciador y de conocimiento crítico. Durante los modos de producción precapitalistas, este matrimonio funcionó en base al interés común por la propiedad privada y acaparamiento de riqueza para el consumo ostentoso y suntuoso, que no para la acumulación ampliada. Con el capitalismo se da un salto cualitativo ya que irrumpe la producción de mercancías y casi al instante, en la segunda mitad del siglo XV, la imprenta desata la producción en serie del libro como mercancía imprescindible para la burguesía en ascenso, pero también como rama productiva que el feudalismo en decadencia ha de vigilar y controlar, y a de usar para sus propios fines, sobre todo a partir del Concilio de Trento.

Es cierto que la economía mercantil precapitalista ya había iniciado en Grecia, Roma, China, India, países musulmanes, medioevo europeo, etc., la conversión del lenguaje escrito en una mercancía, y que incluso se había avanzado en modelos mecánicos de impresión que sin llegar a la tecnología de la imprenta europea sí facilitaban una producción creciente de textos escritos. Pero el capitalismo, como decimos, hace de la cultura escrita una rama productiva más, que al instante adquiere un enorme poder político-cultural, como se demuestra ya definitivamente en el siglo XVII. Una rama productiva que busca independizarse de los controles medievales, que se rige por la ley del valor-trabajo y por la lógica del beneficio, lo que le lleva a la lógica de la explotación asalariada de sus trabajadores. El hecho de que la mercancía producida aparente ser estrictamente “cultural” e “ideal” y no “material”, en el sentido grosero, metafísico y no dialéctico de estos conceptos, esta falsa apariencia ha sido y es utilizada por la burguesía para negar la explotación interna a la producción cultural, para sostener que son simplemente “culturalistas”, que no hacen política y que su economía es la “economía de lo inmaterial”, la “economía de la inteligencia”, etc., dedicada a ofrecer sabiduría, historia, conocimiento, ciencia, o sea, las bases de la libre capacidad de elección.

La política y la lucha de clases presionan internamente en el desenvolvimiento de la ley del valor-trabajo, pero en las empresas mediáticas tal interacción es más estrecha que en el resto de ramas productivas debido, por un lado, al propio contenido ideológico de la mercancía cultural y, por otro lado, al impacto positivo o negativo de los cambios sociopolíticos en la tasa media de beneficio de esta rama industrial. Conforme el capitalismo va encontrando más dificultades para su acumulación ampliada debido a la caída tendencial de la tasa media de beneficios, la burguesía reacciona multiplicando el intervencionismo estatal y con él la importancia de la política como economía concentrada, a la vez que busca nuevos negocios, mercados y consumidores. Todo ello determina que lo sociopolítico, lo cultural, lo ideológico, etc., se imbrique cada vez más con esta industria, reforzándose su contenido político-mediático. Muy significativamente, esta tendencia objetiva dio un salto con las guerras napoleónicas entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, otro salto con la irrupción del imperialismo y, por no extendernos, otro que ya se ha hecho estructural y colérico, desde la segunda mitad del siglo XX. Durante este tiempo se han fusionado los intereses económicos de las empresas mediáticas, con los intereses políticos concretos de las fracciones burguesas, dentro siempre de los intereses generales de los Estados capitalistas. No podemos extendernos aquí en las contradicciones secundarias, no fundamentales, que recorren esta fusión y que desaparecen rápidamente, se esfuman como humo, cuando se trata de aplastar a las clases y naciones oprimidas.

Estos y otros cambios afectan a la misma forma de acción política, cultural e ideológica de la burguesía. Por ejemplo, en las campañas electorales los horarios televisivos determinan los horarios de los mítines y ruedas de prensa, y las exigencias de la “comunicación televisiva” determinan el lenguaje, continente y contenido de las campañas electorales. Otro tanto podemos decir sobre la política parlamentaria común, y lo mismo pero con más gravedad hay que decir sobre la producción industrializada y mercantilizada de la culturilla de masas, fabricada según las necesidades del capital, por no extendernos sobre la manipulación de la vida cotidiana de las personas, sobre la masiva presencia de las violencias reaccionarias, sexistas y racistas, sobre el catastrofismo alarmista provocado mediante las “noticias” sobre desastres, inundaciones, hambrunas, pandemias, y un imparable etcétera. Según los medios concretos y sus intereses particulares, ciertas “noticias” contienen más o menos partes de verdad o de mentira, de interpretación verificable o de falsedad incontrastable, pero siempre dentro de una manipulación mediática cada vez más perfeccionada con sofisticadas técnicas de marketing político-empresarial, del mismo modo que ciertas industrias culturales son más reaccionarias que otras dependiendo de sus intereses político-económicos. Sin embargo, todas ellas se mueven dentro de la política burguesa, dentro de la ley del valor-trabajo y dentro de la explotación social de los pueblos y de las clases trabajadoras.

El mito de la denominada “libertad de comunicación” oculta semejante realidad y hace creer a la gente que una campesina y un obrero tiene el mismo acceso a la información veraz que el terrateniente y el empresario. El mito de la comunicación oculta las insalvables distancias sociales, culturales y educativas que determinan que las clases explotadas sean manipuladas en medio de su analfabetismo funcional y relativo, o absoluto, mientras que la burguesía dispone de sus propios medios. Las naciones oprimidas sufren esta misma situación, y en su interior las mujeres padecen una triple dominación cultural y mediática: la de mujeres, la de trabajadoras y la de oprimidas nacionalmente. A escala planetaria, muy pocas transnacionales imperialistas monopolizan la producción político-mediática, destacando las norteamericanas. Un terrorismo simbólico, cultural e “informativo”, que es la máxima expresión de la violencia simbólica consustancial al capitalismo, planificado por las grandes empresas y Estados machaca a los pueblos rebeldes, justificando las atrocidades burguesas, muchas de las cuales son silenciadas y negadas --todas las relacionadas con la guerra sucia, con el exterminio físico selectivo de las izquierdas, con práctica de contrainsurgencia, con los métodos de otras transnacionales energéticas, alimentarias, sanitarias, etc.--, y otras justificadas abiertamente o con excusas como las supuestas “intervenciones humanitarias”.

