Contacto: juventudsurversiva@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta el deporte como negocio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el deporte como negocio. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de agosto de 2011

Javi Povés: "El futbol es capitalismo, es muerte"


Kaosenlared

El futbolista ha decidido que sus ideales están por encima del negocio mercantilista que mueve el deporte del balónpie

Un ejemplo atípico, prácticamente inaudito, en un circo, el fútbol, donde todo se compra y se vende a golpe de talonario. Por extraño que parezca, todavía quedan mentes despiertas entre los deportistas, pocos por no decir que inexistentes, que han decidido no seguir en el cuerno de oro del gigantesco negocio capitalista, muchas veces opaco e irregular, que envuelve al llamado deporte "rey". No se distingue el fútbol por tener jugadores comprometidos con la causa del anticapitalismo y las luchas sociales. El último ejemplo, quizás sea el del jugador del FC Barcelona, Oleguer Presas, actualmente en el Ajax de Amsterdam donde sigue participando en manifestaciones en favor del movimiento okupa. Rara avis en un mundo dominado por el capitalismo más depredador y unos medios deportivos que tienen el mismo tufo derechista y facha que sus hermanos políticos.

Javi Povés se ha despachado a gusto contra el capitalismo y ha decidido colgar las botas. Entre otras cosas ha dicho que: "El fútbol profesional es sólo dinero y corrupción. Es capitalismo, y el capitalismo es muerte. No quiero estar en un sistema que se basa en que la gente gana dinero gracias a la muerte de otros" ha declarado el defensa, asegurando que 'mi yo interior me impide seguir en esto'". Toda una declaración de admirables principios.

Y no sólo eso sino que sus postulados han ido mucho más allá. Como muestra este botón. En una ocasión el club le regaló un coche, al día siguiente lo devolvió. "Me sentía mal teniendo dos coches –conduce un Smart-. No lo necesitaba". Es más, cuando cobró su primera nómina como jugador del Sporting acudió a la sede del club y solicitó que no le pagaran por transferencia bancaria. "No quiero que se especule con mi dinero ni un segundo. No pienso utilizar un banco".

Por si no fuera poco, el movimiento 15-M le parece insuficiente para atacar de raíz los males endémicos del fascismo capitalista. Tanto que no comparte absolutamente nada con ese movimiento tan en boga y que muchos vemos con escepticismo. Dice Javier sin cortarse un pelo "no comparto absolutamente nada con ellos", puesto que "es un movimiento creado a propósito por los medios de comunicación para canalizar ese malestar social que hay y para que esa chispa no se vuelva peligrosa e incontrolable para el sistema, un lavado de cara para el sistema capitalista, pero no un cambio radical, que sería lo que haría falta".

Otra de sus perlas es la siguiente. Afirma que no vota porque repudia "totalmente la política y el actual sistema parlamentario. El problema es que o eres de derechas o de izquierdas. Yo no soy de nada, soy anti todo eso. No sé cuál es la palabra que me define, creo que lo llaman antisistema..."

La guinda la firma con estas declaraciones. "En vez de tanto 15-M y tanta hostia, lo que hay que hacer es ir a los bancos y quemarlos, cortar cabezas. Así de claro te lo digo. La suerte de esta parte del mundo es la desgracia del resto".


Leer Más......

lunes, 14 de junio de 2010

Copa del Mundo: ¿diversión o maniobra diversiva de masas?

Guillermo Almeyra La Jornada

Debo aclarar, antes que nada, que desde hace más de 75 años, o sea, casi desde que el amateurismo fue sustituido por el incipiente fútbol profesional, soy hincha de ese deporte. Pero pienso que no darse cuenta de la utilización ideológica y política del campeonato mundial de fútbol por el capitalismo, es dar prueba de enorme superficialidad y gran ingenuidad. Porque el fútbol hace décadas que dejó de ser un deporte para transformarse en un negocio que mueve centenares de miles de millones de dólares y, en particular, desde la utilización que le dio el nazismo en los años treinta, en herramienta de propaganda política para obtener aunque sea una momentánea unión nacional detrás de los gobiernos.

