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jueves, 31 de marzo de 2011

Recetas para asesinar mediáticamente a un líder antiimperialista

Atilio Boron / Fernando Buen Abad Aporrea

A propósito de la virulenta campaña desencadenada en contra de Hugo Chávez durante su visita a la Argentina nos ha parecido oportuno publicar este incisivo análisis del filósofo y semiólogo mexicano Fernando Buen Abad Domínguez sobre las agresiones perpetradas en contra de líder bolivariano por parte de la “prensa seria e independiente” de todo el mundo.

Una ofensiva que reproduce similares campañas del terror con las cuales en el pasado se pretendió aplacar el impulso contestatario de las masas populares en América Latina y en el Caribe y crear las condiciones para un escarmiento reparador de tamaña osadía a cargo de los militares entrenados en esa gran cuna de libertades civiles y democráticas que es la Escuela de las Américas, cuyos siniestros influjos para nada preocupan a los oligopolios mediáticos de todo el mundo.

La izquierda de nuestro continente debería tomar adecuada nota de uno de los axiomas cruciales del pensamiento militar y estratégico estadounidense que dice que “en el mundo actual la guerra de contra insurgencia se libra en los medios de comunicación.” Fue por eso que Fidel nos convocó a librar la “batalla de ideas”, aún antes de que los estrategas del Pentágono llegaran a aquella conclusión. Hemos reaccionado tardíamente a las indicaciones del Comandante, pero la grosería y desesperación de los poderes mediáticos, su inocultable ofuscación y los enormes esfuerzos y grandes sumas de dinero que están destinando para atacar a los principales exponentes de la izquierda latinoamericana revelan que las cosas están cambiando.

Su otrora omnímoda capacidad de deformar y manipular la conciencia pública tropieza en la actualidad con crecientes obstáculos; esta frustración está en la base de las cada vez más descaradas mentiras e incontenible agresividad descerrajada en estos días en contra del presidente Hugo Chávez.


Ofensivas digitales para incriminar, calumniar y desmoralizar...
Violencia Semiótica contra Hugo Chávez


Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía


Manipulan videos, manipulan dibujos, manipulan fotografías... para ridiculizar, descalificar y criminalizar

Es difícil calcular el número de imágenes (visuales, sonoras o literarias), que circulan por todas partes, para ridiculizar la jerarquía política, la autoridad moral y el aliento revolucionario del presidente de Venezuela. No caeremos aquí en la trampa de reproducir alguna de esas imágenes pero tampoco caeremos en la trampa de guardar silencio ni escaparemos a la responsabilidad de dar la batalla semiótica que nos toca en el escenario mundial de Guerra Simbólica. En última instancia no tendremos miedo de denunciar... (con miedosos ya están plagadas muchas ...(clic abajo para continuar) universidades, casi todas las sectas y muchas burocracias). ¿Suena esto a bravuconada?, ¿A belicismo?, ¿Suena, acaso, a “poco científico”?, ¿Suena a poco serio?. Veamos.

El repertorio de las agresiones simbólicas contra el presidente Hugo Chávez, obedece a los protocolos ideológicos más ortodoxos de la “Guerra de IV Generación”. Se trata de perpetrar un crimen que, al ridiculizar u ofender al presidente de la nación, atenta contra la voluntad democrática de un pueblo. Y viceversa. Golpe bajo con las intenciones más perversas. Algunos dirán que es cosa del “sentido del humor”, otros dirán que “ejercen su libertad de expresión”, algunos más dirán que se trata de una “forma didáctica” de ejercer la disidencia y la crítica... Hay canallas “tecnificados” que usan computadoras, cámaras de video, fotografías... los hay que ponen cámaras escondidas, micrófonos y dispositivos para la intercepción de correos electrónicos. No faltan los que espían los ordenadores e incluso los que espían e intervienen los “mail” y los “chats”. Cualquier cosa les sirve para sembrar focos de violencia simbólica cuyo objetivo sea “quemar”, ridiculizado, a un mandatario democrático en hoguera de la manipulación tecnológica y la “plaza pública” del espionaje. Incluso de lo más privado.