Las izquierdas revolucionarias, para ir concluyendo con el prólogo al necesario texto de Dax Toscano, no deben reincidir en el error de creer que la “comunicación”, tal cual la define la burguesía, puede ser usada por ella para concienciar políticamente a las clases explotadas. Las izquierdas deben practicar la comunicación crítica, o mejor dicho, la concienciación, en vez de seguir en la trampa de la “comunicación” burguesa que se caracteriza, primero, por defender la dictadura de la propiedad privada lo que le permite censurar y amputar, tergiversar, etc., cualquier mensaje de izquierdas que recurra a sus medios; segundo, por expandir diferentes subideologías parciales, modas intelectuales fugaces y escapismos pasotas múltiples, cuando no pura reaccionariez; tercero, por descontextualizar la poca y muy dosificada “ración de verdad” que emite, siempre envuelta por la manipulación que limita su efecto concienciador; cuarto, por anular el tiempo de reflexión y debate constructivo, o reducirlo al mínimo en sus muy controlados programas de “debate televisivo”, a la vez que se somete al público pasivo y atontado a fugaces estallidos de “noticias” inconexas, sensacionalistas, emotivas e irracionales en su gran mayoría; y quinto, por mantener el fetichismo y la alienación arriba vistas.

Los reformismos siempre han aceptado como “neutral” el sistema de “comunicación” burgués, y ésta ha sido una de las causas de su impotencia para mantener controladas las ansias de revanchismo y de imponer sus políticas conservadoras, de dureza y de mayor explotación social de esta clase. Las izquierdas tienen que desarrollar sus propios sistemas de concienciación revolucionaria y de comunicación crítica. No puede usar contra su enemigo de clase siempre y como único recurso las mismas armas de que quien le oprime y domina. Más temprano que tarde ha de crear sus exclusivos medios de concienciación revolucionaria que deben regirse de forma antagónica pero a una escala cualitativamente superior, diferente en todo, a los burgueses. Y la pedagogía del ejemplo práctico, de la coherencia transparente, de la sinceridad crítica y constructiva, de la verdad y de la rectitud, ha de regirla de principio a fin, buscando la aglutinación e integración de sectores menos concienciados, y, en la medida de lo posible, remarcando más lo que une que lo que separa:

Primero: una pedagogía basada en la comunidad, en lo común y lo colectivo, lo horizontal, abierto y consejista, soviético, que muestre lo inhumano en todos los sentidos de la propiedad privada de las fuerzas productivas, de las grandes fábricas y bancos, de las extensas tierras, de lo vertical, cerrado y burocrático, etc. Segundo, una pedagogía que no anule las diferencias enriquecedoras y las aportaciones de la creatividad individual, sino que las potencie desde una perspectiva opuesta al egoísta individualismo burgués y que, por tanto, no quede encadenada a las modas de consumo ideológico individualista que lanza la industria burguesa al mercado de la alienación de masas. Tercero, una pedagogía que contextualice, enmarque y explique históricamente las causas y el devenir de los problemas sociales, de la explotación, de las luchas en su pasado y su presente, enseñando una realidad ausente en la “comunicación” burguesa pero sin la cual no se comprende nada de lo que sucede en el presente y de lo que puede suceder en el futuro. Cuarto, una pedagogía que busque el debate colectivo, la reflexión abierta y amplia basada en el contraste riguroso de las interpretaciones de los hechos históricos, que no admite el secretismo burocrático-estatal ni empresarial, que rechace el secreto de Estado y que imponga la transparencia de y en la vida socioeconómica. Y quinto, una pedagogía que acabe con la pasiva y miedosa obediencia fetichista al poder caprichoso de dios-dinero facilitando la (re)construcción de la independencia creativa humana dentro de la colectividad social que le encuadra, de modo que el libre desarrollo de cada cual sea el requisito para el libre desarrollo de toda la comunidad.

Una explicación más detallada y enriquecedora que las breves reseñas torpemente expuestas aquí, las encontrarán las lectoras y lectores en el valioso texto de Dax Toscano titulado “La industria mediática, la alienación y los procesos de transformación revolucionaria en América Latina”.

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Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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jueves, 21 de enero de 2010

Ávila TV será el canal combativo de la revolución


ABN (Emma Grand).- En un viejo edificio capitalino, en plena Avenida Urdaneta, desde hace más de tres años, jóvenes de las barriadas populares de Caracas con micrófono en mano y cámaras de televisión llevan al público caraqueño información con entretenimiento por el canal 47.

El humor y la crítica a la manipulación mediática y a la superficialidad de conductores que moderan programas en medios privados, caracteriza a Ávila TV, que este 2010 se consolidará como el “canal combativo que necesita la revolución”, dijo Diego Viniegra, presidente de la televisora, en entrevista a la Agencia Bolivariana de Noticias.

Viniegra llegó en octubre pasado acompañado de una nueva junta directiva nombrada por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (Minci). Ávila TV nació en julio de 2006 en la gestión del ex alcalde Juan Barreto, cuando estaba al frente de la Alcaldía Mayor, pero con la salida de éste, el Gobierno nacional resolvió en los primeros meses de 2009 transferirlo al Sistema Nacional de Medios Públicos.

Nuevos lineamientos

La nueva directiva reforzará la Escuela Metropolitana de Producción Audiovisual (Empa), con tres espacios nuevos: en Catia, Petare y Caricuao.

“Esa escuela busca meter en una nota a los chamos que no están en nada, que es uno de los problemas que enfrenta la juventud”, explicó el presidente de Ávila TV.

En la Empa se aprende a usar las herramientas comunicacionales desde una concepción revolucionaria, dijo mientras hacía énfasis en la formación política e ideológica de los trabajadores del canal como otro de los desafíos de la nueva directiva.

La conformación de un comité de contenidos que se encargue del análisis y diseño de estrategias comunicacionales, integrado por cinco personas, dos nombradas por el presidente de Ávila TV y tres electas por los trabajadores, es otra propuesta para este año.

