Contacto: juventudsurversiva@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta No a la agesión a Siria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta No a la agesión a Siria. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de febrero de 2012

En Siria puede estar en juego el inicio de un cambio en la situación estratégica internacional

Ernesto Gómez Abascal Rebelión

Es verdad, la Guerra Fría concluyó a finales del pasado siglo con la desaparición de la Unión Soviética y los países socialistas en Europa, pero el plan estadounidense de dominación global plasmado en el documento conocido como “El Nuevo Siglo Americano” (Project for the New American Century) y elaborado por un grupo de estrategas neoconservadores y sionistas, continúa en la mente de los políticos de Washington.

El control del Cercano Oriente debido a sus riquezas energéticas y posición geográfica estratégica, la eliminación de aquellos gobiernos que se enfrenten o interfieran sus intereses y excluir la emergencia de nuevas grandes potencias rivales, permanecen como prioridades en la agenda imperial, ya sea para demócratas como para republicanos.

Si las cosas no les han estado saliendo bien en Afganistán e Irak, ello no los llevará a cambiar de planes, solamente tratarán de ajustarlos a las nuevas condiciones. En definitiva, tienen una larga experiencia en métodos de “cambios de régimen”. En América Latina los conocemos bien.

En Libia, incluida desde hace años en la lista de siete países cuyos gobiernos debían ser cambiados [1] , lograron un éxito inicial, y aprovechando las incoherencias y cierta impopularidad de su máximo líder, tras intensa campaña mediática alcanzaron una cobertura de la Liga Árabe que les facilitó la resolución del Consejo de Seguridad, para bombardearla con aviones de la OTAN , destruir buena parte de su infraestructura, asesinar a miles de libios e instalar en Trípoli un gobierno subordinado a sus intereses. Ahora el abundante petróleo libio está más disponible para las empresas estadounidenses y europeas, aunque el caos creado en el país, no deja de provocar un futuro lleno de incertidumbre.

Cuando esto sucedía en Libia, ya la CIA y sus aliados de los Servicios Especiales de la OTAN , venían trabajando sobre el próximo en la lista: Siria. Es reconocido que en Turquía y otros países enemigos de Damasco, especialmente los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, y en áreas de Líbano bajo control de la Coalición del 14 de marzo (dirigida por el clan Hariri, pro saudita y vinculado al gobierno francés), se entrenaron y armaron cientos de sirios, predominantemente sunnitas pertenecientes a la organización ilegal y extremista de los Hermanos Musulmanes, pero también mercenarios de otros países árabes, incluidos comandos preparados para operaciones especiales. Estos recibieron armamento moderno y abundante, equipos de comunicación sofisticado e información obtenida por las redes satelitales de la OTAN.

El gobierno de Damasco, predominantemente alawita [2] , firme aliado de Irán y soporte importante de las fuerzas patrióticas libanesas encabezadas por Hizbulá, que controlan el poder en Beirut, tenía –como tienen todos los de la zona y de una buena parte del mundo, incluidos los países más desarrollados–, problemas reales: represión, falta de democracia y corrupción, y esto provocaba malestar en una parte de la población, que se manifestó al inicio alentada por lo que sucedía en otros lugares de la región, siendo reprimida especialmente donde se originaron, en la sureña ciudad de Daraa, justo en la frontera con Jordania.

La maquinaria de guerra mediática se puso inmediatamente en funcionamiento al igual que hicieron con Libia. Aún sin que sucedan cosas de este tipo, en Cuba, Venezuela y otros países latinoamericanos, somos expertos en conocer como funciona esto, llevamos muchos años sufriéndolo y también sabemos como combatirlos, a pesar de tener condiciones materiales desventajosas debido a los inmensos recursos de propaganda que posee el enemigo.

Contra Siria fueron a por todo. Aún con los defectos que puedan señalársele, su gobierno practicaba una política no sectaria en lo religioso y de relativa justicia social, antimperialista y antisionista, era un aliado de las causas progresistas del llamado Tercer Mundo y un obstáculo a los planes de EEUU e Israel en la región. No tienen serio fundamento quienes alegan, para desprestigiarla, que su política de paz, servía a los intereses de Israel.