Las imágenes manipuladas son un relato claro de las perversiones que anidan en las mentes de quienes financian y/o realizan iconografías para la ofensiva oligarca. Muchos están altamente tecnificados y consiguen piezas cargadas con volúmenes inexpugnables de violencia psíquica.

Usan cualquier escena, de la vida real, de la intimidad, del espacio público... nada detiene a los fines aviesos. Basta con que la imagen ofrezca un flanco, un gesto, una debilidad... una intimidad, para que se lo use como arma descalificadora, ridiculizante y desmoralizante. Se subordina la tecnología al goce de la degeneración y emerge de semejante coctel una galería monstruosa de iconos o animaciones constitutivos de un arsenal de ideas y gráficas explícitamente terroristas. Muchos se hacen cómplices simplemente con las risotadas soeces. Hacen reinar la mentira. Así se empieza.

Hasta hoy, para los nada escrupulosos espías financiados por oligarcas, vale oro -como receta bélica convencional- el golpe moral de someter a ridículo, exhibir como cadáver o mostrar en “actos impúdicos”... la imagen de un líder. Si este es un líder transformador y revolucionario... les inspira mayores odios. Para ellos “todo vale” (menos los argumentos racionales, claro). Para ellos toda desazón, todo descorazonamiento, todo miedo y toda duda son terreno codiciado. Su “Alma Mater” es el dinero y su fin último es desmovilizar al enemigo sin importar qué obscenidad haya que usar. Hay ejemplos a raudales y se gasta, en ello, millonadas monstruosas. El objetivo es sembrar el caos, sustituir los valores, obligar a creer en lo falso. Representar una tragedia, la muerte, lo irreversible... y destruir la moral y la conciencia del otro. Especialmente si es socialista.

Se trata de mancillar la imagen del líder, se trata de quebrar la dirección, se trata de quitar las ganas y degenerar los procesos revolucionarios que se desarrollan en el interior de la lucha de clases. Todo sirve para semejante inmundicia: Literatura, cine, teatro... televisión... todos sometidos para que reflejen y ensalcen los intereses más bajos, más retrógrados. Se trata de sembrar e inculcar, en la conciencia colectiva, el miedo, el desconcierto, las dudas, la desconfianza y la sorna con tufo de violencia, sadismo y traición. En concreto: cualquier tipo de inmoralidad.

Su idea es sembrar el mundo con caos y confusión y que eso que parezca un “paraíso” donde la violencia contra los pueblos sea activa y constante, déspota, corrupta... domine la falta total de principios, la muerte de la honradez y la honestidad que serán ridiculizadas, innecesarias y convertidas en causa de represión.

Mundo donde reina el descaro, la insolencia, el engaño y la mentira... la sangre todo lo envuelve, las degeneraciones sexuales se naturalizan con tufos de alcoholismo, drogadicción, miedo irracional, traición, fascismo y enemistad entre los pueblos, desconfianza entre las personas y sobre todo el reino del odio cultivado pertinazmente. A Hugo Chávez se lo agrede inmisericordemente desde cualquier posición.

No importa si son locutores, lectores de noticias, sacerdotes o catedráticos. Abren la boca preñada con odio para ridiculizar, por ejemplo, con tonitos sarcásticos... para manipular fotografías, videos o audio... para calumniarlo, desacreditarlo y sentenciarlo a convertirse en “desecho de la historia” producto (según no pocas mentes homicidas) de alguna bala o algún recurso como los que, incluso por televisión, se le han vaticinado. Todo queda en la impunidad. En sus intenciones más abyectas los manipuladores de imágenes y sonidos (de imaginarios incluso magnicidas) ponen por “target” a los jóvenes para corromperlos, desmoralizarlos y pervertirlos. Ya hay videojuegos al respecto.

Podríamos formar un expediente del horror inmenso si juntásemos, sólo, en una casuística latinoamericana todas las formas de agresión simbólica contra Hugo Chávez que se publican a diario. Todas las risitas mañaneras de los lebreles periodísticos, todas las noticias deformadas para exhibirlo como “ineficiente”, “autoritario”, “dictador” y “comunista”.

