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viernes, 11 de febrero de 2011

"El Estado de derecho es hoy un regalo envenenado"

Salvador López Arnal Rebelión

Entrevista a John Brown (II)

Colaborador de Rebelión y de otras páginas alternativas de la red, John Brown es autor, entre otras publicaciones, de La dominación liberal. Ensayo sobre el liberalismo como dispositivo de poder.

Tres preguntas sobre lo que señalaste en los compases finales de la anterior conversación [1]. ¿Qué es para ti la dictadura del proletariado? ¿La izquierda comunista debe seguir vindicando esa noción incluso después de lo que se ha hecho en su nombre en sociedades y momentos históricos recientes? ¿En Cuba o en China, por ejemplo, existe o ha existido alguna forma de dictadura del proletariado?

Abandonar la dictadura del proletariado en la teoría marxista de la historia es lo mismo que abandonar la ley de la caída de los graves en la física de Newton. Marx así lo entendía y lo dijo muy explícitamente en su carta a Weidemeyer. La idea de dictadura de clase es consustancial a la concepción marxista de la política en las sociedades de clase y concretamente en el capitalismo. La dictadura del proletariado es sólo el reverso necesario de la dictadura de la burguesía. Sin embargo, las formas políticas de la dictadura de la burguesía no tienen por qué ser siempre “dictatoriales”, esto es violentas y liberticidas; existe un capitalismo democrático y también existen capitalismos dictatoriales en el plano político como el Pinochet o el de Ben Alí en Túnez. En el caso de la dictadura del proletariado, sus formas políticas no pueden ser nunca “dictatoriales”, al menos en lo que se refiere a la relación de los órganos de gobierno a la mayoría social proletaria.

En China y en Cuba, como en la propia Rusia o en la Comuna de París, ha habido claramente momentos de dictadura del proletariado, sobre todo al principio de los procesos revolucionarios, que luego fueron sustituidos por formas autoritarias de gobierno, por esa perpetuación del socialismo de la que hablamos antes. Esas formas autoritarias han tenido cierta utilidad, pues han liberado a China y a Cuba de la dependencia respecto del imperialismo y han permitido a China convertirse en un polo capitalista autónomo, una potencia regional. En cuanto al futuro de Cuba, las cosas no están claras: es posible un paso a un capitalismo nacional de mercado controlado por el Estado como en China, pero también existe la posibilidad de un desarrollo comunista a partir de la gigantesca acumulación de comunes productivos y cognitivos que se da en la Isla. Un regreso puro y simple a la dependencia, al mercado mundial, me parece improbable.

Hablabas también, críticamente, de la defensa del Estado de Derecho que tan de moda está, en tu opinión, entre sectores de la izquierda. ¿No hay que defender pues el Estado de Derecho? ¿La tesis que señala la inconsistencia entre el Estado de Derecho y el modo de producción de capitalista te parece poco sensata?

Muy buenos y queridos amigos míos defienden esa tesis que ya fue defendida por ilustres marxistas como Kautsky y Bernstein. Creo que desde el marxismo es sencillamente indefendible. Por ello tienen que inventarse dentro de Marx o importar en el marxismo desde la antropología un invariante antropológico que sirva de base iusnaturalista al Estado de derecho.

En cuanto a la inconsistencia entre capitalismo y Estado de derecho, es la misma que existe entre feudalismo y religión. Si se es creyente, puede pensarse que la religión tenía un valor transcendente que le hacía superar incluso en la Edad Media el marco feudal, si no se es creyente, se analiza el funcionamiento de la religión dentro del modo de producción feudal y basta. Quien piensa que el Estado de derecho es portador de valores eternos, al igual que el hombre como sujeto de los derechos del Estado de derecho, es un creyente, no un materialista. En cuanto a la conveniencia política de levantar las banderas de la burguesía cuando esta está agrediendo a media humanidad en nombre de los derechos humanos y el Estado de derecho, más vale no hablar. Puestos a resucitar términos, me parece mil veces más útil el de dictadura del proletariado, siempre y cuando no se separe de la dictadura de la burguesía que es su necesario trasfondo. El Estado de derecho es hoy un regalo envenenado: su función es semejante a la del libre cambio que Inglaterra imponía a todos los países en el siglo XIX, reservándose el derecho de defender su propio mercado. Hoy, el Imperio impone a todos el Estado de derecho, reservándose el derecho soberano a actuar dictatorialmente. Ese regalo, por lo demás, de obligada aceptación, más vale que se lo queden. Nosotros nos quedamos con una democracia no estatal ni representativa, o, lo que es lo mismo, el comunismo.

“Althusser sigue siendo la gran referencia teórica de un marxismo”, has señalado. Pero él mismo, en su última obra, El porvenir es largo, hablaba de que su lectura de Marx no había sido muy profunda, que había hablado de oídas en algunas ocasiones, para impresionar, que había trabajado menos de lo que se pensaba la obra del autor de El Capital. ¿Exageró tal vez? ¿Se flageló? ¿Ya eran malos momentos?