“Esta es una experiencia poco vista en un medio de comunicación, pero creemos que es la mejor forma de incorporar a los trabajadores en la discusión de las formas, el lenguaje y los contenidos de los programas”, dijo Viniegra, al tiempo que destacó que esta discusión saldrá a las calles y “las comunidades tendrán la oportunidad y el derecho a evaluarnos y decirnos si lo estamos haciendo bien o no”.

Igualmente, por ser 2010 el año bicentenario, éste será el tema central del canal, “vamos a estar este año enfocados en el tema del bicentenario, que es el rescate de nuestra memoria histórica, y lo que es incentivar la lucha por la segunda independencia”, resaltó Viniegra.

Asimismo, el tema de la crisis energética estará presente durante toda la programación, y “como nosotros incorporamos al pueblo al análisis, discusión y búsqueda de las soluciones para enfrentar momentos difíciles causados por fenómenos naturales”.

También, señaló Viniegra, una de las líneas temáticas del canal, será “el problema que atraviesa la juventud en cuanto a sus oportunidades de trabajo”, y el de las adicciones, tanto a las drogas, alcohol, cigarrillo, como a la televisión, “que forma parte de la discusión de cuál es la televisión que queremos”.


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viernes, 8 de enero de 2010

Discovery killer


Alexandro Saco Rebelión

Discovery Channel acaso sea el medio de comunicación que acerca más a los televidentes del mundo diversas facetas, experiencias, historias y temas en los que podemos observar las preocupaciones del humano frente a la naturaleza y su relación con los avances científicos. Por eso, muchos nos sentimos identificados con esa columna de su actividad de difusión. En ese sentido también nos compete, en este como en otros casos, señalar las aberraciones y arbitrariedades que en un medio de comunicación como este se vienen dando.

Uno de los programas más vistos y promocionados de Discovery es A prueba de todo, en el que Bear Grylls, seguido por su equipo de producción, muestra situaciones extremas y de sobrevivencia en la naturaleza. Hasta ahí todo ok; si bien serán pocos los televidentes que apliquen sus recomendaciones o realicen las mismas experiencias extremas, se trata de una perspectiva motivadora de las capacidades del humano. El asunto se degenera cuando Bear Grylls y su equipo de producción, optan por incorporar en los programas el asesinato premeditado de diversos animales, sin ningún otro fin que la exhibición de ese acto repudiable en las pantallas. Así, podemos ver cómo Bear Grylls captura a una serpiente cascabel para decapitarla frente a cámaras; lo vemos tendiendo una trampa en la que cae un sajino, luego de lo cual Bear apuñala al animal en el corazón; o lo observamos tomando un caracol para arrancarlo de su caparazón y dejar su piel desgarrada.

Estas acciones son presentadas en A prueba de todo como necesarias para la supervivencia de Baer, lo que obviamente es un despropósito, ya que Bear Grylls recorre el mundo con un equipo de producción totalmente equipado al que alimento no le falta. En todo caso hasta bastaría llegar a la captura de los animales salvajes para luego dejarlos libres, aunque ya ese hecho haya producido un sufrimiento inaceptable. Pero no, Discovery opta por llevar la producción al extremo y asesinar animales, lo que en muchas legislaciones es delito. Y si deseamos ahondar algo más en esta producción, nos enteramos que Bear utiliza un doble para las escenas más peligrosas. Es decir, encima de asesino de animales estamos frente a un cuasi farsante.

Y por qué un televidente de entre millones puede demandar que este tipo de prácticas, que van en contra de uno de los fundamentos que Discovery representa, el cuidado por la vida salvaje y por el planeta, sean retiradas de esta producción o de otras que la apliquen. El asunto es que la relación que los medios de comunicación tienen con sus usuarios, crea una esfera independiente tanto del uno como del otro; en qué sentido: ni el medio de comunicación es dueño de sus contenidos y puede hacer lo que le dé la gana, ni el usuario debe aceptar todo lo que el medio presenta. Si el medio de comunicación justamente trata de incrementar su rendimiento económico o de otro tipo buscando una mayor teleaudiencia, entonces lo mínimo que los usuarios tenemos como libertad, es influir en los contenidos. Por otro lado, los medios de comunicación como la TV utilizan el espectro electro magnético, que el derecho comparado establece como bien público.

El medio de comunicación no es un canal univoco de influencia. Desde que éste ingresa a nuestros hogares sólo por el hecho de apretar un botón, todos a los que llega ingresamos a ser parte de esa nueva realidad, de esa esfera intermedia entre el medio y nuestra personalidad e intereses. El dueño del medio de comunicación o el productor de programas o contenidos no se halla en una burbuja aislada de la influencia que irradia, al contrario, su trabajo es reflejo de una interacción. En ese contexto es falsa la creencia que se expresa en: si no le gusta lo que trasmitimos en la TV, usted está en la libertad de cambiar de canal. Ese simplismo no resiste un análisis serio de lo que significa un medio de comunicación en una época como la actual, más aun si hablamos de uno de alcance global como Discovery Chanell.

Cuando murió Steve Irwin, el cazador de cocodrilos de Dicovery Chanell, ya se escribió acerca de la presión que este medio de comunicación ejercía a su producción para que Irwin intente cada vez más arriesgadas escenas. El rating mató a Irwin, que dicho sea de paso no tenía la comprensión necesaria de la animalidad a la que antes que nada trataba como una fuente de exhibición. Ahora con Bear Grylls nos encontramos frente a la corrupción de una de las columnas de Discovery Chanell, que es la de fortalecer la preocupación por la situación de la naturaleza. El asunto es que la otra columna de este medio es el mito del rating y de las cosas que hay que hacer para elevarlo. Los funcionarios de Discovery parecen no saber que el canal no necesita premeditar asesinatos de seres inocentes para que millones de humanos lo veamos en el mundo.

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martes, 1 de diciembre de 2009

México: el Teletón y sus artimañas


Fernando Buen Abad Domínguez La Haine

Ahora resulta que los buenos son ellos. Además de recaudar las cifras record que los organizadores del TELETON dicen necesitar, pretenden instalarse como lideres morales de una idea bizarra pergeñada por una burguesía filantrópica.