Todas las fotografías, los “pies de fotos”, los videos y las pistas de sonido, prefabricadas para que se vea lo “ intransigente”, lo “antidemocrático”, lo “amenazador” que es Chávez. Podemos estudiarlo y debemos denunciarlo, a los cuatro vientos y a voz en cuello. Debemos ejercitar la denuncia y entrenar la contraofensiva. Debemos cumplir nuestras tareas, por razón de justicia y por el bien de todos... mientras echamos nuestras barbas a remojar porque todos podemos ser la próxima víctima.

Sonrían, nos están filmando.

http://www.atilioboron.com/

Fuente: http://aporrea.org/medios/a120575.html

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miércoles, 25 de febrero de 2009

“QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS RICOS, ÚNETE A LA JUVENTUD GUEVARISTA REVOLUCIONARIA”



Después de nuestra importante reunión de definiciones estratégicas que pronto serán publicadas, nos hemos volcado con todas las fuerzas a la organización y formación de nuestros nuevos militantes.

Tarea nada sencilla tomando en cuenta las inmensas tareas que estamos acometiendo. Con todo, hemos ido avanzando con paso seguro y hemos diseñado las líneas más generales de esta acción.

a organización de la Juventud Guevarista Revolucionaria, esta ligada a la puesta en práctica de nuestra campaña de difusión y propaganda que hemos denominado "QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS RICOS, ÚNETE A LA JUVENTUD GUEVARISTA REVOLUCIONARIA" y que se iniciará el 20 de Febrero en forma masiva. La elección de esta consigna no es nada casual. En todo el mundo capitalista, se vive una crisis general que necesariamente tocará a nuestro país con variada intensidad.

La pretensión de las burguesías de todo el mundo y también en nuestro país, es que los efectos de esta crisis capitalista la paguen los trabajadores, pobres y explotados. Esta jugada del sistema capitalista busca desesperadamente revertir la baja de la tasa de ganancia que se viene produciendo a nivel global como un fenómeno intrínsico al sistema de explotación burgués.

En Venezuela desde hace mucho, se ha buscado por diferentes medios, favorecer a la burguesía soñando con el surgimiento de un "capitalismo nacional" que produzca el desarrollo productivo del país. Ilusión que choca con la triste realidad de una burguesía parásita y delincuente, que de patriota no tiene nada y que solo le interesa lucrarse mediante la especulación y echar mano de la renta petrolera. Es así como el centro del quehacer burgués en Venezuela lo constituyen las importaciones, la especulación financiera y el comercio. A pesar de todo los estímulos que el gobierno le ha otorgado a los "empresarios patriotas" mediante baja en la tasa de interés, una política tributaria echa a la medida para estos señores, condonación de deudas y preferencias para la obtención rápida de divisas. Todas estas medidas fueron adoptadas antes que estallara la crisis general capitalista y sin duda ahora presionaran al gobierno para que adopte otras medidas que les favorezcan.

Los sectores revolucionarios, deben adoptar una política clara en este sentido y exigir la aplicación de medidas que efectivamente resuelvan el problema de fondo. Ya hemos dicho que en el marco del sistema capitalista no es posible resolver la crisis general ni los efectos que esta tendrá en nuestro país. Solo la aplicación de un programa revolucionario, que efectivamente resuelva la situación profundizando la revolución en sentido socialista sería la solución, no solo de la crisis que se nos viene encima, sino que efectivamente sería un verdadero impulso al desarrollo productivo de Venezuela.

Si no adoptamos medidas en este sentido, necesariamente la crisis afectará a los trabajadores y a su nivel de vida, se adoptaran medidas pro burguesas y se terminará por la puesta en práctica de un especie de "paquetazo económico" con claro sesgo neoliberal. Solo expropiando a la burguesía los recursos obtenidos mediante la explotación de los trabajadores y la especulación financiera y comercial, y poniéndolos al servicio del desarrollo productivo controlado y en manos de los trabajadores, evitaremos la derechización de la revolución bolivariana y su profundización en un sentido socialista.

Es en este marco que damos inicio a la tarea de la organización de la Juventud Guevarista Revolucionaria, a su formación política y al desarrollo de nuestra campaña de difusión y propaganda. Toda nuestra iniciativa debe ir dirigida detrás de esta importante tarea. Se trata de llegar con nuestra opinión a miles y miles de compañeros y orientarlos hacia un proceso de lucha que tenga por objetivo la destrucción del estado burgués y la construcción del Nuevo Estado Revolucionario.