He visto personalmente los libros, los ejemplares de la obra de Marx utilizados por Althusser, llenos en cada página de notas y de subrayados, también los centenares de páginas de manuscritos preparatorios de Pour Marx o de Lire le Capital. No son indicios de un conocimiento escaso o de oídas. Sabido es que la exigencia despiadada del superego en algunas estructuras psíquicas obliga al sujeto a autohumillarse. Como recordaba Freud en El malestar en la civilización, son siempre los santos los que se sienten más culpables.

Lacan fue un pensador que cautivó a un sector numeroso e importante de la izquierda europea, fuera marxista o no. ¿Qué opinión te merece su obra?

Lacan es a Freud lo que Althusser es a Marx. Gracias a Lacan podemos hoy leer a un Freud distinto del que nos presenta el freudismo norteamericano, secuaz de Anna Freud. Lacan considera que la tarea del psicoanálisis no es la de “normalizar” el ego, ni de completarlo, lo que, por lo demás es tarea imposible, sino la de permitir al analizante -que no es un paciente- vivir con su síntoma. Tanto Freud como Marx son autores que nos enseñan a ver nuestra sociedad y nuestra subjetividad como realidades esencialmente divididas. Intentar “normalizar” un sujeto neurótico es someterlo al orden social que en gran medida es origen de su malestar.

Lacan es además quien, desde los años 50 anticipó el “giro lingüístico” al afirmar que “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”. Lacan nos permite, por otra parte, pensar con mayor radicalidad en qué consiste el materialismo. No basta para Lacan que el yo sea un efecto del no-yo conforme a la definición fichteana del materialismo, o que la conciencia sea un efecto del ser social (Marx). La tesis del materialismo no puede ser una mera inversión de la tesis idealista según la cual el yo es originario y el no yo es derivado. Un materialismo que se limite a invertir la tesis idealista no ha salido del idealismo. Lo que aporta Lacan al materialismo -y esto es decisivo- es la idea de un sujeto dividido por el lenguaje, y de un no-yo, el Otro del orden de los significantes, necesariamente incompleto. La concepción determinista y finalista de la historia que se asocia con las formulaciones vulgares del marxismo se basa en la idea de una “determinación en última instancia” del acontecer histórico por la esfera económica. La economía es una esfera que adquiere su entidad propia en el capitalismo gracias a una presunta autorregulación: es un todo autónomo y autodeterminado con todas las características del Yo del idealismo. Romper con esta concepción supone reconocer que la economía no se autorregula, no se funda en sí misma. Esto es lo que tienen en común Lacan y Marx.

Apuntas, siguiendo a Lacan, que intentar normalizar a un “sujeto neurótico” es someterlo al orden social que, en gran medida, es la causa de su malestar. ¿Un enfermo mental (pongamos, una persona bipolar o un individuo esquizofrénico) es un sujeto neurótico? Si fuera así, ¿no habría entonces que “normalizarle”? ¿Qué habría que hacer con él entonces?

En los casos que citas se trata de psicosis, no de neurosis.

Perdona, tienes razón.

De todas formas, aparte de normalizar a la gente, para lo que ya existen policías, médicos, sociólogos y psicólogos, pueden hacerse otras cosas: para empezar, respetar su singularidad y considerar que el trabajo sobre su síntoma corresponde al “enfermo”, incluso cuando se trata de un psicótico. Es esto lo que el psicoanálisis intenta hacer tanto en su dispositivo clásico, el “diván”, como en las instituciones en que su práctica puede producir efectos. No se trata de no hacer nada con los psicóticos, sino de hacer algo que les permita alcanzar por sí mismos el mínimo de enganche con el lenguaje necesario para la vida social. Por otra parte, la institución, incluso el encierro, pueden ser útiles como medios de protección del enfermo frente a un entorno social que consideran hostil y que les es hostil. Para ello, institución y encierro no deben ser un fin en sí, un elemento sustancial de la cura, sino un marco para una actividad del sujeto sobre sí mismo con asistencia de individuos capaces de escuchar, incluso de escuchar su silencio.

Hablabas también de la anticipación lacaniana del “giro lingüístico”: el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Pero eso, mirado con calma, es decir mucho y es decir muy poco. Todo, o casi todo, puede tener una estructura afín a la estructura de un lenguaje. Por lo demás, ¿todo lenguaje, natural o formal, tiene la misma estructura o una estructura afín? ¿Qué singulariza esa estructura?

A (casi) todo se le puede dar la estructura de un lenguaje por que casi todo es simbolizado por un lenguaje. El animal que habla no tiene ningún conocimiento de la realidad, ningún contacto con la realidad que no haga intervenir el lenguaje. Esto lo decía ya Aristóteles, mucho antes que Lacan. Lo que aporta Lacan es un desarrollo coherente de ciertas tesis freudianas sobre la relación entre el inconsciente y el lenguaje. El lenguaje no sólo, ni sobre todo, es un medio de comunicación. En el lenguaje existen fallos, errores, lapsus que apuntan más allá de él mismo, hacia el sujeto del inconsciente. Decía Lacan en Televisión que Freud se había adelantado a Saussure y que, en realidad era el verdadero fundador de la lingüística, al descubrir la estructura lingüística del síntoma en la psicopatología de la vida cotidiana y en el chiste, así como en el trabajo del sueño. Con ello lo que descubría Freud, a través de estos “fallos” en la comunicación interindividual era la centralidad del significante, del aspecto material de la palabra, en el lenguaje. El lenguaje se hace visible como estructura, como cadena significante, en el momento en que falla. Sin los síntomas que apuntan al sujeto del inconsciente, el lenguaje sería invisible como sistema, se confundiría imaginariamente con las cosas como ocurre en todas las teorías representativas de la significación lingüística. El lenguaje abre la posibilidad de mentir, mostrando así la presencia-ausencia del sujeto. Significante y sujeto (del inconsciente) son así inseparables. En términos de Lacan: “un significante representa un sujeto para otro significante”, mientras que un “signo” es aquello mediante lo cual un sujeto representa una cosa para otro sujeto.