Aunque los organizadores hagan maroma y media para relativizar los beneficios que recauda TELEVISA, el espectáculo en su totalidad es denigrante y soez si, especialmente, se lo contrasta con el papel histórico de las empresas que, año con año, se camuflan de solidarias ante lo que en la realidad cruda les importa un bledo.

Con el TELETON, y otros desplantes que ellos llaman “solidarios”, pretenden saldar su cuota de “Responsabilidad Social de las Empresas”. Y muchos aprovechan la pachanga para subirse al desfile de la bondad televisada.

Mientras tanto el gobierno espurio aplaude a sus padrinos y jefes mediáticos, les disculpa todo (incluso el pago de impuestos) y les prepara donativos que exceden los pertinentes al TELETON. Ya se anuncia la entrega disfrazada de negocios jugosos en televisión, radio, prensa, Internet, telefonía...

El monopolio TELEVISA atendido cariñosamente por los burócratas que financia. Es decir, sus empleados con cargo al erario.

Celebran alegremente su hipocresía y aprovechan todo para invisibilizar el desastre económico-político en que han hundido al país: “Las cifras hablan por sí solas. En 2009 el PIB mexicano cayó un 5,5 por ciento, según cálculos oficiales del gobierno. No obstante, la OCDE dice que la caída será aún más abrupta, un - 8 por ciento.

El déficit fiscal está en aproximadamente 400.000 millones de pesos y el próximo año se prevé que suba hasta los 500.000 millones de pesos. El gobierno de Calderón está decidido a poner todo el peso de los recortes al gasto público sobre los hombros de las masas.”

Este en un negociado literalmente “espectacular” comercia con las donaciones, con la generosidad de las personas y con el déficit nacional de atención a la salud. Usan a los millones de discapacitados como señuelo de una estratagema mediática que les sirve de parapeto para esconder las millones de canalladas que hacen en las pantallas y detrás de ellas.

Exhibir “discapacitados” les resultó buen business

El desprestigio internacional de TELEVISA recibe un lavado de cara anual en el que se manosea sin pudor el drama de millones de personas carentes de toda atención pública en materia de salud.

Esta payasada ocurre plagada con luces y sonrisas de farándula en un escenario de hipocresía monstruosa mientras el país entero se hunde en pandemias, desnutrición, obesidad, dengue, sida... las empresas patrocinantes, de la mano de TELEVISA, hacen un negocio estelar con imagen de humanitarios.

Es falso que apoyen una causa noble, lo que hacen es usarla para alimentar a la bestia de la publicidad y la mercadotecnia que les mueve fortunas y les provee coartadas para evadir millonadas en impuestos.

“La verdad de todo es que las empresas hacen un enorme negocio al aparecer en un horario estelar con el mayor rating de la televisión, y lo que las empresas buscan es precisamente esa imagen hipócrita de filántropos humanitarios, cuando en realidad se están haciendo publicidad a muy buen precio.”

Escondido en toda esa parafernalia farandulera se incuba una moral discriminatoria que hace de los discapacitados un objeto de uso y exhibición obscena. Se deforma la realidad televisivamente con lloriqueo políticamente correcto.

Obligan a los discapacitados a ser cómplices de un modo de pedir limosna de manera nice, moralista y discriminatoria. Aunque parece que todos se conduelen y solidarizan, aunque se dice y se aparenta un gesto fraternal...

Aunque pongan cara de compungidos y derramen lágrimas televisivas, en el fondo lo que están diciendo es que debemos “ayudar” a los discapacitados que están “mal” nosotros los que estamos “bien”.

Que el abandono se arregla con dádivas, que la conciencia se lava con limosnas. Con la pedantería de clase que exudan sus inflexiones de voz, con el tonito gomoso de la “gente rica”, con el sonsonete bobalicón de los niños de papi...

Se infecta y empeora el moralismo burgués que muestra glamoroso su amor por el prójimo y sanciona a aquellos que se atreven a cuestionar los principios, los medios y los fines de este circo mediático de la sensiblería manipuladora.

No está mal hacer un bien... lo que está mal es comerciar vanidades con eso

La “discapacidad”, con sus penurias e injusticias, debe ser atendida con las exigencias éticas, médicas y psicológicas más avanzadas, y tal atención no puede ser obra de la “buena voluntad” burguesa sino del ejercicio socialista de un derecho que, precisamente, el capitalismo le ha conculcado a la humanidad.

El gobierno comete un crimen social si abandona sus obligaciones en materia de salud pública en manos de comerciantes. El gobierno comete un crimen si abandona los conceptos y las ganancias de una mega-colecta al criterio mercantil de unos cuantos que deciden a su antojo mass media lo que vale y lo que no vale.

Más temprano que tarde habrá que poner en su lugar ésta afrenta impúdica e impune y habrá que garantizar la obligación y el derecho de procurar justicia social y atención médica universal, no con dádivas.

Hay personas “discapacitadas”, muchos son niñas y niños, presa de una farándula oportunista, hipócrita y racista. Tal cual la vemos en la tele.

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martes, 6 de octubre de 2009

"Estudiantes opositores son títeres de actores políticos deslegitimados”


Prensa PSUV.- Héctor Rodríguez -Coordinador Nacional de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)-, expresó que el sector minoritario de estudiantes que ha salido a las calles a realizar supuestas huelgas de hambre en contra del gobierno Revolucionario, son títeres de los actores políticos de oposición deslegitimados por el pueblo.

“Desde el PSUV lamentamos el papel que están jugando algunos sectores minoritarios del movimiento estudiantil, sobre todo de aquellas universidades que durante años le han cerrado las puertas al pueblo. Nosotros vemos a esos sectores como títeres de actores de oposición”, expresó

En rueda de prensa realizada desde la sede principal de esta tolda política, el dirigente psuvista, manifestó que el objetivo de dichos estudiantes cuando realizan estos actos públicos, es crear un matriz de opinión apoyados por los medios de derecha.