Poner un gobierno prooccidental en Damasco, propiciaría el cambio de gobierno en Líbano y posiblemente una nueva guerra allí para liquidar el poder de Hizbulá, ambos aliados de Irán y considerados enemigos por las monarquías sunnitas del Golfo, plegadas a la política de Occidente, que les ofrece protección frente a una pretendida amenaza persa, aunque desde allí, en siglos, no se ha iniciado una guerra contra sus vecinos árabes.

Consumado este plan, irían sobre Teherán con esa fuerza más y en el camino doblegarían la resistencia palestina, obligándola a aceptar las migajas de territorio y los mínimos derechos que los sionistas de Israel estuvieran dispuestos a ofrecerles. El “Gran Medio Oriente” estadounidense se completaría con su extensión a Asia Central y el cerco a Rusia y China quedaría tendido.

Sin embargo Siria no es Libia. Aunque sus dirigentes han cometido innegables errores y actuado con extrema lentitud frente a la conspiración y los planes de sus poderosos enemigos, y perdieron mucho tiempo y terreno, al parecer cuentan con apoyo y recursos internos suficientes para hacerle frente a sus enemigos y derrotarlos, aunque les cueste un alto saldo en destrucción y muerte.

La clara visión de esta perspectiva, parece que fue lo que hizo levantar la mano de los representantes de estas dos potencias en el Consejo de Seguridad el pasado 4 de febrero, para vetar la resolución que, sin importar el contenido de su texto –como ocurrió en el caso de Libia–, abriría las puertas a la intervención extranjera para destruir el país e imponer un cambio de régimen. Las máximas autoridades de ambos países han declarado claramente que existe una línea roja y no están dispuestos a permitir una intervención militar extranjera en Siria.

La firmeza de Moscú y Beijing, y la colaboración que están prestando al gobierno sirio, parece comenzar a cambiar la situación sobre el terreno. El ejército libanés ha sido movilizado hacia la frontera para tratar de impedir que continúe la penetración de suministros y mercenarios hacía la cercana zona de Homs, centro de la sublevación contra el gobierno y cuya ciudad han querido convertir en la Benghazi siria. En los últimos días las fuerzas del gobierno sirio han pasado a la ofensiva allí.

El gobierno de Bagdad, más cercano ahora a la influencia de Irán que a la estadounidense, también está tratando de evitar que extremistas islámicos sunnitas, vinculados posiblemente a Al Qaeda, quienes reciben financiamiento de Arabia Saudita y Qatar, continúen penetrando en territorio sirio. Los últimos atentados terroristas contra población chiita en varios lugares de Iraq, parecen llevar el mensaje de protesta de sauditas y estadounidenses por los cambios de posición, favorables a Siria, adoptados por el gobierno iraquí.

Turquía y Jordania, otros dos países que adoptaron posiciones beligerantes contra el gobierno de Damasco, comienzan a hacer declaraciones más moderadas. Incluso se perciben señales de preocupación en las capitales occidentales ante la posibilidad de que fuerzas islámicas extremistas, afines a Al Qaeda, puedan llegar al poder en Siria en caso de que el gobierno actual sea derrocado.

La situación es muy fluida y en extremo compleja, pero si Siria logra resistir y vencer la agresión imperialista-sionista-contrarrevolucionaria, y si Rusia y China se mantienen firmes en su oposición a la agresión, ello podría implicar una derrota de dimensiones estratégicas. Irán saldría fortalecido y nuevas alianzas podrían establecerse para oponerse a los planes de dominación imperialistas. Los países del grupo BRICS, los nuevos países independientes de América Latina, especialmente el núcleo duro reunido en la Alternativa Bolivariana para las Américas, coincidentes en las principales posiciones de una política exterior que se oponga a la agresión; privilegie la solución de los conflictos por vías negociadas; y defienda la justicia, la soberanía y la no intervención, podrían iniciar el comienzo de un nuevo balance multipolar del mundo.

La grave crisis económica que afecta a las grandes potencias capitalistas y el debilitamiento que ello implica, junto a un auge del movimiento de los indignados, también podría ser una importante contribución a este posible nuevo escenario.

* Ernesto Abascal es cubano, fue embajador en Iraq

[1] Información revelada por el Gral. ® Wesley Clark, Cmdte. en Jefe de la OTAN en entrevista cn Ammy Goodman en el 2007. Incluía a: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán.

[2] Secta de la rama chiita del Islam, pero que es minoritaria entre la población siria.