No es necesario recordar la promoción del deporte de Estado por Mussolini, Hitler, o lo que fue para la dictadura el Mundial de Fútbol que Argentina ganó en Buenos Aires, mientras fuera de los estadios desaparecían decenas de miles de los mejores jóvenes y otros luchadores, entre ellos cientos de deportistas y atletas profesionales. Ese fútbol donde unos cuantos muy bien pagados juegan ante millones de personas que jamás podrán practicar un deporte porque no tienen campos, salarios ni alimentación suficientes, ni tiempo libre al terminar sus trabajos extenuantes y mal pagados, y por eso simplemente miran la caja idiota que, de paso, se populariza y redime cada tanto de sus crímenes contra la conciencia política y la cultura populares, aunque aparezca como una diversión es, en realidad, una maniobra diversionista.

Como en la época de los emperadores romanos, si no hay mucho pan se da circo para que la gente no piense o, mejor dicho, que piense en cosas sin importancia, creyendo participar y ser sujeto en un espectáculo promovido por los dueños del poder para controlar incluso los sentimientos y dar una falsa sensación de alegría a las víctimas del capital, desviando su atención de las crisis, las matanzas, el desastre ecológico, la desocupación, las hambrunas, la explotación y la opresión.

Como las drogas, este tipo de fútbol crea una burbuja, un mundo ficticio. Es más, hoy, en la mayoría de los países el fútbol profesional es el verdadero opio del pueblo, mucho más que la religión, pues ésta no llena la vida de los hinchas desde el lunes hasta el miércoles y desde el viernes hasta el fin de semana con la misma intensidad ni de la misma manera absoluta. También como las drogas, la prostitución o las industrias del juego y de los entretenimientos (o sea, de los instrumentos cotidianos de dominación del capital y de encarrilamiento del tiempo libre de las clases dominadas), ese tipo de deporte pasivo y tramposo es un excelente negocio.

La FIFA (Federación Internacional del Fútbol Asociado) posee más de mil millones de dólares y el año pasado ganó 300 millones simplemente cobrando comisiones a las federaciones integrantes. Y la compra-venta de jugadores –quienes encuentran en un mundial una vidriera para su exposición– mueven cientos de millones de dólares que quedan en manos de los dirigentes de los clubes, de los intermediarios y representantes, y de otros tantos coyotes, y sólo en muy pequeña medida llegan a los modernos gladiadores de este circo.

Por supuesto, aunque en todas partes del mundo se presenta la utilización capitalista de un deporte popular (Silvio Berlusconi es propietario del Milán y en ese carácter obtiene votos de imbéciles, y Mauricio Macri, el gobernador de la ciudad de Buenos Aires, fue elegido porque fue presidente del Boca Juniors, con el voto de miles de hinchas despistados), la magnitud de esa utilización varía de acuerdo con la orientación política de los diversos gobiernos.

En efecto, en todas partes se cuecen habas, pero, como decía Juan Gelman, en algunas se cuecen sólo habas… Los gobiernos mal llamados populistas en particular, intentan hacer del deporte (pasivo, televisivo) una herramienta ideológica para construir una efímera unión nacional y una fuente de gloria moderna y barata, de cartón pintado.

En Argentina, por ejemplo, el gobierno le quitó al monopolio Clarín el fútbol por abonamiento televisivo (un negocio de 4.000 millones de dólares) y lo transmite gratis, para todos, y con motivo de este mundial regaló más de un millón de decodificadores digitales para que todos lo pudieran ver. Sin duda, esas medidas constituyen una democratización de los espectáculos. Sin embargo, hay un pero: el canal oficial –el 7– se saturó de fútbol, eliminó los programas informativos y de opinión, así como los debates de todo tipo, y así dio un importante impulso a la estupidización de la opinión pública y a la utilización demagógica de los recursos públicos, que podrían haber sido destinados a usos culturales, reforzando la campaña diversionista del capital mundial.

De modo que, en la mayor crisis económica y social del capitalismo mundial y en una crisis ecológica que podría ser fatal para el destino de la civilización y del planeta, viviremos preocupados durante un mes por unas pelotas y, perdónenme la expresión, por unos pelotudos charlatanes y explotadores de la ingenuidad. También en esto, una civilización en profunda descomposición imita los métodos de la decadencia del siglo III de nuestra era, durante el Bajo Imperio Romano.