“Nosotros, que hemos sido dirigentes estudiantiles y hemos hecho huelgas de hambre exigiendo lo que ahora tiene el país, libertad y democracia, sabemos que al segundo o al tercer día de la huelga es imposible hablar con esa efusividad que ellos hablan, ni siquiera es posible mantenerse de pie y se nota en la cara lo que es pasar hambre, así que no nos engañan con todas sus cámaras y las paginas en primera plana que sacan”, dijo.

Asimismo, manifestó que este grupo de estudiantes está exigiendo la presencia en el país de una comisión de los derechos humanos que a su concepción, no es objetiva.

“Esta comisión es la misma que reconoció el gobierno de facto que hubo en Venezuela en el 2002, ellos avalaron el golpe de estado y entonces este sector estudiantil minoritario pretende que sean ellos los que digan si en Venezuela hay o no hay libertad de expresión, tratando además de denunciar que hay una persecución política en el país cuando en Venezuela no se persigue absolutamente a nadie. Aquí no hay ningún detenido por expresar ideas diferentes al gobierno, están detenidos por haber violado la ley y cometer delitos y tienen que asumir su responsabilidad”, aclaró.

Finalmente Rodríguez, hizo un llamado al verdadero movimiento estudiantil antiimperialista que está construyendo una sociedad, trabajando en jornadas voluntarias y apoyando las misiones, a salir a las calles y demostrar quienes son la mayoría en el país y de igual forma, desmontar la realidad ficticia de que la oposición controla todo el movimiento estudiantil.


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miércoles, 8 de julio de 2009

Ávila TV seguirá fortaleciendo la creación colectiva por un trabajo combativo


ABN.- La Fundación Ávila TV, que llegó a su tercer aniversario, seguirá fortaleciendo la creación colectiva de los jóvenes que laboran en este canal de televisión, a quienes se les darán más herramientas para sacarle el mayor provecho al contexto político actual para realizar un trabajo cada vez más combativo, sostuvo el presidente de este medio, José Manuel Iglesias.

Así lo señaló Iglesias este martes, en el programa Despertó Venezuela, de Venezolana de Televisión.

Refirió que en tiempos del golpe de Estado en Venezuela, en contra del Gobierno constitucional del presidente, Hugo Chávez Frías, en abril de 2002, ya se estaba gestando un movimiento de medios comunitarios y alternativos que ha ido cubriendo debilidades comunicacionales, con la idea de democratizar la palabra, la información y luchar contra el terrorismo mediático que han impuesto los grandes medios de comunicación privados, tal y como está pasando en Honduras, donde se le dio un golpe de Estado al presidente constitucional, Manuel Zelaya, y se ha impuesto una dictadura de derecha que está aplicando un cerco mediático.

“Ávila TV ha querido darle la palabra y la capacidad de producir información a jóvenes de sectores populares que se forman en nuestra escuela de producción audiovisual, por lo que nuestro proceso ha sido de aprendizaje, ensayo y búsqueda que aún no termina”, indicó Iglesias.

Un poco antes de fundar el canal surgió la Escuela Metropolitana de Producción Audiovisual, porque la idea era crear los nuevos sujetos que harían una nueva forma de hacer televisión.

“Esta escuela es la que ha permitido que Ávila TV se haya convertido en una de las señales de televisión más vistas y queridas en Caracas. De hecho, estamos entrando en la etapa de formación de nuevos talentos y formación audiovisual”, sostuvo Iglesias.

Señaló que los jóvenes que laboran en Ávila TV salen a reportear a la calle con un compromiso, y eso le ha impreso al medio un estilo que tiene que ver con la creación colectiva.

Ávila TV ha recorrido diversos caminos y ahora entra en su sexta temporada y, en esta oportunidad, la temporada tendrá como tema central el trabajo y cómo el trabajo muchas veces oprime y el capitalismo se basa en la explotación del trabajo de la gente.

El lema del canal en esta temporada es Tres años partiendo la pantalla, “porque hay un quiebre de la forma de hacer televisión”, comentó Iglesias.

El canal Ávila Televisión surgió hace tres años con la idea de buscar nuevas formas de hablar audiovisualmente, en una ciudad como Caracas, en revolución y socialista, declaró Iglesias, en una rueda de prensa con motivo del tercer aniversario de la televisora.

Ávila TV es una canal de televisión local venezolano de la ciudad de Caracas. Fue inaugurado el 6 de julio de 2006, por el entonces alcalde Metropolitano, Juan Barreto, y estuvo bajo competencia de la Alcaldía Metropolitana de Caracas hasta su transferencia funcional, administrativa y legal al Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.

Está a cargo de una fundación sin fines de lucro, creada por el Gobierno del Distrito Metropolitano de Caracas, transmite en señal abierta en el Área Metropolitana de Caracas a través del canal 47.

Su programación ha estado orientada a la cultura urbana vista de otra forma, programas de izquierda revolucionaria y otros programas de diferentes televisoras alternativas de Latinoamérica.

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sábado, 9 de mayo de 2009

Anime ¿Arte o mercado?


Por Pavel López


Para algunos su peculiar imaginario, estilos gráficos y variedad genérica le confieren al anime (dibujo animado) japonés un lugar cimero dentro del discurso audiovisual contemporáneo. Otros han llegado a catalogarlo como una “macabra venganza” del país asiático contra Occidente tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1945.

La efectividad con que las series y filmes japoneses se impusieron internacionalmente en la década del 80 del pasado siglo, y los “dolores de cabeza” que propician los enrevesados argumentos de muchas de estas películas en los espectadores ajenos a la Historia, sistemas filosóficos y religiosos orientales, sustentan la hipótesis.

A tales planteamientos cabría oponer que el “perverso artefacto cultural” estremece, en primera instancia, los más variados sectores de la propia sociedad nipona, la cual no ha dejado de ser en la actual centuria su público preferencial.

Las estadísticas hablan por sí solas: En la actualidad operan cerca de 440 compañías de animación en Japón, las cuales producen más de 10 horas de dibujos animados al día (1). De igual forma, se mantienen al aire 80 series televisivas simultáneamente en infinidad de franjas horarias, incluida la madrugada.