Castillo del Pino, irónicamente, hablaba de Charlacán y Alan Sokal y Jean Bricmont, con cuidado y matizadamente, criticaron en Imposturas intelectuales algunos abusos lógico-metafóricos, en su opinión, de Lacan y también de otros autores y autoras franceses. ¿Qué opinión te merecen estas aproximaciones críticas?

Chomsky lo definió como “un brillante charlatán consciente de serlo”. Yo creo que Lacan no lo desmentiría, pues siempre afirmó que su prosa hablada representaba la posición del analizante que aplica la regla fundamental del psicoanálisis, la libre asociación. Hablar como el inconsciente es hablar como un charlatán. Sin embargo, las aproximaciones críticas de Sokal y Bricmont son burdas simplificaciones. Conste que la broma literaria de Sokal me parece divertida y su éxito es índice del grado gigantesco de pedantería y papanatismo de que hacen gala muchos intelectuales de la izquierda. Por lo demás, estoy convencido de que la Etica de Spinoza habría sido incluida por estos señores entre las “imposturas intelectuales”. Y es que existe una relación bastante estrecha entre la Etica more geometrico demonstrata de Spinoza y el discurso deliberadamente barroco de Lacan: en ambos casos se trata de impedir un reconocimiento inmediato del lector en lo que dicen; el lector tiene que trabajar sobre lo leído y lo leído tiene que trabajar en él, para producir un concepto. Es lo contrario de la concepción empirista del conocimiento -y de la lectura- que es habitual, y para la que existen hechos y datos transparentes que hablan por sí mismos y que basta leer en la realidad como en un “libro abierto”. Esta concepción empirista es considerada por Lacan como una posición imaginaria: Spinoza lo dijo en los mismos términos.

Dejo aparte lo que conjeturas sobre la Ethica de Spinoza. Sokal y Bricmont, de hecho, no la incluyeron en ninguna serie de imposturas y es altamente probable que tuvieran noticias de ella. Broma literaria, dices, sus Imposturas intelectuales. No lo pensaron ellos así, no lo parece cuanto menos. ¿Por qué su éxito es índice del grado gigantesco de pedantería y papanatismo del que hacen gala muchos intelectuales de izquierda? ¿No inviertes la crítica? Es eso precisamente lo que ellos critican a Lacan y a otros autores: que, en ocasiones, en ocasiones que ilustran con referencias y selección de textos, hablan, por ejemplo, del axioma de elección o del teorema de incompletud gödeliano sin tener ninguna idea consistente y fructífera de lo que están hablando. ¿No habías dicho tú mismo antes que ser materialista era no contarse cuentos?

Es también una forma de papanatismo negar a cualquier otro discurso la utilización de temas y de resultados de la ciencia. Insisto, no sólo Spinoza, sino Platón y tantísimos otros caerían bajo la crítica de Sokal y Bricmont. El planteamiento inicial de Sokal y Bricmont es una broma, una broma tomada en serio como todas las buenas bromas, pero una broma, ni más ni menos. Hacer un collage de textos de filósofos postmodernos y presentarlo como artículo a una publicación de la universidad de Duke sometida a “peer review” me parece una humorada excelente, sobre todo porque la cosa coló.

Sí, sí, de acuerdo, ese es el origen del libro.

Todo chiste nos hace reír señalando un punto de realidad que no queremos aceptar conscientemente, que reprimimos. En este caso, se trata de la pedantería de cierto discurso progre que hace que algunos respondan aprobativamente de manera pavloviana a lo que huela a políticamente correcto, sin preguntarse por la coherencia del texto. Tal vez, sin embargo, el texto tuviera más coherencia de lo que los propios autores del pastiche pensaron y no haya que ser tan severos con el comité editorial de la revista. Es muy fácil hacer un pastiche de grandes filósofos con aspecto verosímil. En la Edad media eran frecuentes los textos como el Liber de causis que mezclaban alegremente temáticas aristotélicas y platónicas. Lo fascinante es que los textos tenían su coherencia y sirvieron incluso de inspiración a toda la filosofía árabo-musulmana clásica. Pensar que el hablante o el escribiente es dueño del significante es una ilusión de la que el psicoanálisis lleva más de un siglo intentando liberarnos.

Cambio de tercio. ¿Tienes alguna predilección por algún autor del marxismo italiano? ¿Gramsci sigue siendo un pensador a tener muy en cuenta? ¿Te interesa algún otro pensador o pensadora? ¿Lucio Magri, Rossana Rossanda?

