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martes, 3 de enero de 2012

La crisis británica golpea a los jóvenes

Marcelo Justo Página 12

“He tenido 20 años y no permitiré que digan que es la edad más hermosa.” La famosa frase de Paul Nizan tiene más peso que nunca en la Europa actual y no por razones existenciales. La crisis económica está golpeando con particular fuerza a los jóvenes. En el Reino Unido el desempleo juvenil superó la barrera psicológica del millón de personas y nadie parece abrigar esperanzas de que las cosas mejoren en este 2012. Unos porque nunca tuvieron expectativas de otra cosa, otros porque las puertas abiertas se están cerrando y no hay tampoco manera de abrirlas: este año la matrícula universitaria costará unos 16 mil dólares y la ayuda estudiantil secundaria ha desaparecido. Así las cosas, no sorprende que los estudiantes estén engrosando las filas de la prostitución para financiarse una carrera que mejore, sin ofrecer garantías, su futura empleabilidad.

En un intento de capturar y transmitir la gravedad de la crisis, la ONG Barbados, que defiende los derechos de los menores, llama a los jóvenes “los futuros pobres”. En algunos casos el futuro no es más que la continuación del pasado: llevan la pobreza inscripta en la partida de nacimiento. En los barrios londinenses de Tottenham, Lewisham, Hackney, en los bolsones pobres de las grandes ciudades, en Manchester y Liverpool, Birmingham y Newcastle, hace mucho que se abandonó toda esperanza. Durante los saqueos masivos que conmovieron en Reino Unido durante agosto, un 80 por ciento de los arrestados tenía menos de 25 años.

En su mensaje de año nuevo, emitido este domingo, la máxima autoridad de la Iglesia Anglicana, el arzobispo de Canterbury Rowan Williams, exhortó a los británicos a no demonizar a los jóvenes. Pidió a los británicos que abandonen la hostilidad hacia los jóvenes. “Es una tragedia que haya saqueos cuando podemos ver lo que se puede lograr con esos jóvenes cuando esa energía que tienen es canalizada positivamente en un contexto de seguridad y amor”, señaló el arzobispo. Pero como advirtió David Lammy, diputado laborista por Tottenham, el barrio donde se originaron los incidentes, no hay una conciencia social o política sobre la gravedad y urgencia del tema. “Necesitamos políticos de todos los partidos que atiendan estos problemas o los saqueos pueden volver a repetirse”, vaticina Lammy.

No hay señales de que el gobierno esté escuchando. La primera reacción a los disturbios fue descalificarlos como mero vandalismo juvenil de pandillas desbocadas. El primer ministro David Cameron suavizó un poco sus propias palabras hablando de la desintegración moral de la sociedad y prometiendo una investigación de los hechos, pero la política socioeconómica del gobierno no varió un ápice.

En su comparecencia ante el Parlamento en octubre, el ministro de Finanzas George Osborne reafirmó el plan de austeridad del gobierno que contempla una reducción de unos 140 mil millones de dólares en el gasto fiscal del período 2011-2015. Los programas juveniles, diezmados por los recortes, no recibieron ninguna nueva fuente de financiamiento. El barrio de Tottenham es un claro ejemplo del abismo social que existe en uno de los países ricos del planeta. Es la zona con mayor desempleo de Londres y una de las diez más pobres del Reino Unido: los clubes de la juventud desaparecieron luego de que el presupuesto municipal sufriera una poda del 75 por ciento.

La apuesta de la coalición conservador-liberal demócrata es que el sector privado compensará el draconiano achicamiento del Estado. Por el momento, esta apuesta no ha dado resultado. Entre julio y septiembre de 2011 unas 67 mil personas perdieron su empleo estatal: el sector privado solo creó cinco mil nuevos puestos. Según el prestigioso Chartered Institute of Personnel and Development, esta situación empeorará este año con el despido de unos 120 mil trabajadores estatales. Una chica de 21 años que terminó el año pasado la universidad, Charlotte Foster, resumió al Daily Telegraph su falta de expectativas. “En el mejor de los casos pasaré de un empleo temporal a otro. Con tantos despidos va a ser muy difícil. Hay gente con diez años de experiencia en el mercado laboral buscando trabajo”, señaló al matutino.

Si la estrategia de la coalición para el conjunto de la sociedad hace agua, para los jóvenes ha naufragado en medio de la nada. Una de las medidas de austeridad de la coalición que más los han afectado es la triplicación de las matrículas universitarias, que entra en vigor este año, y la eliminación de ayuda a estudiantes secundarios. Las masivas manifestaciones entre octubre de 2010 y marzo del año pasado sacaron a los jóvenes del letargo político de las últimas dos décadas, pero no consiguieron evitar la reforma de la ley educativa.