Esta gigantesca tarea tiene como condición previa la conformación del partido revolucionario de los trabajadores y la elaboración de su Programa Revolucionario, la organización de los trabajadores y del pueblo pobre y explotado con independencia de clase y el desarrollo de pequeñas y grandes luchas sociales, que en forma ascendente acorralen a la burguesía y vayan obteniendo victorias cada vez más significativas en todos los terrenos y se planteen derrumbar de una vez, al viejo Estado de explotación capitalista y realizar la revolución socialista.

Es así que en el actual periodo, debemos aprovechar al máximo las oportunidades de desarrollar las tareas de agitación y propaganda en forma masiva y ascendente, en conjunto con otras fuerzas que se planteen los mismos o similares objetivos y avanzar en la radicalidad del proceso.

Como hemos dicho, es necesario combinar las tareas de organización, formación y agitación y propaganda revolucionaria. Debemos dirigir nuestras acciones a que sea el propio pueblo trabajador y explotado el que desarrolle la lucha en contra de la burguesía para que sea esta quien pague el costo de la crisis. El gobierno nacional debe definirse en este sentido y cualquiera que sea el resultado de la enmienda constitucional, debe ponerse del lado de los trabajadores y del pueblo pobre y explotado en su lucha contra la burguesía.

Así, llenos de entusiasmo y con un amplio espíritu unitario, damos inicio a la organización de la Juventud Guevarista Revolucionaria, a su formación ideológica y política, y a su primera Campaña de Difusión, Agitación y Propaganda "Que la Crisis la Paguen los ricos, únete a la Juventud Guevarista Revolucionaria"

¡¡¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS RICOS,

ÚNETE A LA JUVENTUD GUEVARISTA REVOLUCIONARIA!!!

CONSTRUYENDO LA IDEA Y EL INSTRUMENTO REVOLUCIONARIO,

¡¡¡ADELANTE CON TODAS LAS FUERZAS DE LA HISTORIA!!!

JUVENTUD GUEVARISTA REVOLUCIONARIA

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El papel histórico de la Juventud del PSUV



Rebeca Madriz Franco

Al referirnos a la Juventud, nos remitimos a un sector social, que para un país como Venezuela, representa una fuerza de carácter indispensable en la lucha por la conquista del poder político, por parte de cualquier sector de la sociedad.

No se pueden hacer señalamientos, como a veces lo hacemos, en base a lo que alguna vez fuimos o tuvimos, porque se obvia la realidad concreta en la cual nos estamos desenvolviendo en la actual fase de desarrollo capitalista.

Por lo tanto, la base fundamental, para desarrollar una política correcta parte de una adecuada caracterización del proceso político, y con ello de la juventud venezolana.

Este proceso de Liberación Nacional en el cual, en primera instancia, es necesario mantenerse firme frente a la injerencia extranjera, por la autodeterminación nacional, ha sido sostenido por una masa del pueblo, mayoritariamente pobre en la cual convergen diversos sectores sociales, entre ellos la juventud pero en una expresión que no se corresponde con lo que debería ser el Movimiento Juvenil, tomando en cuenta el porcentaje poblacional.

Se debe partir de dos factores sumamente trascendentales, cuyo impacto en la juventud ha logrado no sólo mantenerla al margen de la revolución Bolivariana, sino incluso, movilizarlas en contra de la misma. Y es que la hegemonía de los sectores más reaccionarios sobre los medios de comunicación social, y su control en las Universidades Autónomas ha logrado, aislar y enajenar de tal manera a la Juventud venezolana, que en ellos y con ellos, se forman los potenciales cavadores del hueco en el que el Imperialismo Norteamericano y sus agentes internos aspiran sepultar este proceso político.

Ya se ha demostrado cómo la derecha identifica su influencia en este sector, y cómo ha logrado en experiencias como la Venezolana, la Boliviana, y recientemente la Ecuatoriana, movilizar a la juventud en defensa de intereses que le son ajenos.

Para caracterizar la juventud revolucionaria venezolana basta con decir que es una expresión fiel de nuestra izquierda, en la medida que está cada vez atomizada y desarticulada, a la vez que sigue alimentando vicios de sectarismo, esto sin contar con la mayoritaria expresión de sectores socialdemócratas que así como han venido ejerciendo el poder político, se han ocupado de garantizar su continuidad en los espacios juveniles.