Gramsci es para mí un autor fundamental en cuanto es el gran pensador marxista de la lucha de clases ideológica y, aunque no utilice este término, sino el de hegemonía, de la dictadura del proletariado. Gramsci nos permite mejor que ningún otro gran marxista -desde luego mucho mejor que Lenin- comprender la complejidad de los dispositivos de poder de clase. En ello es un poco reconocido precursor de Michel Foucault. En cuanto a Rossana Rossanda, como lector del Manifesto y de sus magníficos artículos, la admiro como periodista y como intelectual, pero no es un personaje comparable a Gramsci.

Déjame que te pregunte por autores que tienen actualmente gran o una notable influencia en amplios sectores de la izquierda europea y mundial. Empiezo por Negri. ¿Qué opinión te merece su obra y su resurgimiento?

Negri no sólo es Negri. Poco se entiende de su obra si se la separa del marxismo autónomo italiano donde antes del propio Negri destacan las obras de Panzieri y sobre todo de Tronti. Es fundamental para el marxismo de finales del siglo XX el doble vuelco que da el autonomismo al marxismo de la Tercera Internacional: 1. en primer lugar la afirmación del carácter determinante de la estructura interna del proletariado, su composición de clase: obrero profesional, obrero masa, obrero social; 2. la afirmación de la subjetividad obrera como elemento determinante de la lucha de clases, frente al pasivismo, victimismo y consiguiente mesianismo y milenarismo propios de la izquierda. Para Negri, la lucha de clases no es mera lucha contra la explotación, sino expresión de una potencia que al afirmarse se abre paso frente a la explotación. Nada que no esté ya dicho en Spinoza. El propio concepto de “multitud” utilizado en sentido positivo a la manera de Spinoza, frente al concepto negativo de multitud de la tradición política occidental, desempeña un papel fundamental en la teoría y en la política de Negri. La multitud describe la pluralidad interna de un proletariado desterritorializado, precario, fuertemente marcado en su nueva identidad a través de las nuevas formas de trabajo por la centralidad del lenguaje y de la comunicación. La multitud es asimismo la clase sin clase que despliega, que produce y reproduce los comunes productivos: a diferencia del pueblo de la filosofía política que era unificado por el Estado o de la clase obrera del marxismo de la IIa y IIIa internacionales que se veía unificada por el Partido, la multitud no necesita ninguna instancia representativa para acceder a su unidad, pues su unidad está siempre ya dada en los comunes productivos. Los conceptos de Negri son, para un spinozista político, pero también y por lo mismo, para un marxista, fundamentales si se quiere comprender algo del caos social y político del capitalismo tardío.

En cuanto a Zizek. ¿Es tan interesante su obra, su cada vez más voluminosa obra, como suele afirmarse entre algunos sectores de la izquierda marxista?

La obra de Zizek es interesante en la medida en que aplica de manera sumamente creativa la teoría psicoanalítica al análisis de la realidad social y política. Aprecio mucho la radicalidad con que reivindica conceptos como el de dictadura del proletariado o sus análisis sobre el terrorismo y la violencia. Sin embargo, Zizek tiene también una dimensión espectacular y comercial que me resulta cargante. Desde el punto de vista filosófico, su intento de conciliar la dialéctica hegeliana con la enseñanza de Lacan -a pesar de lo que afirma el propio Lacan sobre Hegel- me parece condenado al fracaso.

Te pregunto en la próxima sesión por Deleuze, Derrida y Foucault.

De acuerdo, aunque hay que distinguir entre los nombres que citas.

Nota.

[1] Entrevista a John Brown (I). “El comunismo es la libre producción de los comunes, sin Estado, sin clases, sin mercado y sin derecho". http://www.rebelion.org/noticia.php?id=121710

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miércoles, 27 de octubre de 2010

Cómo ha cambiado la gente en Rusia

A.K. Trubitsyn Rebelión

En un encuentro con los participantes de la Conferencia de Múnich, Medvédev subrayó que la gente en Rusia “había cambiado mucho” .

“Me recuerdo hace 25 años. Era otra persona, aunque pensaba que ya había madurado, apunto de terminar la tesis doctoral, veía las cosas de otro modo, de un modo más idealista supongo, era más inexperto”.

Sin embargó Medvédev dejó sin aclarar en qué había cambiado la gente en Rusia.

Probemos pues a especificar y ya de paso esclarecer, por qué se dieron esos cambios: unos cambios que recuerdan los que describía en su novela “Reforma general”, el maravilloso escritor marinista Leonid Sobolev.

“La peste del exterior penetra en el automóvil. Estropea el aire, dañando los cálidos aromas, y el chófer acelera bruscamente, dejando atrás las cisternas rojo oscuro del convoy de saneamiento: Helsingfors aprovecha el resguardo de la noche y las carreteras secundarias para la limpieza de la ciudad...

...Unas cisternas de un rojo oscuro, envenenando con su peste la noche de luna, circulan al lado del coche, removiendo en su interior suculentos bistecs, delicadas y rosáceas langostas, fresas, chocolate, caviar, vino caro, los nombres que tenían todas ellas, y que no hace mucho engalanaban la mesa de algún restaurante, convertidas ahora en una entremezclada masa ponzoñosa y repugnante”.