Con costos por las nubes y sin acceso a puestos part-time o a empleos veraniegos, muchos estudiantes están recurriendo a variadas formas de prostitución. “Con todos los recortes que ha habido, muchas estudiantes se prostituyen para escapar de la pobreza. Con este tipo de trabajo, se puede en una noche cubrir más o menos los gastos de la semana”, señala Sarah Walker, de una agrupación de defensa de los trabajadores sexuales, el English Colective of Prostitutes (ECPL). Un estudio de la Universidad de Leeds, en el norte de Inglaterra, reveló que un 25 por ciento de las strippers y lapdancers de la capital eran estudiantes. Otra investigación de la Universidad de Londres mostró que un 16 por ciento de las universitarias estaban dispuestas a prostituirse para pagar sus estudios y un 11 por ciento contemplaba la posibilidad de trabajar en agencias de escort. “La mayoría son estudiantes que acaban de empezar la universidad o estudiantes adultos que quieren un título. El gobierno sabe que el trabajo sexual es una manera de escapar de esta trampa, pero parece no importarle mucho”, señala Walker.

En medio del desaliento, la Unión de Estudiantes se ha comprometido a continuar con las protestas para cambiar la política universitaria de la coalición. En noviembre, casi un año después que el Parlamento aprobara la triplicación de las matrículas, miles de estudiantes se manifestaron por un cambio de política. La mayoría no estaba directamente afectada por la medida que solo entrará en vigencia para la camada que ingresa a la universidad este septiembre. 2012 promete ser un año movido.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-184584-2012-01-02.html

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viernes, 2 de diciembre de 2011

Récord de desempleo juvenil en Reino Unido


(PL) El desempleo juvenil alcanzó récord en Reino Unido, lo cual aviva temores en el sector que podría convertirse en una generación perdida y sin fuente de trabajo.

Al cierre del tercer trimestre del año hubo 1,16 millones de personas de entre 16 y 24 años que no están en el sistema educativo ni de empleo o entrenamiento, informó hoy la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).

La cifra de británicos jóvenes sin un puesto laboral creció en 137 mil durante ese período, indicó la entidad.

Reino Unido, con un indicador global de cesantía de 10,0 por ciento, registró al término del trimestre precedente un 20,4 por ciento de personas menores de 30 años carentes de empleos.

Esa cifra también fue estimada un récord en comparación con años anteriores.

De acuerdo con las estadísticas, el sector juvenil británico tiene hoy menos posibilidades de conseguir un trabajo en perfiles profesionales, en tanto alertan de la pasividad del Gobierno para proteger a esa capa poblacional ante la falta de ofertas laborales.

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jueves, 30 de junio de 2011

La preocupante situación del desempleo juvenil


Joel Serafín Almenara Rebelión

Las cifras de desempleo en España son preocupantes. Podríamos decir que España a finales del segundo trimestre del año 2011 cumple una especie de regla del dos: ha duplicado su tasa de desempleo desde 2007 y duplica la tasa de la zona euro (9,9%). Pero si una tasa global de desempleo del 20% es muy elevada, todavía es más preocupante la tasa de desempleo de los jóvenes menores de 25 años, que alcanza el 39,6%.

Con todo, el problema más importante no es el nivel de desempleo juvenil hoy sino sus repercusiones futuras. Los jóvenes que acceden al mundo laboral en un momento de recesión económica tienen, a lo largo de su carrera laboral, menos salarios, más períodos de desempleo y mayor sobrecualificación que los que acceden en un período de expansión. Vale la pena poner las cifras de desempleo juvenil en perspectiva histórica y compararlas con otros países. En primer lugar, el desempleo de los jóvenes españoles siempre aumenta muy rápidamente cuando la economía sufre un parón. Baste recordar que el desempleo de los menores de 25 años subió hasta el entorno del 45% en 1984-85 (como consecuencia de la crisis de principios de los 80) y en 1994-96 (consecuencia de la crisis de de 1991-92). Por tanto, el rápido aumento del desempleo juvenil en España en respuesta a una caída del crecimiento económico no es un fenómeno nuevo sino recurrente. Esto, nos podría que tiene unas causas estructurales y que persisten en el tiempo.

En segundo lugar, algunos analistas señalan como algo asombroso el hecho de que el desempleo juvenil español duplique el desempleo general. Sin embargo, si comparamos la ratio del desempleo juvenil frente al desempleo general en otros países vemos que se cumple otra regla del dos: normalmente los jóvenes tienen una tasa de paro algo más del doble de la tasa general. Éste es el caso del conjunto de países de la OCDE. En la UE el desempleo de los menores de 25 años es del 20,9% mientras el paro general alcanza al 9,9% de la población activa. Sin embargo, en países con un nivel de formación elevado como Noruega o Suecia, la ratio supera ampliamente el doble hasta acercarse al triple. Esta comparación internacional muestra que la tasa española de desempleo juvenil no es particularmente alta respecto al desempleo general. Por tanto, el problema no es tanto el desempleo juvenil como el elevado desempleo general y sus causas estructurales.

