Contacto: juventudsurversiva@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Foro Social Mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Foro Social Mundial. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de enero de 2012

Stedile: "El poder económico es el que determina el poder político"


Juan Manuel Karg La Haine

En el marco del Foro Social Mundial que se realizó en Brasil, "Marcha" entrevistó a Joao Pedro Stedile, dirigente del Movimiento de Trabajadores sin Tierra

-¿Cual es la importancia del Foro Social de Porto Alegre en la coyuntura de crisis internacional actual?

El Foro Social Mundial, ahora el Tematico acá en Porto Alegre, y los otros que se desarrollaron en otras partes del mundo, siempre son espacios muy importantes para que la gente venga y comparta sus ideas. Entonces el Foro, más que un espacio organizativo, es una verdadera feria ideológica donde las personas vienen, comparten sus preocupaciones y reflexiones. Aquí ubicamos a quiénes son parecidos, para entonces articular cosas concretas de luchas de masas, de propuestas concretas que pueden entonces entrelazar de manera directa a los movimientos sociales de todas partes del mundo, en sus luchas contra el gran enemigo que tenemos en este periodo histórico que son la grandes empresas capitalistas.

-Cómo se para América Latina frente a la coyuntura actual, y cual es la importancia del ALBA como proyecto que retoma la idea de construir otro tipo de sociedades, más justas, más humanas?

Acá en Latinoamérica estamos enfrentando una disputa permanente entre tres proyectos, que se agudiza incluso frente a la crisis.

Hay un primer proyecto que es la recolonización de nuestro continente, defendido por EEUU y que tiene sus laderos en algunos gobiernos como Colombia, como Chile, que nos quieren imponer como un terrtorio para que el Capital venga aquí y pueda apoderarse de los bienes naturales. Sólo quieren que nosotros produzcamos mercancías, materias primas para ellos.

Hay un segundo proyecto que defiende la idea de una espacie de integración latinoamericana pero bajo los intereses de las burguesías locales, donde ellos desarrollan proyectos de integración, de transporte, de libre comercio. Tienen contradicciones con el Imperio, pero no ayudan a resolver los problemas de los pobres.

Y el ALBA se ha constituido como el tercer proyecto, que es más allá que un acuerdo comercial entre gobiernos o Estados. Es una propuesta política que tiene como perspectiva una integración popular entre todos los pueblos de Latinoamérica, sin términos económicos, sin términos políticos, para hacer frente al Imperialismo y a las transnacionales.

Sin términos culturales, incluso, porque nuestros pueblos tienen las mismas experiencias, tienen las mismas formaciones socio-culturales. Entonces los movimientos sociales más combativos de Latinoamérica, aparte de los gobiernos, estamos impulsando ese proyecto ALBA, como una forma de integración popular, una unidad latinoamericana que pueda acumular fuerzas para derrotar a las empresas transnacionales, al proyecto del Imperialismo y avanzar hacia el Socialismo.

El problema es que con esta crisis internacional tenemos una contradicción fundamental que es que el poder económico es el que determina el poder político. Y el poder económico se desarrolló como el capitalismo internacional, bajo el control de los bancos y de las empresas transnacionales, y los gobiernos locales nacionales no tienen fuerzas para encuadrar a ese capital que hace lo que quiere, entonces los gobiernos se van a reunir, pueden sacar bonitos documentos como las Naciones Unidas, pero…¿qué pasa?. Que la fuerza económica que domina la economía, que domina los países, no respeta esos acuerdos internacionales.

Entonces sólo es posible enfrentar a ese capital si los movimientos sociales de todos los países logran hacer manifestaciones, logran desarrollar una conciencia en la sociedad para acumular fuerzas y enfrentar a esas empresas capitalistas. Y ojalá muchos de los gobiernos que vengan a Río puedan sumarse y también defender los puntos de vista de sus poblaciones, porque solos los gobiernos no tienen fuerza. La crisis de Europa está ahí, nos da argumentos todos los días de cómo los bancos incluso están indicando a los mismos gobernantes.

-Durante tu intervención en el Foro mencionaste la importancia de los medios masivos de comunicación para difundir la ideología dominante. Como se deben parar los medios contrahegemónicos en esa coyuntura?

En el período del capitalismo industrial la burguesía reproducía su ideología con la Iglesia, los partidos políticos y las escuelas. Ahora, en esta etapa del neoliberalismo, del capital financiero, del capitalismo globalizado, la forma de la burguesía, de la clase dominante, de reproducir su ideología en la sociedad es la televisión y por eso ellos mantienen un monopolio en todos nuestros países.

Por eso, como movimientos sociales nosotros siempre llevamos esa reflexión. Hay que denunciar la concentración del poder ideológico que la burguesía tiene con los medios televisivos, y a la vez la izquierda y los movimientos sociales tienen que apoderarse de ese instrumento. Por eso nos alegra mucho que precisamente acá, en Latinoamérica, se están desarrollando experiencias muy importantes como Alba TV, como TeleSur. Y en algunos de nuestros países hay televisoras públicas que han asumido un rol progresista. Todo eso es muy importante, justamente para romper el monopolio que el capital impone a las televisoras. Por eso, un gran abrazo a todos ustedes que están trabajando en ese proyecto. Además de ayudarnos a enfrentar el capital, Alba TV nos ayuda a construir aquel proyecto al que me refería de una integración popular entre nuestros pueblos de Latinoamérica.

www.marcha.org.ar

Leer Más......

domingo, 29 de enero de 2012

Declaración de la Asamblea de Movimientos Sociales, Porto Alegre (RS), Brasil

Aporrea

Nosotros, pueblos de todos los continentes, reunidos en la Asamblea de movimientos sociales durante el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental, luchamos contra las causas de una crisis sistémica que se expresa en una crisis económica, financiera, política, alimentaria y ambiental, colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la humanidad. La descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrentamiento al imperialismo es el principal desafío de los movimientos sociales de todo el mundo.

En este espacio nos reunimos desde nuestra diversidad, para construir juntos agendas y acciones comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y explotación. Por eso, reafirmamos nuestros ejes comunes de lucha, adoptados en nuestra Asamblea en Dakar, en 2011.

Lucha contra las transnacionales
Lucha por la justicia climática y por la soberanía alimentaria
Lucha por la eliminación de la violencia a la mujer
Lucha por la paz, contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios.

Los pueblos de todo el mundo sufren hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales.

La lógica excluyente de este modelo sirve solamente para enriquecer a una pequeña élite, tanto en los países del Norte como en los del Sur, en detrimento de la gran mayoría de la población. La defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia económica, ambiental y de género, son la llave para el enfrentamiento y la superación de la crisis, fortaleciendo el protagonismo de un Estado libre de las corporaciones y al servicio de los pueblos.

El calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales a su servicio, no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida. Rechazamos todas las falsas soluciones para esas crisis, como los agro-combustibles transgénicos, la geo-ingeniería y los mercados de carbono, que son nuevos disfraces del sistema.

La realización de Río+20, en el mes de junio en Río de Janeiro, pasados 20 años de la Eco ’92, refuerza la centralidad de la lucha por justicia ambiental en oposición al modelo de desarrollo capitalista. El intento de “enverdecimiento” del capitalismo, acompañado por la imposición de nuevos instrumentos de la “economía verde”, es una alerta para que los movimientos sociales reforcemos la resistencia y asumamos el protagonismo en la construcción de verdaderas alternativas a la crisis.

Denunciamos la violencia contra la mujer ejercida regularmente como herramienta de control de sus vidas y sus cuerpos. Además, el aumento de la explotación de su trabajo para atenuar los impactos de la crisis y mantener el margen de ganancia constante de las empresas. Luchamos contra el tráfico de mujeres y de niños, las relaciones forzadas y el prejuicio racial. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a la autodeterminación de género y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Las potencias imperialistas utilizan bases militares extranjeras para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos, que muchas veces justifica las ocupaciones militares. Nos manifestamos contra la permanente violación de los derechos humanos y democráticos en Honduras, especialmente en el Bajo Aguán, el asesinato de sindicalistas y luchadores sociales en Colombia y el criminal bloqueo a Cuba que completa 50 años. Luchamos por la liberación de los 5 cubanos presos ilegalmente en los Estados Unidos, la ocupación ilegal de las Islas Malvinas por Inglaterra, las torturas y las ocupaciones militares promovidas por los Estados Unidos y la OTAN en Libia y Afganistán. Denunciamos el proceso de neo-colonización y militarización que vive el continente africano y la presencia de la Africom. Nuestra lucha es también por la eliminación de todas las armas nucleares y contra la OTAN.

Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias extractivas y mineras transnacionales, en particular, con la lucha del pueblo de Famatina en Argentina, y denunciamos la criminalización de los movimientos sociales.

El capitalismo destruyó la vida de las personas. Por eso, cada día nacen múltiples luchas por justicia social para eliminar los efectos dejados por el colonialismo y para que todos y todas tengamos una calidad de vida digna. Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas que hace imprescindible acciones por la democratización de los medios de comunicación, controlados hoy por grandes conglomerados, y contra el control privado de la propiedad intelectual. Al mismo tiempo exige el desarrollo de una comunicación independiente que acompañe estratégicamente nuestros procesos.

Comprometidos con nuestras luchas históricas, defendemos el trabajo decente y la reforma agraria como único camino para impulsar la economía familiar, campesina e indígena, y un paso central para alcanzar la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento fundamental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos. Defendemos la construcción de otra integración, fundamentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y la ALBA.

La lucha por el fortalecimiento de la educación, ciencia y tecnologías públicas al servicio de los pueblos, así como la defensa de los saberes tradicionales, se vuelven urgentes una vez que persiste su mercantilización y privatización. Manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a los estudiantes chilenos, colombianos portorriqueños y de todo el mundo, que continúan en marcha en la defensa de estos bienes comunes.

Afirmamos que los pueblos no deben continuar pagando por esta crisis y que no hay salida dentro del sistema capitalista!

Se encuentran en la agenda grandes desafíos que exigen que articulemos nuestras luchas y que movilicemos masivamente.

Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora de movimientos como la Primavera Árabe, Ocuppy Wall Street, los indignados y la lucha de los estudiantes chilenos, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a las fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar acciones de movilización coordinadas a nivel mundial. Debemos contribuir a la emancipación y auto-determinación de nuestros pueblos, reforzando la lucha contra el capitalismo.

Convocamos a todas y todos a fortalecer el Encuentro internacional de derechos humanos en Solidaridad con Honduras y a construir el Foro social Palestina Libre, reforzando el Movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones contra el Estado de Israel y su política de apartheid contra el pueblo palestino.