En qué se diferencian las gentes soviéticas de los “queridos rusos”, como denominaba a su electorado el inolvidable Yeltsin ― quien recibiese de Putin la orden “Por sus méritos ante la Patria”: por saquear el país, destruir su potencial industrial y científico, cañonear el parlamento, provocar la vergonzosa guerra de Chechenia y demás encantadoras travesuras. ¿Qué ha cambiado en los 25 años de “democracia” a los que se refería Medvédev?

Las gentes soviéticas vivían tranquilas, de un modo abierto y honrado. Los “queridos rusos” han instalado aterrorizados en sus portales y apartamentos puertas de acero con candados cifrados, y rejas carcelarias en las ventanas de los primeros pisos: Resulta interesante comprobar como la delincuencia ha crecido de un modo proporcional al “renacimiento espiritual” que los “demócratas” han endosado al pueblo. Sorprende ver hasta que punto coinciden los gráficos que muestran el crecimiento del número de iglesias y el de la delincuencia. Ese don para delinquir de los “queridos rusos” ha alcanzado en estos 25 años cimas inimaginables. Por ese motivo, casi la mitad de la población en edad de trabajar en Rusia lo hace como portero o vigilante, y lo único que sabe hacer es llevar a alguien arrastras o no dejar pasar. Enormes sumas de dinero se dedican a instalar complicados torniquetes y vallas kilométricas en el transporte y cámaras de vigilancia en las tiendas, que de poco sirven.

Los soviéticos vivían en ciudades hermosas y cómodas, donde la cantidad de espacios abiertos y zonas verdes estaban determinados por las investigaciones ciéntificas de los mejores médicos higienistas, que se cumplían de modo escrupuloso en la costrucción de nuevas viviendas, calles, barrios. Los “queridos rusos” con sus casas “soldadas” en lo que antes eran zonas verdes, han desfigurado y afeado las ciudades, dejando a la gente sin aire ni luz, condenando a la enfermedad y la muerte temprana a los niños de la ciudad.

Los soviéticos eran el pueblo que más leía, el que tenía mejor educación en el mundo. Los “queridos rusos” se han convertido en el pueblo más alcoholizado; las drogras cultivadas bajo control usamericano en Afganistán, inundan toda Rusia. Los “queridos rusos” llevan 25 años llamando “college” al instituto de formación profesional, “liceo” a la escuela de artes y oficios, “universidades y academias” a los institutos de educación superior, y todo para obtener un único logro: que alguien que termina una de esas “supermegaacademias” tenga menos conocimientos e intelecto que cualquier alumno mediocre que acabase un instituto de formación profesional soviético.

La gente soviética construyó nuevas ciudades y fábricas, crearon nuevas tecnologías y maquinaria única: los “queridos rusos” han visto como en estos 25 años desaparecían de la faz de la tierra más de 20 mil aldeas y ciudades, cómo se destruían cientos de fábricas y miles de granjas, cómo se perdían la tecnología, la maquinaria, que los países occidentales importaban de la URSS y que ya nadie sabe hacer. En estos 25 años la industria ha sufrido más daños que el que causaron las bombas y los proyectiles durante la guerra.

Para los soviéticos, la única clase privilegiada eran los niños. Para ellos se construían palacios de pioneros y talleres escolares, se resevaban los mejores lugares en los balnearios de descanso, se les proporcionaba todas las posibilidades para un desarrollo armonioso y libre, se les abrían las puertas del mundo de la ciencia y la educación. Los “queridos rusos” han convertido en clase privilegiada a los capitalistas, especuladores y usureros, y a los niños les han quitado todo, desde las guarderías, convertidas en “viviendas de alto standing”, hasta la posibilidad de estudiar en un centro universitario de acuerdo con sus capacidades, sin depender del grosor de la cartera de papá.

Millones de niños en las calles, analfabetos, menores drogadictos y alcohólicos, son el fruto de la Rusia “democrática”.

Los soviéticos tenían orgullo. Se enorgullecían de haber sido los primeros en salir a espacio, de construir los mejores aviones y centrales hdroeléctricas, de ser los primeros en automatizar el montaje en las fábricas y tener la mejor maquinaria. 25 años después los “queridos rusos” se enorgullecen de tener una lata de cerveza en la mano y de que una chica de Samara haya llegado a ser “miss no sé qué”. Y hacen todo esto intentando permanentemente ingeniárselas para “parasitar” en el orgullo de los soviéticos, hablando constantemente en sus medios de los logros soviéticos, como “rusos”. Hace poco tuve que oír por la radio que el helicóptero Yak-24, creado en época de Stalin en un plazo increiblemente corto (los británicos y usamericanos no consiguieron construir nada similar), que batiese en los 50 infinidad de records, no era soviético, sino... “ruso”. ¿Me pueden decir qué helicópteros ha creado la Rusia “democrática” en estos 25 años? Lo único que ha hecho ha sido modernizar modelos ya existentes, y los que lo han hecho han sido ingenieros de la escuela soviética. Mienten los demócratas queriendo hacer pasar la limonada por champagne y lo soviético como “ruso”.