Si nos vamos a la juventud en general, vemos cómo el argumento apolítico (que finalmente refuerza la ideología y el sistema dominante), toma cada vez más fuerza producto tanto del bombardeo mediático, como de la formación acrítica, tecnócrata y sin ningún tipo de conciencia social que se recibe en nuestras universidades. Es por tanto la juventud, una masa desmovilizada, alienada, individualista, consumista, y despolitizada, cuyo papel, que debería ser de vanguardia, se torna cada vez más gris e inexpresivo.

Sumado a este escenario, la ausencia de verdaderos liderazgos juveniles desde las bases, ha permitido que desde el gobierno se impongan liderazgos y figuras para dirigir las políticas “revolucionarias” en materia juvenil, que obviamente, no han tenido ningún impacto, ni mucho menos un saldo político – organizativo para la Revolución. Basta con referirse a dos experiencias, el Instituto Nacional de la Juventud, y la Federación Bolivariana de Estudiantes, que no han pasado, hasta ahora, de ser espacios de financiamiento de los sectores políticos a los cuales representan, pero que no han logrado incluir y tocar verdaderamente las necesidades de la Juventud, a pesar de que se puedan haber realizado intentos para ello.

Ahora bien, la convocatoria para la realización del Congreso Fundacional de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela reviste por lo tanto una importancia trascendental para la continuidad y profundización de la revolución Bolivariana. Y es que los retos que se plantean en materia juvenil tocan los puntos más neurálgicos que pueden garantizar el retroceso o avance del proceso político venezolano.

En primer lugar, pese a que a la mayoría del pueblo venezolano, nos une un sentimiento de identificación con la revolución bolivariana, no existe hasta hoy, ningún sector social del país que haya logrado unidad de acción en determinado espacio, y lo vemos en los sectores de Trabajador@s, Campesin@s, Estudiantes, Mujeres, Artistas, etc., los cuales pese a diversas experiencias de unidad, terminan (o terminamos) exacerbando las diferencias (que la mayoría de las veces son tácticas), por encima de las coincidencias que son las que revisten carácter estratégico.

El reto principal para la JPSUV viene a ser entonces, lograr articular a partir de un programa, su accionar en las masas juveniles. Entendiendo, que por el carácter de clase de ese partido, y la correlación de fuerzas que hoy no es favorable para los sectores revolucionarios, en este momento no es posible la unidad ideológica que permita actuar como un puño cerrado frente al Imperialismo y el Capital.

En el PSUV, hoy se concentran diversas fuerzas juveniles consecuentes con los principios del Socialismo, que no sólo están llamados, sino que están obligados a unir esfuerzos y cerrar filas en esta coyuntura que requiere de una gran unidad, por encima de las diferencias, para lograr jugar un papel de primer orden en las duras batallas por venir, y para la cual se hace indispensable una juventud organizada, movilizada y consciente.

Compañeros y compañeras, que son cuadros revolucionarios con la suficiente formación política, ideológica y moral, han venido siendo desplazados de diversos espacios, producto de que no se logra un consenso en estos sectores para avanzar en la toma de espacios de poder que permitan aplicar una política revolucionaria, que termine de desmontar la idea que hoy priva en el pueblo (ya descontento y con altas posibilidades de implosionar) de instituciones y gobiernos regionales y locales de la Revolución, absorbidos por la estructura del estado, donde la burocracia, la corrupción, y la ineficacia, sirven de base para que los sectores más reaccionarios desmonten la idea de los beneficios que brinda un sistema político y social superior con nuevos valores morales, pero que en lo concreto, no se ha materializado.

Hoy revolucionarios y revolucionarias, ex militantes de diversas organizaciones políticas y sociales, así como aquellas individuales que se encuentran dispersas en la estructura de PSUV, tienen la obligación revolucionaria de trabajar en un programa que en primer lugar, garantice políticas revolucionarias para con la Juventud, y en segundo lugar, pero de igual o mayor importancia, garantice elevar el nivel de conciencia de nuestra juventud y con ello del resto del pueblo, y trabajar en conjunto para que se produzca un cambio en la correlación de fuerzas a lo interno del proceso revolucionario, que permita garantizar el carácter de clase del proceso bolivariano, y con ello, una verdadera perspectiva de construcción Socialista.