Leer Más......

viernes, 10 de febrero de 2012

La insensata omisión mediática del informe de la Liga Árabe sobre Siria

Shamine Narwani La Haine

El 19 de diciembre de 2011, la República Árabe Siria y la Liga Árabe firmaron un protocolo por el que se establecía una Misión de observación dirigida a resolver el conflicto en Siria y proteger a los civiles en el mismo.

Casi inmediatamente después, los que antes eran firmes defensores de esta “intervención” de la Liga Árabe en Siria desplegaban sus esfuerzos a fin de socavar los trabajos de la Misión.

Antes de firmar el acuerdo final, un funcionario de la Liga Árabe ya me había advertido de que algunos Estados miembros –Qatar en primer lugar– estaban presentando una serie de condiciones con vistas a impedir la participación del gobierno sirio. Pero una intensa diplomacia del último momento produjo un gran avance: la misión fue aprobada por las dos partes y los decepcionados saboteadores iniciaban una intensísima campaña de relaciones públicas, arrojando dudas sobre los participantes en la misión, las capacidades de la Liga Árabe y las conclusiones de la investigación.

Durante el último mes, hemos podido constatar como se lanzaban todo tipo de acusaciones descalificadoras contra el jefe de la misión, el teniente general sudanés Mohamed Ahmed Mustafa al-Dabi, ahora de repente acusado de crímenes de guerra. Asimismo, abundaban los rumores sobre observadores que habrían abandonado la misión debido a la “horrible” naturaleza de los ataques del gobierno sirio contra sus propios ciudadanos civiles. Las ONG internacionales y una retahíla de políticos occidentales incluso llegaron a manifestar su intención de “entrenar” a los observadores de la misión, sugiriendo implícitamente que los árabes carecen de capacidad de observación y negociación, o quizás peor, que a los observadores se les debe enseñar a ver el conflicto sirio a través de lentes externos.

Era difícil dudar de estos rumores por completo. La Liga Árabe, al final, se negó a hacer llegar el informe de los observadores a los medios de comunicación. Pero el informe de repente ha aparecido como anexo a la resolución de la ONU sobre Siria que está siendo objeto en la actualidad de acalorados debates en el Consejo de Seguridad [Ver informe en inglés: http://www.columbia.edu/~hauben/Report_of_Arab_League_Observer_Mission.pdf ]. Lo más desconcertante, sin embargo, es que pocos periodistas occidentales o árabes congregados en las Naciones Unidas esta semana están llamando la atención sobre este documento fundamental que proporciona un análisis de los acontecimientos que se debaten en las sesiones del Consejo.

Informe de la Misión: el bueno, el malo y el feo

El informe completo de la Liga Árabe, tal como se puede verificar aquí , se refiere en varias ocasiones a los intentos encaminados a frustrar la misión y sus actividades:

“ Desde que comenzó su labor, la Misión ha sido objeto de una campaña mediática feroz ... que aumentó en intensidad tras el despliegue de los observadores. Algunos medios de comunicación publicaron declaraciones infundadas atribuidas al Jefe de la Misión. También exageraron groseramente algunos acontecimientos ... Estos manipulados artículos de prensa contribuyeron a aumentar las tensiones en el seno de la población siria y a socavar el trabajo de los observadores. Se explotó a determinadas organizaciones de medios de comunicación con el fin de difamar a la Misión y su Jefe, y abocar así la Misión al fracaso.”

Los esfuerzos por difamar abiertamente la Misión –aparentemente desarrollados por los opositores al gobierno sirio– son extraños. El informe, aunque corto, está redactado con profesionalidad, es muy detallado y pone de relieve las dificultades inherentes a la cobertura de un conflicto tan reñido. También critica las acciones del gobierno sirio y sus deficiencias en el cumplimiento de los protocolos de protección de los civiles:

“ Al ser asignados a sus zonas de trabajo y comenzar su trabajo, los observadores fueron testigos de actos de violencia perpetrados por las fuerzas gubernamentales, así como un intercambio de disparos con elementos armados en Homs y Hama. Como resultado de la insistencia de la Misión en poner fin por completo a la violencia y retirar los vehículos y equipos del Ejército el enfrentamiento perdió virulencia.”