Por cierto, que lo que llaman “cava ruso” no deja de ser el “sovietico” de siempre. En 1941, en cuanto expulsamos a los fascistas de Moscú, el camarada Stalin dijo que para celebrar la Victoria haría falta mucho champagne, por lo que encomendó desarrollar la técnica de su producción. En 1942 echó a andar la fábrica moscovita de vinos achampañados, con una producción masiva y de buena calidad. Por algo el “Sovietskoye shampanskoye” era una marca reconocida en el mundo. No había tecnología que se resistiese al hombre soviético, desde los helicópteros hasta el cava, en todo era el primero. ¿De qué pueden presumir los “queridos rusos”, qué saben hacer?

Podríamos seguir, aportando decenas de parámetros concretos, en los que ha cambiado el pueblo en estos 25 años, pero sería algo de lo que se avergonzaría cualquier gobernante. Pero Dmitri Medvédev, no se avergüenza.

Como ven la diferencia entre el pueblo soviético y esto en que nos han convertido en estos 25 años, no se diferencia mucho de las viandas de una mesa de restaurante y el contenido de las cisternas de color rojo oscuro.

¿Por qué ha ocurrido? Por lo mismo. El pueblo fue arrojado a través del tracto gastrointestinal del capitalismo. Y no es culpa del pueblo, sino su desgracia el que lo hayan convertido en eso. Es algo que han hecho los “demócratas”, apologetas del capitalismo. Los mismos, que gracias a sus mentiras sobre las lindezas de la “democracia” y los inventados “crímenes” del Poder Soviético han nublado la mente de la gente, les han engañado y saqueado.

Si hubiera salido a la tribuna, alguno de esos “perestroikos” y “demócratas”, pongamos cualquier Sájarov o Berezovsky de esos, y hubiera dicho abierta y honestamente que pretende dejar a la gente sin acceso gratuito a la vivienda y educación, apropiarse del fruto de su trabajo, arrebatarles a los niños sus campamentos de pioneros, destruir fábricas y granjas, convertir el país en un simple suministrador de materias primas, destruir el ejército y la flota y sembrar el alcoholismo y la drogadicción, ¿qué hubiera pasado? Les hubieramos escupido a la cara y sacado a empujones del estrado. ¿Qué persona normal iba a estar de acuerdo con esa perspectiva? Por lo mismo que mintieron esos “demócratas” hace 25 años, continúan mintiendo ahora, ensalzando su régimen y despreciando lo que el pueblo soviético logró.

Fuente: http://kprf.ru/crisis/edros/83959.html

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jueves, 25 de marzo de 2010

Salarios y lucha de clases

Alejandro Nadal La Jornada

En 1817 David Ricardo escribió en sus Principios de economía política que la principal tarea de la economía política era determinar las leyes que regulan la distribución del producto entre las clases que componen una sociedad. Esto ya estaba inscrito en la teoría de Adam Smith, autor de la Riqueza de las naciones (1776) y por lo común considerado el fundador de la economía política. Pero al explicitar esto en el prefacio de sus Principios, Ricardo le da una nueva dimensión.

Lo cierto es que ese peculiar discurso llamado teoría económica se echó a cuestas el trabajo de definir las reglas que permiten asignar a cada clase social su participación en el producto. De aquí nació la idea de que el ingreso de cada persona está determinado por su contribución a la producción, y se construyó una teoría (con pretensiones científicas) que demostraba lo anterior. Al trabajo y al capital les correspondería un ingreso de acuerdo con su productividad.

Esa teoría se transmite todavía en las escuelas y facultades de economía en México y en el mundo entero. Sus alcances ideológicos son extraordinarios. Dice que los ingresos del secretario del Trabajo corresponden a su productividad marginal. También dice que los salarios de los ejecutivos de corporativos financieros dedicados a la especulación son altos por su contribución al PIB. En cambio, los salarios de los obreros en las fábricas, los campesinos en el campo o los profesores universitarios, por sólo citar unos ejemplos, son bajos porque su contribución al producto es pobre.

Ya de entrada, con el párrafo anterior puede uno ir pensando que algo anda terriblemente mal con la teoría de la productividad marginal. Pero si usted todavía no está convencido/a, le puedo decir que en los años setenta se desencadenó una polémica en el mundo académico sobre la validez de esta teoría. Los pormenores no los puedo exponer aquí por falta de espacio: los lectores interesados pueden examinar la literatura de lo que se llamó la controversia sobre la teoría del capital. Lo importante es que el veredicto fue clarísimo: la teoría de la productividad marginal no tiene ninguna validez. La derrota fue reconocida hasta por los seguidores más celosos de esta doctrina.

Pero como el mundo de los economistas es dado a la distracción, todo eso quedó en el olvido. Lo malo no es eso, sino el hecho de que a nivel popular, y hasta en muchas organizaciones sociales, sigue muy difundida la creencia de que, de alguna manera, el ingreso de los trabajadores está determinado por su aportación al producto social.

Las cifras de la Encuesta nacional de ocupación y empleo del Inegi para 2009 indican que la población económicamente activa es de 47 millones de personas. De ese total, 94.7 por ciento está ocupado, o sea 44 millones y 535 mil personas tienen un empleo. De ellas, 56 por ciento tienen percepciones iguales o inferiores a tres salarios mínimos. El salario mínimo es 57.46 pesos en la actualidad, o sea que más de la mitad de la población ocupada tiene una remuneración igual o inferior a los 5 mil 171 pesos, cantidad que no alcanza para cubrir el costo de la canasta básica, noción absurda que ya se ha convertido en desiderátum.