Para llenar la copa, toda una avalancha de artículos asociados al anime forma parte de las rutinas de consumo de los japoneses. Dentro de ellos podemos mencionar videojuegos, bandas sonoras, literatura, juguetes, vestuario y productos alimenticios.

Ni qué hablar del fenómeno manga (historieta), materia prima fundamental de múltiples largometrajes y series que se realizan en el país; estos materiales tienen su origen en dichas publicaciones, leídas por más del 40% de la población, lo cual garantiza los ingresos anuales de la industria, en el rango de los 520 billones de yenes.

Para todos los gustos

Aparejado a esta insólita “explosión animada”, se da el fenómeno de la especialización de los productos audiovisuales. Los realizadores del género han marcado una distancia notable de sus semejantes en el resto del mundo, justamente por el deseo de llegar a los más variados sectores (jugada que apunta, lógicamente, al incremento del consumo).

De esta forma se han ido estableciendo clasificaciones dentro del anime, con peculiaridades en cuanto a diseño e historias, que toman en cuenta variables como la edad, el género e incluso la orientación sexual del público meta. Todo ello redunda en una aceptación desmedida de tales productos en el Japón contemporáneo
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La crítica afirma que el anime es parte indisoluble de la vida de sus habitantes, un fenómeno quizá comparable a la dependencia que sienten los latinoamericanos por las telenovelas.

Las historias de «mechas», del ingles mechanical, tienen amplia aceptación en el público del anime.


Polémica nipo-animación


Entre los tópicos más discutidos con respecto a la producción animada nipona sobresale la occidentalizada imagen de sus personajes, diseñados sobre cánones figurativos, que poco o nada emulan las características del japonés promedio.

Varios especialistas localizan la raíz de dichas concepciones en la era Meiji, específicamente en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, período de aperturas y agudas transformaciones políticas, económicas y sociales. A partir de este momento el imaginario nipón sucumbió a un proceso, según expertos, de “autoblanqueamiento” o “desjaponización”.

En otras palabras, los patrones occidentales de belleza se impusieron, y solo el manga y el anime lograron regalar a los habitantes de la nación asiática la imagen que esperaban ver de sí mismos: un sujeto donde se hibridaban características caucásicas y nativas, imposibles de concretar en el “cine real”.

De igual forma, la violencia y alusiones sexuales presentes en buena parte de anime han sido fuentes de agudas polémicas. Series como “Sailor Moon”, “Dragon Ball” o “Ranma ½”, de amplia distribución ahora mismo en Europa y América Latina, se han transmitido en la pantalla chica de esos países tras un radical proceso “purificador”, que incluye la supresión de escenas eróticas “explícitas” y la manipulación interesada del doblaje; ello posibilita que múltiples personajes masculinos de imagen andrógina, muchas veces de abierta orientación homosexual, aparezcan con voz de mujer, para que los niños los confundan con féminas y así no reciben una información “inapropiada”.

Algunos críticos apuntan que tales personajes-hombres-ambiguos, presentes en casi todas las producciones de manga y anime son, simplemente, ingenuos mecanismos para que las jóvenes japonesas puedan experimentar fantasías que les son negadas a las mujeres en esa sociedad. Este tipo de series las transportan a un universo donde “lo femenino” tiene cierta hegemonía, ya sea por la presencia de heroínas o héroes andróginos, lo cual les garantiza fantasear con su sexualidad en un contexto de mucha más confianza.
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Las aventuras del anime en el Caribe

Escándalos a un lado, hoy día las vertientes temáticas del género son más amplias de lo que pudiera imaginarse. Entre ellas, se pueden mencionar la ciencia ficción, el discurso ambientalista, las historias de robots gigantescos manipulados por hombres (mecha) y el deporte, entre muchas otras.

Y aunque algunos consideren que el vértigo de los cubanos por el anime es reciente, lo cierto es que desde la década del 80 un alto porcentaje de las películas de animación exhibidas en las salas de cine procedía de la nación asiática. Por ese camino llegaron a nosotros infinidad de mecha (“Voltus V”, “Mazinger”, “Yaltus”), cintas protagonizadas por animales (“Los ositos polares”, “Tao Tao”, “La historia de un osito panda”), adaptaciones de clásicos de otros géneros (“El lago de los cisnes”) y un largo etcétera.

Asimismo, aún con décadas de retraso, la pantalla chica en la isla mayor de las Antillas ha visto desfilar series de la talla de “Ángel”, “La princesa caballero”, “Marco”, “Heidi” o “Astroboy” (conocido en Cuba como “Jet Marte”), de rotundo éxito en todo el mundo. Como se ve, Cuba no estuvo ajena al boom internacional del anime en los 80.

Eso sí, las expresiones más maduras y depuradas artísticamente de la modalidad, debieron esperar al presente milenio para encontrar un lugar en las pantallas cubanas. El espacio televisivo Ciencia y Ficción puede considerarse entre los pioneros en abrir los brazos al animado japonés adulto, y más recientemente, X-Distante, del Canal Habana, el cual merecería incorporarse a una señal de alcance nacional.

Por este último han desfilado piezas antológicas, desde “Akira”, de Katsuhiro Otomo (para muchos el “Blade Runner” del dibujo animado), hasta las películas de Hayao Miyasaki, unánimemente aclamado como la figura más visionaria y descollante de la segunda generación de animadores japoneses.

En resumen, ya sea haciendo concesiones a la audiencia, con guiños al mercado extranjero, o respetando la cartografía histórica, cultural e ideológica del Japón, el anime se las ha agenciado para demostrar su legitimidad.
Si no consigue aún la jerarquía en los mercados foráneos, dominados por los maremotos de mediocridad sello Disney, al menos no deja lugar a dudas de su contundencia artística en los tiempos que corren.

Así lo atestigua el Oscar otorgado a “Los viajes de Chihiro”, del propio Miyasaki, en 2002, reconocimiento sólo comparable al Oso de Oro que se llevara meses antes la rotunda cinta, durante el Festival de Cine de Berlín.