Sobre la cuestión crítica de los presos políticos, el informe señala lo siguiente: “El 19 de enero de 2012, el gobierno sirio anunció la liberación de 3.569 detenidos sujetos a procedimientos penales militares y civiles. La Misión comprobó que 1.669 de los detenidos habían sido ya puestos en libertad hasta ese momento. La Misión continúa el seguimiento de este asunto con el Gobierno y la oposición, haciendo hincapié del lado del Gobierno en que los detenidos deben ser liberados en presencia de observadores a fin de poder documentar el evento.” El informe confirma también que otros 3.843 detenidos fueron liberados antes de que el presidente sirio, Bashar Al-Assad, firmara un decreto de amnistía el 15 de enero. El gobierno afirma que el número es 4.035.”

Pero a continuación el informe se desvía drásticamente de la narrativa convencional sobre la naturaleza del conflicto sirio y observa lo siguiente: “La Misión ha podido determinar que existe una entidad armada que no se menciona en el protocolo.”

Aunque el informe atribuye este aspecto “al uso excesivo de la fuerza por las fuerzas del Gobierno de Siria en respuesta a las protestas”, también señala que “en algunas zonas, esta entidad armada reaccionó atacando a las fuerzas de seguridad y los ciudadanos sirios, haciendo que el Gobierno respondiera aún con más violencia.”

A continuación el informe proporciona varios ejemplos:

“ En Homs y Dera'a, la Misión observó que grupos armados cometían actos de violencia contra las fuerzas del Gobierno, con el resultado de muertos y heridos entre las filas de éstas. En determinadas situaciones, las fuerzas del Gobierno respondieron a los ataques contra su personal con la fuerza. Los observadores pudieron observar que algunos de los grupos armados utilizaban bengalas y proyectiles perforantes de blindaje.”

“ En Homs, Hama y Idlib, la Misión de Observación fue testigo de actos de violencia contra las fuerzas gubernamentales y los civiles que dieron como resultado varios muertos y heridos. Como ejemplos de esos actos figura el atentado contra un autobús civil, que mató a ocho personas e hiriendo a otras, entre ellos mujeres y niños, y el bombardeo de un tren que transportaba gasoil. En otro incidente en Homs, un autobús de la policía fue volado por los aires, matando a dos agentes de policía. Una tubería de combustible y algunos pequeños puentes también fueron bombardeados.”

Cobertura de los medios y acceso a Siria

Es también digna de mención la afirmación del informe de la Misión de que las noticias aparecidas en los medios de comunicación sobre incidentes violentos en Siria son a menudo exageradas y no verificadas:

“ La Misión observó también que muchas partes informaban falsamente sobre explosiones o violencias que se habrían producido en varios lugares. Cuando los observadores visitaron estos lugares, se encontraron con que las noticias eran infundadas. La Misión también tomó nota de que, según sus equipos en el terreno, los medios de comunicación exageraban la naturaleza de los incidentes y el número de personas muertas en incidentes y protestas en algunas ciudades.”

El informe también aborda las críticas en el sentido de que el gobierno sirio restringe el acceso de los medios de comunicación tanto para su entrada en Siria como en los puntos calientes del país. Las quejas iban desde que los medios eran admitidos en el país por un período insuficiente de “cuatro días” hasta que el Gobierno les exigía engorrosos itinerarios de su destino y “permisos de operación”, e imponía “restricciones a la circulación”.

El informe proporciona una lista de nombres de los varios periodistas y organizaciones de medios que llegaron a Siria durante el mandato de la Misión y concluye: “El Gobierno facilitó acreditación a 147 medios de comunicación árabes y extranjeros. Unas 112 de estas organizaciones entraron en territorio sirio, uniéndose a las otras 90 organizaciones acreditadas que operan en Siria a través de sus corresponsales permanentes.”

Debo señalar que yo estuve en Siria recogiendo material para algunos artículos durante las investigaciones de la Misión y que no estoy en la lista. Mientras que mi visado lo tramitó un amigo mío no sirio, sé de otros periodistas que entraron en el país sin ningún incidente. Pasé mi tiempo allí entrevistando libremente a muchos grupos y personas de la oposición y en ningún momento fui acompañada por guardaespaldas del Gobierno ni mi trabajo fue monitoreado, al menos que yo sepa.

Menos afortunado fue Gilles Jacquier, el camarógrafo del canal France 2 que fue asesinado durante una visita a un barrio favorable al Gobierno en Homs. El gobierno francés ha intentado implicar públicamente al gobierno sirio en este asesinato, pero la Misión afirma que “las informaciones que la Misión ha recogido en Homs indican que el periodista francés fue muerto por fuego proyectiles de mortero de la oposición.”