En el estrato de remuneraciones que sigue, que percibe entre tres y cinco salarios mínimos, tenemos otros 7 millones y medio de personas. Es decir, alrededor de 72 por ciento de la población ocupada tiene percepciones que apenas alcanzan para adquirir la canasta básica.

¿Será que las remuneraciones de toda esta población corresponden a lo que contribuyen al producto? Pues la respuesta es negativa. No existe nada en el arsenal de la teoría económica que permita afirmar lo anterior. No hay "razones técnicas" que determinen una norma salarial. Lo miserable del patrón de remuneraciones en México es producto de dos cosas: la subordinación de la economía nacional a la lógica del capital financiero y lo que muy bien se puede llamar la lucha de clases.

Estos datos revelan el fracaso de una economía capitalista. Esto se llama exclusión y opresión. Aquí hay una política deliberada de salarios bajos porque es la única manera que el capital en México ha encontrado para mantener lo que considera ganancias adecuadas.

La obra de David Ricardo estaba marcada por serios problemas conceptuales. La solución para algunos de ellos fue aportada por Piero Sraffa en 1959, con su obra Producción de mercancías por medio de mercancías. Pero lo interesante de esa obra es que en ella la distribución del ingreso (la repartición del producto nacional en valor) se determina por fuerzas que están fuera de la economía. Es decir, al final de cuentas, el proyecto de Ricardo (y de toda la teoría económica) quedó trunco porque las ganancias y los salarios son determinados por el estado que guarda la lucha de clases, la movilización y el poder de las centrales obreras o el de las asociaciones empresariales. El espacio de la lucha política por una remuneración adecuada es mucho más amplio de lo que comúnmente se piensa.

Fuente:http://www.jornada.unam.mx/2010/03/24/index.php?section=opinion&article=026a1eco

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domingo, 3 de enero de 2010

El capitalismo es hipocresía...




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viernes, 16 de octubre de 2009

Resolución de la FMJD contra el Tratado de Reforma de la UE.


CJC

Hoy (por el día 2 de octubre), se consulta de nuevo a millones de irlandeses si desean votar por la aplicación o no del Tratado de Reforma de la UE.

Como este tratado debe ser aceptado por todos los Estados miembros de la Unión Europea, el referendum tiene un valor mucho mayor que el de una simple consulta nacional: su resultado tendrá efecto sobre millones de personas en los diferentes estados miembros de la Unión Europea.

De hecho, este ha sido uno de los factores con los que se está presionando al pueblo irlandés para que vote a favor del Tratado en el referendum, practicando todo tipo de chantajes y acusándolo de ser la causa del fracaso de la Unión Europea en caso de que votasen, por segunda vez, en contra del Tratado de Reforma de la UE.

Sobre este asunto, la FMJD remarca el hecho de que cada es más evidente el carácter antidemocrático del proceso de construcción de la UE; en concreto, eso se demuestra con este tratado, que ha sido rechazado anteriormente en Francia, Holanda y en la propia Irlanda. Este referendum es una nueva (pero no sorprendente) demostración del carácter anti-democrático de la UE y de sus estructuras.

Haya los resultados que haya en el referendum, este Tratado siempre será ilegal. Para empezar, muchos pueblos de la UE no han recibido la oportunidad de elegir por sí mismos si desean este Tratado o no. Es más, en los casos en que sí se dio la oportunidad de votarlo, los pueblos decidieron democráticamente rechazar el Tratado. Y finalmente, ahora se presiona en Irlanda a votar por segunda vez, tras haber votado que NO en la primera ocasión.

Además, este referendum se está haciendo con el silencio casi completo de los medios internacionales, dominados por el imperialismo. Al contrario que en el anterior referendum, en el que los medios mostraban un gran triunfalismo y le daban una gran importancia al evento, en este caso las fuerzas imperialistas han impuesto el silencio casi total, con el fin de que los restantes pueblos no sean conscientes de la maniobra anti-democrática que se está llevando a cabo.

Por último, la FMJD reafirma su compromiso, lucha y solidaridad con la paz en el mundo, la justifica social y la soberanía, así como su completa oposición al Tratado de Reforma de la UE, que sirve al capitalismo internacional para proteger la concentración de la riqueza, la privatización de todos los servicios públicos y la alianza de guerra criminal que es la OTAN.

Ninguna maniobra puede detener a los pueblos en su lucha contra el imperialismo - ¡La lucha continúa!

Budapest, 2 de Octubre, 2009

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domingo, 17 de mayo de 2009

La emancipación de la juventud salvadoreña: un imperativo ético y sociohistórico



Por: Guillermo López

En numerosos discursos propagandísticos institucionales y en la publicidad se dice de los niños y los jóvenes que “son los dueños del mañana”, que “son la esperanza del futuro”, que “el futuro les pertenece”. Se alimenta así la falsa expectativa de un mañana promisorio lleno de oportunidades para la realización, la acción y la expresión.