Fuente:http://www.jornada.unam.mx/2010/06/13/index.php?section=opinion&article=019a1pol

Leer Más......

lunes, 8 de marzo de 2010

Messi o Cristiano, Cristiano o Messi

Manel Barriere En lucha / En lluita

¡Qué bonito es hacer feliz a tanta gente! Una frase como ésta decía Pep Guardiola, el entrenador del equipo de fútbol del Barça, en la celebración de los seis títulos que han ganado este año. El Barça, este 2009, ha pasado a la historia. Pero para colmo de las paradojas, también el Real Madrid, al materializar el fichaje más caro jamás realizado en el fútbol mundial: 94 millones de euros por Cristiano Ronaldo, uno de los jugadores más deseados por la afición merengue.

¿No resulta irónico que a pesar de la autoconciencia de la alternancia en la cima del éxito, no se reduzca ni un ápice la rivalidad entre ambos equipos? No, claro, en realidad ambos existen el uno para el otro. Y por encima de éstos, cientos de miles de españolitos felices; un banco, claro, patrocinador de la liga de fútbol; un gran empresario salvador, Florentino; la transnacional Nike; y cómo no, UNICEF, para que todo sea en beneficio de los niños pobres.

¿Pero en qué momento hemos dejado de hablar de fútbol para hablar de política? Es cierto que, como en el fútbol, los dos grandes partidos se alternan en el poder y son conscientes de ello. Y, a pesar de ello, siguen compitiendo con la misma beligerancia, como si quisieran convencernos de que entre unos y otros hay grandes diferencias. Zapatero o Rajoy, Rajoy o Zapatero. ¿Quién meterá más goles? Pero en esta lucha sin cuartel no siembran felicidad a su paso, sino todo lo contrario. Tal vez ahí radica la importancia de la alegría culé y la ilusión merengue. Porque de cómo han ido las cosas en el 2009 no podemos estar contentos precisamente. Que se lo pregunten si no a los trabajadores de Air Comet y a los cientos de usuarios estafados por el presidente de la patronal española.

El despropósito de Díaz Ferran al frente de la compañía aérea ha sido la guinda de un año marcado no tanto por la crisis, como por los esperpénticos intentos de los políticos de dar respuestas que generen algo de esperanza. El tan cacareado “cambio de modelo productivo” para “refundar el capitalismo” y hacer frente así a la crisis económica y ecológica -como si fueran dos cosas diferentes-, se ha evidenciado como un discurso vacío y estéril, detrás del cual se esconden las recetas liberales de siempre. Rajoy, frente a una oficina del INEM, defendiendo una reforma laboral que abarate el despido y haga más precario si cabe el mercado laboral en este país puede ser un caso paradigmático. También lo es la absoluta incapacidad de dar una respuesta al problema del cambio climático que los líderes mundiales han escenificado en la cumbre de Copenhague. Su fracaso es directamente proporcional a la represión sufrida por quienes sí planteaban soluciones en la calle. Y es que no tener nada que ofrecer a la sociedad no ha sido nunca un problema para los políticos, y parece que nunca habían tenido tan poco que ofrecer como ahora.

En este estado de cosas, acompañando los discursos vacíos y el marketing electoral, no olvidemos que 2009 ha sido el año Obama. Se encuentran los viejos métodos, los que utilizan desde siempre los poderosos para salir del atolladero. La represión en Copenhage fue un ejemplo claro. Al otro lado del charco, un golpe de estado a la vieja usanza en Honduras y un nuevo proyecto de expansión militar del buen vecino del norte en Colombia, marcan la dinámica que nos podemos encontrar el nuevo año en el que hemos entrado, la década en la que hemos entrado. ¿Un panorama muy negro? Cuando la ocupación española de Afganistán se entiende como una misión humanitaria, la forma de ayudar a la gente a superar la crisis es dar dinero a los bancos y quitarlo a los servicios sociales, y la receta para frenar el paro es abaratar el despido, poco margen tenemos los trabajadores y las trabajadoras para la ilusión.

¿Messi o Ronaldo, Ronaldo o Messi? ¿Y qué pasa si somos del Atleti? Ahí sí que golpea la crisis. No os preocupeis. Tenemos el Mundial de Sudáfrica, o la Copa Davis, o Fernando Alonso firmando por Ferrari. La cuestión es que todo siga igual, seguir adelante a cualquier precio. Total ¿quién va a pagar ese precio? Pues sí, lo habéis adivinado. ¿A qué hora es el próximo partido?

Fuente: http://www.enlucha.org/?q=node/1914

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Leer Más......

  ©Template by Dicas Blogger.