Si la Misión se detiene los civiles perderán un elemento de protección en este conflicto, será más difícil conocer los hechos y la intermediación sobre el terreno en Siria será inexistente. El Informe también hace referencia a las polémicas declaraciones hechas por varios observadores que abandonaron sus posiciones y criticaron públicamente la Misión. Probablemente la más llamativa de estas declaraciones es la del argelino Anwar Malek, quien afirmó públicamente en Al Jazeera: “Lo que vi fue un desastre humanitario ... el régimen no sólo está cometiendo un crimen de guerra, sino una serie de crímenes contra su pueblo Los francotiradores están en todas partes, disparando a los civiles. La gente está siendo secuestrado. Los presos están siendo torturados y ninguno ha sido puesto en libertad.” La Liga Árabe emitió un escueto comunicado de respuesta, afirmando que las manifestaciones de Malek “no tienen la más mínima relación con la verdad” y afirmando en cambio, que “desde que fue asignado al equipo de Homs, Malek no salió del hotel en seis días y no tampoco se trasladó con el resto del equipo sobre el terreno con la excusa de que estaba enfermo.”

En el informe se expone también lo siguiente: “Algunos observadores se desentendieron de sus funciones y rompieron el juramento que habían hecho. Se pusieron en contacto con funcionarios de sus países y les transmitieron resúmenes exagerados de los acontecimientos. Como consecuencia, dichos funcionarios se formaron una imagen sombría y sin fundamento de la situación. “

¿Éxito o fracaso de la Misión?

El informe concluye con cierto pesimismo: debido a unas primeras dificultades logísticas y de otro tipo, la Misión en realidad estuvo operativa solamente durante 23 días de los 30 de su mandato. Para completar su mandato, es preciso mejorar el transporte, los equipos de comunicación y, lo más importante, el necesario “apoyo político y de los medios de comunicación.”

En una nota positiva, la Misión destaca que el gobierno sirio “se esforzó por contribuir al éxito de su tarea y eliminar los obstáculos que se interponían en su camino. El Gobierno también facilitó las reuniones con todas las partes. No se impusieron restricciones de circulación a la Misión ni obstáculos para entrevistar a ciudadanos sirios, tanto entre los opuestos al Gobierno como con los leales a éste.”

Con carácter más crítico, sin embargo, el informe recomienda un cambio en el mandato del Protocolo, a saber, el “compromiso de todas las partes para que cesen todos los actos de violencia.” Esto, por primera vez, introduce la noción de que el gobierno sirio puede no ser el único responsable de las numerosas bajas civiles que barajan los medios. Y otro punto importante: los soldados regulares representan aproximadamente 2.000 de las muertes violentas en el país desde marzo de 2011.

Sin embargo, los observadores advierten: “Recientemente, ha habido incidentes que podrían ampliar la brecha y aumentar el resentimiento entre las partes. Estos incidentes pueden tener consecuencias graves y conducir a la pérdida de vidas y bienes. Estos incidentes incluyen el bombardeo de edificios, trenes que transportan combustible, vehículos de transporte de gasoil y explosiones dirigidas a la policía, los miembros de los medios de comunicación y los oleoductos. Algunos de esos ataques han sido llevados a cabo por el Ejército Sirio Libre y otros grupos armados de oposición.”

Los ciudadanos sirios con los que se reunieron, algunos de los cuales sufren de “tensión extrema, opresión e injusticia”, estiman que “la crisis debe resolverse pacíficamente a través de la mediación árabe, únicamente, y sin intervención internacional. Ello les permitiría vivir en paz y completar el proceso de reformas, y lograr el cambio que desean.”

Se trata de una narrativa ausente por completo en la cobertura que los principales medios de comunicación hacen de la crisis en Siria. Con tres aspectos destacables: la complicidad de grupos armados en la escalada de violencia iniciada por el gobierno sirio, el cumplimiento del gobierno en lo que se refiere a las demandas del protocolo de la Liga Árabe y el rechazo por parte de los ciudadanos comunes a la internacionalización y militarización del conflicto.