En tercer lugar, se argumenta que la falta de formación es la causa principal del desempleo juvenil. Esta explicación no se corresponde con los datos. Tradicionalmente, entre los jóvenes las tasas de desempleo no disminuyen a medida que aumenta la formación pues las mayores tasas se observan entre los jóvenes que no han completado la enseñanza secundaria (nivel inferior) y los universitarios (nivel superior).

Es cierto que para la población en general (entre 16 y 64 años) las tasas de desempleo disminuyen con la formación. Los universitarios son, en su conjunto, los que gozan de menores tasas de desempleo. Pero concluir de esta observación que la solución al problema del paro en España es tan simple como aumentar la formación es una visión simplista e ingenua. El economista clásico Say propuso a finales del siglo XVIII el principio de que la oferta crea su propia demanda. La ciencia económica ha avanzado mucho desde entonces, pero algunos analistas y políticos parecen haberse estancado en la ya clásica definición ofrecida por Say cuando hablan de la formación: el aumento de la oferta de universitarios creará su propia demanda, lo que reducirá el desempleo.

Desafortunadamente la solución no es tan simple ni parece tan evidente. La oferta de trabajadores cualificados no crea necesariamente su demanda. Todo depende de la calidad de la formación, de su correspondencia con las necesidades del mercado laboral y de la actitud de los formados. Los datos disponibles indican que la calidad de la formación en España es cuestionable. Los resultados de estudios como el PISA muestran que los estudiantes españoles tienen un nivel sustancialmente inferior al que les correspondería por el volumen de recursos que se invierten en educación. La OCDE señala que la rentabilidad absoluta de la educación en España está cayendo de manera significativa desde mediados de los 90. Además, la OCDE, muestra que la rentabilidad relativa de los más formados también está cayendo frente a otros niveles educativos: en ocho años la ventaja salarial de los universitarios españoles frente a los graduados de secundaria cayó un 40%, la mayor caída de todos los países analizados.

En segundo lugar, la formación será un antídoto para el desempleo en la medida en que esté orientada, en habilidades y conocimientos, a las necesidades del mercado laboral. Tampoco se puede decir que la formación en España cumple en la actualidad este segundo requisito. Los datos de la OCDE muestran que España es, con diferencia, el país con mayor nivel de sobrecualificación en su población laboral (más del 25%). Entre los jóvenes la sobrecualificación se acerca al 40%. A finales de los 90 el 17,9% de los graduados universitarios españoles desarrollaban trabajos para los que no se requerían ningún estudio universitario, frente al 7,7% de la media europea. Otro 11,5% de los graduados españoles señalaban que su trabajo requiere un nivel de estudios universitarios inferior al que poseían.

Además, en las recesiones se observa que el grado de sobrecualificación aumenta. El motivo es doble: por una parte los trabajadores, ante las dificultades de encontrar un trabajo adecuado a su cualificación, aceptan empleos claramente por debajo de su nivel. Por otra parte, las empresas, que en una situación normal tendrían algunas reticencias a contratar un trabajador excesivamente cualificado para el puesto por la posibilidad de perderlo en poco tiempo, no tienen tantas reticencias cuando el desempleo es muy elevado. Aunque los universitarios tengan un desempleo inferior al resto de los niveles educativos, ¿tendría sentido generar un ejército de trabajadores sobrecualificados donde su formación no tuviera reflejo en su productividad? Y esto sin contar el gran malestar psicológico que produce la sobrecualificación.

Por tanto, aumentar simplemente los indicadores educativos no será suficiente para mejorar la productividad ni reducir el desempleo estructural . El pacto por la educación debería basarse en el conocimiento científico acumulado sobre los efectos de la formación y no en posiciones ideológicas predeterminadas.

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viernes, 13 de agosto de 2010

Desempleo, azote de la juventud latinoamericana...

(PL) La tasa de desempleo subió en 2009 cerca del dos por ciento en Latinoamérica y el Caribe, lo cual determina que hoy sea uno de los principales azotes de la juventud en la región.

*Reporta OIT índice histórico de desempleo juvenil
Un informe presentado este jueves en Ginebra por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) precisa que como resultado de la crisis económica global, ese indicador se elevó de 14,3 por ciento en 2008 a 16,1 al año siguiente.