Tomemos las calles a partir del día 5 de junio en una gran jornada de movilización global contra el capitalismo. Convocamos a impulsar la Cumbre de los Pueblos por justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y en defensa de los bienes comunes, frente a la Rio+20.

Si el presente es de lucha el futuro es nuestro!
Porto Alegre, 28 de enero de 2012
Asamblea de los Movimientos Sociales

Leer Más......

Foro Social Mundial convoca a protesta global contra el Capitalismo el 5 de junio

Aporrea

Las organizaciones del Foro Social Mundial convocaron hoy para el próximo 5 de junio una gran jornada de movilizacion.

La idea es que esa movilización global sea similar a otra convocada por el movimiento global contra el capitalismo y en defensa de la Justicia ambiental y social.

La protesta mundial, convocada en el marco del Foro Social que se reúne en Porto Alegre (sur de Brasil), será realizada quince días antes de la apertura de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sustentable Río+20, que congregará en Río de Janeiro a decenas de jefes de Estado y de Gobierno.

La intención de los movimientos del Foro Social Mundial, según sus portavoces, es alertar a los gobernantes de todo el mundo que la sociedad civil exige que se ponga fin al proceso de destrucción del planeta.


Además, el movimiento contra la globalización confirmó hoy que durante la Río+20 celebrará en Río de Janeiro lo que ha bautizado como “Cumbre de los Pueblos”, para protestar por la falta de un compromiso real contra el cambio climático provocado por la acción depredadora del hombre.

“El calentamiento global es resultado de un sistema capitalista de producción, distribución y consumo” dominado por “trasnacionales, instituciones financieras y organismos que no quieren reducir sus emisiones” de gases contaminantes, dice un comunicado difundido hoy por la Asamblea de los Movimientos del Foro Social.

El comunicado denuncia que ahora pretenden imponer la economía verde como solución de la crisis ambiental y alimentaria, pero afirma que eso “agravará más el problema y resultará en la mercantilización y la privatización de la vida”.

El “intento de ‘enverdecer’ al capitalismo, acompañado por los nuevos instrumentos de esa economía verde, es una alerta para que los movimientos sociales refuercen la resistencia y asuman desde ya el protagonismo en la construcción de nuevas alternativas a la crisis”, agrega.

“A partir de hoy mismo empieza la movilización contra la economía verde”, declaró en la Asamblea de los Movimientos el líder de los Sin Tierra (MST) de Brasil, João Pedro Stédile, quien también integra la dirección de Vía Campesina, una red global de pequeños agricultores.

Los movimientos sociales del Foro Social expresaron en la nota su “rechazo a todas las falsas soluciones a esta crisis” y denunciaron que “los agrocombustibles, la geoingeniería y los mercados de carbono” son “solamente nuevos disfraces de un mismo sistema“.

En el apartado medioambiental, las organizaciones sociales también expresaron su “solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias extractivas y las mineras trasnacionales”.

En relación a la situación financiera global, la nota señala que todos los pueblos del mundo sufren hoy los efectos del agravamiento de la profunda crisis del capitalismo.

Denuncia que los agentes del sistema, que identifica como bancos, trasnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y Gobiernos a su servicio, buscan potenciar sus beneficios a través de políticas intervencionistas y neocoloniales.

Esas políticas, según el documento, conducen a guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y medidas de austeridad expresadas en planes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales.

Esta edición reducida del Foro Social, celebrada en Porto Alegre desde el pasado martes, concluirá este domingo con actividades paralelas que volverán a centrarse en la “resistencia a Río+20“, que durante este año marcará las acciones y protestas de los movimientos.

Leer Más......

lunes, 23 de enero de 2012

Brasil: Foro Social Mundial da la bienvenida a los Indignados

Cubadebate- Agencias

El Foro Social Mundial, el mayor evento antineoliberal del mundo, convocará a miles de activistas del orbe desde el martes en Porto Alegre (Brasil), donde incorporará nuevos movimientos de protesta en el planeta, Occupy Wall Street y los Indignados de España.

El movimiento intenta recuperar fuerzas con la convocatoria de un Foro Social Temático centrado en definir las soluciones altermundialistas a un mundo que consideran inmerso en una crisis económica, política y ambiental.

Bajo el lema ‘Crisis capitalista, justicia social y ambiental’, este foro será preparatorio de la Cumbre de los Pueblos que los movimientos sociales celebrarán en paralelo a la conferencia de la ONU de Desarrollo Sostenible, que reunirá a jefes de estado del mundo en junio, también en Brasil.

“El Foro Social Mundial nació hace doce años en Porto Alegre para contestar la arrogancia neoliberal del Foro Económico Mundial de Davos (que reúne cada año en Suiza a los líderes políticos y empresariales). Dijimos claramente que queríamos otro mundo. Ahora precisamos construir los caminos, las alternativas”, dijo a AFP Candido Grzybowski, coordinador del Foro.

El Foro Social tenderá este año la mano a las nuevas voces y movimientos de protesta surgidos en el mundo: la llamada ‘Primavera Árabe’, Occupy Wall Street, los Indignados de España y los estudiantes de Chile.

“Son movimientos que tienen una radicalidad que no es del viejo estilo. No están marcados por la tradición de la izquierda clásica. Son sorprendentes porque han tenido el coraje de salir a la calle y enfrentar” el sistema que critican, dijo Grzybowski, quien dijo esperar 70.000 participantes en el Foro y hasta la presencia de la presidenta Dilma Rousseff.

En tiempos de crisis y de desencanto de las sociedades, el Foro Social, Ocupa Wall Street y los Indignados son una constatación de “los límites de los partidos como forma única de participación política y de distancia que hoy separa a los dirigentes de gobiernos, sindicatos y partidos, de la base de la sociedad”, expresa Chico Whitaker, un fundador del Foro.

El Foro Social se inaugurará este martes con una marcha de los activistas, y el miércoles abrirá sus debates, al mismo tiempo que la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, inaugurará el 42º Foro Económico Mundial de Davos, en la fría estación alpina suiza.

El primer Foro Social Mundial se celebró en Porto Alegre en 2001, cuando 20.000 activistas de todo el mundo se plantaron en la sureña ciudad brasileña para decirle no al capitalismo y al mercado.

Leer Más......

martes, 15 de febrero de 2011

Brújula política de los movimientos sociales

Isabel Rauber Rebelión

Recientemente, entre el 6 y el 11 de febrero, se realizó Dakar, la décima edición del Foro Social Mundial. Con ella se cumplieron diez años de la primera reunión, en Porto Alegre, en enero de 2001. Su realización fue un éxito, tanto en la convocatoria como en las temáticas tratadas y, como era de prever, fue prácticamente silenciado por los medios.

Su realización en tierras africanas reunió varios factores cuyo simbolismo condensa y proyecta en cierta medida lo que los pueblos, con sus resistencias, sus luchas y sus propuestas han caminado de entonces a la actualidad, marcando el nuevo tiempo.

La presencia de Lula, que habló a la multitud en Porto Alegre, cuando apenas asumió como el primer presidente obrero de Latinoamérica junto a la de Evo Morales, primer presidente indígena del continente, evidencian lo que hemos recorrido desde el 2001.

Otro elemento a destacar y que subraya la emergencia del protagonismo de los movimientos sociales africanos, se condensó en la clausura del décimo FSM, que coincidió con la caída de Mubarak, por la rebeldía insurreccional del pueblo egipcio, movilizado por más de 18 días en las calles de El Cairo y Alejandría. Esto, sin olvidar que en el 2011 se cumplen también 10 años del levantamiento insurreccional de los argentinos. De conjunto estos hechos, reflejan no solo la resistencia de los pueblos sino también su capacidad de lucha para poner fin al neoliberalismo. Ellos se enfrentan ahora con el nuevo tiempo que han construido, un tiempo de pensar y construir las propuestas alternativas al orden civilizatorio global del capital, conjuntamente con las articulaciones y convergencias entre los actores sociales y políticos capaces de protagonizarlas. Emerge cada vez con mayor claridad la necesidad de construir –en los ámbitos local y mundial un amplio movimiento sociopolítico que articule las fuerzas parlamentarias y extraparlamentarias de los trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, ecologistas, intelectuales orgánicos y el pueblo todo, en oposición y disputa a las fuerzas de dominación del capital (local global), con énfasis particular en las relaciones parlamentarias y extraparlamentarias.

Estamos en un tiempo eminentemente político.

Ya no basta con sobrevivir, no basta con las resistencias y las luchas antineoliberales; es vital superar la defensiva, erigirse (construirse) en sujetos de la historia, articularse orgánicamente conformando proyectos alternativos concretos incluyendo la participación electoral , para avanzar en la construcción/consolidación de poder y hegemonía propias desde abajo. Los movimientos sociales reunidos en el Foro Social Mundial, en Dakar, en los debates realizados en talleres y plenarios, dieron cuenta de esta realidad.

Ciertamente, lo caminado hasta aquí, evidencia el crecimiento en las condiciones, capacidades y potencialidades políticas revolucionarias de los movimientos sociales y los movimientos indígenas. Sobresale la trascendencia estratégica de su accionar, sus propuestas y sus miradas. En sus prácticas colectivas se van instituyendo nuevas interrelaciones humanas que constituyen avances de la nueva sociedad, a la vez que van configurando nuevos paradigmas orientadores de la construcción de la nueva civilización, superadora de la actual, marcada por el capitalismo y las exigencias anti-éticas de su destructivo mercado especulador.

La madurez alcanzada por los movimientos indígenas y sociales en años de resistencias y luchas sociales, ha resultado incrementada por la experiencia que viven aquellos que –con sus resistencias, luchas, organización y propuestas han constituido gobiernos y hoy conjugan (o mejor dicho: están aprendiendo a conjugar) sus actividades políticas y sociales en aras de profundizar procesos populares colectivos de construcción de poder propio desde abajo en simultánea disputa con el poder del capital. Esta situación ubica el debate del papel de los movimientos sociales en una dimensión cualitativamente diferente de la hasta ahora experimentada: hacerse cargo de las coyunturas sociopolíticas que ellos mismos han construido, y –en el caso de aquellos que han constituido o contribuido a constituir gobiernos populares asumirse también como actores partícipes de los gobiernos y hacer todo lo que haya que hacer para desde abajo y con autonomía cogobernar. No hacerlo, en tales casos, equivale a renunciar al protagonismo construido, acumulado y conquistado. No es políticamente válido resistir, luchar, voltear y poner gobiernos si luego no se asume (o no se puede asumir) la responsabilidad de gobernar, con autonomía, pero articulados a sus representantes, para participar en la toma de decisiones, en el control de la gestión pública y para llevar propuestas propias construidas desde abajo por los de abajo. Se trata de transformar radicalmente también las instituciones y su papel en la sociedad y viceversa, y en esto, como en todo los movimientos sociales, los pueblos todos, tienen que involucrarse.