Las cotas de maestría que puede, y de hecho alcanza, año tras año el dibujo animado nipón son motivo más que suficiente para no serle indiferente.


Notas:

(1) A partir de este momento las cifras pertenecen al ensayo “El manga y el anime: la máquina transcultural”, del periodista Dean Luis Reyes, publicado en la revista Cine Cubano No. 159, enero-marzo 2006.

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lunes, 20 de abril de 2009

FMJD. En cuanto a las medidas antidemocráticas en el mundo, particularmente contra las fuerzas comunistas


En los últimos meses el ataque contra los derechos democráticos y libertades de los pueblos y la juventud del mundo se ha profundizado por los gobiernos imperialistas y sus estructuras internacionales, regionales y nacionales.

La criminalización de los que luchan contra el orden imperialista mundial y para derrocar el imperialismo en sí es una línea común de acción, que se centra en particular contra las fuerzas comunistas. Sin embargo, la FMJD considera que el ataque a las fuerzas comunistas tiene un significado mucho más profundo que solamente estas fuerzas (que sería inaceptable en cualquier caso), pero su objetivo es destruir toda resistencia contra el imperialismo.

La Presidencia de la Unión Europea (actualmente en manos del Gobierno checo), y su línea política de apoyo a las llamadas “investigaciones contra las dictaduras en Europa” es un claro intento de reescribir la Historia, al comparar los horribles crímenes del nazismo con el llamado “estalinismo”, un período que los escritores de la historia imperialista quieren criminalizar para confundir a la gente. En este mismo marco, la celebración de una conferencia sobre “la resistencia contra el comunismo en Checoslovaquia,” es una nueva oportunidad para intentar, una vez más, reescribir la Historia.

Sin embargo, esta no es una cuestión del pasado y sólo eso. De hecho, está muy conectado a la realidad cotidiana del mundo actual y de su futuro. En un momento en que la crisis capitalista está mostrando claramente los callejones sin salida y el carácter autodestructivo del sistema capitalista y la imposibilidad de un futuro de paz, soberanía y de derechos sociales y políticos para toda la humanidad, es necesario que el imperialismo para sobrevivir persiga a aquellos que pueden enterrarlo! Por esta razón, el imperialismo está desarrollando una nueva “caza de brujas”, tratando de que el pueblo y la juventud del mundo no crean que es posible luchar y ganar, que es posible derrotar al imperialismo.

La FMJD denuncia que todas estas preocupaciones sobre “democracia” procedentes de la Unión Europea no son más que una forma de imponer el orden mundial del imperialismo. Permitidnos recordar: el mismo Gobierno checo que ahora preside la UE criminalizó e ilegalizó a la KSM (Unión de Juventudes Comunistas de la República Checa ) por su programa político, así como ocurre en algunos otros antiguos países socialistas (como Hungría o en la zona del Báltico), donde los comunistas, sus organizaciones y elementos políticos están prohibidos y perseguidos, esta misma Unión Europea que profundiza relaciones con el Estado de Israel, que apoya (directa e indirectamente) la matanza diaria y la humillación del pueblo palestino, la misma UE que coopera cada vez más y más con la OTAN, un instrumento de guerra que ha llevado la muerte a miles de pueblos en los últimos años, la misma UE que coopera con los EE.UU. en su estrategia de promover interferencias en la política interna de Cuba, creando ONG ’s abiertamente para tal fin, y la mismo UE que coopera con los regímenes dictatoriales de Egipto y Colombia, donde diariamente la gente es asesinada, herida o perseguida solamente por sus opciones políticas.

Por otra parte la FMJD denuncia la situación existente en los países de la propia Unión Europea demostrando su falta de honradez en su preocupación por la democracia. La tardanza en explicar la muerte de una persona en una manifestación (Londres, Reino Unido), la prohibición de que los comunistas puedan ser profesores (Alemania), la detención y las interferencias en los sindicatos de estudiantes realizada por la policía (Portugal), la prohibición de un festival cultural a causa de que una de las bandas invitadas tiene canciones sobre la resistencia (España), la inhumana expulsión de los inmigrantes y la manera en que son explotados y perseguidos (Italia), entre muchas causas, que por sí solas explican lo vacía que es la palabra “democracia” para el imperialismo .

A todo esto sólo una respuesta puede ser dada por la juventud y los pueblos del mundo: la lucha! La FMJD exhorta a todas sus organizaciones miembro y amigos a denunciar tanto como podamos el actual intento de criminalizar la lucha que desarrollamos, las organizaciones comunistas en particular, durante los días de la conferencia acerca de Checoslovaquia (15 y 16 de abril).

Además, la FMJD señala que a pesar de los difíciles tiempos que se nos vienen encima esto es una señal de que el imperialismo sabe que podemos vencer, por lo que tenemos que reforzar nuestra lucha diaria en escuelas, centros de trabajo y vecindarios, no debemos tener miedo de lo que somos y ni por lo que luchamos, ya que es el único camino por el que la humanidad logrará la paz duradera tanto tiempo esperada y el desarrollo social que el imperialismo sigue intentando posponer.

¡Derrotaremos al imperialismo!

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miércoles, 8 de abril de 2009

Juventud y cultura de masas



Fragmento de la reciente entrevista realizada por Dax Toscano Segovia a Vicente Romano, investigador de la comunicación

En América Latina, principalmente entre la juventud, han tenido mucha aceptación los libros best seller de Cuauhtemoc Sánchez o las obras de Paulo Coelho. De igual manera la juventud se siente atraída por las revistas que el mercado les propone donde se habla de música, los ídolos del momento, las fiestas juveniles y donde salen las muchachas y los muchachos retratados en sus espacios de reunión, ya sea en el colegio, en el mall o en su barrio. En el campo musical todavía las y los jóvenes se sienten atraídos por Juanes, Shakira, Britney Spears, Alejandro Sanz, Enrique Iglesias o por ritmos musicales como el Hip Hop o el Rap. ¿Qué elementos positivos y qué elementos negativos tienen estas producciones? ¿Cuáles son las razones para que la juventud se identifique con esos personajes de la música?