Una dirección colectiva, y así lo hemos tenido que entender, es indispensable para que este proceso no dependa de una individualidad (que indiscutiblemente es el líder histórico), sino que desarrolle las potencialidades revolucionarias del verdadero sujeto histórico, el pueblo organizado por la conquista del poder político para subvertir el orden establecido y liberarse (por sí mismo) de las cadenas de la explotación.

Esa dirección colectiva es la única garantía de que se incluyan en las políticas juveniles, las necesidades de las diversas expresiones de la Juventud. Tenemos que superar la visión y la práctica, a la que nos ha venido obligando a jugar la socialdemocracia, de que el dirigente es aquel que logra llenar un autobús para demostrar su fuerza, o aquel cuyo discurso conmueve, así no se lo crean ni ellos mismos. Es necesario, que liderazgos verdaderos, que los hay, pero castrados por nuestra propia práctica sectaria que le abre paso a la derecha endógena, tomen parte para definir el rumbo el proceso Bolivariano. Y es que más allá de quién o quiénes ejecuten las políticas establecidas, es necesario incidir directamente en el diseño de esas políticas para que sean revolucionarias. De allí que para la izquierda sea impostergable la necesidad de lograr la unidad, coherencia y articulación dentro del PSUV.

Por otro lado, hay que combatir el planteamiento de quienes pretenden cercar a la juventud en lo meramente estudiantil, y abrirse a las diversas áreas que permitan el desarrollo de nuestras potencialidades. Más aún tomando en cuenta, que objetivamente, no hay un movimiento estudiantil revolucionario organizado.

En el neoliberalismo, la Juventud es pieza clave para el sostenimiento de sus políticas, pues la explotación económica a la que somos sometidos, unido a la arremetida ideológica y a la exclusión social, terminan aislándonos cada vez más de la posibilidad de luchar por una alternativa real al modelo capitalista.

El difícil acceso al empleo; la tercerización y terciarización donde somos despojados de los más elementales derechos; la exigencia de experiencia previa que obliga a ejercer labores en áreas subvaloradas en el sistema productivo y distintas a la especialidad; la exigencia de requisitos estereotipados que afectan principalmente a las mujeres jóvenes; los empleos que impiden el desarrollo profesional de la Juventud; la prohibición de Sindicalización de sectores ocupados principalmente por jóvenes como las franquicias; la desigualdad de sueldos y salarios por la que ciertos profesionales jóvenes prefieren optar por trabajos en el sector informal donde tienen mayores ingresos, pero despojados de cualquier clase de seguridad social.

El secuestro por parte de élites, que impide el acceso masivo a carreras técnicas y científicas indispensables para el desarrollo productivo de la nación; las condiciones antagónicas en las que se forman las y los futuros profesionales, donde los estudiantes de las Universidades Autónomas se desarrollan en condiciones de opulencia y, los estudiantes de las misiones sociales en precarias condiciones a veces incluso de insalubridad (de donde se debe partir para determinar si es necesario, la verdadera apertura de las universidades al pueblo, o acelerar el cambio cualitativo de la educación que imparten las misiones sociales). De igual manera, la necesidad impostergable de la profesionalización de cuadros políticos de la revolución, porque de lo contrario, en un futuro inmediato, todos los espacios de burocracia estatal, estarán en manos de estos parásitos que forman las Universidades Autónomas, lo que redundará en una mayor crisis de burocratización.

El titánico esfuerzo que para una pareja joven representa obtener una vivienda, más aun si trata de madres solteras jóvenes, es otro elemento al que ponerle mayor atención.

La falta de políticas masivas dirigidas a disminuir, prevenir, y tratar el consumo de Drogas, que encuentra su mercado más fuerte en la Juventud. Así como la prevención en materia de Drogas Lícitas que ejercen de igual manera una influencia negativa en los niveles de criminalidad y violencia, especialmente de parejas y círculos juveniles.