El quemeimportismo es hijo de la ideología del aparente no-compromiso neoliberal, y en las actuales condiciones es funcional a la supervivencia de su hegemonía. El protagonismo político de los movimientos indígenas y sociales ha alcanzado hoy nuevas dimensiones, características y tareas, y consiguientemente enfrenta también nuevos desafíos. Estos implican moverse en un terreno histórica y políticamente desconocido hasta el presente: en el terreno de la libertad de pensar y elaborar propuestas colectivamente, de presentarlas y discutirlas mano a mano con el Ejecutivo o en los parlamentos, desarrollándose como protagonistas no ya de las luchas contra el otrora poder del Estado y el gobierno, sino buscando caminos y medios para cambiar de raíz el contenido social de tales instrumentos, participando en ellos y transformando su basamento social, jurídico y constitucional, convirtiéndolos también en herramientas de los cambios, constituyéndose (y fortaleciéndose) a la vez, ellos mismos, en ese proceso, en sujetos protagonistas de (tales cambios y de) su historia.

Comprender que se trata de un contradictorio proceso constituyente, es clave. Implica que no existe un ser ni un deber ser definidos a priori, que no hay sujetos, ni caminos, ni tareas, ni rumbos y resultados preestablecidos. No hay garantías ni situaciones irreversibles, se trata de una lucha constante, de apelar infatigablemente a la imaginación, inventiva y voluntad de los actores participantes, (auto)desafiando paso a paso su voluntad para protagonizar cada vez más integral y profundamente el proceso de cambios, proceso que abrieron sabiendo lo que no querían pero sin tener plenamente establecido lo que querían. Se trata de un proceso vivo, abierto, dinámico, contradictorio, tensionante y desafiante. Su carácter constituyente –en relación a los sujetos comprende también los rumbos y alcances del proceso. Va interdefiniendo los sentidos y las dimensiones de los cambios y –en tal sentido marcando, configurando, las acciones propias de cada momento. Se trata en realidad de un proceso interconstituyente de poder, proyecto y sujetos. Y como todo ello se va definiendo concatenado (hilvanado) por la participación (integral) de los actores sujetos, resulta en tal sentido, a la vez , un proceso autoconstituyente, es decir, consciente, contradictorio y abierto. No hay resultados ni sujetos, ni proyectos, ni poderes preconcebidos ni garantizados; todo está en juego permanentemente.

Precisamente por ello los procesos democrático-revolucionarios en curso en el continente, en disputa frontal con la hegemonía del poder colonial-capitalista, reclaman el creciente y renovado protagonismo de los movimientos indígenas, sociales, campesinos, de mujeres, de trabajadores, de ecologistas, pensadores populares, etcétera. En tales condiciones, no basta con que los representados reclamen a los representantes, no basta con protestar, no basta con “seguir de cerca” las gestiones de gobierno. En este nuevo tiempo político los desafíos sociotransformadores constantes, demandan de los movimientos protagonizar las decisiones y construcciones, hacer realidad las consignas del pasado y dar los pasos necesarios para fortalecer el protagonismo colectivo del conjunto de actores sociales y políticos revolucionarios, y del pueblo todo. Y para ello es fundamental instalar o reinstalar el trabajo político, la formación (descolonizadora) y la organización (articulada intercultural).

La tarea de atender a la organización (herramienta) política es clave. Consiste, precisamente, en impulsar tareas políticas, culturales e ideológicas que promuevan la conciencia y participación protagónica del conjunto de actores sociales y políticos revolucionarios, que la doten de información, formación y organización, abriendo canales institucionales y no institucionales para la participación estratégica colectiva, creciente en las diversas dimensiones de la vida social.

Esto se anuda directamente con la realización de actividades orientadas a fortalecer el desarrollo de la conciencia política asumida por los actores sociopolíticos, fundamentalmente a partir de la recuperación y reflexión crítica de sus experiencias concretas de construcción de poder propio, creando ámbitos colectivos de intercambio y producción de pensamiento crítico de sus procesos de cambios, contribuyendo efectivamente al crecimiento y fortalecimiento de la conciencia colectiva. Abrir espacios para periódicas reflexiones sobre las nuevas y cambiantes realidades resulta vital para el desarrollo político-cultural de los movimientos sociopolíticos (y el campo popular todo).

Los movimientos sociales y sus luchas han ampliado el contenido y los sentidos de la política.

En años de resistencias y luchas sociales lo político y la acción política se han convertido en ámbito de promoción de la participación creativa, activa y responsable de las mayorías populares que empiezan a plantearse la necesidad de constituirse en una amplia fuerza social y política capaz de modificar a su favor la correlación de fuerzas hasta ahora hegemónica, de impulsar y concretar de los cambios y avanzar en busca de transformaciones raizalemente democratizadoras. Y esto reclama modificaciones de fondo, descolonizadas, en lo referente a la concepción tradicionalmente difundida y aceptada de la política, lo político y el poder.

Las actuales luchas por la defensa de la vida protagonizadas por millones de seres humanos, van convergiendo y articulándose –aunque no todavía de modo generalizado en una perspectiva estratégica de construcción de una nueva civilización humana. A su vez, esto fortalece los procesos de acumulación de poder propio ampliando y profundizando su potencialidad, su direccionalidad y sus contenidos raizalmente revolucionarios. Esto contradice la visión tradicional (restringida) de la política que pretende todavía que es posible construir fuerza política “revolucionaria” sin construir fuerza social, es decir, desde fuera de la realidad sociopolítica concreta y sus actores sociales del campo popular. En tal caso, la acción política queda reducida al ámbito partidario, y se centra la acción de los partidos en las luchas por el acceso y el control de las instituciones del poder estatal y gubernamental.

Pero el poder no radica ni se restringe a lo institucional estatal y gubernamental, va más allá, abarca y se asienta, se crea y se recrea sobre el conjunto de relaciones sociales regidas por el predominio (hegemonía) de los intereses, las aspiraciones, la cultura y las miradas de la clase dominante (hegemónica). Consiguientemente puede afirmarse que la polémica entre tomar el poder o construirlo (desde abajo) se plantea sobre ejes falsos. Porque el nuevo poder social popular alternativo liberador y de liberación, necesariamente va conjugando ambos espacios: el del poder que emerge de las nuevas interrelaciones sociales construidas desde abajo y el de los ámbitos institucionales del Estado y el gobierno conquistados/transformados en las contiendas políticas libradas para ello. Esto supone (y reclama) modos de conjugación nuevos entre los movimientos sociales y políticos.

La articulación de lo reivindicativo y lo político conforma un camino concreto y efectivo de superación de esta alienación política, a la vez que contribuye a la democratización y ampliación de la participación sociopolítica protagónica de los diversos actores sociales. Esta potencialidad gestada y germinada en las experiencias de resistencias, luchas y construcciones alternativas de los pueblos, permite avizorar un nuevo tipo de poder social que emana directamente de la (mal llamada) sociedad civil y se construye sobre la base de su participación democrática directa en las decisiones políticas, gestora del tránsito y desarrollo hacia formas cada vez más horizontales, interculturales, equitativas y justas de organización de un nuevo modo de vida e interrelaciones entre los seres humanos que la animan, es decir, de un nuevo tipo de sociedad.

La ideología del cambio, como el sentido y sus definiciones estratégicas son parte del proceso social vivo, y no un dogma apriorístico establecido –desde fuera de las luchas de los pueblos por alguna vanguardia partidaria que “los demás” tendrían que asimilar. La conciencia política de los actores sociopolíticos del pueblo se forja y crece en los procesos de resistencia, lucha y construcción de alternativas, en interdefinición constante de los rumbos y objetivos estratégicos. Estos no vienen dados del “más allá”; se van construyendo (y modificando) a partir de las cotidianidades y modos de vida y experiencias de lucha y sobrevivencia diversos que existen en cada sociedad, en cada comunidad.

Los actores sociales del campo popular no son “portadores” de una ideología implantada en sus conciencias desde el exterior (por los partidos o los intelectuales de izquierda). Ellos, los actores y movimientos sociales, los movimientos indígenas, los campesinos, los trabajadores, el pueblo fragmentado y disperso que ahora se rearticula y organiza –o necesitan articularse y organizarse para enfrentar al capital en una nueva dimensión, van construyendo día a día su conciencia política a partir de su (modo de) ser social, y en sus prácticas de resistencia y lucha contra el capital. Tales son los procesos que los movimientos sociales reunidos en el Foro Social Mundial, en Dakar, llaman a atender priorizadamente en este tiempo.

Fortalecer las articulaciones y la información y formación cultural, descolonizada, ética, política e ideológica.

La batalla actual por la conquista del mundo por y para el capital se libra estrechamente articulada con lo cultural; conquistar las mentes es para el capital el requisito necesario para dominar los cuerpos y afianzar la dominación económica y social. Para que el nuevo mundo que soñamos sea posible, es fundamental construirlo también con una estrategia formativa e informativa, cultural, ética, política e ideológica.

El debate estratégico está abierto. Y se manifiesta a través de los actuales procesos de luchas sociales para avanzar en las definiciones, la implementación o el perfeccionamiento de las propuestas de cambios radicales en las sociedades donde dicha disputa se está desarrollando abiertamente, construyendo simultáneamente caminos que cuestionan colectivamente el actual sistema mundo a la vez que lo van rediseñando “más allá del dominio del capital” [Mészáros].

Esto encarna el desafío histórico de construir una nueva civilización, basada en una nueva cosmovisión que pueda convivir con cosmovisiones diversas, que basada en otro modo y concepción del desarrollo y el bienestar de la humanidad, se asiente en la armonía, el equilibrio, el intercambio y la complementación entre los seres humanos, consigo mismos y con la naturaleza, en búsqueda de un nuevo modo de producción, reproducción y acumulación socio-natural fundado en el respeto y la conservación de la vida. Esto implica, por tanto, fundar y construir un nuevo modo de interrelacionamiento entre los seres humanos y la naturaleza.