Por mi edad no soy consumidor de estos productos, pero como docente universitario sí he podido observar algo los comportamientos de los jóvenes. Aunque los ritmos y melodías de mi juventud eran muy distintos, algunos de mis estudiantes me han enseñado que en su música, para mí estruendosa y alocada, también se manifiesta mucha protesta contra este sistema que los explota.

Sólo puedo decir que el sistema capitalista también ha privatizado los espacios públicos, privando así a los jóvenes de lugares de reunión no comercializados. La reacción de los jóvenes, al menos en España, ha sido la ocupación de ciertos espacios públicos con el llamado “botellón”, algo que las autoridades no ven con buenos ojos y procuran desalojarlos por la fuerza.

Con esta actitud, los jóvenes evidencian una de las carencias de este sistema para establecer y fomentar las relaciones democráticas, tanto para los jóvenes como para los mayores, a saber: los “lugares del tiempo”, esto es, lugares del encuentro, de entrar en contacto, como plazas, patios, etc.

Este tipo de lugares de actividad simultánea parecen desaparecer cada vez más del escenario, ya sea en el trabajo, en público, o en casa. El diálogo con el compañero o compañera de trabajo se ha sustituido por el diálogo con la pantalla del ordenador. La tendencia económica apunta también en otra dirección: la de sustituir los lugares de comunicación intensiva por una profusión cada vez mayor de relaciones comunicativas tecnológicas.

Esto equivale a una creciente mutilación de los aspectos más humanos de la comunicación, la relación e interacción directa entre las personas.

La democracia, como sistema abierto, implica necesariamente espacios abiertos, a los que todos pueden acceder. El espacio público debe ser del público, o mejor dicho, de los públicos, el lugar de encuentro del pluralismo y de la interacción social. En este sentido, los espacios públicos tienen gran importancia para el disfrute y uso colectivo del tiempo libre, de la comunicación, del consumo de cultura, del asueto y esparcimiento, etc.

Es muy significativo que, tras su absorción por la Alemania capitalista, la RFA, los jóvenes de la absorbida Alemania socialista, la RDA, reclamasen la devolución de sus antiguos “lugares del tiempo”, sus lugares de esparcimiento.

La juventud en diversos lugares aparece como contestataria frente al sistema capitalista y al poder adulto adoptando diversas modas en cuanto a peinados, formas de vestirse y hábitos se refiere. Los ideólogos y propagandistas del sistema han sido muy inteligentes, apropiándose en algunos casos de esos elementos de la juventud o en otros fabricándolos ellos mismos para hacerlos aparecer como parte de la rebeldía juvenil. Esto también tiene que ver con el consumo de ciertas drogas. El sistema trata de paralizar a la juventud en unos casos o de cooptarla en otros, dejándoles cierto espacio en el que aparezcan como independientes de esas estructuras de poder. ¿Cómo lograr efectivamente que la juventud no se deje, en forma sutil o abierta, engañar por el sistema y sus mecanismos de alienación?

Por su esencia, el sistema capitalista no puede sino apropiarse de todas aquellas manifestaciones humanas, incluidos los sentimientos, a fin de capitalizarlas. Me parece que los jóvenes son cada vez más conscientes de esta explotación y comercialización. Sorprende que en casi todas las manifestaciones de protesta a que asisto me sienta a veces extraño entre todos los jóvenes que participan. Para mí, esto significa que son conscientes de su explotación y de los deseos de cambio de sistema político, económico y cultural. A nosotros, los mayores, sólo nos cabe contribuir a ampliar su conciencia, como dijo el joven ensayista inglés Ch. Caudwell que murió combatiendo el fascismo durante la Guerra Civil Española. Esto es, contribuir a desentrañar los múltiples y sutiles mecanismos de manipulación y dominio existentes en esta sociedad de libre mercado, como se autodefine hipócritamente.

Aunque lo que impera en la organización social actual es la animalidad, la ley de la selva, los valores del más fuerte, la cooperación y la solidaridad están en el origen de la humanidad. El ser humano surge cuando empieza a prestar atención al otro. Sin la cooperación y la solidaridad no hubiera podido elevar su animalidad a humanidad, crear el lenguaje, la cultura, etc., y alzarse sobre el resto de los animales. De ahí que la solidaridad emerja como una categoría óntica y, al mismo tiempo, política, tanto ayer como hoy.

La juventud es rebelde, impetuosa. Sin embargo, esa rebeldía muchas veces no se expresa contra el sistema como una totalidad, sino contra cosas que competen a la individualidad de cada joven y que tienen que ver principalmente con problemas de su vida cotidiana. A muchas y muchos jóvenes no les interesa militar políticamente en organizaciones revolucionarias, de izquierda. Cansados tal vez por la palabrería, el dogmatismo y sectarismo de diversos grupos, más precisamente sectas, se decepcionan de pertenecer a ellos. La falta de respuestas concretas a esos problemas cotidianos, también aleja a la juventud de esas organizaciones. En cambio, otras y otros jóvenes se vinculan a grupos religiosos o forman parte de clubes de fans de artistas o deportistas. ¿Qué propuestas concretas y qué tareas inmediatas se deberían plantear los colectivos y las organizaciones de izquierda, revolucionarias para que la juventud participe, se implique y se sienta identificada con estos grupos?

Los jóvenes tienen buenas razones para estar desengañados con los partidos y organizaciones de izquierda. En España, al menos, es cierto que su cultura cainita los ha llevado a la fragmentación extrema en que se encuentran hoy. Obsesionados con la conservación de sus parcelitas de poder en el aparato o en las instituciones, malgastan sus vidas y sus proyectos en palabrería huera, a la caza de una supuesta “línea correcta”. Mientras tanto la revolución puede esperar. Y los jóvenes que se acercan a ellos se ven frustrados y lo abandonan pronto.

Pero como el ser humano no puede vivir sin los demás, en plan Robinson, busca satisfacer sus necesidades de relación con los otros en los clubs y sectas religiosas. De ahí que, frente a la ética de la exclusividad y del individualismo haya que contraponer la ética de la solidaridad y la cooperación.

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