La falta de promoción e incentivo del deporte, la cultura y la recreación también de manera más directa, son elementos que tienen que ser masificados de manera inmediata; pues si bien es cierto hay una mayor atención y democratización de éstos espacios, su mayor incidencia e impacto se produce a nivel de las capas medias, mientras en los barrios y comunidades más pobres, sigue reinando una subcultura que exacerba y endiosa elementos vinculados a las drogas, la violencia, la delincuencia, y la deserción escolar.

Las escasas y mediocres políticas aplicadas en materia de Educación Sexual, sobre la cual se fundamenta no sólo el aumento de embarazos precoces, sino la proliferación de enfermedades de transmisión sexual, así como el aumento de muertes maternas por causas relacionadas con el embarazo, que están ligadas principalmente, a mujeres jóvenes que no tienen madurez desde el punto de vista biológico desencadenando dichos embarazos en la muerte, así como la práctica clandestina de abortos en condiciones insalubres.

Es necesario rescatar el carácter rebelde y contestatario de nuestra juventud, pues vemos como a través de los medios de comunicación social arrecia cada vez más el bombardeo dirigido fundamentalmente este sector social, a través de la reproducción de estereotipos de género, la utilización de la imagen de la mujer como un objeto sexual, la discriminación a personas con discapacidad, a homosexuales, manifestaciones de racismo, incitación y apología a la violencia, escenas de sexo y violencia en horarios estelares, así como una serie de manifestaciones en violación flagrante de nuestras leyes y principios constitucionales, mientras no hay ninguna política dirigida contrarrestar el bombardeo mediático, y mucho menos, expectativas de movilización de la juventud para ejercer presión de masas sobre estos medios.

La educación media es el sector juvenil que requiere de mayor atención y la que está más olvidada, pues en ella se encuentra la generación de revelo que finalmente consolidará o dará al traste con lo que ahora podamos estar construyendo. Si no hay atención a este sector podemos dar por estéril una lucha en la que muchos estamos dispuestos a dar la vida, pero en la cual no bastan las buenas intenciones para influir en el nivel que se requiere para la construcción de una nueva sociedad.

Necesitamos una organización juvenil curada de vicios burocráticos, sectarios, que debe tener verdadera vinculación con el pueblo, y que no puede dirigirse sólo a reforzar corrientes internas, sino que debe dirigir su impacto concreto a la Juventud que hoy se encuentra desvinculada sin ningún tipo de conciencia. De igual manera, es necesario incluir en el debate, la posición y papel que deben jugar otros sectores y organizaciones juveniles y sus aportes para con la Revolución Bolivariana.

La política internacional es otro elemento que debe valorarse, más aun cuando en América Latina se levantan experiencias hermanadas con la Unidad de nuestros pueblos. La necesaria alimentación de experiencias juveniles exitosas en otros países, el rescate de valores como la solidaridad con los pueblos más golpeados por el Imperialismo, la coordinación de actividades de carácter anti neoliberal, contrarrestar la campaña internacional contra los gobiernos populares latinoamericanos, el rechazo al asfixiante bloqueo yanqui a la Revolución Cubana, y la cada vez más profunda e inminente violación de Derechos Humanos en nuestros Pueblos producto de la coerción ejercida por Ejércitos Yanquis de soldados (mayoritariamente) latinoamericanos sobre sus propios suelos patrios, son sólo algunos elementos que requieren de una coordinación e impulso en esta materia.

Si partimos de la idea de que no hay en el país ninguna organización o movimiento juvenil que tenga impacto real en este sector, es porque seguimos arrastrando modelos y prácticas que a este nivel desarrollo capitalista no se ajustan a las necesidades e inquietudes de la juventud, que son creadas y recreadas por la ideología burguesa a su antojo.

La emulación debe ser estimulada como una práctica revolucionaria en oposición a la competitividad individualista, para garantizar el desarrollo de cuadros revolucionarios, el avance de la revolución y como parte de los valores que deben privar en el hombre y la mujer nueva. Parte de la frustración y desgaste de muchos y muchas revolucionarias se da precisamente porque son utilizados como escalera para el ascenso de oportunistas, y son burlados y pulverizados de la escena política cuando se obtiene de ellos lo que se quiere.

Esta organización por nacer, tiene el reto de cargar sobre sus hombros el futuro de la Revolución, de allí que su amplitud es indispensable para incluir a quienes hasta hoy se han tornado casi invisibles.