Los nuevos paradigmas civilizatorios actualmente en construcción y discusión escapan a las binarizaciones reduccionistas, antitéticas y excluyentes de los siglos XIX y XX. Se fundamentan en la descolonización y se enriquecen en la pluralidad, diversidad e interculturalidad de las interrelaciones que se van desarrollando en las prácticas concretas de resistencia, luchas y construcciones sociales, y –a través de ellas , se anclan en principios tales como: solidaridad, ética, reconocimiento y respeto de las diferencias, equilibrio, paridad, horizontalidad, espiritualidad, democracia intercultural, vivir bien, buen vivir, autogestión, vida comunitaria, redes sociales (reales y virtuales).

Los actuales procesos de luchas sociales y las experiencias de los gobiernos populares raizalmente sociotransformadores, constituyen laboratorios de un mundo nuevo. Aprender de ellos (y con ellos) ayuda a crecer colectivamente en saberes político-culturales, si se es capaz –simultáneamente con la participación comprometida en dichos procesos sociotransformadores , de reflexionar e interactuar críticamente con ellos. Estas experiencias y apuestas político-sociales populares, raizalmente democráticas y revolucionariamente democratizadoras, constituyen, a la vez, por ello, fuentes de inspiración para la vida.

La brújula está en el accionar pensar-construir reflexionar constante de los movimientos indígenas, campesinos, de trabajadores, de mujeres, de ecologistas y movimientos sociales en sentido amplio. El nudo de posibilidades está en los sujetos. En la capacidad de los actores sociales y políticos para ir constituyéndose en sujeto colectivo, con poder y proyecto alternativo propios, laten las posibilidades de hacer realidad el anhelado (y posible) “otro mundo mejor”.

Leer Más......

viernes, 4 de febrero de 2011

Lo que esta en juego en el Foro Social Mundial 2011

Gustave Massiah y Nathalie Péré-Marzano CRID

Traducido para Rebelión por Susana Merino


El Foro Social Mundial se halla organizado según tres temas: la coyuntura global y la crisis la situación de los movimientos cívicos y sociales y el desarrollo del Foro Social Mundial. El Foro Social Mundial de Dakar deberá debatir también el carácter incompleto de la descolonización y el devenir de una nueva fase de descolonización. Otra cuestión fundamental será abordada la del alcance político de las movilizaciones sociales y de la ciudadanía, tema que conduce al de la expresión política de los movimientos sociales y al de su relación con los gobiernos.

La coyuntura global y la crisis

La situación global está marcada por la profundización de la crisis estructural de la globalización capitalista. Las cuatro dimensiones de la crisis (social geopolítica, ambiental e ideológica) serán abordadas en Dakar. La crisis social será enfrentada especialmente desde el punto de vista de las desigualdades, de la pobreza y de la discriminación, la crisis geopolítica será discutida desde la perspectiva de la guerra y del conflicto político, del acceso a las materias primas y de la emergencia de nuevas potencias. La crisis ambiental será tratada especialmente desde la perspectiva del cambio climático y en cuanto a la crisis ideológica se discutirá desde la perspectiva de las ideologías seguras, sobre el tema de las libertades, la democracia y la cultura, presentes desde el Foro Social Mundial de Belém y se analizarán en profundidad.

La evolución de la crisis echa luz sobre una situación contradictoria. Los análisis del movimiento altermundista están siendo aceptados y reconocidos y contribuyen a la crisis del neoliberalismo. Las propuestas de los movimientos son aceptadas como base, por ejemplo, para el monitoreo de los sectores financieros y bancarios y la eliminación de los paraísos fiscales, de los impuestos internacionales para la seguridad alimentaria, considerados anteriormente como herejías, se encuentran actualmente en las agendas del G8 y del G20. Y aún así no se han traducido todavía en políticas concretas: tales propuestas han sido consideradas pero no se efectivizan debido a la arrogancia de las clases dominantes confiadas en su poder.

La validación en esas agendas transforma las palabras básicas de los movimientos en lugares comunes. Es preciso afinar las perspectivas y conceder más atención al debate estratégico y a la articulación entre resistencia de corto y de mediano plazo y los cambios en curso sobre la superficie de los acontecimientos. La situación ilumina la naturaleza dual de la crisis tensionada entre la crisis del neoliberalismo en su fase de globalización capitalista y la crisis de la propia globalización capitalista: una crisis del sistema que puede ser analizada como una crisis de la civilización occidental establecida desde principios del siglo XV.

En ese contexto las alianzas estratégicas deben someterse a dos exigencias. La primera se halla vinculada a la lucha contra la pobreza, la miseria y las desigualdades, la existencia del trabajo precario y la violación de las libertades en el mundo, para mejorar las condiciones de vida y la expresión de la clase trabajadora, directamente afectada por la economía dominante y por las políticas públicas. La segunda exigencia prioriza el hecho de que otro mundo es posible, un mundo que necesariamente involucra la ruptura definitiva con las formas de producción y de consumo de la economía y de la sociedad, tanto como la redistribución ambiental, el equilibrio geopolítico del poder establecido en las décadas recientes en los modelos democráticos prominentes de occidente.

Surgen tres propuestas como respuesta a la crisis: el neoconservadorismo que propone la continuación del patrón dominante actual y los privilegios que los acompañan a costa de las libertades, de la continuidad de las desigualdades, la extensión de los conflictos y de las guerras; una reestructuración profunda del capitalismo defendido por los militantes del New Deal que propone la regulación global, la distribución relativa y una promoción voluntaria de las Economías “verdes”; y una alternativa social, radical, correspondiente a una superación del sistema dominante. El Foro Social Mundial reúne a todos los que rechazan la opción neoconservadora y la continuación del neoliberalismo, conformando un Foro para el cambio y la discusión entre los movimientos que forman parte de un avance de un Nuevo Deal verde y los que defienden la necesidad de alternativas radicales.

La referencia al contexto africano

El Foro Social Mundial de Dakar va a poner el acento en algunas cuestiones fundamentales que aparecen más nítidamente en el contexto africano. El énfasis se pondrá sobre el lugar de Africa en el mundo y en la crisis. Africa es el objeto privilegiado de análisis, ejemplificando al mismo tiempo la situación global. No es pobre ha sido empobrecida. Africa no está marginada está explorada. Con sus materias primas y sus recursos humanos codiciados por los países del norte y por las potencias emergentes y con la activa complicidad de los líderes de algunos estados africanos, Africa es indispensable para la economía global y el equilibrio ambiental del planeta

También se pondrá énfasis en la descolonización como proceso histórico incompleto. La crisis del neoliberalismo y la crisis de la hegemonía de los EE.UU. son indicadores de una nueva fase de la descolonización y del debilitamiento de las potencias coloniales europeas.

La relación Norte-Sur, está cambiando, una situación que no elimina la realidad geopolítica y las contradicciones entre el norte y el sur.

El Foro otorgará prioridad a las diásporas y a las migraciones como cuestiones centrales de la globalización. El tema será abordado sobre la base de la actual situación de los migrantes y de sus derechos, en un análisis de largo plazo, con el comercio de esclavos puesto en la perspectiva del crecimiento del papel de las diásporas culturales y económicas.

El Foro debatirá los cambios en el sistema internacional, en las instituciones multilaterales y en las negociaciones internacionales. Enfocará especialmente aquellos temas que muestran claramente la necesidad de una regulación global: equilibrio ambiental, migraciones y diásporas, conflictos y guerras.

La situación de los movimientos sociales y comunitarios

La convergencia de Foros que conforman el Foro Social Mundial se halla comprometida con la resistencia ambiental y democrática. Con las luchas sociales presentes en las luchas cívicas por la libertad y contra la discriminación. La resistencia es inseparable de las prácticas emancipadoras específicas llevadas a cabo por los movimientos.

La dirección estratégica de los movimientos se halla dirigida hacia la accesibilidad universal al derecho, a la igualdad de derechos y al imperativo democrático. Los movimientos llevan consigo un movimiento histórico de emancipación que es extensión y renovación de movimientos anteriores. Un nuevo período de emancipación será posible a través de la definición, la implementación y la garantía de los derechos. Esa definición exige que esas concepciones de diferentes generaciones de derechos sean revisadas: derechos políticos y civiles surgidos de las revoluciones del siglo XVIII, reafirmados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, complementados por los desafíos de los totalitarismo de los años 60; los derechos de los pueblos que promovió el movimiento de descolonización , sobre la base del derecho a la autodeterminación, al control de los recursos naturales, al derecho al desarrollo y a la democracia; derechos sociales, económicos y culturales especificados en la Declaración Universal y precisados en el Protocolo adicional aprobado por las Naciones Unidas en la Asamblea General en el 2000.

Una nueva generación de derechos está en gestación

Una nueva generación de derechos está en gestación. Derechos que se corresponden con la dimensión global y derechos definidos con relación a un mundo diferente del de la globalización dominante. A partir de ese punto de vista habrá dos cuestiones preponderantes en Dakar: los derechos ambientales para la preservación del planeta y los derechos de los migrantes y de las migraciones que cuestionen el papel de las fronteras como parte de la organización del mundo.

El Foro Social Mundial de Belem puso el acento en lo beneficioso que sería para los movimientos incluir la agenda ambiental en todas sus dimensiones, desde el clima hasta la destrucción de los recursos naturales y de la biodiversidad, la preservación del agua, de la tierra y de sus materias primas.

El FSM de Dakar priorizará un nuevo tratamiento del problema de las migraciones, asociando migraciones y diásporas y la Carta Mundial de los Migrantes.

En el FSM de Dakar habrá llegado también el momento de debatir el carácter incompleto de la descolonización y el vivir una nueva fase de descolonización. En este contexto la relación Norte-Sur está cambiando. Considerando que la relación entre el Norte y el Sur está cambiando en la perspectiva de las estructuras sociales, hay un Norte en el Sur y un Sur en el Norte. La emergencia del poder de los grandes estados está trasladándose a la economía global y al equilibrio de las fuerzas geopolíticas y se halla fortalecido por el crecimiento de más de treinta estados que pueden llamarse economías emergentes.

Sin embargo las formas de dominación continúan siendo cruciales en el orden global. El concepto de Sur permanece siendo relevante. El Foro Social Mundial pone el acento en un nuevo tema, el papel histórico y estratégico de los movimientos sociales en los países emergentes como un todo en relación a esos estados y al futuro papel de esos países en el mundo. Este tema que ya se destacó en los Foros en los que se debatió el papel que han jugado los movimientos en Brasil y en la India asume una importancia particularmente estratégica con el cambio de la geopolítica asociada a la crisis

El Foro Social Mundial es el punto de encuentro para diferentes tipos de movimientos y para diferentes partes del mundo. Esos movimientos ya han comenzado a encontrarse en redes que unen a los diferentes movimientos nacionales. El proceso del Foro revela dos cambios. El primero es el de las vinculaciones entre movimientos de acuerdo con regiones, características y contextos específicos que unifican los movimientos de América Latina América del Norte y Sur de Asia (en especial la India) el Sureste de Asia, Japón, Europa y Rusia. El Foro social Mundial de Dakar producirá dos importantes impactos. El año 2010 y los preparativos para Dakar estuvieron marcados por la nueva importancia lograda por los movimientos de la región del Magreb.