Lean el informe de la misión y saquen sus propias conclusiones. Pero admitan que posiblemente lo peor que puede hacerse en esta coyuntura crítica es suspender las investigaciones e intervención de la Misión de la Liga Árabe. Si la Misión se detiene, se perderá una protección de los civiles en este conflicto, será difícil conocer los hechos y los intermediarios sobre el terreno en Siria serán inexistentes. La violencia se ha intensificado desde que la Misión salió del país para presentar su informe. Volver a traerla al teatro de los hechos es indiscutiblemente el mejor curso de acción, especialmente por cuanto, a lo que parece, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas está hoy en un callejón sin salida.

* Sharmine Narwani es escritora y analista política especialista en Oriente Próximo


--------------------------------------------------------------------------------

Enlaces

[1] http://english.al-akhbar.com/content/foolishly-ignoring-arab-league-report-syria
[2] http://english.al-akhbar.com/content/dubious-dealings-syria-and-arab-league
[3] http://www.innercitypress.com/LASomSyria.pdf
[4] http://english.al-akhbar.com/content/syrian-snapshot-i-view-capital
[5] http://www.innercitypress.com/LASomSyria.pdf
[6] https://twitter.com/@snarwani

CASMII. Traducción para Rebelión por S. Seguí

Leer Más......

Siria: La industria de la mentira a toda máquina después de la retirada de los observadores

Red Voltaire

Los órganos de comunicación de los partidarios de la guerra anuncian en coro, este 4 de febrero de 2012, más de 200 muertos en Homs, una ciudad «desangrada», niños torturados y bombardeos «incesantes». Según nos dicen, estamos ante la «más aterradora masacre» registrada desde el comienzo de la «revuelta». Espontáneamente, varios ataques se han producido durante la noche contra las embajadas de Siria en Washington, El Cairo, Kuwait y Londres.

En realidad, después de un breve periodo de calma, la maquinaria comunicacional del Imperio se puso nuevamente en marcha para redoblar la presión sobre el Consejo de Seguridad de la ONU y la opinión pública. Los partidarios de la intervención contra Siria se han dado cuenta de que cometieron un error al enviar una misión de observación in situ.

Los 160 observadores de los 22 países miembros de la Liga Árabe comprobaron la diferencia existente entre la versión de los hechos que defienden los occidentales y la realidad en el lugar de los hechos. Así que la presidencia de la Liga Árabe decidió enterrar el informe de sus propios observadores, informe que ni siquiera ha sido presentado al Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar de que se suponía que las nuevas discusiones sobre la cuestión siria debían basarse precisamente en ese documento. El problema es que el contenido del informe contradice varios aspectos de la versión atlantista, y las reglas de la propaganda de guerra determinan que hay que acallar todas las voces que no coincidan con el punto de vista que se pretende imponer.

Y como se niegan a confirmar el guión de la OTAN sobre los hechos en Siria, los observadores se convierten ahora en incómodos testigos. Aunque el Comité ministerial ad hoc de la Liga Árabe decidió por mayoría (4 votos a favor y 1 en contra, el de Qatar) prolongar la misión de observación, los observadores se ven obligados a salir de Siria por razones de «seguridad» luego de que los países del Golfo decidieran retirar a sus observadores y Arabia Saudita difundiese un llamamiento del jeque Al-Aroor a asesinar a los miembros de dicha misión.

El jeque Adnan Al-Aroor, presentado hoy como un musulmán radical, es un ex oficial sirio que en los años 1970 fue arrestado y condenado por violar a varios reclutas que estaban bajo sus órdenes.

Ya refugiado en Arabia Saudita, este individuo creó su propia secta y se ha convertido en uno de los principales predicadores takfiristas y gurú de la oposición anti al-Assad.

Y ahora que Siria se convierte de nuevo en la única voz en posición de desmentir la versión occidental de los hechos, la industria de la mentira montada para llevar adelante esta operación vuelve a ponerse en marcha. Y de nuevo la única fuente que admiten Occidente y los países del Golfo es el autoproclamado Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres y bajo la dirección de la Hermandad Musulmana.

Aunque que no se presentan pruebas de autenticidad, unas cuantas imágenes borrosas y la yuxtaposición de videos de manifestaciones y de explosiones con testimonios no identificados son más que suficiente para que cientos de medios de prensa se hagan eco de la «información» y la divulguen por todo el mundo, sin tomarse el trabajo de verificarla.

Los rusos y los chinos, presentados como cínicos defensores de mezquinos intereses, son en realidad los únicos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que dan más importancia a los hechos que a la propaganda y que tratan de que el derecho internacional prevalezca ante la mentira.