Estudiantes de educación media, estudiantes universitarios, jóvenes indígenas, afrodescendientes, con discapacidad, homosexuales, intelectuales, artistas, trabajadores del sector público, privado e informal, religiosos, ecologistas, campesinos, mujeres, deportistas, trabajadores sociales, amas de casa, profesionales y técnicos, deben tener una expresión en esta organización que está obligada a triunfar y que requiere de sus mejores cuadros para garantizar ese éxito. Las precarias condiciones y niveles de organización de nuestra juventud, crean las condiciones para que todos y todas tengan cabida en esta necesaria construcción colectiva.

Se están agotando las oportunidades de que la Revolución Bolivariana genere el cambio cualitativo que requiere este proceso, pues quizás para luego tarde. Apostamos al éxito de esta nueva experiencia.

rebecafrank@hotmail.com

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La juventud venezolana es guerrera, bolivariana


Por Luis R Delgado J

La juventud venezolana revolucionaria y patriota, empieza a desplegarse por todo el país para respaldar categóricamente la enmienda constitucional, para defender al Proceso Bolivariano, para defender su derecho a tener un futuro digno, el cual solo es posible en el Socialismo.

Nuevamente la juventud asume su rol en la vanguardia con mística y entusiasmo, con la alegría propia de la edad, con la rebeldía necesaria para transformar a este mundo injusto, el mundo del capitalismo. El ser joven nunca ha sido excusa para no participar en los procesos de construcción histórica, de ello hay bastantes ejemplos a lo largo de todas las luchas que los pueblos han librado por su emancipación. Recordemos a Bolívar que con 30 años realizó la Campaña Admirable, a Sucre que con 29 años venció en Ayacucho sellando la independencia suramericana del dominio colonial español, o a Fidel que con tan sólo 32 años dirigió una revolución exitosa a 90 millas del imperio más poderoso de la historia.

En este sentido la juventud venezolana no elude ni debe eludir su responsabilidad ante la historia, de esta generación depende en buena medida la consecución de los procesos de cambio en curso en nuestro continente, en la Patria Grande. Del éxito de las luchas que libre la juventud venezolana junto al pueblo trabajador depende la esperanza de millones de personas que en el mundo han puesto sus ojos nuevamente en el proyecto socialista, fracasar no esta permitido, si se pierde, pierde la Humanidad, porque con el capitalismo la existencia de la vida en el planeta está en peligro.

Cada día los jóvenes deben hacer esfuerzos sustanciales y sinceros para elevar sus niveles de conciencia, de organización, de agitación y de movilización para poder enfrentar la arremetida del imperialismo y sus lacayos internos, quienes en los últimos años han logrado organizar y movilizar a un sector de la juventud fundamentalmente de los estratos burgueses, pequeños burgueses y capas medias. Estas organizaciones neo-fascistas no deben subestimarse porque están siendo entrenadas por la CIA y otras organizaciones de seguridad internacionales para subvertir el orden, hay que disputarles los espacios y quitarles la iniciativa, la juventud del barrio y de las urbanizaciones populares es más grande y combativa, por lo tanto debemos vencer en las calles siempre.

Por esta razón hoy los jóvenes revolucionarios, deben prepararse con ahínco y disciplina, con entusiasmo, porque desde ya somos constructores del mundo nuevo, no debemos esperar al futuro para comenzar a trabajar, desde hoy debemos construir día a día ese futuro prodigioso que nos depara una construcción socialista exitosa, aprendiendo de los errores del pasado y emulando los logros positivos de esas experiencias.

En este momento histórico la juventud venezolana debe colocarse a la altura de la juventud libertadora que expulso la corona española de nuestras tierras; emular a la juventud rusa y cubana que en 1917 y 1959 respectivamente se atrevieron a tomar el cielo por asalto para construir una sociedad más justa y libre; ser herederos dignos de esa juventud venezolana que luchó enconadamente contra la dictadura de Gómez y luego la de Pérez Jiménez; seguir el ejemplo de esa juventud mártir que regó su sangre durante el Pacto de Punto Fijo para disfrutar los derechos que hoy nos brinda nuestro país.

Recordemos la afirmación de Allende: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”


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