El vigor de los movimientos sociales africanos será visible en Dakar, a través de los movimientos campesinos, los sindicatos, los grupos feministas, de la juventud, de los habitantes locales, de los grupos de inmigrantes reprimidos, los grupos indígenas y culturales, los comités contra la pobreza y contra la deuda, la economía informal y la economía solidaria, etc. Esos movimientos son ya visibles en su convergencia en la diversidad en las subregiones africanas: en el Norte de Africa y especialmente en el Magreb, en el Oeste y en Africa Central, en Africa del este y en el Sur.

En el Foro Social Mundial de Dakar será cuestión fundamental el alcance político de las movilizaciones sociales y ciudadanas. Este tema conduce al de la expresión política de los movimientos y a la extensión de los movimientos en relación a las instituciones, al escenario político y a los gobiernos de los estados. Con relación a los movimientos como un todo, el análisis avanzará sobre la importancia de las especificidades, por el camino de la invención de una nueva cultura política, de las relaciones entre el poder y la política. El proceso del FSM plantea el escenario para esa nueva cultura política (horizontalidad, diversidad, convergencia de las redes de ciudadanos y de los movimientos sociales, actividades autogestionadas, etc.) pero todavía debe innovar más en las dificultades relacionadas con la política y el poder, para poder superar una cultura política caduca, que todavía es dominante para las mayorías. Además la traducción política de los avances y de las movilizaciones depende de las instituciones y de las representaciones. En el nivel local, con la posibilidad de influir en ls decisiones de las autoridades locales; en el nivel nacional e internacional con los gobiernos de los estados, los regímenes políticos y las instituciones multilaterales en los niveles regional y global, con alianzas geoeconómicas y geoculturales y con la construcción de una opinión pública global y una conciencia universal.

El proceso de los Foros Sociales Mundiales

Luego de que en el Foro Social Mundial de Belem, el año 2010 fuera considerado como el año de la acción global, más de cuarenta acontecimientos mostraron la fuerza de este proceso. Incluyeron las actividades relacionadas con los 10 años del FSM en Porto Alegre, el Foro Social Mundial de los EE.UU., el Foro social de México, el Foro de las Américas, varios Foros en Asia, el Foro Social Mundial de la Educación en Palestina, más de ocho Foros en el Magreb,etc.

Cada acontecimiento asociado surgió por iniciativa de un comité local. Un comité referenciado a la Carta de Principios del Foro Social Mundial que plantea una metodología que privilegia las actividades autogestionadas y comunica su iniciativa al Consejo Internacional del FSM. Dicha multiplicación de acontecimientos abre nuevos espacios para ampliar el proceso de los Foros, asumiento la forma de un “foro ampliado” que consiste en la utilización de internet para vincular las iniciativas locales de diferentes países con un Foro en cada uno. De tal modo que cuando se desarrollaba el Foro Mundial de Educación en Palestina, otras cuarenta iniciativas se hallaban en curso en Ramallah. Las iniciativas asociadas a un “Dakar ampliado” innovará en el proceso de los Foros.

La preparación del FSM de Dakar se basó en los eventos de acción global del 2010, como también en una serie dde iniciativas que asegurarán la convergencia de las acciones y permitirán explorar nuevos caminos en términos de organización y de metodología de los Foros. Ya tenemos las caravanas que convergen en Dakar, los Foros de mujeres en Kaolack, de las migraciones y las diásporas, de los encuentros para la convergencia de acciones, de los foros asociados (Asamblea Mundial de los Pueblos, foros para la ciencia y la democracia, sindicatos, autoridades locales y de la periferia, parlamentarios, teología de la liberación, etc.) Después de Dakar comenzará un nuevo ciclo en la marcha de los Foros. El fortalecimiento de los foros sociales mundiables podría producirse en ocasión de grandes acontecimientos como el de Rio+G20, G8, G20, y otras cumbres en que podrían ponerse de acuerdo. Serían reconocidos así como eventos asociados al Foro, estableciendo un parecido con los acontecimientos de Seattle en 199 que contribuyeron a la creación del FSM.

Gustave Massiah y Nathalie Péré-Marzano, representantes del Research and Information Centre for Development (CRID – France) en el Consejo Internacional del Fórum Social Mundial.

Fuente: http://www.crid.asso.fr/IMG/pdf/Les_enjeux_du_FSM_de_Dakar-_dec2010.pdf

Leer Más......

jueves, 25 de marzo de 2010

¿Llegará el capitalismo a devorar el Foro Social Mundial?

Marga Tojo Gonzales CADTM

Entre el 21 de enero y el 2 de febrero de 2010, Eric Toussaint y Olivier Bonfond, militantes altermundialistas, miembros del Consejo Internacional del FSM, de la asamblea mundial de los movimientos sociales y de la red internacional CADTM [1] (Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo www.cadtm.org ), participaron en distintas reuniones y actividades internacionales en Brasil: seminario internacional de movimientos sociales (realizado en São Paulo entre el 21 y el 23 de enero), campo internacional de la juventud en Novo Hamburgo, seminario internacional titulado “10 años después: retos y propuestas para otro mundo posible”, organizado en Porto Alegre del 25 al 29 de enero de 2010 por el “Grupo de reflexión y de apoyo al proceso del FSM”, compuesto por varias organizaciones brasileñas, en particular, IBASE, Ethos y el Instituto Paulo Freire, así como en la asamblea de los movimientos sociales (Porto Alegre, el 29 de enero). A pesar de realizar un análisis muy crítico, Eric Toussaint y Olivier Bonfond piensan que el Foro Social Mundial puede aún desempeñar un papel positivo, pero con ciertas condiciones.

Marga Tojo Gonzales: Diez años después del nacimiento del lema “otro mundo es posible”, la mayoría de la población del planeta vive todavía en condiciones infrahumanas y la crisis financiera internacional deterioró aún más la situación. ¿Fracasaron los altermundialistas?

Olivier Bonfond: Cuando la cuestión se plantea de esta forma, hay que reconocer que el Foro Social Mundial y el movimiento altermundialista en general no consiguieron realmente cambiar el curso de las cosas. En el fundamento de estos grandes acontecimientos que son los foros mundiales, estaba el objetivo de convertir la sociedad en un lugar donde hubiese más justicia social, menos desigualdades, y donde todos los ciudadanos tuviesen satisfechos sus derechos humanos fundamentales. Pero en realidad hay que plantear la cuestión de otro modo. Se trata de determinar si el FSM y el movimiento altermundialista desempeñaron un papel positivo en la construcción de una relación de fuerzas favorable a los explotados y oprimidos del planeta. Entonces la evaluación es más bien positiva. Pero el FSM no tiene nada de milagroso y sigue siendo un proceso en movimiento, con sus debilidades y contradicciones. También es muy “joven”: el FSM sólo tiene 10 años y el movimiento altermundialista apenas alguno más, lo que es muy poco si lo comparamos con las fuerzas a las que se enfrentan, es decir, las de una oligarquía capitalista internacional y las de las sociedades transnacionales, al servicio de las cuales actúan potentes instrumentos, tales como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, la OTAN…


M.T.G.: En su opinión, después de 10 años de Foros, ¿cuál es el principal logro de este movimiento?

Eric Toussaint: El FSM desempeñó un papel muy importante en dos niveles. En primer lugar, en la deslegitimación del neoliberalismo como único modelo posible para la humanidad. Claro está que no se ha terminado la “batalla de las ideas” y la lógica de fatalidad está aún muy presente en muchas mentes, pero el movimiento altermundialista pudo demostrar y hacer visible la necesidad y la posibilidad de una alternativa mundial. Demostró la futilidad de algunas afirmaciones de moda como, por ejemplo, la expresión “el final de la historia” de Fukuyama o la “TINA” (There Is No Alternative) de Margaret Thatcher.

El otro logro muy importante del FSM es haber permitido, por una parte, la construcción y el refuerzo de redes internacionales, y, por otra, la conexión entre estas diversas redes. En el marco de la lucha contra el capitalismo mundializado, este aspecto es fundamental. En efecto, ante estrategias y relaciones de fuerzas que llevan al aislamiento y/o a la competencia entre países y pueblos, es fundamental sobrepasar el marco nacional y proponer alternativas globales, construyendo vínculos de solidaridad y también, sobre todo, coordinando estrategias de acción y movilizaciones internacionales. En los primeros años del foro, es innegable que había una dinámica interesante entre los foros, los movimientos sociales, las distintas campañas internacionales sobre temas tales como la deuda, la OMC, el militarismo, la ecología, la feminismo… y la organización de grandes movilizaciones con motivo de reuniones del BM, el FMI, la OMC, el G8, la OTAN, o como la potente movilización mundial de febrero de 2003 contra los preparativos de la invasión de Irak.

M.T.G.: ¿Esto ya no sucede ahora? ¿Son ustedes de los que piensan que el Foro Social Mundial pierde aliento?

O.B. Es innegable que el Foro perdió vitalidad, utilidad y también legitimidad (sobre todo a partir del FSM organizado en Nairobi en enero de 2007 [2] ). Las causas son múltiples: la institucionalización del FSM, el refuerzo de la influencia de grandes ONG que disponen de importantes medios financieros, el gusto de una parte de las delegaciones y dirigentes del FSM por los hoteles de cuatro o cinco estrellas, la incapacidad de “fusionar realmente” las actividades durante los foros mundiales (más de 1.500 actividades en cinco días en el último FSM de Belem), la búsqueda de fondos en grandes empresas privadas o mixtas (Petrobras, la gran sociedad petrolera brasileña, cuyo capital es privado en un 61 %; la Fundación Ford; la multinacional CELTEL en África…).

La evolución política de los últimos años también pesó mucho. Es necesario recordar que los dos principales países en los que el Foro se afianzó al principio, Brasil [3] e Italia, experimentaron a partir de 2003 dos experiencias gubernamentales que influyeron de modo acusado sobre el curso del Foro Social Mundial: la experiencia de la presidencia de Lula en Brasil y la del gobierno Prodi [4] en Italia. Importantes fuerzas que eran la base de la creación del Foro Social Mundial sostuvieron o sostienen aún a estos Gobiernos, que aplicaron (o aplican aún) políticas social-liberales, o sencillamente neoliberales.