Leer Más......

martes, 31 de enero de 2012

¿Qué pretende el Consejo de Cooperación del Golfo en Siria?


Pepe Escobar Asia Times Online


Así pues, la Liga Árabe tiene un nuevo borrador de resolución para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con objeto de “resolver” la saga siria.

La opinión pública mundial se engañaría si creyera que se trata de una solución árabe altruista ante un problema árabe. La verdad es que no es así.

Lo primero de todo, se trata de un proyecto de resolución de la OTAN/CCG, esa simbiosis entre los miembros selectos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y las selectas petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo. De momento y tras su “éxito” promoviendo el cambio de régimen en Libia, la OTAN/CCG debería ser bien conocida como el eje entre los caniches europeos del Pentágono y las seis monarquías que componen el CCG, también conocido como Club Contrarrevolucionario del Golfo.

Ese proyecto de resolución de las Naciones Unidas va un paso más allá del supuesto plan de transición que la Liga Árabe diseñó hace una semana. Ahora se ha pasado a la idea de una “hoja de ruta” política, que en esencia significa que el Presidente Bashar al-Asad se vaya voluntariamente, instalando en el poder a su vicepresidente durante un período de transición, que se forme un gobierno de unidad nacional y se celebren elecciones libres y justas bajo supervisión internacional.

Según manifestaciones del ministro de exteriores de Qatar, Hamad bin Yasim al-Thani: “El presidente delegará todo el poder en su vicepresidente para que colabore con un gobierno de unidad nacional a fin de facilitarle sus tareas en el período transitorio”.

Suena muy civilizado, excepto que enmascara la verdadera agenda de un cambio de régimen impuesto por las Naciones Unidas. Un rápido vistazo al proyecto de resolución revela también un límite de dos semanas para que Asad salga pitando del país; si no lo hace así, le espera el infierno, “tras consultas” con la Liga Árabe.

La Liga “Árabe” es en estos momentos una ficción; la que está realmente a cargo es la Liga del Golfo Árabe; en la práctica: la Casa de los Saud. Incluso Qatar, el aspirante a superpotencia regional, es plato de segunda mesa. Y todos los demás son meros extras.

Por tanto, ahí tenemos a la Casa de Saud y a sus subordinados detallando una hoja de ruta para el cambio de régimen, que irá seguida de una democracia parlamentaria a la occidental, y ahí nos encontramos también con países como los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Kuwait defendiendo, mira por dónde, los derechos humanos por tierras árabes. Es como si todo ello fuera un plan conjunto tramado por el dadaísta Tristan Tzara y el surrealista André Breton con una vuelta de tuerca a lo Monty Python.

Nueva versión del caso somalí

No debería sorprender que el gobierno sirio rechace el proyecto de resolución por ser una “descarada intervención en sus asuntos internos”, según la agencia de noticias SANA. El embajador sirio ante las Naciones Unidas, Bashar Ya’afari, fue incluso más gráfico: “Siria no será Libia; Siria no será Iraq; Siria no será Somalia; Siria no será un estado fallido”.

Rusia, miembro de los BRICS –que junto a China había vetado ya una anterior resolución redactada por Occidente- ha enterrado ya esta última. Para empezar, el ministro ruso de asuntos exteriores, Sergei Lavrov. no podía entender por qué la Liga Árabe suspendió su misión de observación en Siria el pasado sábado. En cambio, Lavrov “estaría dispuesto a apoyar un aumento en el número de observadores””.

Rusia –que en cuestión de segundos aprendió las lecciones de la resolución abierta de las Naciones Unidas sobre Libia- tiene su propio proyecto de resolución que, según el embajador ruso ante las Naciones Unidas, Vitali Churkin, privilegia “un proceso político dirigido por los sirios” y no “un resultado impuesto por la Liga Árabe de un proceso político que aún no ha tenido lugar”, ni tampoco “un cambio de régimen” a la Libia.

Rusia –a diferencia de Occidente- atribuye la continuada violencia en Siria tanto al régimen de Asad como a los “rebeldes”. Incluso la Liga del CCG ha admitido de alguna manera que hay shabihah (matones armados) en ambas partes, con los del lado “rebelde” afiliados al ya desacreditado Ejército Libre de Siria.