Lo anterior significa que de los 105 millones de personas de ese sector poblacional existentes en la región, al finalizar 2009 se encontraban desocupados 8,8 millones.

Según el organismo rector del trabajo, del monto de desempleados en el área, 40,6 por ciento está constituido por jóvenes, aunque ellos representan apenas el 25 por ciento de la población activa. En el caso de las mujeres, estas resultaron las más golpeadas por la debacle, al acusar una tasa de desocupación que asciende al 20,4 por ciento, contra 13,2 en los hombres.



Subraya el documento además que 82,4 por ciento de los individuos, entre 15 y 19 años, trabajaba en 2009 en el sector informal.

Ante el panorama descrito, la OIT instó con urgencia a mejorar el nivel educativo, a fin de contribuir a quebrar el círculo vicioso mediante el cual la pobreza reduce la calidad de la educación.

Esto último causa que menos niños asistan a la escuela, lo que redunda al final en mayor miseria a largo plazo.

La escasez de puestos de labor es una realidad anterior a la crisis en el grueso de los jóvenes en los países en desarrollo y permanecerá como un desafío post-crisis, advierte la organización internacional.

En el documento, titulado Tendencias mundiales del empleo juvenil 2010, la OIT alerta del peligro real que significa para el aumento de la pobreza la desaceleración económica y el crecimiento de los precios de los alimentos.

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miércoles, 20 de enero de 2010

La recesión sorprendió a las jóvenes en tiempos de crisis


Por Guadalupe Cruz Jaimes

México DF, 19 ene 10 (CIMAC).- La recesión económica internacional afecta sobre todo a las mujeres jóvenes españolas, quienes en su mayoría ocupan puestos “peor valorados social y económicamente”, de acuerdo con los artículos ¿Regreso a casa? y “Se subastan becarias precarias”.

Los escritos de la secretaría de la Juventud de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (Ccoo), en España destacan que la crisis económica profundiza la inestabilidad en el trabajo, y el desempleo limita la independencia económica de las jóvenes, al grado de que incluso quienes habían dejado el hogar, ya están de regreso.

Un ejemplo es que el 91.4 por ciento de las jóvenes que laboran en la empresa Euskadi, en España, se ocupan en el sector servicios, el cual se caracteriza por el mayor índice de temporalidad y una brecha salarial de 16 por ciento.

Santi Martínez, secretario de Juventud de la Ccoo de Euskadi, y Jone Robledo, representante de la Ccoo-Gazteak en el Consejo de la Juventud de la Euskadi, señalan que frente al desempleo y la precarización laboral, las y los jóvenes en este país, como en muchos otros del mundo, obtienen una beca para ejercer su profesión en alguna empresa.

En esta nación, 7 de cada 10 empleos perdidos en el tercer trimestre de 2009, estaban ocupados por personas menores de 29 años de edad. Y la tasa de desocupación de quienes tienen entre 20 y 24 años era de 38 por ciento

Ante este panorama, las empresas ofrecen a la juventud un “dulce” disfrazado de empleo “que casi siempre deja un sabor amargo”: una beca para laborar en “grandes” empresas públicas y privadas. En España, existen 200 mil jóvenes sin empleo que obtuvieron una beca de este tipo.

El sabor amargo se debe a que las y los becarios son tratados como cualquier otra trabajadora o trabajador, tienen iguales o incluso mayores cargas de tareas, pero a diferencia del resto del personal, carecen de contrato, salario remunerador y prestaciones sociales, refieren los sindicalistas en el número 34 de la revista “Trabajadora”.

En consecuencia, la falta de oportunidades en el mundo laboral, limita la posibilidad de que la juventud pueda independizarse de su hogar materno. Esta situación está ligada a la alta temporalidad, el desempleo, la subocupación, los bajos salarios y la subcontratación, se instalaron de manera permanente en las sociedades, desde antes de la crisis.

Dichas condiciones en el mercado de trabajo imposibilitan que en tiempos de crisis, la juventud alcance la estabilidad laboral suficiente para emanciparse, pues, la recesión “los sorprendió sin haber abandonado la casa de sus padres”.

Al tiempo, quienes habían logrado emanciparse corren el riesgo de volver a sus hogares de manera masiva, debido a que la crisis profundiza la inestabilidad en el empleo y la desocupación, sostienen Ignacio Doreste y Javier Pueyo, integrantes de la Ccoo, en el artículo ¿Regreso a casa?

A decir de los sindicalistas, la limitación económica de las y los jóvenes para emanciparse, evidencia que “la precariedad laboral se ha convertido en un eje estructural de la realidad juvenil desde hace años y, de no buscar soluciones al problema desde su raíz, corremos el riesgo de que se perpetúe”, concluyen en el texto, publicado en noviembre pasado.

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