En su escolaridad el fomento del civismo regularmente se ha asociado al respeto a las instituciones, a los símbolos patrios y a la cultura de la legalidad, aunque ésta se presente desvinculada de la legitimidad y de la ética. Se imponen así la sumisión y la obediencia como actitudes proclives al funcionamiento y mantenimiento del orden establecido en el marco de la democracia pregonada, prevaleciendo una omisión deliberada sobre la manera sectaria y antipopular en que se toman diversas decisiones derivadas de las políticas públicas.


Es ilustrativa la conminación dirigida a los jóvenes para que diseñen “su” proyecto de vida cuando tienen que tomar decisiones como la elección de carrera.

Dicho proyecto de vida, sin embargo, regularmente constituye una falacia puesto que la mayoría de jóvenes carecen de condiciones para decidir libremente en torno a una realización ya sea profesional o laboral. Influencias familiares, adversidades condicionantes socioeconómicas, vacíos institucionales, carencia de oportunidades, entre otros factores, inciden en lo que los jóvenes decidan, hagan o no hagan.

En un escenario caracterizado por una creciente descomposición social generada por la embestida neoliberal como la expresión más voraz del capitalismo, el bienestar, las oportunidades y la felicidad no han formado parte de las consignas oligárquicas e imperialistas. Se han abierto cauces, por lo tanto, para que muchos jóvenes salvadoreños se vuelvan migrantes, mareros, desempleados, subempleados, delincuentes, drogadictos, alcohólicos, etc., con el consiguiente alimento de la angustia, la frustración y la anomia.

Frente al mar de adversidades, a las exhortaciones demagógicas, a la represión y a la alienación como rasgos del poder hasta ahora imperante, sin embargo, emerge con ímpetu beligerante una fuerza protagónica que en la caso de El Salvador ha sido determinante. La juventud salvadoreña ha dado una elevada demostración de un compromiso cívico que va mucho más allá de la emisión del sufragio al pronunciarse por sus necesidades más sentidas como sector y a la vez por las del resto de la sociedad que históricamente ha sido marginada y mancillada por la derecha gobernante.

Los jóvenes han dado, consecuentemente, una verdadera lección de civismo y de ruptura con la ideología dominante al articular sus propias expectativas con una visión sensible y solidaria hacia el interés social.

Si bien es cierto que, de acuerdo con la filosofía marxista el ser determina la conciencia, con el ejemplo y protagonismo de la juventud salvadoreña se puede hacer un replanteamiento dialéctico de la referida tesis y decir por ende que en esta tierra de sufrimientos y luchas libertarias el espíritu rebelde de los jóvenes se agiganta como una subjetividad emancipatoria que contiene convicciones, rebeldía, compromiso sociohistórico, amor, odio, fe, pasiones, conocimiento, esperanza, pronunciamiento crítico y problematización.

Se puede hablar, para orgullo de la historia patria, de una conciencia que se ha forjado al cobijo de los golpes, de la organización y de la lucha. Se llega así a un vínculo dialéctico entre subjetividad y objetividad ya que si bien es cierto que las carencias y las experiencias concretas de la vida social han incidido en la conformación de la conciencia de clase, también es cierto que ésta, en tanto complejidad y potencialidad del mundo subjetivo, se convierte en un factor superestructural determinante, en una palanca espiritual, para el cambio que reclama nuestra patria.

En el proyecto alternativo de nación y en la consecuente consolidación de una democracia participativa los jóvenes ya no serán simples destinatarios de la leyes sino que se tendrán que reafirmar como actores emergentes y a la vez como autores en el marco de una nueva institucionalidad democrática que les dignifique y les potencie su voz en relación no sólo con sus derechos sino con respecto a las preocupaciones más sentidas de la sociedad.

La complejidad de identidades del joven, sus angustias, sus preocupaciones, sus aspiraciones, sus expectativas, sus tendencias culturales, sus potencialidades y sus múltiples necesidades insatisfechas, tendrán que ser motivo de una cuidadosa y solidaria hermenéutica emancipatoria como premisa para las políticas públicas emergentes.

Al reconocerles su alteridad en tanto agenciamiento colectivo de enunciación y democratizar los espacios intersubjetivos de acción y expresión, ellos con su ímpetu revolucionario serán aliados estratégicos en la construcción de una patria que garantice la dignidad para todos los ciudadanos.

Es deseable, sin embargo, que nuestros protagonistas emergentes combatan la fragmentación y cultiven la tolerancia ante sus identidades y diferencias para que no se equivoquen de enemigo.
Soy uno más de la diáspora. Salí de El Salvador siendo un joven en el trágico año de 1980, como tantos otros de quienes puedo dar testimonio.

Este quince de marzo pasado fui a votar por primera vez en mi vida. Mi retorno a México, en donde vivo, ha estado lleno de regocijo por la gran hazaña de haber derrotado en las urnas a la derecha a pesar de la maquinaria de Estado y de la propaganda sucia.

Es un sentimiento compartido y es factible que en un futuro cercano nuestros jóvenes ya no tengan que abandonar su patria por motivos de represión o marginación.

Habemos quienes mantenemos nuestra identidad, por lo que sentimos el desarraigo y la nostalgia diariamente y estamos dispuestos a retornar cuantas veces sea posible en función de consignas reivindicativas de tipo social, pero hay quienes -me ha tocado escuchar- han salido renegando de su patria jurando no volver a ella. Que esa vergüenza histórica no se repita.

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