Esa bandeja de dulces es toda mía

Incluso aunque no haya en absoluto condiciones objetivas para que la OTAN bombardee Siria, el eje geopolítico OTAN/CCG + Israel seguirá persiguiendo sus objetivos de forma implacable.

Tales objetivos son enormes: ejercer un control total sobre cualquier transición relacionada con la Primavera Árabe (como en el caso del Yemen); impedir cualquier cambio en el statu quo (sobre todo en los casos de Arabia Saudí, Jordania, Marruecos); represión total (como en el caso de Bahrein); y, a ser posible, hacerse con todo (como en el caso de Libia).

Pero Siria es infinitamente más compleja: debido a la conexión iraní; debido a que Rusia y China, miembros de los BRICS, bloquearán cualquier esquema de cambio de régimen; debido a que no ha habido grietas de importancia entre el ejército sirio; y porque el régimen de Asad es experto en nadar y guardar la ropa entre una mayoría sunní y la minoría alauí.

Así pues, la Liga del CCG tuvo éxito en el Yemen: controlando la “transición” e incluso enviando a EEUU al dictador Ali Abdullah Saleh. Ha tenido un éxito relativo en Egipto, pero aunque echaran a patadas a la cabeza de la serpiente (Hosni Mubarak), la serpiente sigue vivita y coleando (el establishment militar), y, para acabar de arreglarlo, el nuevo parlamento se jacta de tener una inmensa mayoría islamista (nuestro corazón se compadece de los jóvenes que iniciaron todo en la Plaza Tahrir que se han quedado sin nada).

Incluso las venerables piedras de la mezquita de los Omeya en Damasco saben que el Consejo Nacional Sirio (convenientemente exiliado en los países miembros de la OTAN de Francia y Turquía) está siendo financiado por la Casa de Saud y Qatar. Por tanto, cuenten con más armas financiadas por el CCG para seguir atizando candela en Siria, ahora incluso en algunos de los suburbios de Damasco. No se extrañen de que la Liga del CCG haya retirado a sus “observadores”; habrían tenido que denunciar de forma rotunda a la misma gente a la que están armando.

Hasta el Rey “Playstation” de Jordania -que fue el primer potentado árabe en pedir oficialmente el derrocamiento de Asad (no les extrañe que invitaran a Jordania a integrarse en el CCG)- se ha visto obligado a admitirlo: “No veo a Siria haciendo muchos cambios”. Pero, al menos, el rey Abdullah tuvo el buen sentido de observar: “Es un puzzle muy complicado y no hay fácil solución. Tampoco Iraq resulta fácil… y Libia es también otra historia… Por tanto, todo el mundo está perplejo y no creo que nadie tenga una respuesta clara sobre qué hacer con Siria”.

A propósito, hay protestas prácticamente cada día en Jordania, la adicta al CCG, pero en los medios dominantes occidentales no se oirá ni pío sobre ello. La “liberada” Libia ha desaparecido totalmente de la narrativa triunfalista occidental, aunque Amnistía Internacional tenga ahora pruebas de torturas sistemáticas llevadas a cabo en improvisados mini-gulags y Médicos Sin Fronteras decidiera salir definitivamente de Misrata después de que los anteriormente conocidos como “rebeldes” les pidieran que atendieran a las víctimas de tortura para poder seguir torturándolas de nuevo.

Lo cual nos lleva a la espantosa equivalencia entre los “consejos de transición” tanto en Libia como en Siria. Sus amos manifiestos eran –y son- la OTAN/CCG. Puede que Rusia tenga su propia agenda en Siria, pero al menos los rusos saben que tanto el régimen de Asad como el Consejo Nacional Sirio como el Ejército Libre de Siria están todos sirviendo una dura violencia.

El Rey “Playstation” acertó en algo al menos; nadie tiene la clave sobre qué hacer con Siria. Por tanto, tenemos a Asad por un lado y por el otro a la OTAN/CCG, con gran parte de los sirios –cubriendo un amplio espectro de opinión- cogidos en medio. Hay rumores alrededor de un posible plan C; un acuerdo estilo bazar alcanzado sobre un interminable número de tazas de té verde entre Asad y la Casa de Saud. Eso es bastante improbable: la Liga del CCG quiere entera la bandeja de dulces y quiere comérselos todos.

Pepe Escobar es corresponsal itinerante de Asia Times Online. Es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su ultimo libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com

Fuente

http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/NA31Ak04.html

Leer Más......

  ©Template by Dicas Blogger.