También hay que decir que el FSM y el movimiento alter no lograron “victorias” en el nivel mundial. Afortunadamente, sobre el continente latinoamericano, la lucha contra el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, dirigido desde Washington), que triunfó en 2005, ayuda a mantener en parte su reputación. Pero si se aborda la escena mundial, mientras que el capitalismo atraviesa una crisis de enorme amplitud, ni siquiera se ha aplicado un impuesto a las transacciones financieras con el fin de combatir la especulación. Las aventuras bélicas imperialistas prosiguen. Los golpistas hondureños están todavía en el poder. Copenhague fue un fracaso obvio. El hecho de que, en el nivel internacional, el movimiento no haya conseguido aún una victoria produce desaliento entre los que esperaban resultados tangibles más rápidos. En este nivel, se puede decir que el FSM se ahoga, en el sentido de que carece de aire o de combustible para lograr que el engranaje se mueva a más velocidad.

E.T. Hay que añadir que la mayoría de la dirección del FSM se negó a evolucionar hacia un movimiento con voluntad de convocar movilizaciones sobre una plataforma común. Y si no hay voluntad de movilizar en el nivel internacional, si no hay voluntad de marcar objetivos comunes, es difícil progresar. Inevitablemente, el FSM se asemeja cada vez más a un enorme mercado de ideas (y de propuestas) que no desembocan en un combate común para conseguir ciertos objetivos. Ahora bien, necesitamos un instrumento internacional para determinar cuales son las prioridades, las pretensiones y los objetivos que queremos alcanzar, un calendario común de acciones, una estrategia común. Si el Foro no lo permite, será necesario construir otro instrumento, aunque sin eliminar o abandonar el Foro. Pienso que tiene su razón de ser. Pero puesto que un sector del FSM no quiere que éste se transforme en instrumento de movilización, es mejor construir otro instrumento con las organizaciones y los individuos que estén convencidos de que esto es necesario. Eso no impediría seguir interviniendo activamente en el Foro. Digo esto para evitar una escisión, un debate sin fin que paraliza más que ayuda.

M.T.G. ¿A qué nuevo instrumento se refiere?

E.T. : Existe una propuesta que, la verdad, tuvo relativamente poca repercusión. Se trata del llamamiento que Hugo Chávez hizo a finales de noviembre de 2009 para la creación de una Quinta Internacional, que reuniría movimientos sociales y partidos de izquierda. [5] Pienso que es, en principio, muy interesante. Podría ser una perspectiva válida si hay una reflexión, un diálogo entre partidos y movimientos sociales: una Quinta Internacional como instrumento de convergencia para la acción y para la elaboración de un modelo alternativo. [6] |5. Pero, a mi modo de ver, no constituiría una organización como las Internacionales que han existido —o aún existen, puesto que la Cuarta Internacional existe todavía—, organizaciones de partidos con un nivel de centralización bastante elevado. Pienso que la Quinta Internacional no debería tener un alto nivel de centralización y no debería implicar una autodisolución de las redes internacionales o de una organización como la Cuarta Internacional. Éstos podrían adherirse a la Quinta Internacional, guardando sus características esenciales, pero tal adhesión demostraría que todas las redes o grandes movimientos tienen la voluntad de ir más allá de los frentes específicos, como las coaliciones sobre el clima y la justicia social, la soberanía alimentaria, la deuda… Tenemos banderas comunes entre muchas redes y esto es positivo. Pero si fuese posible llegar a un frente permanente, sería mejor. Al emplear esta expresión, ya estoy dando un elemento de definición. Para mí, la Quinta Internacional sería, en la situación actual, un frente permanente de partidos, movimientos sociales y redes internacionales. El término “frente” implica claramente que cada uno guardaría su identidad pero daría la prioridad a lo que une para lograr objetivos comunes y avanzar en la lucha. Los últimos meses de 2009 y principios de 2010 demostraron nuevamente la necesidad de aumentar la capacidad de acción colectiva, ya que la movilización contra el golpe de Estado de Honduras fue completamente insuficiente. Es preocupante, porque, como Estados Unidos apoyan el golpe de Estado legitimando las elecciones que siguieron, [7] las fuerzas golpistas del mundo entero consideran que esta es, de nuevo, una opción razonable. En Paraguay, por ejemplo, el debate entre los golpistas vuelve sobre el “cuándo” y el “cómo”. Están convencidos de que es necesario un golpe de Estado a partir del Congreso Nacional contra el presidente Fernando Lugo. Eso demuestra que la movilización con respecto a Honduras fue insuficiente. Fue el caso también de Copenhague y, ahora, de Haití. La respuesta a la intervención de Estados Unidos en Haití es también netamente insuficiente.

MTG: ¿Qué piensan de la reciente evolución del FSM y más concretamente cómo analizan los foros de Porto Alegre y de Salvador de Bahía?

O.B. : El elemento más positivo de las actividades realizadas en Porto Alegre en enero de 2010 fue seguramente el lanzamiento de una campaña internacional contra la presencia de bases militares en el continente latinoamericano. Esta campaña, “América Latina y Caribe: una región de paz. ¡No a las bases militares extranjeras!”, conducida por una plataforma de organizaciones muy importantes [8] , muestra que el FSM, como espacio abierto, puede aún conseguir que se concreten ciertas campañas movilizadoras. Otro punto positivo: la actividad destinada a preparar la movilización para la “Conferencia mundial del pueblo sobre el cambio climático y la defensa de la Tierra Madre”, [9] que tendrá lugar en Cochabamba del 19 al 22 de abril de 2010, ha reunido muchas organizaciones.

Desgraciadamente, los elementos negativos no faltaron, ni en Porto Alegre, ni en Salvador de Bahía. Es necesario destacar en primer lugar la escasa presencia de movimientos sociales (en particular, de las organizaciones indígenas que habían influido positivamente sobre el FSM celebrado en Belem en enero de 2009), y en consecuencia los debates estuvieron dominados por grandes ONG, que no pretenden en absoluto cuestionar la lógica profunda del sistema capitalista. Además, aunque no es nuevo, la organización de estos dos foros fue financiada por transnacionales como Petrobras. Ésta es una empresa mixta que explota el petróleo y el gas, en particular, en Bolivia, Ecuador y Brasil, causando graves daños ambientales. Si recordamos el artículo 4 de la Carta de principios de Porto Alegre: “Las alternativas propuestas al Foro Social Mundial se oponen a un proceso de universalización capitalista encargado por las grandes empresas multinacionales y los Gobiernos e instituciones internacionales al servicio de sus intereses”, [10] |9| comprenderemos inmediatamente dónde está el problema. Sobre todo teniendo en cuenta que estos foros se caracterizaron por una impresionante presencia del Gobierno Lula, tanto en el apoyo financiero, lo que no es nuevo tampoco, como en la programación en las distintas actividades. En todas las actividades a las que asistí, había en la mesa un representante del gobierno brasileño con un discurso en el que se hacía siempre un balance positivo del Gobierno Lula. En esto hay un verdadero peligro, que un foro social se convierta en una herramienta de legitimación de un Gobierno que aplica una política social liberal.

MTG: Precisamente, con relación a esta cuestión de la naturaleza del gobierno brasileño, algunos medios de comunicación se hicieron eco de una fuerte polémica entre ustedes. Eric Toussaint y Socorro Gómez, representante de Cebrapaz y miembro del PcdoB, declararon que Brasil era un imperialismo periférico en el curso de un debate sobre el nuevo orden mundial. Alguien en la sala, miembro también del PCdoB, los acusó de seguir el juego al imperialismo americano. ¿Qué tiene que decir al respecto?

E.T. : Brasil ocupa un lugar singular: con una economía nacional que representa por sí sola la mitad del producto interior bruto de Sudamérica, puede considerarse como una potencia imperialista periférica, capaz de determinar una línea política independiente de Washington. Se puede aplicar el término imperialismo a un país como Brasil por varias razones: sus empresas transnacionales (Petrobras, Vale Rio Doce, Odebrecht [11] ) realizan importantes inversiones en el extranjero hasta el punto de tener un peso económico considerable e influir sobre las decisiones políticas de gobiernos extranjeros (es el caso de Paraguay, Bolivia, Ecuador, aunque las autoridades de estos países intentan recuperar la soberanía sobre su economía, lo que implica tensiones con Brasilia); sus empresas explotan al máximo los recursos y a los trabajadores de los países donde invierten; el gobierno de Brasilia pone su política exterior totalmente al servicio de los intereses de las transnacionales brasileñas; Brasil intenta progresivamente dotarse de fuerzas militares capaces de intervenir fuera de las fronteras de manera permanente (dirige el Minustah en Haití [12] ). Conviene añadir el calificativo periférico al sustantivo imperialismo en la medida en que Brasil no constituye un imperialismo dominante, comparable a Estados Unidos, a los principales países de la Unión Europea (o a la Unión Europea como tal) o Japón. Brasil debe ubicarse en la misma categoría que China, Rusia y la India, con los que integra los BRIC's (Brasil, Rusia, India, China), esa categoría inventada hace una quincena de años para designar las principales potencias periféricas capaces de ejercer un peso político y una influencia económica que las potencias económicas dominantes deben tener en cuenta. Es necesario precisar que Brasil ocupa en este cuarteto el último lugar por su tamaño económico, y por el hecho de que no dispone de armas nucleares. En este sentido, se puede aproximar a Sudáfrica. Brasil y Estados Unidos tienen intereses divergentes en varios aspectos: los intereses económicos de la burguesía brasileña en materia agrícola e industrial no pueden satisfacerse con el proteccionismo de Estados Unidos. En este mismo sentido, la reactivación de la IV flota [13] y la utilización de bases militares colombianas molestan a Brasilia, que interpreta estas acciones como una voluntad renovada de control por parte de Washington sobre Sudamérica y en particular sobre la zona estratégica de la Amazonia. El reciente despliegue de más de 15.000 soldados estadounidenses en Haití, donde Brasil dirige el Minustah, una fuerza de la ONU, irrita también al gobierno brasileño. Por otra parte, otra fuente de fricción entre Washington y Brasilia son las buenas relaciones que Lula mantiene con Cuba y Venezuela, las dos principales pesadillas de Estados Unidos en el hemisferio occidental.

Conviene también precisar que la caracterización de imperialismo periférico no depende del partido político que está en el gobierno: importa poco que la derecha o la izquierda esté en el poder. El término imperialismo a algunos les parece exagerado, ya que se asocia con una política de agresiones militares. Pero se trata de una estrecha visión del término imperialismo. ¿El desarme de Alemania o Japón (y la pérdida de sus colonias por este último) después de la segunda Guerra Mundial hizo desaparecer el carácter imperialista de estas potencias?

El principal precursor en la utilización del término subimperialismo con respecto a Brasil es el economista brasileño Ruy Mauro Marini, [14] uno de los padres de la escuela de la dependencia. Decía lo siguiente: “Actualmente, podemos considerar a Brasil como la más pura expresión del subimperialismo.” Frente a los que se oponían a esta caracterización, Marini formuló argumentos que, hoy, han tomado más fuerza: “¿La política expansionista brasileña en Latinoamérica y África, además de la búsqueda de mercados, no corresponde acaso a un ejercicio de control de fuentes de materias primas —como los minerales y el gas de Bolivia, el petróleo de Ecuador y de las ex colonias portuguesas en África, el potencial hidroeléctrico de Paraguay— y, más aún, al cierre de las posibilidades de acceso a estos recursos a posibles competidores como Argentina? [...] La exportación de capitales brasileños, principalmente mediante el Estado (Petrobras, convertida en Brazilian Petroleum, lucha por entrar en el cartel internacional del petróleo, así como el constante desarrollo de préstamos públicos al exterior), y también de los capitales asociados a grupos financieros para explotar las riquezas de Paraguay, Bolivia y las colonias portuguesas de África, por dar algunos ejemplos, ¿no se presenta como un caso particular de exportación de capital en el marco de un país dependiente como Brasil?”. Añadía además un argumento que se ha reforzado con el tiempo: “Sería bueno tener presente el proceso acelerado de monopolización (mediante la concentración y la centralización del capital) que ha tenido lugar en Brasil en estos últimos años, así como el extraordinario desarrollo del capital financiero, principalmente a partir de 1968.” Y finalmente, concluía afirmando que para la izquierda revolucionaria, es fundamental tomar conciencia del subimperialismo: “Para concluir este prefacio, sería necesario reiterar la importancia del estudio del subimperialismo para el desarrollo del movimiento revolucionario latinoamericano”.

En el debate que tuvo lugar en Porto Alegre sobre el nuevo orden mundial, expliqué que Estados Unidos era por supuesto la potencia imperialista dominante y más agresiva. No hay comparación con Brasil en este nivel. También critiqué duramente el imperialismo de la Unión Europea. Eso no impide que el propio Brasil sea una potencia imperialista, con las características de una potencia periférica. Prefiero el término “imperialismo periférico” a “subimperialismo” ya que, desde que Ruy Mauro Marini tomó conciencia del fenómeno, hace más de treinta años, Brasil ganó autonomía con relación a Estados Unidos. Durante la conferencia, fui criticado efectivamente por miembros del PCdoB [15] , partido que apoya la política de Lula.

nuestra estancia en Brasil notamos una actitud claramente intolerante de los partidarios de Lula: no quieren aceptar críticas a su Gobierno. Debo señalar que entre los otros conferenciantes que tomaron la palabra durante este debate sobre el nuevo orden mundial, Patrick Bond, de Sudáfrica, apoyó claramente la caracterización de Brasil como imperialismo periférico. Explicó que Sudáfrica estaba en la misma situación que Brasil y que los BRIC's no constituían en absoluto una alternativa.

M.T.G: Financiado por transnacionales deseosas de forjarse una imagen más “verde” o más humana, cortejado por las autoridades políticas que lo utilizan como una herramienta de campaña electoral, algunos piensan que el FSM ya ha sido asimilado completamente por el sistema y que ya no hay marcha atrás. ¿Cuál es su posición al respecto?

OB: Es perfectamente posible que el FSM sea absorbido progresivamente por el sistema capitalista. No habría nada de asombroso en ello. El capitalismo no tiene ya nada que probar en cuanto a su capacidad para adaptarse y absorber las dinámicas creadas en un principio para luchar contra él. El FSM, al igual que las ONG, movimientos sociales e individuos que lo componen, no están a salvo del peligro. Sin embargo, como red radical, el CADTM piensa que el FSM puede aún desempeñar un papel positivo como lugar de discusión sobre pistas alternativas para garantizar un auténtico desarrollo humano, basado en la justicia social y el respeto a la naturaleza. El FSM debe además reforzar las convergencias entre todos los movimientos que quieran pasar juntos a la acción. Estos movimientos aprovecharán las actividades del Foro para llegar a acuerdos. Por otra parte, el CADTM proseguirá su participación activa en la asamblea mundial de los movimientos sociales (AMS), que nació en enero de 2001 en Porto Alegre con ocasión del primer FSM.

M.T.G.: ¿Pueden recordarnos en pocas palabras en qué consiste esta Asamblea de los movimientos sociales? Por otra parte, justo antes del Foro de Porto Alegre, ustedes participaron en São Paulo en un seminario mundial de los movimientos sociales. ¿Cuál fue el resultado?

OB: La asamblea de los movimientos sociales (AMS) se desarrolló en el marco del Foro Social Mundial. Tiene como característica principal ser un espacio abierto que contempla la construcción de un orden del día común de movilizaciones. Está formada por un grupo variado de movimientos sociales y redes (Vía Campesina, Marcha mundial de las mujeres, CADTM, Jubileo Sur, No Vox, organizaciones sindicales, la Alianza Social Continental, COMPA, ATTAC, etc), que tienen objetivos regionales y nacionales específicos pero que quieren luchar conjuntamente contra el capitalismo en su fase neoliberal, imperialista y militar, contra el racismo y el patriarcado.

Entre el 21 y el 23 de enero de 2010, en São Paulo, distintos movimientos sociales que participan desde hace más o menos tiempo en la AMS, se reunieron en seminarios con el objetivo de hacer un balance de la nueva coyuntura internacional, pero también, y sobre todo, para ver cómo organizar las distintas fuerzas presentes y conseguir una mejor articulación de las mismas con el fin de reforzar las luchas a escala mundial. Los debates destacaron la gravedad y el carácter pluridimensional de la crisis sistémica que se impone actualmente, en particular por la militarización y por la criminalización de los movimientos sociales. En la estrategia de acción, la decisión más importante fue seguramente trabajar en la realización de un próximo seminario de la asamblea mundial de los movimientos sociales en África, varios meses antes del FSM 2011, que tendrá lugar en Dakar en enero de 2011. El objetivo es doble. En primer lugar, se tratará de reforzar la comunicación y la coordinación en el continente africano, manteniendo al mismo tiempo una perspectiva mundial, puesto que será efectivamente una reunión internacional con la presencia de movimientos sociales africanos, americanos, asiáticos y europeos. A continuación, se tratará de dinamizar la movilización para el próximo Foro Social Mundial, y de procurar que este Foro tenga un impacto concreto positivo para los movimientos sociales y las luchas africanas.


Notas:


[1] Para más información sobre el CADTM ver www.cadtm.org

[2] Para más información sobre el balance del FSM de Nairobi, véase http://www.cadtm.org/Foro-Social-Mundial-de-Nairobi y http://www.cadtm.org/Contribucion-colectiva-a-los

[3] El FSM nació en enero de 2001 en Brasil. Se organizaron cinco reuniones del Foro Social Mundial (2001, 2002, 2003, 2005 y 2009). El secretariado internacional del FSM tiene su sede en Brasil. En Italia, entre 2001 y 2003, el movimiento altermundialista organizó las mayores manifestaciones (comenzando por Génova en julio de 2001, con 500.000 manifestantes contra el G8; el primer Foro Social Europeo en noviembre de 2002, con 60.000 delegados y una manifestación de 150.000 personas; y las movilizaciones contra la OTAN, contra la guerra en Afganistán e Irak entre 2001 y 2003).

[4] Prodi, ex presidente de la Comisión Europea, dirigió un gobierno (con la participación, en particular, de los demócratas socialistas y del Partido de la Refundación Comunista, a los que estaban vinculados una gran parte de los líderes del Foro Social Italiano) que llevó a cabo una política social liberal y mantuvo la presencia del ejército italiano en Afganistán. Eso fue seguido por un fracaso electoral de la izquierda, donde los dos partidos citados fueron derrotados.

[5] “El Encuentro internacional de partidos de izquierdas, celebrado en Caracas los días 19, 20 y 21 de noviembre de 2009, después de haber recibido la propuesta del comandante Hugo Chávez Frías de convocar la V Internacional socialista como encuentro de partidos, corrientes socialistas y movimientos sociales del mundo entero, donde podremos armonizar una estrategia común de lucha antiimperialista, superar el capitalismo por el socialismo y la integración económica solidaria de una nueva clase, decide valorar dicha propuesta habida cuenta de su dimensión histórica que propone un nuevo espíritu internacionalista” http://www.psuv.org.ve/files/tcdocumentos/engagement.caracas.pdf

[6] Zetnet hizo un llamamiento internacional para constituir una V internacional que tuvo cierto éxito. Véase en inglés y español: http://www.zcommunications.org/newinternational.htm

[7] Véase Eric Toussaint “Aumento de la agresividad de Washington contra el ALBA” www.cadtm.org/Aumento-de-la-agresividad-de

[8] Para leer la declaración y ver las organizaciones firmantes: http://www.cadtm.org/America-Latina-y-el-Caribe-una

[9] web: http://cmpcc.org/

[10] Para leer la Carta de principios del FSM: http://www.forumsocialmundial.org.br/main.php?id_menu=4&cd_language=3

[11] Según un estudio realizado por Columbia Law School en 2007, las cinco principales sociedades transnacionales brasileñas con activos en el extranjero en 2006 son Companhia Vale DO Rio Doce, Petrobras SU, Gerdau S.A., EMBRAER y Votorantim Participaçoes S.A. El estudio pone de relieve el hecho de que Brasil, gracias a sus transnacionales, fue el segundo inversor entre los países en desarrollo en términos de flujos de inversiones directas extranjeras en 2006. Además, las 20 principales transnacionales brasileñas tienen activos en el extranjero por un valor de 56.000 millones de dólares, lo que equivale a más de la mitad de las existencias de IDE del país en el exterior. Estas veinte empresas producen y venden bienes y servicios por un valor de cerca de 30.000 millones de dólares en el extranjero y emplean a 77.000 personas. Alrededor de la mitad se concentra en su propia región, Latinoamérica. http://www.law.columbia.edu/media_inquiries/news_events/2007/December07/brazil_multinat

[12] Desde 2004, el MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la estabilización en Haití), bajo mando militar brasileño ocupa Haití. La mayoría de los movimientos sociales de izquierda haitianos exige la retirada de esta fuerza militar, que antes del terremoto se componía de algo más de 7.000 soldados, de los que 1.282 eran brasileños. http://www.un.org/en/peacekeeping/contributors/2009/feb09_5.pdf

[13] Creada en 1943 con el fin de proteger los buques en el Atlántico Sur, esta estructura se había suprimido en 1950. Reanudó oficialmente el servicio el 1 de julio de 2008.

[14] Ruy Mauro Marini, Subdesarrollo y revolución, Siglo XXI Editores, México, (quinta edición) 1974, capítulo 1, pp. 1-25. La mayoría de sus escritos están disponibles en: http://www.marini-escritos.unam.mx/

[15] PCdoB: Partido Comunista de Brasil. El sitio Internet del PCdoB da una versión falsificada del debate que tuvo lugar en Porto Alegre afirmando por ejemplo que todos los panelistas apoyaron a la posición de Soco Gomez cuando en verdad Patrick Bond compartió la posición de Eric Toussaint sobre Brasil y África del Sur http://www.vermelho.org.br/noticia.php?id_noticia=123340&id_secao=8

Traducido por Marga Tojo Gonzales

Fuente: http://www.cadtm.org/Llegara-el-capitalismo-a-devorar


Leer Más......

sábado, 6 de febrero de 2010

Décimo Foro Social Mundial: síntomas de decadencia


Raúl Zibechi Alai-amlatina

Una década es tiempo suficiente –en el terreno políticosocial- para el crecimiento, madurez y, tal vez, decadencia de un “movimiento de movimientos” que se propuso cambiar el mundo. Aunque su declinación es un dato de la realidad, sus mentores pueden contentarse con que su oponente, el Foro Económico de Davos, atraviesa dificultades aún mayores.

Los síntomas son bien conocidos: debatir hasta el cansancio si lo que se está haciendo tiene sentido, si debe continuarse el mismo camino o torcer el rumbo en alguna dirección que permita encontrar soluciones a los males y malestares que se perciben. En efecto, tanto el seminario “10 años después” realizado en Porto Alegre, como el Foro Temático, con sede en Salvador, dedicaron buena parte de su tiempo a constatar la pérdida de vitalidad de un movimiento que pretendió ser la alternativa a la globalización neoliberal.

Este año, el Foro Social Mundial no contó con un evento central sino que realizó actividades en una veintena de ciudades de diferentes partes del mundo, entre ellas las dos capitales estatales brasileñas. La opción por la descentralización es un indicador de que los grandes eventos de decenas de miles de personas jugaron un papel importante en su momento, a comienzos de la década, pero en esta etapa no tendría sentido repetirlos ya que, según se pudo constatar en las últimas ediciones, el formato se fue desgastando.

El evento de Porto Alegre, a partir del 25 de enero, consistió en un conjunto de debates entre intelectuales y miembros de ONG, con escasa participación de los movimientos sociales que son, en los hechos, la razón de ser del Foro. Por cierto, no era la intención de los organizadores apostar por la masividad que arrastró a más de 150 mil personas en las ediciones anteriores, pero los debates atrajeron ahora a menos del diez por ciento del anterior pico de participación.

En Salvador, por el contrario, en el Foro Temático realizado entre el 29 y el 31 de enero, la presencia de los movimientos era esperada con cierta expectativa. La opción por descentralizar el evento, con mesas de debates en hoteles de la ciudad y las actividades de los movimientos relegadas al recinto de la Universidad Católica, tuvo un efecto negativo para la participación social. A diferencia de lo que sucedía en Porto Alegre años atrás, cuando la ciudad giraba por unos días en torno al Foro, en la capital de Bahía la gente no se enteró del evento altermundialista.

Buscando nuevos rumbos

El viraje en la situación política mundial y en América Latina, parece estar en la base de un cierto desconcierto que se plasma en la aparición de propuestas notoriamente divergentes. En las primeras ediciones de los Foros, se registraba un fuerte ascenso del conservadurismo comandado por George W Bush, a caballo de las invasiones a Irak y Afganistán. En este continente, se estaban estrenando los gobiernos del cambio y se registraba aún una oleada de movilización social que desembarcó con sus múltiples colores en los eventos multitudinarios de Porto Alegre.

La crisis mundial, el ascenso de Barack Obama a la Casa Blanca, el otoño de los gobiernos progresistas y de izquierda de la región y la creciente desmovilización social, pautan una coyuntura bien distinta. El tono de la Carta de Bahía, documento final aprobado por una asamblea de movimientos, delata el nuevo clima. La declaración enfatiza en el rechazo a “la presencia de bases extranjeras en el continente sudamericano”, la defensa de la soberanía y de los grandes yacimientos de petróleo descubiertos en el litoral brasileño.

La Carta hace una defensa cerrada del gobierno de Lula. “En Brasil, muchos avances fueron conquistados por el pueblo durante los siete años del gobierno Lula”. Menciona que aún falta realizar reformas estructurales, pero llama a apoyar a los diversos oficialismos “en este período de embate político que se aproxima”, en clara alusión a los procesos electorales venideros.

En este punto, aparecen fuertes divergencias. El Movimiento Sin Tierra, muy crítico con Lula por no haber hecho la reforma agraria prometida, no movilizó sus bases hacia el Foro como en ocasiones anteriores. En Salvador, el movimiento más potente es el de los Sin Techo, que en diferentes talleres mostró claras distancias tanto con el gobierno federal como con el estatal, comandado por el petista Jacques Wagner.

La distancia, social antes que política, entre movimientos y gobiernos fue una de las características del Foro de Salvador. Uno de los “intercambios” con los movimientos se realizó en un hotel de cinco estrellas, con la participación del gobernador Wagner, el ministro de Desarrollo Social Patrus Ananias y el Secretario Especial para Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Samuel Pinheiro. No era ese el mejor ambiente para movimientos de base que, como los de Salvador, están integrados en su inmensa mayoría por negros pobres que viven en favelas, que son sistemáticamente rechazados en esos espacios.

En la visita que realizamos a tres ocupaciones urbanas de los Sin Techo, pudimos comprobar que las bases de esos movimientos no tenían la menor idea de lo que sucedía en el centro de la ciudad, ni mostraban intención de asistir cuando se les informaba que debían registrarse en otro hotel, también de cinco estrellas, ubicado en el corazón elitista de la ciudad racista. Si alguna vez los foros fueron un genuino encuentro de movimientos sociales, en los hechos se convirtieron en encuentros de elites, intelectuales, miembros de ONG y representantes de organizaciones sociales.

En palabras de Eric Toussaint, miembro del Consejo Internacional del FSM, un dato central es que el encuentro “fue patrocinado por Petrobrás, Caixa, Banco do Brasil, Itaipú Binacional y con fuerte presencia de gobiernos”. O sea, grandes multinacionales que están también en el encuentro empresarial de Davos, donde Lula fue proclamado “estadista global”. En su opinión, el núcleo histórico de fundadores del Foro, donde tienen especial presencia brasileños vinculados al gobierno, son los más reacios a buscar otros formatos, que “se apoyen en fuerzas militantes voluntarias y se alojen en casas de activistas”.


Cuestión de Estado


En cuanto al formato, las propuestas son muy variadas. El portugués Boaventura de Sousa Santos, cree que el Foro fracasó en Europa, Asia y África al no haber conseguido “conquistar la imaginación de los movimientos sociales y los líderes políticos” como sucedió en América Latina. Cree que el FSM debería haber acudido con una posición propia a la cumbre de Copenhague y que el próximo encuentro, a realizarse en Dakar (Senegal), deberá “promover algunas acciones colectivas” en la dirección de buscar “una nueva articulación entre partidos y movimientos”.

Toussaint va más lejos y aspira a que los movimientos recojan la propuesta lanzada por Hugo Chávez de crear una Quinta Internacional, que sería un “instrumento de convergencia para la acción y para la elaboración de un modelo alternativo”. En el otro extremo, el sociólogo brasileño Emir Sader cree que el Foro ya fracasó porque al no estrechar vínculos con los gobiernos progresistas, “quedó girando en el vacío”.

Dos temas siguen estando en el centro de los debates, como estas posturas manifiestan: la relación entre gobiernos y movimientos y el grado de centralización y de organización que debe dotarse el Foro. Hay quienes, como Toussaint, defienden un modelo tradicional, que se resume en “un frente permanente de partidos, movimientos sociales y redes internacionales”, porque es la mejor forma de impulsar la movilización. Cree, por añadidura, que el golpe de Estado en Honduras se consolidó porque la movilización “fue totalmente insuficiente”.

De Sousa Santos echa más leña al fuego al abordar el otro tema en debate. Sostiene que “ahora existe un novísimo movimiento social que es el propio Estado”. Defiende su tesis señalando que si al Estado se lo deja librado a su lógica, “es capturado por la burocracia y por los intereses económicos dominantes”. Pero si los movimientos, que siempre han trabajado por fuera de los estados, lo toman en cuenta como “un recurso importante”, ese Estado “puede ser apropiado por las clases populares como está ocurriendo en el continente latinoamericano”.

En su comunicación al seminario “10 años después”, Immanuel Wallerstein presentó una perspectiva que incluye una variante más, estirando las diferencias entre los militantes. Sostuvo que los impactos mayores de la crisis vendrán en los próximos cinco años, con un posible default de la deuda de los Estados Unidos, la caída del dólar y la aparición de regímenes autoritarios, incluyendo algunos países de América Latina, y la creciente demonización de Obama en Estados Unidos. Cree que se están formando varios bloques geopolíticos que excluyen a Washington: Europa Occidental-Rusia; China-Japón-Corea del Sur; Sudamérica liderada por Brasil.

En ese escenario, opina que en las dos próximas décadas la izquierda social y la política irán percibiendo que “la cuestión central no es poner fin al capitalismo, sino organizar un sistema que lo suceda”. En ese lapso, la confrontación entre derechas e izquierdas, cuyas fuerzas se han expandido a todo el mundo, será inevitable, pero no será una batalla entre estados sino “entre las fuerzas sociales mundiales”. Y cree, además, que a las izquierdas y a los movimientos “les falta una visión estratégica de medio plazo”. Esto último se ha mostrado enteramente cierto, por lo menos en el último Foro Social Mundial.

Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

Fuente: http://alainet.org/active/35989


Leer Más......

  ©Template by Dicas Blogger.